Enemigos con derecho — capítulo 5
No entiendo porque lo hice.
Aveces me pregunto porque sera que siempre actuó demasiado rápido antes de pensar las cosas. ¿Porque dije acepto? Draco me odia. ¿Porque al saber eso de todas formas le dije que si?
Al salir de la charla con Draco tenia mas preguntas que respuestas y sentía que había sido demasiado precipitado al haber aceptado todo tan fácilmente. Mientras caminaba vi por las ventanas como el sol empezaba a ocultarse en el horizonte, y las preguntas fueron saliendo una por una.
¿Realmente Draco había hecho todo eso simplemente porque quería acostarse conmigo o acaso había toda una clase de engaño detrás de eso? Creo que esa era mi pregunta esencial y la que me daba mas miedo. Si Draco estaba haciendo todo eso para engañarme, yo estaba metiéndome a mi mismo en la cueva del lobo sin todavía entender que estaba buscando con todo eso. Sabia que Draco podía llegar a ser capaz de algo así; yo nunca me había olvidado que el era hijo de un mortifago, y que además siempre había formado parte de esa clase de gente. Se supone que debería cuidarme de eso. Al fin y al cabo mis padres no habían hecho tanto por mi simplemente para que yo tirara todo por la borda.
Por otra parte cada vez que miraba a Draco a los ojos, venia como de cierta forma su mirada había cambiado en este corto periodo de tiempo. Su mirada ya no transmitía tanta maldad y frialdad como antes, sino que ahora parecía estar llena de perversión y deseo. El mismo deseo que yo tenia por el. Sabia que de cierto modo su frialdad estaba por alguna parte, pero de todas formas se notaba que el había cambiado, o por lo menos para mi lo había hecho.
También me puse a pensar en porque, si Draco quería engañarme, elegiría justo esa forma. Si realmente quería investigarme o algo parecido, podía simular simplemente volverse un poco mas amable conmigo con el objetivo de volverse mi amigo, y sin siquiera pasar por la idea de sexo.
Él quería acostarse conmigo porque realmente lo quería, sino no se hubiese escapado con vergüenza la primera vez que lo enfrente.
Al pensar en eso algo se encendió en mi interior mientras caminaba y no pude evitar emitir una leve sonrisa. Fue eso lo que me hizo hacerme otra pregunta, justamente la misma pregunta que había formulado Draco; ¿Yo buscaba sexo o una relación con el?
Esa pregunta me volvió a poner nervioso de nuevo y realmente no supe porque esa era mi reacción. Era obvio que Draco me atraía físicamente, ¿Pero sentimentalmente?.
Draco había sido mi enemigo desde los once años y sentir otra cosa más que odio me extrañaba demasiado. De todas formas si quería sentir otra cosa por el, eso estaba fuera de mi alcance. Yo ya había aceptado el trato y no podía imaginarme a Draco sentimentalmente aun si quisiera hacerlo porque las reglas no me dejaban hacerlo.
Y ahí fue cuando me puse a pensar en el trato y en las reglas; ¿Cómo se le había ocurrido a Draco semejante cosa? ¿Acaso Draco ya había hecho eso con alguien mas?¿Con una chica o con un chico quizás?
La imagen de Draco haciendo este mismo trato con otras personas, me trajo otra sensación extraña a la que no pude ponerle nombre. Mi inconsciente sugirió la palabra celos pero la borre de inmediato por miedo a lo que conllevaba eso. Sin darme cuenta había llegado a mi sala común luego de recorrer todo el colegio. El crepúsculo ya se asomaba por las ventanas y yo seguía sin saber en que momento se había hecho tan tarde.
En el momento que entre Hermione y Ron se levantaron del sofá de la sala común y me recibieron preocupados.
-¿Adonde estabas? -Me pregunto Hermione rápidamente sin darme tiempo siquiera para saludar.
-Solo había estado caminando -Declare un poco molesto por su constante curiosidad por mi vida privada.
-¿Por tanto tiempo? La practica de Quidditch ya termino hace rato -Volvió a preguntar ella sonando desconfiada
-Si, por tanto tiempo -Fue lo único que respondí esta vez haciendo notar mi disgusto.
