Enemigos con derecho — capítulo 4
¡Hola! Disculpen la tardanza, es que con las fiestas y el fin del mundo (? no pude sentarme y escribir correctamente. Así que hoy les traigo otra capitulo, espero que les guste y feliz año nuevo para todos!
Y los días siguieron. No tan normales como los eran antes (Si es posible decir que tengo una vida normal) pero siguieron de todas formas. Los chicos se seguían burlando de mi por la situación que había sucedido en la clase de transformaciones y sabia que aunque fuera Harry Potter, y todo el mundo creyera que yo era el elegido, no seria fácil librarme de algo como eso. De otra cosa de la que estaba seguro de lo que no podría librarme, por lo menos no por ahora, era de ver a Draco todos los días; en el gran comedor y en las clases, y aunque no tratara de pensar en eso sabia que el extraño deseo que sentía por el todavía estaba presente. Todavía no sabia que pasaba conmigo, ni porque me sentía atraído de esa forma a él. Las preguntas de mi sexualidad ya ni siquiera me importaban porque ni siquiera tenia la posibilidad de ordenar las cosas en mi cabeza como para hacerme preguntas claras. Sentía que mi mente era como el desordenado escritorio de Ron, con cosas esparcidas por todas partes, sin ningún orden alguno, solo figurando allí para molestar el equilibrio diario. De lo único que podía estar seguro era de que Draco me había impactado de cierta forma y no podía olvidarme de el. No sabia si realmente quería algo formal, o simplemente tener sexo con él de nuevo, pero sabia que quería algo de él a pesar de que no pudiera conseguirlo. Aquella visita al bosque prohibido había despertado algo en mi. Había despertado mi parte salvaje, y aunque sabia que tenia que olvidarme de todo, realmente no sabia si quería olvidarme de esa nueva parte descubierta. De todas formas el seguía haciéndome sentir avergonzado de mi mismo cada vez que pasaba cerca. La razón de eso era la pequeña charla del otro día en la que a mi parecer yo había quedado como alguien suplicante y el como la persona que estaba cansada de que lo acosaran. Yo ni siquiera había hecho nada para acosarlo, excepto quizás mirarlo, pero eso realmente no contaba como acoso para mi ya que el me miraba de la misma forma. Interiormente sentía que él era el cobarde en todo esto pero de todas formas no podía evitar sentirme un tonto y a pesar de querer tener algo con el, cuando lo veía lo único que quería hacer era alejarme. Trate de seguir normalmente pero todo parecía recordamelo, incluso mis amigos lo hacían de forma inconsciente. -¿Qué pasa con Malfoy? -Me había preguntado Ron durante el desayuno en el gran comedor. Yo me puse nervioso, como siempre que me ponía últimamente al escuchar su nombre, y mire a Ron alarmado. -¿Q-Que? -Tartamudee -Con Malfoy -Respondió el señalando disimuladamente hacia la mesa de Slytherin. Yo levante la vista y vi a Malfoy mirándome por un leve momento y no tardo en voltear la mirada hacia otra parte. -¿Qué pasa? -Pregunte de nuevo tratando de sonar tranquilo. -Te estaba mirando -Respondió el sonando obvio - ¿No crees que esta tratando de hacer algo malo? -¿Por qué crees eso? -Pregunte quizás demasiado ingenuamente y vi como Ron cambiaba su cara a una mas extrañada. -Porque es Malfoy -Termino de responder luego de unos segundos con su extraña mirada en mi. Y luego de eso agrego - ¿Qué sucede Harry? Hace bastante tiempo que te noto extraño. Yo solo trate de sonar lo mas normal posible cuando conteste.-Solo estoy cansado con las tareas, eso es todo. El me lanzo otro mirada extraña pero no volvió a preguntar de nuevo. Yo recibí esa calma momentánea con agradecimiento. El día pasaba rápido mientras intentaba no pensar y como había recordado que tenia practica de Quidditch por la tarde me fui directamente al campo de juego con ansias de poder despejar mi mente. Pero pronto supe que difícilmente lograría eso al ver el brillante papel blanco que me esperaba en el lugar en el que yo siempre guardaba mi ropa. Mi sorpresa fue absoluta cuando descubrí la carta que estaba adentro de mi casillero y la abrí con curiosidad solamente para que mi cabeza se llenara de confusión de nuevo. -¿Que sucede? -Me pregunto un compañero de Quidditch y yo creo haber respondido que nada o algo parecido porque el no tardo en irse de mi lado. Yo había quedado anonadado y lo único que podía hacer era mirar la tranquila y delicada caligrafía de Draco. *"Te espero a las 5 de la tarde en el pasillo justo al lado del aula de transformaciones. Ni siquiera hace falta que te diga que tenes que venir solo, ¿No?