Enemigos con derecho — capítulo 6
Debo admitir que nunca me sentí tan vivo como lo hago ahora. Digamos que siempre fui una persona de romper las reglas, pero creo que esta es la primera vez que eso se siente tan bien. A pesar de que pasaron varias semanas desde nuestro primer encuentro, todavía me sigo sintiendo de esa extraña forma como la primera vez. Mi cerebro comienza a liberar endorfinas cada vez que lo veo, es prácticamente como si estuviese tomado felix felicis todo el día. Nervios bajan y suben de mi estomago de forma curiosa cada vez que pienso en el. Me siento un completo idiota cuando hago eso, pero realmente no puedo evitarlo. La sensación es agradable, pero debo admitir también que eso me da bastante miedo porque realmente no se definir exactamente lo que siento. Tengo miedo que este sentimiento sea realmente ESE sentimiento. Y con ese sentimiento me refiero, por supuesto, a ese del cual todas las personas hablan; ese que es capaz de inspirar poesías y canciones, y que rompe corazones. No puedo ni siquiera pronunciar el nombre de ese sentimiento sin asustarme por completo; en mi cabeza se a convertido mas innombrable que Voldemort. No quiero ese sentimiento en mi sistema en este momento, y es por eso que trato de no pensar en eso. Solo pienso en Draco, y en su cuerpo, y me digo que es suficiente. Realmente trato de convencerme que eso es suficiente. Los días no van mal en absoluto. Es verdad que todavía siento algo de pena por engañar a Hermione y a Ron, aunque a veces pienso que realmente no los estoy engañando, solo estoy ocultando un secreto. Estoy seguro que ellos también me guardan secretos. Que sean mis amigos no significa que me lo tengan que contar todo. La mayoría de las noches me escapo a hurtadillas de mi sala común para ver a Draco, y todavía nadie nos descubrió por lo que supongo que estamos a salvo. Es probablemente que eso sea también lo que me tiene tan cansado y con pocas energías. En la mayoría de las mañanas de levanto con sueño y eso no es muy buena idea al saber que tengo que enfrentarme con un día repleto de tareas, practicas de Quidditch y demás. Pero de todas formas no puedo dejar de escaparme por las noches para verlo porque es precisamente él quien me da las ganas de terminar las tareas, ir a las practicas de Quidditch y demás. Digamos que Draco me otorga tanto energía negativa, como positiva, y supongo que eso esta bien por el momento. Como la mayoría de las mañanas, hoy me levante cansado y casi no pude escuchar lo que Ron me decía. Cuando tuve algo de la comida del desayuno en mi estomago puede decirse que me desperté algo, pero sin muchos resultados. Vi a Malfoy en su mesa y me lanzo una de sus miradas, yo le sonreí con una pequeña y poco notoria sonrisa perversa; de esas sonrisas que había aprendido de el. El sonrió también.¿Es posible que me este convirtiendo malo por pasar mas tiempo con Draco? Francamente no lo creo. Es solo perversión sexual y nada más. Por su parte, Draco sigue siendo igual de grosero conmigo cuando esta rodeado de mucha gente. Realmente no me tendría que molestar porque precisamente ese era nuestro trato (Seguir siendo enemigos a la vista de las demás personas) pero de todas forma lo hace. Me gustaría que no me molestara, porque al fin y al cabo yo hago lo mismo que el hace, pero de cierta forma cada vez me resulta más difícil. De todas formas he notado un cambio en Draco. Me he dado cuenta que sus insultos de ser fuertemente hirientes, pasaron a ser mas superficiales. Como, por ejemplo, el antes me insultaba con cosas respecto a mis padres, ahora simplemente me envía un vago insulto sobre lo feo que soy o algo por el estilo. Nada hiriente en absoluto, pero aun así molesto cuando se dice en frente de muchas personas de Slytherin preparadas para reírse. Nuestra relación absolutamente extraña y supongo que tengo que acostumbrarme a eso. Por un lado lo odio, por otro lado creo que su cuerpo es perfecto, y por otro tengo miedo que mis sentimientos así él crezcan aun mas de lo que ya crecieron. Es confuso, aun ahora que todo parecía tranquilo, y realmente no se si alguna vez sera claro. Creo que tendré que simplemente resignarme y vivir con eso. Luego de las clases del día, (en las que apenas pude mantenerme despierto) me dirigí hacia el campo de Quidditch tratando de relajar mis músculos un poco