-Me voy a bañar.
Me dirigí hacia las escaleras con la mirada obsesiva de Ron y Hermione tras mis espaldas pero trate de no hacerles caso. Quería hacerles entender que lo que estaba pasando en mi vida en ese momento era personal, pero no sabia como. También tenia ganas de preguntarles a ellos por su opinión, pero entendía que no podía hacerlo; no solo porque ellos odiaban a Malfoy sino porque también me sentía demasiado extraño contándoles sobre mis sentimientos, especialmente porque mis sentimientos incluían a otro chico.
Me metí en la ducha y trate de despejar mi mente sin lograr demasiado como la mayoría de las veces. Cuando me dirigí a mi habitación me encontré con Ron sentado en su cama.
-¿Vas a ir a cenar? -Me pregunto.
-No, prefiero irme a dormir ya -Conteste sin mirarlo.
No quería bajar al gran comedor porque sabia que el se encontraría allí y me pondría nervioso de nuevo. Además de todas formas no tenia hambre.
-¿Estas bien? -Pregunto Ron y esta vez lo mire. Ya estaba bastante cansado con todas las preguntas pero trate de ser paciente con la respuesta de todas formas. Sabia que ellos no lo hacían con mala intención.
-Si, estoy perfecto. -Conteste yo con una sonrisa en la cara. Con una sonrisa verdadera, quiero decir, ya que a pesar de todos los problemas y las preguntas de mi cabeza me sentía alegre.
El solo se fue y cuando ya estuve preparado para acostarme me di cuenta que esa alegría se iba yendo de a poco cuando la idea de no aceptar el trato invadía mas mi cabeza. Me puse a pensar que si el trato traía mas problemas que soluciones debía cortar por lo sano y decirle no a Draco. Sabia que no podría mentirle a mis amigos por mas tiempo y si aceptaba tendría que estar mintiendo constantemente.
No se como hice pero de todas formas me tape hasta la cabeza y me dormí con ese pensamiento en mi mente.
Al día siguiente ese pensamiento se había reforzado y me levante con una decisión firme. Por más que me sentía atraído a Draco me di cuenta que la idea de encontrarme con el para tener sexo era absurda, por lo que decidí hablar con el ese mismo día y cuando salí de mi cuarto fui a buscarlo.
De cierto modo fue fácil encontrarlo por que él al igual que yo nos dirigíamos hacia el gran comedor. Yo lo intercepte con la mirada y le hice señas antes de que entrara. El me siguió y cuando no vi mas gente alrededor, abrí una puerta cualquiera y lo invite a Draco a entrar también.
Una vez adentro me di cuenta que era un armario pequeño que contenía algunas escobas rotas. Estaba muy oscuro dentro por lo que busque mi varita y dije lumos. Cuando la luz blanca de mi varita invadió el lugar me encontré de frente con la cara sonriente de Draco. No había tantas distancia entre nosotros y estábamos mas bien apretados uno frente al otro. Al darme cuenta de eso comencé a transpirar. Draco parecía tranquilo.
-¿Qué pasa? -Pregunto él.
-No puedo aceptar el trato -Dije rápidamente cerrando mis ojos para no ver los suyos y arrepentirme.
-¿Por qué no?- Pregunto él y yo volví a abrir mis ojos para ver la cara desconcertada de Draco.
-Porque simplemente no puedo.
-¿No podes o no querés? -Pregunto acercándose aún mas a mi de forma intimidante.
Yo me quede sin palabras porque solo lo veía acercarse cada vez mas a mi. En un momento pensé que iba a besarme pero luego se dirigió a mi cuello y deposito un beso allí, haciendo que todos los vellos de mi cuerpo se erizaran al mismo tiempo. Me sentí cálido al mismo instante de su toque y él no paro solo allí sino que siguió besándome lentamente; pasando su lengua por la piel de mi cuello.
Al poco tiempo pude sentir su mano llegar hasta a mi pantalón y comenzó a acariciarme suavemente lo que me hizo gemir casi al instante.
