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Historia 126382 — capítulo 1
Recién se había mudado a aquel departamento en el centro de Londres, comenzaría una nueva vida, Draco Malfoy era parte de una importante familia de Alemania, pero estaba harto de su padre y sus extrañas costumbres, quería independencia, por eso se mudó solo a Londres cuando terminó la escuela para estudiar Artes.
Cuando tuvo todo arreglado decidió que cocinaría algo, cocinar era algo que realmente le gustaba, puso algo de música y comenzó a preparar una carne milanesa, cuando se dio cuenta de que no tenía sal.
DING DONG.
El timbre del departamento de su casa sonó, ella estaba cómodamente sentada en su sofá colgante con un montón de libros a su alrededor, bufó y se levantó a abrir, no tenía buena convivencia con sus vecinos ¿quién podría ser? Vestida sólo con una enorme camisa que le había quitado a Harry antes de irse a Londres (Harry era su hermano mayor) fue a abrir la puerta.
-¿Sí?- Dijo cuando abrió.
Draco abrió mucho los ojos, frente a él había una castaña de no más de 1.60m con el cabello agarrado en un moño desaliñado que se veía muy sexy, desde su punto de vista, una enorme camisa negra y nada más que eso… dejando al descubierto unas hermosas piernas morenas.
-Yo… soy Draco Malfoy, tu nuevo vecino. Hola.- Dijo mirándola fijo.
-Uhm… hola, no es por ser descortés pero estoy estudiando.- Dijo algo molesta.
-Oh, lo lamento, sólo quería saber si podías regalarme algo de sal…-
-Ah, eso, claro, déjame la busco.-
La cocina de la chica se veía justo en frente de la puerta, abrió una de las alacenas más altas y comenzó a estirarse haciendo que la camisa se subiera y dejara ver más de lo que ella esperaba, Draco no soportó eso, era respetuoso, pero era un hombre, entró sin pudor y tomó el empaque de sal que ella trataba de alcanzar, luego se lo tendió en la mesa con algo de brusquedad, ella lo miró atónita y lo abrió, puso un poco en un vaso de plástico y se lo tendió.
-Gracias.- Dijo tomándolo, salió dando un portazo y dejando a Hermione anonadada del otro lado.
¿Quién se creía aquella chica? Primero lo trataba de una manera para nada agradable, luego andaba por ahí exhibiéndose, quizá era por haberse criado en una familia de aristocracia, cultura y tradición, pero eso era prácticamente rogar ser violada.
Obviamente molesto terminó de cocinar su carne, comió, tomó una ducha, y se dispuso a estudiar, al día siguiente tendría su primer examen, estaba extrañamente feliz. Pero en medio de su concentración una música retumbó en sus oídos… y una voz femenina que la acompañaba.
I give the pocket give pocket full of sunshine!
Maldita sea con esa mujer.
DING DONG.
-¿¡Sí!?- Preguntó exasperada.
-¿Podrías bajarle a la música? intento estudiar.- Dijo de brazos cruzados.
-De acuerdo.- Respondió con una sonrisa irónica la castaña.
-¡DE ACUERDO!- Gritó él y se fue, ella dio un portazo y luego gritó frustrada.
-¡Maldito alemán estúpido! ¿Qué demonios se cree? "¿Podrías bajarle a la música? Intento estudiar" Cabeza hueca.- Lo imitó con una voz bobalicona.
-¡Chiquilla tonta! ¿Qué cree? ¿Qué es la única que vive en el edificio? ¡Pues que se acostumbre! ¡Además debería usar más ropa!- Gritaba el rubio entrando a su casa.
Así comenzó la vida universitaria de ambos, sería un período largo…
DING DONG
-¿¡Ahora qué demonios quieres!?- Preguntó molesta abriendo la puerta.
-Buenos días para ti también.- Respondió una rubia en el pasillo.
-¡Luna! Lo siento… es… pasa, ahora te explico.- Dijo abriéndole paso a la chica, se estaba terminando de arreglar para ir a clase.
-Pues, te ves molesta ¿Qué pasa?- Preguntó ella sentándose en el sofá de la chica y comenzando a columpiarse.
-Tengo un vecino nuevo, es un idiota… todo un papanatas. ¡Es alemán! ¿Qué como lo sé? Bueno, no había visto ni en Londres ni en Francia a alguien tan rubio, su inglés lo delata, pero ese no es el punto, el punto es que es un idiota.- Dijo ella caminando de un lado a otro.
-Oh… pues yo no vi un rubio, hace un momento un chico castaño metía cajas a el departamento de al lado.- Dijo ella mirando al techo.
-¿Castaño?- Preguntó Hermione con una ceja alzada.
-Aja, y con una sonrisa realmente linda.- Respondió la rubia.
Salieron de casa de la castaña y detuvieron el ascensor antes de que bajara, pues iban algo tarde.
-Buen día.- Saludó el rubio frunciendo el ceño.
-Buen día.- Dijo la castaña.
-Holis.- Saludó la rubia.
-Theodore Nott, un placer, tú debes nuestra vecina.- Dijo el otro chico tendiéndole la mano a Hermione.
-Oh, espero realmente que seas más agradable que tu rubio amigo.- Dijo ella ironizando.
-¿Qué? Tú no eres nada cortés déjame decirte.- Dijo Draco a la defensiva.
-¿Ah sí? Pues déjame decirte lo que no es cortés, entrar a la casa de la gente sin permiso.-
-¡Si usaras más ropa quizá no me sentiría intimidado pues soy un hombre respetuoso!-
-¡USO LO QUE QUIERA DONDE QUIERA!-
-Hermi… llegamos.- Dijo Luna sonriente.
-Adiós, ¿Hermi?- Se despidió Theo saliendo del ascensor.
-¡Hermione Granger para ustedes!- Gritó la castaña.
-¡Luna!- Gritó la rubia despidiéndose y siendo arrastrada por la castaña.
-Qué carácter…- Dijo Theo riendo.
-Es una chiquilla tonta.- Dijo Draco de brazos cruzados.
-A que te termina gustando.- Río Theo ganándose una mirada asesina del rubio.