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Enemigos con derecho — capítulo 9

¡Hola! Acá les dejo otro capitulo, espero que les guste y si ven algún error de ortografía o de gramática avisen ;)

Una semana.Eso fue lo más largo que él pudo soportar sin hablarme.Y debo admitir que fue una semana muy dura. Ese sábado me levante sin mucho humor. A pesar de que sabia que por la tarde iría a Hogsmeade con Hermione y Ron nada parecía demasiado bueno. Se suponía que Hogsmeade siempre me ponía de buen humor, pero luego de estar separado de Draco por una semana entera difícilmente algo podía llegar a subirme el animo. La verdad nunca pensé que seria tan duro, pero de cierta forma estaba tan acostumbrado de verme con él la mayoría de los días que esa gran separación me hizo darme cuenta de muchas cosas. Una de ellas fue que extrañaba a Draco; y no solo extrañaba tener sexo con él, sino que lo extrañaba por completo; todo el. Extrañaba sus ojos grises, que cambian de fríos a fogosos cuando estábamos juntos, extrañaba su piel blanca que era tan suave a mi tacto. Extrañaba su voz que siseaba lentamente como una serpiente. Extrañaba sus labios, su pelo, su sonrisa perversa.  Extrañaba todo de él y eso a mi parecer era muy malo. Yo no debía extrañarlo; simplemente no debía, pero de todas formas no podía dejar de pensar en él cada vez que lo miraba de lejos. Pensar en él incluso cuando no lo veía. Pensar en él todo el tiempo. Toda la semana me la había pasado de las clases a la cama. Repitiendo esa rutina una y otra vez excepto los días que tenia practica de Quidditch, que cambiaban a rutinas de Clases-Quidditch-Cama. Era como si toda mi memoria se hubiese borrado y no recordara exactamente que era lo que yo hacia antes de que todo lo de Draco llegara a mi vida. Por supuesto Ron y Hermione notaron el cambio, y estuvieron preguntándome toda la semana que me pasaba.  -¿Estás bien? -Me había preguntado Ron el martes pasado durante la clase de pociones. -Si, estoy bien -Dije de forma automática, como siempre. -¿Te peleaste con él? -Pregunto Ron y yo lo mire pensando si realmente eso se consideraba como una pelea. -No, no lo hicimos - Respondí - Solo nos alejamos por un tiempo. -¿Qué paso? -Pregunto él esta vez más preocupado por mi. -Él esta un poco ocupado con los exámenes, decidimos alejarnos por un tiempo por eso. - No me gustaba mentir, no me gustaba en absoluto pero sabia que tenia que hacerlo. -¿Exámenes? ¿Acaso él es de quinto? ¿O de séptimo? -Pregunto Ron con la curiosidad a flor de piel. -No te lo voy a decir -Respondí yo y trate de concentrarme en la clase pero no pude, porque todavía seguía pensando en que era un mentiroso y que extrañaba a Draco. El sábado llego de esa forma; lento y aburrido. Me levante, me bañe y ni siquiera me peine porque sabia que eso era un desafió imposible. El día era lluvioso y gris, y lo considere absolutamente apto. Cuando baje a desayunar todo se encontraba tranquilo, las personas caminaban de aquí para allá y otros simplemente estaban sentados desayunando. Cuando camine hacia mi mesa vi a Malfoy de lejos mientras se encontraba en su mesa desayunando con todos los demás. Pansy se acerco y paso su mano por encima de su hombro dándole un cálido abrazo. Yo fruncí el ceño y trate de mirar hacia otra parte pensando que ni en mil años a Draco podría gustarle Pansy; ellos eran solo amigos, Draco era gay y solo era mio. Cuando me senté en mi lugar, volví a mirar y el brazo de Pansy ya se encontraba lejos de Draco, yo sonreí disimuladamente.  En ese momento en que lo estaba mirando, Draco miro hacia mi y me sorprendí ya que durante toda la semana habíamos evitado hasta el contacto visual.  