Fue ahí cuando se alejo otra vez y volvió a mirarme a los ojos, con una mirada sensualmente segura.
-¿Ves?, Vos querés esto. No podes simplemente no aceptar. No tengas miedo. Es solo sexo, no seas tan gallina. -Fue lo único que me dijo y abrió de nuevo la puerta del armario. El frió de afuera entro y solamente en ese momento fui consciente del calor que hacia allí adentro.
-Te espero hoy a las doce en punto, en el quinto piso junto al baño de prefectos. De esa forma el se despidió, dejando que mi temperatura llegara al cielo. Él estaba seguro de que yo estaría allí esa noche.
Y tenia razón porque a las doce en punto estaba allí esperando puntualmente. Debo decir que a mi defensa simplemente no puedo evitarlo. Mi parte fogosa pudo más. Cuando él llego, entramos al baño de prefectos ya que Malfoy tenia el acceso al ser uno de ellos. La oscuridad lo cubría todo y el lugar estaba completamente silencioso como la ultima vez que había estado allí en cuarto año.
Hacia algo de frió al ser de noche pero sabia que en cualquier momento entraría en calor con Malfoy. Realmente en ese momento no supe exactamente que había pasado por mi mente al aceptar esa clase de trato. Creo que realmente no estaba pensando con la cabeza en ese momento, sino que tal vez con otra parte de mi cuerpo.
Draco encendió algunas velas para alumbrar el lugar y pude observar el espacio por completo. Una piscina con grifos de oro se encontraba en medio del baño. Todo el lugar estaba recubierto con paredes de mármol blanco y había varias arañas colgadas del techo con velas en ellas. El cuadro de la sirena, que me había dado un pista para descubrir el acertijo que se encerraba en el torneo de los tres magos; también se encontraba allí, pero esta vez la sirena se encontraba tranquilamente dormida.
No estaba nada mal para decir verdad, incluso parecía hasta romántico con la luz de las velas brillando alrededor. Luego pensándolo bien me di cuenta que eso no estaba nada bien porque no quería que lo que fuéramos a hacer a continuación fuera algo romántico o algo parecido.
Nos quedamos parados mirándonos el uno al otro. ¿Cómo íbamos a hacer para empezar eso?
Yo quería acercarme a el pero no me animaba a hacerlo por miedo de quedar como un desesperado.
La primera vez que lo habíamos hecho fue de manera espontanea y me puse a pensar que quizás eso había sido lo excitante. Quizás simplemente no pasaría nada después de todo. Estuve casi dos semanas queriendo repetir ese suceso y ahora no me animaba a dar el primer paso. Eso era frustrante.
Draco al parecer no estaba nada incomodo a pesar de todo, y luego de verme por un instante de arriba a abajo, saco su varita del bolsillo y apunto a mi dirección. Yo no esperaba eso, y cuando reaccione ya era tarde, y el había pronunciado con vos alta y clara;
-Petrificus totalus.
Yo me quede absolutamente quieto sin poder mover ni siquiera un musculo esperando que Draco se acercara e hiciera lo que quisiera conmigo. Por que estaba seguro que el haría eso.
Tendría que haber pensado más rápido, pero mi mente parecía estar perezosa. Él seguramente quería vengarse de mi por haberlo dejado adolorido el otro día, y estaba seguro que aprovecharía para desgarrar hasta el punto más profundo de mi.
Él giro a mi alrededor observándome atentamente. Cuando estuvo detrás mio se detuvo y agarro con fuerza mis nalgas. Si me hubiese podido mover hubiese saltado, pero lamentablemente no podía hacerlo.
Luego paso sus brazos lentamente alrededor de mi cadera, llegando hasta el cierre de mi pantalón, y hábilmente lo bajo completamente. Luego bajo también mi pantalón y ropa interior, dejándome desnudo de la cintura para abajo.
De cierta forma estar a la voluntad de Draco me excitaba y mi miembro se hubiese parado si no estuviese estado petrificado.