*Draco." Eso era todo lo que decía pero había sido suficiente para que me mantuviera desconcentrado durante toda la practica. Luego de bajar de mi escoba y sentir el disgusto de los demás al ver que había sido pésimo, me dirigí corriendo hacia los vestuarios a cambiarme rápidamente porque sabia que se estaba siendo tarde para encontrarme con él. La verdad no se porque en ningún momento dude de ir, aunque creo fervientemente que la curiosidad me mataba. Por un lado tenia demasiado miedo de que esto se tratara de solo una burla, pero por otro lado mi corazón latía a toda velocidad relleno de una extraña esperanza. ¿Porque me sentía de esa forma? ¿Desde cuando me había vuelto tan estúpido? Sin poder responder ninguna pregunta de mi cabeza seguí corriendo hacia el lugar indicado. Me detuve al darme cuenta que solo una esquina me separaba del pasillo adonde supuestamente teníamos que encontrarnos y comencé respirar profundamente con el corazón latiendo a máxima velocidad. Cuando por fin me anime a doblar; no vi a nadie del otro lado y me desanime por completo. En ese momento lo único que sentí fue rabia hacia Draco, pero luego el aula de transformaciones se abrió y mis pensamientos se detuvieron por completo y fueron remplazados otra vez por el creciente nerviosismo que él me provocaba. Él solo me llamo con la mano y yo solo lo seguí como un bicho que sigue una luz brillante. Me sentí torpe y estúpido al caminar hacia el, y volví a preguntarme interiormente de que se trataba todo eso. Él, al contrario, parecía con toda la seguridad del mundo, cuestión que hacia que yo me sintiera aún mas pequeño. Yo, Harry Potter, que había luchado con dragones, dementores y que incluso me había enfrentado a el mago mas tenebroso de los últimos tiempos, me sentía pequeño frente a la simple presencia de un chico rubio que, en magnitud y peso era mucho mas pequeño. Fue ahí cuando desperté y trate de simular una falsa seguridad. Cuando estuvimos dentro del aula, observe todo el lugar tratando de encontrar algún indicio que me indicara una trampa pero no encontré nada a la vista. De todas formas pose mi mano en la varita escondida en mi bolsillo y me gire hacia Draco con precaución. El simplemente estaba parado en medio del aula con una mano apoyada en un pupitre cercano y me miraba con cautela de arriba a abajo. -¿Para que me llamaste? -Pregunte quizás demasiado duro, pero no me arrepentí de haberlo hecho. -Sabias que comúnmente la gente se saluda antes de empezar una conversación ¿No es así? -Respondió destellando sus ojos grises hacia mi de una forma única que me hacia sentir que el tenia la mas plena confianza en si mismo. -¿Qué querés? - Fue lo único que respondí tratando de sonar irritado y en total alerta. Miraba de reojo a todas direcciones tratando de buscar algo malo, pero nada sucedía. -Quiero hacer un trato -Respondió de forma directa y yo lo mire extrañado. -¿Qué? El bajo la cabeza como un poco avergonzado esta vez y yo mire con curiosidad la escena.-Estuve pensando mucho -Comenzó él sin dejar de mirar el suelo - Y llegue a la conclusión de que esta situación tiene que cambiar. -¿Qué? -Volví a repetir confundido. -Vos realmente querés algo conmigo, ¿No? - Pregunto Draco sin siquiera responder a mi interrogación y realmente no esperaba esa pregunta. -¿Qué? -Al parecer no se me ocurría otra cosa que decir. -Si querés algo conmigo -Repitió el acercándose a mi de modo que pude sentir su perfume. Fue una sensación extraña porque de cierto modo no lo quería tan cerca mio y por otra parte mis ojos no dejaba de ir de sus labios hasta su mirada pensando que el realmente era atractivo. El me vio observarlo durante un momento y luego una sonrisa se dibujo en sus labios, y me recordó a mi mismo haciendo lo mismo hace unos días. -Hagamos un trato. -¿Un trato? -Pregunte yo confundido ya que no tenia la mas minina idea de que era de lo que estaba hablando. -Si, un trato -Repitió