Él me sonrió y me guiño un ojo de forma picara, y yo no pude evitar preguntarme como era que él estaba tan bien y yo no lo estaba. Draco me confundía a cada momento, primero me evitaba toda la semana y luego me guiñaba y sonreí como si nada hubiera pasado. Todos los de Slytherin estaban locos. Y lo peor es que me estaba volviendo loco a mi también. Cuando termine de desayunar me dirigí de vuelta a mi habitación en busca de galeones ya que seguramente querría comprar algo cuando estuviera en Hogsmeade. Estaba subiendo las escaleras cuando me encontré con él de frente, y supe inmediatamente que me estaba esperando a mi. Como supo que yo subiría las escaleras de nuevo, no lo se, pero él estaba ahí y esperándome, y no pude evitar sorprenderme. Me detuve en medio de la escalera y una chica de primero se quejo detrás mio diciendo que me corriera. Yo le hice caso y me hice a un costado mientras que Malfoy me señalo con la mirada el tercer piso. Yo lo seguí disimuladamente sin que las personas a mi alrededor notaran nada extraño. Cuando estuvimos completamente solos y sin nadie alrededor, Draco se dio la vuelta y me apretó contra la pared más cercana poniendo sus brazos alrededor mio. Su calor me cubrió con una agradable familiaridad y sentí como mi corazón volvía a moverse rápidamente de nuevo.  En un momento pensé que al acercarse tanto iba a besarme pero no lo hizo y solo se quedo a centímetros mio respirando mi mismo aliento. Luego se alejo por un instante de mi sin soltarme la cintura y me miro el rostro de lejos como verificando que todo estuviera bien. Su mirada se situó en mi pelo y con su mano derecha paso sus dedos por mi cabello suavemente de adelante hacia atrás. -Tu pelo esta asqueroso -Expreso él luego despeinarme aun mas. Yo fruncí el ceño ya que después de una semana sin hablarme lo único que me decía era que mi pelo estaba asqueroso. - Deberías peinarte de vez en cuando. -Y yo creo creo que vos deberías peinarte menos. Ese peinado te hace ver estúpido. -Replique mirando su cabello rubio cuidadosamente peinado hacia un costado. Él solo sonrió y cambio de tema casi al instante. -¿No vas a ir a Hogsmeade?  -Si, se suponía ... -No me dejo terminar. -Me equivoque, eso no era una pregunta. -Señalo mientras se alejaba de mi un poco más y me sacaba los pequeños pelos del gato de Hermione de mi campera roja. -En realidad te estaba diciendo que no vas a ir a Hogsmeade; vas a ir a mi cuarto, conmigo, ahora. Yo sonreí dentro mio pero de todas formas respondí: -¿Desde cuando Draco Malfoy maneja mi agenda? No creo... -De nuevo me dejo con las palabras en la boca ya que en solo un instante había aflojado el cinturón y su mano había viajado hacia el interior de mi pantalón.  Sentí su mano, tibia y delicada tocando suavemente mi miembro, y recordé porque era que lo había extrañado tanto. -¿Qué estabas diciendo? -Susurro Draco entre una sonrisa muy cerca mio. -Estaba diciendo que tengo que decirle a Ron y Hermione que no iré a Hogsmeade con ellos. -¿Hace falta que tengas que decirles?- Pregunto él sin dejar de tocarme. -Si, es necesario -Respondí que a pesar de no querer separarme de él sabia que era lo correcto. -Ok, te espero en... -Empezó Draco pero ahora fui yo quien lo detuvo. -Ya se donde queda la sala común de Slytherin, no hace falta. -Pero necesitas la contraseña. -La contraseña es sangre pura, ya lo se. Los Slytherin no son muy originales para elegir contraseñas. -Contesté yo rápidamente y Draco me quedo observando con la boca abierta. -¿Como lo... -Me encantaba interrumpirlo -No te voy a decir como lo se, digamos simplemente que ya entre en ese lugar una vez gracias a la poción multijugos. Eras muy descortés en ese entonces. Draco sonrió ampliamente, pero no era su sonrisa perversa, era una sonrisa de sumo placer ante la presencia de algo nuevo e interesante. -Esta bien, te veo ahí entonces. -Dijo él y yo asentí con la cabeza. Luego él se retiro moviendo su cuerpo de manera sexy al caminar y lo único que pensaba en que él era completamente mio.