El dio una vuelta otra vez alrededor mio y se paro enfrente de mi mirándome con una lujuria palpable. Estaba seguro que él me penetraría haciéndolo lo mas doloroso posible, y al pensar en eso mi corazón relleno de miedo comenzó a latir más rápido dentro de mi congelado cuerpo.
-Creo que me gustas mas así - Expreso el tomando mi pene entre sus manos y acariciándolo suavemente. Sus manos se sentían cálidas y excitantes. - Pero no me gusta coger con estatuas.
Al decir eso levanto su varita de nuevo y deshizo el hechizo tomándome por sorpresa otra vez. Pero esa vez no deje que el tomara el control e inmediatamente termine el recorrido hacia mi propia varita y pronuncie con toda la fuerza de mi voz:
-Expelliarmus.
Su varita salio despedida por el aire, pero cuando trate de correr para alcanzarlo, caí al piso debido que mis pantalones todavía se encontraban alrededor de mis piernas. Draco trato de atraparme, pero yo tome sus pies y él también termino cayendo al piso. Al final termine trepando yo en el, y me acomode arriba suyo dándole un golpe en la cara. El se quejo adolorido.
-Eso fue por el golpe del otro día. -Manifesté acelerado recordando el golpe que el me había dado en el bosque prohibido.
Me di cuenta que la sangre corría rápido por mis venas y agolpaban completamente mi miembro. Otra vez el había provocado ese efecto en mi, al igual que de nuevo me encontraba con la infinita sensación de ser su dueño.
Cuando lo vi tan cerca mio tuve ganas de besarlo con fuerza, pero desgraciadamente recordé nuestro trato y su regla en la que decía que no se permitían los besos. Me lamente con eso porque me di cuenta que realmente tenia ganas de hacerlo. De todas formas, trate de controlarme a mi mismo y en vez de eso metí las manos en sus pantalones y comencé a tocar su pene pasando mi mano de arriba a abajo por toda su extensión. El comenzó a gemir y a mi me gusto la sensación de provocarle eso. Era como ver el más intimo estado de Draco; completamente vulnerable, sin poder controlarse a si mismo, y totalmente a mi disposición.
Con lo movimientos frenéticos de mis manos rompí el cierre de su pantalón. De hecho todo mi ser se veía casi violento, pero el no se quejaba y parecía disfrutar de eso arqueando la espalda y moviendo la cabeza hacia atrás. Aproveche su movimiento para besarlo en el cuello y con mis labios pude sentir su pulso acelerado. Pase mi lengua por toda la piel de su garganta hasta llegar a su oreja y pose lentamente la punta de ella adentro de su oído. Ese movimiento clave lo hizo acabar al instante derramando todo el liquido en mi mano.
Antes de que pudiera sacar mi mano de su pantalón, él la tomo entre las suyas y la condujo hacia mi propia boca. Lentamente introdujo mis propios dedos en mi boca y yo chupe lentamente notablemente curioso, sintiendo el sabor de su semen. Él mordió su labio al ver eso.
Luego de quitar los dedos de mi boca le susurre suavemente cerca de su oído.
-Yo gane. Vayamos a la piscina.
Él simplemente me miro, pero no se movió, por lo que yo comencé a desabrochar de a uno los botones de su camisa. Como vi que el seguía sin moverse, me arrastre para buscar de nuevo mi varita y lo apunte con ella.
-A la piscina, ahora. -Exclame con voz dominante observando atentamente sus ojos grises. No se como pero el me hacia sentir con la seguridad suficiente como para hacer cosas así.
El me observo, penetrándome con la mirada también y se fue levantando de a poco sin quitar la vista de mi. Estábamos como hipnotizados mirándonos el uno al otro de forma sensual.
Yo me levante de arriba de el y se paro junto a mi. Apunte mi varita hacia la piscina y encendí el agua caliente y las burbujas. Draco sonrió.
Sin dejar de observarlo me saque el resto de la ropa y vi como el hacia lo mismo. Cuando levante la vista puede ver a Draco totalmente desnudo por primera vez, y debo admitir que me gusto lo que vi.