el -Tenemos que tener reglas. -¿Reglas? - Conteste yo confundido - ¿Reglas para que? -¿No era que querías estar conmigo? -Pregunto el mirándome fijamente y me puso algo nervioso - Entonces tenemos que tener reglas. Debemos tener algunas cosas en cuenta si queremos seguir con esto. -¿Seguir con que? -Pregunte - No entiendo absolutamente nada de lo que estas hablando. Pero al parecer el no hizo ni el mas mínimo caso a mi pregunta porque al parecer estaba muy emocionado por presentarme sus reglas. -Primero en principal nadie se puede enterar -Comenzó Draco- Esto tiene que ser un secreto, y si de casualidad le contas a alguien, por mas que esa persona no se lo diga nada a nadie mas, esto se rompe. ¿Entendido? -Al ver que no le contestaba el repitió -¿Entendido? Yo solo me quede observándolo por un momento sin saber que decir ya que todo me parecía demasiado surreal. Primero en principal tener a Draco hablando enfrente mio luego de que tan solo la semana pasada me había dicho que no quería saber absolutamente nada conmigo y que simplemente olvidáramos lo que había sucedido. Había huido como un cobarde, y ahora esta hablándome sobre un supuesto trato para estar juntos. No se si tenia ganas de golpearlo o dejar que mi corazón se emocionara frente a la vaga oportunidad que el me presentaba. -¿Qué paso con el "Olvídate de todo Potter, eso nunca sucedió"?- Conteste con una mala imitación de la voz de Draco. El solo giro los ojos cansado y me miro de nuevo. -Olvídate de eso Potter. Eso ya paso. -Contesto el restando importancia a todo. -¿Y que pasa si no quiero olvidarme? -Replique -Ok, realmente tengo muchas ganas de cogerte Potter. -Fue lo que me respondió y fue suficiente para que me quedara quieto en mi lugar, como petrificado. El siguió - Lo único que quiero es hacer un trato para mantener las cosas claras, y quiero que escuches las reglas que tengo para ofrecer. Yo solo me quede mirándolo duro en mi sitio. Luego de las palabras que había pronunciado me resulto difícil escuchar las otras que siguieron a esas, pero creo que de todas formas dije que si o algo parecido por que el continuo hablando. -Bueno, la primera regla era no contarle a nadie. En segundo lugar esto tiene que ser solo sexual - Siguió el y yo doble la cabeza para un costado - No quiero que esto se termine formando en una relación o algo parecido. No quiero ser tu novio oficial, ni tampoco no oficial. Esto solo se va a ser sexo y nada mas, nuestra relación se termina en la cama, ¿Ok? -Me pregunto evaluando mi reacción. Yo solo asentí y pronuncie ok. Realmente me sorprendió que el realmente estuviera planteándome todo esto. Mi cabeza no se olvidaba que el era Draco y el solo hecho de pensar que él se había detenido a pensar en reglas que tenían que ver entre nosotros dos me parecía una locura. Por otra parte mi cabeza se ponía a pensar si realmente quería aceptar todas las reglas que el me ofrecía, y me sentí tan extraño con el solo hecho de pensar que yo realmente estaba considerando ese trato que tuve que detener todo por un momento. -¿Por qué estas haciendo esto? -Pregunte deteniendo a Draco que parecía haber comenzado a hablar de nuevo. -Ya te lo dije -Respondió el y recordé la frase que había dicho recién de querer cogerme y todo eso. -Si, pero ¿Porque un trato? -Me gustan las cosas claras - Admitió el - Además no me gustaría que terminaras pensando algo que no es. Yo solo quiero sexo, no una relación. ¿Vos querés lo mismo, no? Yo me detuve un momento a su pregunta y sentí como el pánico me cubría las venas sin saber exactamente porque me sentía así. Yo solo quería sexo con el, ¿Verdad? No quería ninguna relación amorosa ¿No?. Al decir verdad mi cabeza se encontraba demasiado perturbada como para encontrar alguna respuesta por lo que solo respondí que si. Él al parecer se tranquilizo con mi respuesta y siguió hablando, pero yo seguía pensando. No pude escucharlo a continuación porque mi mente flotaba lejos; confundida y desordenada. Lo único que alcance a escuchar fue lo ultimo que me dijo Draco, aunque creo que fue solamente porque en su oración incluía la palabra sexo. -Otra cosa que quiero que sepas es que no me gusta el sexo suave, y tampoco me gustan mucho los besos. -Había dicho el y llamo mi