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Katniss, Peeta y los no fallecidos — capítulo 7

Capítulo 7

Siempre hay algo que lo arruina todo?

Al pasar varios minutos en que estamos acostados con Peeta sobre una roca gigante, decidimos que ya estamos secos, así que yo me vuelvo a poner la ropa mientras él se va a buscar la canasta con comida que está al otro lado del lago.

Al mismo tiempo en que acabo de cambiarme diviso entre los arbustos un movimiento que me parece extraño, lo reconozco, creo haberlo visto, luego me doy cuenta, una figura felina se aproxima asechando a Peeta.

Echo a correr mientras le grito a Peeta lo que está sucediendo, pero cuando llego hacia él, la advertencia ya no le ha servido de nada, ya era tarde. De todos modos tomo el arco y una sola flecha confiada en mi tiro que da certero, y así tomo venganza del daño que le a causado a Peeta. Ya es demasiado tarde, el sonido desgarrador de su voz me hace reaccionar rápido, él está sangrando y le duele, la bestia lo ha mordido en el brazo izquierdo, por suerte es diestro y podrá escribir si es que sobrevive cuando vaya al colegio, también le ha mordido la pierna artificial que el Capitolio no supo o no pudo reparar. Por eso en esa parte no le ha hecho daño, pero se me hace de que Peeta tendrá una cita con los médicos del distrito 1, tendrán que cambiarle la pierna o repararla, lo cual le costara bastante porque la han dejado destrozada.

Lo llevo como puedo hasta mi casa a él con la pierna mala que no fue es de mucha ayuda y mi fuerza casi inútil, sin embargo llevamos un gran tramo ya recorrido lo cual no me he cansado todavía. En el camino tengo la dicha suerte de encontrarme con Thom y Bristel, quienes estaban por allí vagando y sin nada que hacer, por eso vinieron a socorrerme para ayudarme a levarlo. Yo de mientras corro hacia mi casa adelantándome en busca de alguna experta disponible, pero mi madre no está, como suponía, aún no ha llegado del distrito 7 junto a mi padre como suponía, aunque Prim si se encuentra y con ella me alcanza y me sobra, tiene experiencias de sobra.

-Prim!!! ¿Estás en casa???-grito desesperada aunque sé que está-Ven que Peeta necesita de tu atención médica, lo ha mordido una pantera!-

Prim baja de inmediato por las escaleras ya preparada con un botiquín, se ve que apenas escucho las palabras atención + médica fue en busca de sus herramientas de trabajo. Mientras tanto ella lo atiende, yo le hablo a Peeta, que como pudo soportó  el terrible dolor y también caminar casi como si tuviese una sola pierna, porque la artificial ha quedado destrozada pero aun enganchada a su muslo.

Debido a la rapidez con la que tuve que actuar he dejado las cosas que habíamos llevado olvidadas, la ropa de Peeta, la cesta con la comida y el carcaj de flechas  junto con el arco. Pero eso es lo que menor importancia tiene para mí en estos momentos, para mí lo primordial ahora es la salud y el bienestar de Peeta.

Prim lo recuesta en el sillón, que está salpicado de sangre apenas le insinuamos el cuerpo de Peeta, en especial su brazo izquierdo, luego lo deja y se va a buscar una nueva gasa porque  la gasa que recién tenia ahora ya está colmada de sangre, es entonces cuando  la mini doctora Primrose Everdeen decide coserle la herida, porque si no, no mejorará y se irá a otro mundo por la falta de sangre en el cuerpo, esta idea me aterra.

-Prim primero déjame prepararlo- le digo

-Está bien Katniss, apresúrate, iré a preparar y esterilizar los objetos que tendré que utilizar- me dice ella y yo le respondo que me parce bien, que aproveche el tiempo.

Mientras Prim prepara las cosas yo tomo la cabeza de Peeta que se tambalea mareado por la falta de sangre, ya que la pantera salvaje le ha mordido en donde se encontraban varias de sus venas, pero ninguna tan importante y que conecte directamente hacia su corazón, por suerte; Lo tomo con un poco más de fuerza y lo obligo a que me mire y después le hablo.

-Peeta, Peeta!, escúchame, tienes que ser fuerte, todo saldrá bien, mírame, Prim te coserá el brazo, ella sabe lo que hace pero tienes que estarte quieto, no te resistas, pero a la vez resiste el dolor-le digo y luego dejo a Prim hacer su trabajo.

Después me pongo detrás del sofá y Peeta que empieza a reaccionar por el dolor me toma del brazo con el que yo estoy rodeando su rostro y cierra fuerte sus ojos aferrándose fuertemente en mí y en mi brazo que lo rodea.

Pasado todo esto decido liberar a Thom y Bristel que ya han regresado de buscar las cosas que había dejado olvidadas, y darles las gracias por ayudarme a cargar con Peeta y por buscar las cosas. Como muestra de este agradecimiento le doy a ambos unas presas que case un día atrás, ellos no son pobres pero quiero agradecerles de algún modo, así que se los obsequio.

Mientras Peeta descansa y se recupera de a poco y hablo con Prim sobre el esta de éste.

-Mira Katniss… Peeta está bien, la herida no fue muy profunda pero daño una vena poco importante pero que de todos modos contenía importante cantidad de sangre…-su veredicto me deja pensativa así que le suelto-

-Toma la mía le digo mostrando mi brazo-

-Admiro tu gesto de amabilidad hacia él Katniss, pero hay que comprobar si son compatibles primero, tu déjame a mí a cargo yo iré a preguntarles a los padres de Peeta a qué grupo sanguíneo pertenece su hijo, pero por supuesto contándole la razón por la que necesito esa información y por lo tanto, lo ocurrido, sintetizando les informaré sobre su situación y le preguntaré, tu cuídalo yo ahora regreso-me dice, pero antes de que se vaya la detengo.-

-Espera, ¿puedes decirles que lamento lo que ha pasado y que fue mi culpa, no le presté atención en ese momento a lo que estaba haciendo su hijo mientras yo me cambiaba?

-Katniss yo se los diré, pero les diré solo lo que ocurrió, no que es tu culpa, porque tú no tienes la culpa y no sirve de nada que busquemos a un culpable, el felino solo seguía sus instintos, Peeta solo fue en busca de algo y tú estabas ocupada cambiándote, según como me lo relataste. Nadie tiene la culpa de lo que sucedió, además todo ya ha pasado, tranquilízate,-me abraza, me dedica un sonrisita y luego pega la vuelta pero la  vuelvo a detener.

-Prim, una cosa más, puedes no decir nada a nadie de lo de Peeta y yo…, de que nosotros somos novios…, en caso de que no lo sepas.. Sí, sí lo somos, pero por favor aun no, ¿sí?

-Está bien hermanita, lo que tú quieras, ¿algo más? -me dice para que no la vuelva a detener, pero le contesto que no-adiós-me dice seguido de esto.

-Adiós, gracias por todo, te quiero!

Me preparo algo para tomar para tomarlo mientras observo a Peeta, que está en el sillón que da frente del mío,

Más tarde él se despierta, me mira y se quiere levantar pero yo lo detengo dejando lo que estoy haciendo.

-Ya estoy bien Katniss, volvamos al bosque-me dice, presiento que debe de estar bromeando con lo de volver allí, ni siquiera puede estarse parado ni 10 segundos, está muy vulnerable.

-Aún estás débil Peeta, acuéstate devuelta, yo soy actualmente tu enfermera si?-le digo sonriéndole, él también lo hace, me sostiene la mano y duerme aferrado junto a mí ambos recostados en el sillón haciéndome un poco de espacio.