Baje de la escalera de mármol tan rápido como puede y me encontré con Ron y Hermione en la entrada de Hogwarts. Ellos ya estaban preparados para irse a Hogsmeade. Cuando llegue a su lado estaba transpirando y agitado. -¿Por qué tardaste tanto? -Pregunto Hermione al principio pero al verme agitado su expresión cambio a una preocupada -¿Qué paso? Yo estaba sonriendo de oreja a oreja por lo que su excesiva preocupación ni siquiera me molesto. -Creo que no voy a ir a Hogsmeade hoy. -¿Por qué no? -Pregunto Ron. -Porque tengo algunas cosas que hacer. Mejor vayan ustedes. -¿Tenés cosas que hacer con tu novio? -Pregunto Hermione con una sonrisa picara en el rostro, dándose cuenta de mi cara de emoción. Yo solo rodé los ojos. -No es mi novio, no le digas así. -Respondí -¿No es tu novio? ¿Qué es entonces? -Pregunto Ron extrañado. -Es una relación complicada -Conteste yo finalmente luego de dudar un rato. Hermione me miro preocupada. -¿Esta todo bien Harry? ¿Digo, entre él y vos? -Sí es una relación complicada no puede ser algo bueno -Agrego Ron como sabiendo mucho del tema. -Todo esta perfecto, no se preocupen tanto. Estamos bien. -Respondí casi de memoria. Ellos se me quedaron mirando, es por eso que con una sonrisa agregue - Pueden ir tranquilos, no pasa nada.  -Ok, si lo dices Harry -Respondió Hermione y se dio la vuelta, Ron se me quedo mirando. -Que la pasen bien - Le dije a Ron y le guiñe un ojo señalando con la cabeza a Hermione. Él se sonrojo y solo se dio la vuelta para seguir a Hermione hacia la salida de Hogwarts. Cuando me puse a bajar las escaleras hacia las mazmorras comencé a pensar porque Draco había cambiado de idea tan rápido, cuando pensé que todavía tenia que esperar más días para verlo. Supongo que él también me extrañaba, o por lo menos extrañaba tener sexo conmigo. Dije la contraseña e ingrese hacia la sala común. Está estaba igual que cuando había ingresado por primera vez en segundo año, y estaba absolutamente vacía. Un brillo verde cubría todo el lugar dando la sensación de estar debajo del agua. Busque a Draco pero no lo encontré. -Draco -Susurre despacio sin olvidar que estaba en la sala común de los enemigos de Griffindor. Nadie respondió. Tome la varita de mi bolsillo por las dudas y la apreté entre mis manos mientras que caminaba adentrándome un poco más. -¡BUU! -Grito Draco saliendo detrás de un sillón y yo pegue un salto y lo apunte con mi varita listo para atacar. Él solo vio la expresión de terror en mi rostro y comenzó a reír; realmente a reír, una risa que nunca antes había visto en Malfoy. A pesar de que me gustaba verlo reír de esa forma, porque me parecía curioso y agradable, trate de mirarlo mal para que se diera cuenta que lo que había hecho no estaba bien. Cuando dejo de revolcarse en los sillones de cuero negro y dejo de reír, se paro y se dirigió hacia mi con su mirada juguetona.  -Vayamos a mi cuarto -Fue lo único que pronuncio cuando estuvo frente mio y me guió hacia la escalera de caracol que se encontraba detrás de él.  Cuando llegamos a su cuarto observe las similitudes que tenia con el mio. Eran casi las mismas camas con dosel que había en mi habitación pero con cortinas y sabanas de color verde Slytherin. Las camas y todo lo demás parecía estar ubicadas en la misma posición que en mi cuarto, excepto que por las ventanas no se veía el resto de Hogwarts sino que se lograba divisar una hermosa vista hacia el interior del lago negro.  Yo me pare enfrente a su cama investigando la madera tallada en forma de serpientes que poseía esta, y Draco se acerco detrás mio de forma sigilosa. A pesar de todo su esfuerzo por pasar desapercibido yo me di la vuelta cuando sentí sus pies detrás mio. Él me recibió con un sonrisa lasciva y un golpe en el estomago. -¿Por qué siempre me golpeas en el estomago? -Pregunte mientras me sentaba despacio sobre su cama. -No te gustaría que te golpee en la cara ¿No?