y en busca de algo de aire fresco. El aire estaba demasiado fresco para decir verdad, y estaba nublado. Un feo día, pero con Quidditch, por lo que estaba bien. Antes de subir a nuestras escobas y comenzar a practicar, decidimos hablar sobre algunas técnicas. Ron se acerco a mi y me apretó el hombro con fuerza amigablemente. Yo grite de dolor porque precisamente ese era el lugar en el que el día de ayer, estando con Draco, me había provocado otro moretón con el maldito mármol del baño. Los moretones son otro efecto colateral de mi relación con Draco. A Draco le gustan, a mi un tanto que también. No me voy a autonombrar como un masoquista como lo es él, pero debo admitir que observar el dibujo color morado que dejan los golpes en mi piel, me agrada. Igual eso no significa que me gusta que me aprieten los moretones por accidente. Ron me miro sorprendido por mi gesto de dolor. -¿Qué paso? -Nada -Pronuncie tomando mi hombro golpeado con cuidado -Es solo un golpe. -¿Cuando te lo hiciste? - Me pregunto Ron preocupado. Ahora todo el equipo de Griffindor miraba hacia mi. No podía responder que simplemente me había caído de la escoba porque ellos sabrían que eso era mentira. Ellos recordarían una caída durante una practica, especialmente tratándose de mi. Trate de pensar en otra mentira. -Me resbale y caí cuando estaba en el baño. -Respondí finalmente y espere que sonara convincente. Varios chicos rieron pero la cara de Ron todavía seguía dudando por lo que trate de despegar la atención de mi y centrarla en el juego. Luego de la practica, me bañe y me acosté por unos instantes. Ron fue a la habitación y me pregunto si estaba bien como lo hacia la mayoría de los días. Yo le respondí que estaba bien y para no ser sospechoso me levante para terminar una tarea de pociones que tenia pendiente. Cuando por fin todo el mundo se fue a dormir, yo me quede despierto esperando la hora. Cuando vi en mi reloj que ya había llegado, me levante, me vestí y me fugué por la puerta de la habitación sin despertar a nadie. Supongo que solo la lujuria me movía en esos momentos. El estaba ahí, como siempre, esperándome. Quizás el también estuviera un poco cansado, pero se las arreglaba para verse siempre radiante. O quizás era yo el que lo veía de esa forma. Su pelo rubio brillaba en la oscuridad, al igual que su pálida piel; note una especia de descontento en él cuando me acerque pero de todas formas juntos nos metimos en un baño que estaba fuera de servicio hace bastante tiempo. Este no era el baño de prefectos como estábamos acostumbrados, ya que algunas veces nos gustaba cambiar de lugar para no ser descubiertos. El sitio era grande, pero no tan bonito como el baño de prefectos. Este no tenia una piscina central, solo había orinales y lavatorios alrededor. Tenia ese aspecto antiguo como todo Hogwarts con pisos de color madera oscuro y paredes blancas con dibujos tallados. Pero estaba bien. Me acerque a Draco para poder tocarlo y corroborar porque se veía algo disgustado, pero antes de que llegara, él levanto su varita y lanzándome un hechizo me tiro al suelo. -No se vale usar varitas -Exclame yo sorprendido por el repentino ataque mientras trataba de ingresar aire a mis pulmones. Esa era otra regla que habíamos agregado: La de no usar varitas. Yo dije que seria más divertido si solo utilizáramos nuestros cuerpos, y él acepto. Y era por eso por lo que no entendía porque el había usado su varita. -No se vale besar tampoco pero tu a veces lo haces -Replico Malfoy sonando molesto mientras se quitaba el pantalón y fue ahí cuando entendí su malhumor. -Solo fue una vez -Conteste yo desde el piso recordando el beso del día anterior; el beso que me había provocado el moretón del brazo. Realmente no se porque lo hice, solo mire sus labios y lo bese. Él me beso de vuelta por un breve instante, pero al darse cuenta de lo que estaba haciendo, me empujo con fuerza y al caer mi hombro golpeo contra el suelo. -¡No hagas eso de nuevo! -Me había gritado y yo solo podía sentir el dolor en mi brazo. Realmente no se porque no le gustan los besos, creo que seguramente los ve como algo demasiado romántico e intimo y como no quiere involucrarse sentimentalmente; los evita. Eso me hizo pensar que quizás el también poseía el mismo miedo que yo de enamorarse. Al pensar en la palabra enamorarse, mi cuerpo tembló