atención. -Pero vos me besaste -Lo interrumpí antes de que terminara de hablar recordando sus besos en el bosque prohibido. Al instante pude ver como sus cachetes se volvían rosados. -Si, pero eso fue solo una vez. No importa realmente -Señalo el bajando la mirada y tratando de restar importancia a esa cuestión. -Desde ahora me gustaría mantener los besos y las cosas demasiado románticas al mínimo. -Esta bien -Conteste mirando sus ojos grises. Una visión del bosque prohibido paso frente a mis ojos y mi cuerpo se encendió al instante. Trate de borrar esa imagen de mi mente por que no quería desconcentrarme y le hice una pregunta; -¿Entonces querés que sea duro? ¿Algo así como en el bosque prohibido? -Si, algo así -Respondió el lentamente mientras pensaba. -Quiero que esto sea un juego y que haya un ganador. -¿Un ganador? -Pregunte confundido. -Si, un ganador. Tu ganaste el otro día pero no pienses que te dejare ganar de nuevo. No voy a tener piedad con vos.- Contesto con la frialdad característica de un Slytherin. La verdad no tenia miedo de Malfoy y no me importaba lo que el podía llegar a hacerme. Yo era mucho mas grande que el y de cierta forma estaba seguro de que, si en el caso de aceptar el trato, yo ganaría siempre. -¿Qué harás para vencerme? ¿Me golpearas? -Te golpeare, te atare. Lo que sea necesario. -Respondió el sonriendo perversamente. Sabia que aceptar hacer eso era peligroso pero por cierto lado todo su perversión me excitaba demasiado. En ningún momento me olvide de que era Draco con quien estaba hablando y supe en todo momento todos los peligros que podía llegar a enfrentar sí decía que si a esta locura, pero por otro lado no le tenia miedo a él. Ademas, de una extraña forma estaba seguro de que el no podría llegar tan lejos. Algo en sus ojos lo decía. Malfoy podía a llegar a ser malvado pero de todas formas no lo veía como un asesino ni nada parecido. El solo quería jugar, y yo tenia ganas de jugar con el. -Me parece bien -Conteste yo mirándolo desafiante. El sonrió. - Aunque estoy seguro de que si yo aceptara todo esto, tú no ganarías nunca. -Eso lo veremos. -Respondió Draco mientras acariciaba el pupitre que tenia a su lado como un mafioso. Sus ojos se veían sombríos, con muchas ganas de sangre. -No quiero que nuestra relación cambie para los demás -Soltó el de repente -No quiero que te creas mi amigo ni nada parecido solo porque hacemos esto. -Nunca me consideraría tu amigo o nada parecido -Respondí levantando el mentón. -Eso espero. -Respondió -No me gustaría que la gente pensara cosas que no son y empezara hablar de nosotros. Yo lo mire atentamente. -Quiero que sepas que esto lo hago para buscar mi propio placer, no el tuyo. Si tengo que hacer sentirte dolor para eso, no dudes en que lo haré. No olvides que te sigo odiando. Yo lo mire fijamente y el me devolvió la mirada. A diferencia de sus palabras, sus ojos no transmitían odio, sino desafió. El estaba seguro de que si yo decía que si al trato, el ganaría, pero yo estaba seguro de que él no podría hacerlo. Al pensar bien en toda la situación en la que estábamos me sentí muy estúpido. Me estaba metiendo en la cama de uno de mis peores enemigos solo para ver como se sentía, y ademas porque el me excitaba demasiado. ¿Como podía odiarlo si me provocaba tanto placer pensar estar con el?. Y a pesar de todas las palabras de Draco sabia que el sentía lo mismo. Quizás me odiara un poco, al igual que yo lo hacia, pero debíamos admitir que había a algo que nos atraía. Quizás el peligro, quizás la curiosidad. Quizás hasta me consideraba algo masoquista; cualquiera podía ser la razón para que en ese momento los dos nos encontráramos mirándonos mutuamente con ganas de voltear completamente al otro. -Yo también te odio - Termine diciendo de todas formas ya que consideraba que era lo mejor. -¿Entonces aceptas seguir las reglas? Fue ahí cuando todo la seguridad que había estado consiguiendo desde el principio se esfumo por completo y me sentí perdido de nuevo. ¿Realmente quería aceptar todas esas retorcidas reglas y meterme en la cama de mi enemigo?. Luego de considerarlo por un breve momento, decidí levantar la cabeza y casi de forma prepotente, sin siquiera pensar demasiado en las consecuencias respondí: -Acepto.