- Respondió él mientras se colocaba sobre mi lentamente - Te dejaría marcas y tus amiguitos lo notarían, ¿Eso no te parece malo? Creo que asentí con la cabeza o algo parecido, ya que no me acuerdo muy bien de mis movimientos cuando lo tengo tan cerca mio. Sentí sus piernas alrededor de las mías y como su presión me hacia obligadamente a recostarme en la cama. Recordé la ultima vez que había estado con él y como se había enojado por no defenderme, es por eso que lo empuje de vuelta. Él tropezó y cayo al suelo por un instante, pero en el momento en el que yo quise ponerme encima suyo, él ya se encontraba dándome otro golpe en el estomago. -De verdad -Exprese volviendo a sentarme en la cama - Creo que tenes que cambiar de lugar.  El segundo golpe había sido peor que el primero por lo que solo me quede en la cama por unos instantes. Eso fue suficiente para que Draco volviera a ponerse encima mio y se sacara la corbata. Uso esta para atarme las manos a la cabecera de su cama, y volví a sentir esa extrema sensación de debilidad y placer. Él abrió subió mi remera lentamente, mientras yo podía hasta saborear sus largos y finos dedos acariciándome.  Luego se dedico a deslizar su lengua por mi cuerpo, yendo de mi cuello hacia abajo. Se detuvo en mis tetillas mordiendo fuertemente una por una haciéndome gritar de placer. Revolví mis manos debajo de las ataduras solamente para que mis muñecas dolieran mas debido a la fricción. Sentía mis muñecas calientes, y las puntas de mi dedos frías. Torcí la cabeza hacia atrás cuando sentí los dedos de Draco abriendo mi cierre del pantalón y besos mojados en mi abdomen. Sabia hacia donde iba, y su lento movimiento me hacia enloquecer. Las manos de Draco también formaban parte de este juego, tocándome y pellizcándome en el momento preciso y en el lugar indicado para hacer gemir por más. Su tediosa tortura me fascinaba, y a la vez era en si mismo, una tortura. Él bajo mi pantalón lentamente dejando desnudo de la cintura para abajo. -Draco -Gemí en un intento de decir algo pero sin ninguna otra razón aparente. Me miro cuando dije su nombre y yo baje la cabeza para encontrarlo con la mirada. Él se encontraba justo en mi entrepierna haciendo mucho cuidado para no tocar mi miembro hinchado. Paso su dedo indice por mi vello púbico y todo mi cuerpo reacciono frente a su proximidad. Él me observo satisfecho de si mismo. Siguió deslizando su dedo lentamente, asegurándose de tocar pero no tocar demasiado. A él le gustaba este juego, tenerme totalmente a su propia disposición. Sonriendo, agacho su cabeza sin quitar los ojos de mi expresión facial, y deposito su lengua levemente en la punta de mi pene. Mi cabeza se ergio ante su contacto y subí mi pelvis inconscientemente buscando más. Al ver esto, retrocedió y su cara se lleno de la más verdadera malicia. De forma lenta él tomo mi pene y lo fue colocando con cuidado en su boca. Yo gemí involuntariamente y mi cuerpo se tenso de nuevo, logrando formar un arco con mi espalda. Sentí su lengua descender y ascender lentamente siguiendo con su tortura y yo solo moví mi cabeza en la almohada. Mi pelvis volvía a subir y por mas que Draco quería controlar mis movimientos no podía hacerlo.  Su lengua se acelero cada vez más, a la vez que lo sentía chupar con fuerza. Toda la presión que sentía había viajado al resto de mi cuerpo y todos mis músculos se movían espasmódicos, locos de placer.  Los gemidos salían de mi boca incontrolablemente más fuertes, mi respiración era un desastre de subí y bajas. Mis manos se sentían heladas y hormigueaban. Todo mi cuerpo y mente estaba fuera de control, decía palabras ininteligibles, y pronunciaba muchas veces el nombre de Draco una y otra vez, tratando de que con mi garganta, pudiera realmente explicar lo que él me estaba haciendo sentir. Cuando por fin sentí el clímax acercarse a mi con una potencia inimaginable, grite con toda mi voz y de una forma inexplicable algo de lo que luego me arrepentiría con creces. -Te amo. Draco, Te amo. Para colmo creo que lo repetí dos o tres veces mas de la necesario.  