en un escalofrió y trate de que el no lo notara, y trate de no notarlo yo mismo. Pero lamentablemente lo note. -De todas formas creo que mereces un castigo -Me dijo el dándose la vuelta y yendo hacia mi. El se encontraba solamente con su típica camisa blanca y con la corbata de Slytherin. Yo pude haberme movido pero no lo hice porque de cierta forma seguía algo petrificado por la palabra que había aparecido en mi mente. Como yo seguía tirado en el piso, el paso sus piernas alrededor de mi abdomen y yo lo mire mientras se desataba la corbata. Su mirada ya no era la misma que antes de conocernos realmente; ahora era mucho más suave, incluso cuando estaba de malhumor y con ganas de castigarme. Sus ojos ardían a todo rato irradiando esa perfecta perversión suya y yo no podía dejar de admirarlo. Draco me siguió observando y lentamente puso sus dedos en mis labios tratando de abrir mi boca. Yo cedí ante su deseo y él introdujo dos dedos de su mano izquierda dentro de mi. Mi lengua jugueteaba lentamente con sus dedos y comencé a chupar fuertemente lo que hizo que Draco se excitara inmediatamente hundiendo aun mas su dedos, haciéndolos llegar hasta mi garganta. Sentí arcadas cuando lo hizo por lo que lo detuve agarrando su mano con la mía y conduciéndola hacia atrás. El de a poco quito su mano de mi boca y toco por sobre mi camisa para luego romper todos los botones de ella de un solo tirón. Yo solo lo observe tieso y expectante pensando cual seria mi castigo, mientras sentía el calor de su cuerpo sobre el mio. Luego de un segundo el quito la corbata que aun sostenía en su cuello y me ordeno que pusiera las manos arriba. Yo nunca lo obedezco pero esa vez fue una excepción e hice lo que me dijo. El sonrió y pude ver como su malhumor se despejaba para mostrarme al lujurioso Draco de siempre. Él ato mis manos sobre mi cabeza y el sentirme tan vulnerable me excito de una manera extraña. Estaba acostumbrado a ser el que ganaba en esta relación, y esto me parecía notablemente curioso y excitante. Sin apenas advertirme, él se acomodo encima mio y de un empujón ingreso su miembro en mi boca. Yo tuve miedo de ahogarme o de sentir arcadas como había sentido antes porque su pene parecía ser muy grande para mi boca y podía sentirlo rozar mi garganta, pero de todas formas comencé a chupar con fuerza lo que hizo que él respondiera con gemidos. Él sostenía con fuerza mis manos atadas sobre mi cabeza mientras que yo jugaba con mi lengua sintiendo por primera vez el sabor de su miembro. Llegue a pensar que Draco era bastante tonto si consideraba eso como un castigo, porque realmente me gustaba hacerlo. El sentir sus gritos y gemidos de placer era principalmente lo que me excitaba a mi también, ya que amaba que el se sintiera de esa forma por mi. Supongo que él creía que eso era algo que me molestaría hacer o que quizás heriría mi orgulloso, pero supongo que no contaba con lo que yo sentía en ese momento. El cuerpo de Draco se tenso encima mio y puede prever que su momento de clímax se acercaba. Luego de un instante pude sentir la sensación de un liquido rodar por mi garganta y Draco se quedo quieto y satisfecho encima mio. El no tardo en sacar su pene de mi, y busco mi rostro con su mirada para ver cual era mi reacción. Yo solo le sonreí suavemente y él torció la cabeza sin entender porque su castigo no había funcionado como lo esperaba. Antes de que el pudiera hacer algo nuevo lo empuje para atrás haciéndolo caer, ya que por más que experimentar nuevas cosas me gustaba, no me agradaba la idea de que el se considerara ganador por mucho tiempo. El no tardo en pararse al mismo tiempo que yo y trato de golpearme, pero yo me agache antes de que lo hiciera y embestí contra él con toda mi fuerza; al igual que un jugador de Rugby que una vez había visto en la televisión muggle. Ese empujón hizo que el chocara contra un lavado detrás de el. Yo pase mis manos atadas por encima de su cabeza haciéndolas llegar hasta su cintura, de forma que el no pudiera despegar las manos de su cuerpo. El respiro profundamente y me miro ceñudo mientras yo sonreía. -Todavía no termine con vos. -Me respondió mirándome fijamente a los ojos con desafió. -Yo creo que la ya lo hiciste -Respondí pasando mi lengua por los labios y luego en un susurro agregue -Dejamé besarte Draco. Me acerque a el lentamente como si de verdad fuera a darle un beso en los labios pero luego me dirigí hacia su mejilla, y deposite el beso allí. Me gustaba jugar con el.