Como yo estaba mas cerca de la piscina me metí primero, sin sacar ningún momento la vista de Draco desnudo.
Cuando el se metió conmigo a la piscina, se abalanzo a mi de nuevo y yo desprevenido deje caer mi varita fuera del agua. Los dos juntos forcejeamos y nos resbalamos con la espuma cayendo dentro de la piscina y desparramando agua por todo el suelo. Mi cadera choco contra el duro mármol del borde de la bañera al caer haciéndome gritar, y provocando que todo mi costado doliera. Me queje adolorido pero de todas formas no deje en ningún momento que Draco tomara el control de la situación. Él parecía que también se había golpeado pero de todas formas eso no me importo, y tome sus manos y las subí por encima de su cabeza.
Su cabeza estaba ubicada en el borde de mármol de la piscina y el agua ya le cubría parte del pecho.
Yo volvía a estar encima de el de nuevo.
-No seas tramposo Draco -Dije yo mirando sus ojos mientras apretaba mas sus brazos. Trataba con todas mis fuerzas olvidar el dolor producido por el golpe.
-No soy tramposo -Él siseo como una serpiente y luego agrego - Soy un buen perdedor.
-Date la vuelta entonces. -Exclame yo mirándolo de nuevo sin saber exactamente de donde sacaba esa parte fuerte y dominante de mi.
El me obedeció con una sonrisa y se dio la vuelta apoyándose contra el mármol frió y duro del borde.
Entre fácilmente en el gracias al jabón y él gimió sonoramente haciendo que su voz retumbara por todo el baño. En ese momento pensé que si alguien nos escuchaba terminaríamos en problemas, pero simplemente no podía dejar de gritar yo también. Mi velocidad aumentaba mientras que trataba de impulsarme, sujetándome muy fuerte de el para no resbalarme y caerme de nuevo.
Su piel se sentía aun mas suave con el jabón y con mis manos a su alrededor, toque su pecho de arriba a abajo mientra besaba su espalda y cuello. El se sentía delicioso. Entraba y salia de el a toda velocidad, y no había nada mas en el mundo que el, yo y el placer que todo eso me provocaba. Su cuerpo estaba aun mas caliente que el agua y explote dentro de el bañándolo por dentro.
Salí de el rápidamente y me senté en la bañera cubriéndome por la espuma que olía deliciosamente a Jazmin y almendras. Draco hizo lo mismo que yo y se sentó al lado mio, pero siempre manteniéndose distante, sin tocarme de nuevo. Al igual que el, trate de mantenerme distante y cerré los ojos por un momento disfrutando de la grandiosa sensación que me cubría. Definitivamente descubrí que había conseguido la llave del paraíso con Draco.
A los pocos minutos pude escuchar el sonido del agua moverse al lado mio y abrí los ojos para ver a Draco levantarse. Realmente se veía grandioso estando desnudo. El agua hacia brillar sus perfectos músculos bajo la luz de las velas y me daban ganas de pasar mi lengua por todo su pecho, abdomen y espalda. El capto mi mirada y solo me dio una típica sonrisa de costado, perversamente desordenada. Yo lo mire fijamente, esta vez a la cara y el volviendo a su cara seria de siempre comenzó a vestirse.
La verdad yo no quería vestirme e irme a dormir ya que sabia que después de haber vivido aquello me seria muy difícil conciliar el sueño. Prefería estar allí en el agua, relajándome un poco más, pero sabia bien que no podía hacer eso. Es por eso que simplemente imite a Draco y salí de la piscina.
Mi ropa estaba absolutamente mojada ya que al parecer el agua desparramada de la piscina había llegado hasta el lugar en donde esta se encontraba. Use un encantamiento para secarla y me la puse al instante.
-¿Nos vemos mañana? - Pregunte tratando de sonar casual mientras me colocaba la remera.
Luego me pare por un instante y observe a Draco tratando de peinar su cabello mojado y desordenado. Sexy.
-Por supuesto -Fue lo único que me dijo él y luego de eso, como si nada hubiese pasado, los dos nos dirigimos a nuestras respectivas salas comunes.