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Historia 126382 — capítulo 3

-¡DEMONIOOOOS!- Corrió a la puerta, tomó las llaves, cerró su casa y sin pensarlo dos veces, con un nudo en la garganta, comenzó a tocar la puerta de Draco con todas sus fuerzas.

-¡ÁBREME CAPULLO!-

-¿Cómo se dice?- Preguntó el rubio del otro lado.

-¡Que me abras por favor!- Gritó exasperada.

El rubio la dejó entrar, ¡PUM! Un golpe, comenzó a reír a carcajadas con la imagen en su mente de la castaña en el suelo, pero dejó de hacerlo al escuchar que ella también reía.

-¡No se burlen que me he dado un buen coñazo!- Dijo Theo levantándose del suelo.

Luego de reír mucho por la torpeza del chico encendieron las velas, al terminar Draco miró a Hermione, ¡ESTABA EN TOALLA!

-¿No te dije que usaras más ropa? ¿Es una rebelión? ¿Venir a mi casa en toalla y goteando?- Preguntó serio.

-¿No te dije que usaría lo que quiera donde quiera?- Replicó ella.

-Pero esta es mi casa.- Afirmó él.

-Lo siento, me estaba duchando y corrí, pero es diferente, la camisa de hace unos días no tenía nada de malo.-

-Pues yo tampoco veo lo malo, pero hay otras cosas que sí veo y de las que no me he aprovechado sólo porque soy un hombre respetuoso.-

-Yo me voy a dormir.- Susurró Theo que se sintió incómodo.

-Lo siento, acompáñame a ponerme algo.- Se resignó la castaña.

Draco comenzó a caminar con la luz de una linterna muy pequeña que tenían, abrieron la puerta de la casa de la castaña, él esperó afuera del cuarto.

-¿Me prestas la linterna?- Dijo ella cabizbaja.

-¿Cómo la sostendrás?- Preguntó él serio y con una ceja alzada.

-Pervertido.- Bufó ella, aunque esas no eran por nada del mundo las intenciones de Draco.

Tomó la linterna y entró, pero la pequeña se apagó en seguida.

-¡AAAAAAA!- Gritó y salió del cuarto.

-¿Qué pasa ahora?-

-Esto se quedó sin batería.- Dijo molesta.

-Pues entra así y cámbiate rápido.-

-¿M-me acompañarías? Digo, es que… le temo a la oscuridad.- Susurró cabizbaja.

-Apenas te conozco.- Dijo Draco que estaba sonrojado.

-No verás nada, te volteas y me visto rápido, por favor… no sabes cuánto miedo le tengo.- Rogó ella casi llorosa.

Draco soltó aire exasperado y entró al cuarto seguido por ella, se volteo y quedó de frente a un gran espejo, pero gracias a la oscuridad no veía nada.

LUZ… un auto se había estacionado abajo y la luz entró por la ventana, en el espejo se reflejó la imagen de una chica poniéndose unos pantalones deportivos, no tenía camisa, Draco abrió mucho los ojos ante la imagen de su querida vecina… volteó asustado pero esa no fue la mejor solución, salió cerrando de un portazo.

-¡Espérame!- Gritó Hermione poniéndose la camisa.

Salieron y volvieron a casa de Draco, se sentaron en el sillón del living y comenzaron a hacer un juego de preguntas y respuestas rápidas, eran cerca de las 12am pero la castaña se negaba a dormir.

-¿Color favorito?- Preguntó el rubio.

-Rojo escarlata.-

-Verde botella.-

-¿Segundo nombre?- Lo imitó la castaña.

-Lucius.-

-Jean. Tienes nombres extraños.-

-¿Quién es tu héroe?-

-Mi hermano Harry.-

-Mi tío Sirius.-

-¿Tu mayor miedo?-

-…-

-¡Dime!-

-Defraudar a mis padres, aunque ya lo hice.- Dijo él jugando con sus dedos.

-Morir sola…- Susurró ella cabizbaja.

-Y la oscuridad.- Afirmó el rubio divertido.

-Y la oscuridad.- Repitió ella sonriente.

Se estaban acercando, quizá demasiado cerca, PUM, volvió la luz.

-Debería irme.- Dijo ella sonrojada y levantándose.

-Aja, adiós.- Le abrió la puerta, ella saludó con la mano y se fue.

Cuando entró a su casa estaba más que sonrojada, su cara igualaba el cabello de la familia de Ginny, respiraba agitada y sólo se quitó la ropa y se tiró en la cama, no podía creer que fuese tan tonta, había estado a punto de besar a ese chico ¡DOS VECES EN UNA NOCHE! Aunque la primera no contaba… se preguntaba ¿Por qué no lo hizo? Pero borró eso de su mente, significaba debilidad y ella no era débil.