Él me miro enojado y subió sus manos para liberarlas. Yo era como una soga alrededor de el, por lo que le resulto algo difícil hacerlo, pero luego finalmente pudo sacar las manos mientras que yo seguía con mis propias brazos alrededor de su cintura. Fue ahí que descubrí que el todavía tenia la varita en su mano y me asuste un poco al darme cuenta de lo que ese peligro ocasionaba. Yo estaba atado alrededor de su cuerpo y en cualquier caso no podría llegar a defenderme apropiadamente.En ese momento Draco me miro volviendo a su cara astuta, y dirigió sus manos liberadas a mis pantalones. -¿Qué vas a hacer? -Pregunte. El solo me respondió con una sonrisa. Sentí su mano desabrochar mi pantalón, y también sentí mis pantalones y ropa interior caer al suelo. Luego de eso, y sin poder prevenirlo, percibí las manos de Draco rodearme para llegar hasta mi parte trasera y pude captar la sensación de como un instrumento delgado me penetraba. Me erguí al instante sorprendido por la sensación y mire a los ojos a Draco que se encontraba con una mirada perversa en los ojos. El instrumento extraño fue hundiéndose mas en mi y no pude evitar sentirme incomodo. -¿Qué estas haciendo? -Pregunte tomando a Draco con fuerza de la cintura ya que la sensación dolía un poco. -¿Acaso no te gusta mi varita Potter? -Pregunto Draco con una sonrisa totalmente llena de placer mientras ingresaba aun mas su varita en mi. Yo solté un gemido de dolor ya que no estaba acostumbrado a esa clase de objetos en mi cuerpo. Su varita era larga y cuando pensé que había llegado al fondo lo introducía aun mas. -Podría lanzarte un hechizo desde allí adentro. ¿Qué crees que pasaría? -Dijo Draco chocando mi nariz con la suya y luego sin previo aviso Grito -¡Lumos! Yo salte al escucharlo simplemente porque pensé que había dicho algo peor. El rió. -¿Qué se siente tener luz en tu interior, Potter? -Pregunto él sonando gracioso. -Deja de jugar Draco -Respondí con un hilo de voz mientras sentía como su varita se comenzaba a mover. -¿Qué pasaría si la metiera entera? -Pregunto el mirando mi expresión con satisfacción. Seguramente yo debía lucir algo asustado o incomodo frente a la situación - ¿Crees que se perdería en el fondo? Realmente la idea de que la varita de Draco se perdiera dentro mio no me gustaba nada por lo que comencé a respirar de forma acelerada y mi corazón se comenzó a acelerar. En vez de ceder, Draco comenzó a mover su varita más rápido; de afuera hacia adentro, y de arriba a abajo. Mi cabeza caía hacia atrás mientras mi boca se mantenía abierta y mi espalda estaba recta como nunca antes. Realmente no sabia si la sensación me gustaba o no, solo puedo decir que era notablemente extraña. Sentía los relieves de la madera dentro mio, y hasta podría decir que podía llegar a percibir la efervescencia de la magia que despedía la varita, aunque probablemente eso era solo mi imaginación. A medida que me fui acostumbrando, la sensación paso a ser mas placentera y comencé a gemir sin poder controlarme. -Nox -Exclamo Draco cuando lo comenzaba a disfrutar y quito su varita de un solo movimiento haciéndome exclamar sorprendido. Él coloco su varita en el lavado detrás suyo y colocando sus manos de nuevo detrás mio, esta vez metió un dedo en mi interior. Yo salte frente a la sensación pero el no se detuvo y metió otro dedo, y otro. El hizo bailar sus dedos dentro mio y eso me hizo sentir nuevamente excitado. Pegue mi cuerpo al suyo y comencé a restregarme contra el mientras que el me seguía penetrando por detrás. Sentía sus dedos moverse a la velocidad de la luz dentro mio y me di cuenta que realmente me encantaba la sensación. Mis piernas se sentían débiles, casi como si no pudieran soportar el peso de mi cuerpo. El sujeto mi pene con su otra mano y yo gemí con fuerza al mismo tiempo que mordía su cuello en busca de algún alivio. Al sentir la mordida, él hundió sus dedos en los mas profundo de mi, tocando alguna parte especial de mi cuerpo, y con ese movimiento acabe al instante manchandolo por completo. Luego de que sacara los dedos lentamente, él me miro a los ojos y susurro suavemente en mi oído: -Sos mio. Y supe, en ese momento que el tenia toda la razón. Yo era completamente suyo.