Luego de esas palabras destructoras, acabe con gran ímpetu en la boca de Draco. Ni siquiera tuve tiempo de avisarle pero supuse que el gran griterío lo ayudaría a imaginar. Permanecí por un breve instante con los ojos cerrados, mediante los cuales mi cuerpo se relajo de una forma extrema y escuche a Draco tragar con fuerza. Como dije antes las palabras habían sido absolutamente inconscientes por lo que al abrir los ojos me costo darme cuenta de porque Draco se encontraba mirándome como si acabara de insultarlo. En su mirada había algo de furia pero por lo que también pude descubrir, había mucho miedo.  Por supuesto él trato de que el miedo no se notara haciendo solo que la furia brotara. -¿Qué acabas de decir? -Pronuncio con la vena del cuello hinchada y con una mirada asesina. Al principio no sabia de que estaba hablando. -¿Qué? -¿Qué acabas de decir? -Repitió él con la misma furia y ahí fue cuando recordé las pequeñas palabras que causaron tal efecto en él. Comencé a tartamudear nervioso, al darme cuenta recién de lo que había dicho. -Yo... no... Draco... no. -No lo puedo creer. Esto es increíble. -Exclamo él mientras se levantaba de la cama tan rápidamente como una hoja levantada del suelo por un viento infernal. Comenzó a buscar su ropa. -No, espera Draco. Yo no quise decir... -¿No quisiste decir que? -Grito Draco mirándome a los ojos y por primera vez me sentí realmente indefenso frente a él. No era esa clase de vulnerabilidad erotica, sino verdadero miedo de que él pudiera hacerme algo. - ¿Acaso vos me estas cargando? Hace una semana que no nos vemos por tu estupidez de romper las reglas y ahora gritas rompiendo la regla más importante. -Yo no quise hacer nada. Fue solo...  -¿Fue solo que? -Pregunto él de forma fatídica. -Acabas de romper este trato en mil pedazos Potter. -No -Grite desesperado y hubiera corrido hacia él para evitar que se siguiera moviendo por toda la habitación pero descubrí, sin tanta fascinación, que seguía atado. Discutir con Draco de forma normal pude ser un fastidio, pero discutir con Draco estando desnudo, atado y en su cama para su completa disposición es un peligro. Supe eso inmediatamente cuando él tomo su varita y me apunto. Mi cuerpo entero tembló. -No fue mi intención decir eso. Fue solo una expresión frente a la sensación que estaba viviendo. Yo realmente no te... -Me detuve a mi mismo antes de poder continuar porque no podía decirle a Draco que no lo amaba cuando en realidad hasta podía oír la duda en mi voz. Draco me miro fijamente a los ojos mientras que pronuncie cada palabra, y su varita tembló cuando estuve por llegar al final. -Destruiste todo Potter -Pronuncio Draco con una dificultad extraña en su voz que nunca antes había escuchado.  -Por favor, Draco, no. -Es sorprendente cuan rápido puedes pedir por favor cuando necesitas algo con todo tu ser. Sin responder nada, simplemente con su dura mirada sobre mi como tratando en parte de destruirme, y en parte haciendo su mejor esfuerzo en esconder un sentimiento inconcluso; tenso su brazo para lanzar un hechizo. Draco pronuncio una palabra que yo no pude entender por los nervios, y cerré los ojos frente al hechizo. En apenas un instante pude sentir un calor ardiente en mis muñecas y alce los ojos para ver si Draco me había lanzado un hechizo incendiario, pero me encontré que lo único que se quemaba era su corbata. Sentí las cenizas en mi piel cuando ésta se hizo pedazos. -Salí -Pronuncio él de forma cortante señalando la puerta, pero yo no me podía mover de mi sitio, porque realmente no me quería ir. -Draco... -Comencé en un nuevo intento pero él me detuvo de nuevo. -¡Salí!  Yo sin nada más que decir, y para conservar la poca dignidad que sentía que me quedaba, me levante de la cama y acomode mi ropa en silencio. Luego, mientras que Draco se encontraba de espaldas, salí por la puerta de la habitación con la idea de que este vez no serian solo días de separación. Esta vez seria para siempre.