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Dominique Weasley y La Gran Profecía. — capítulo 8

Era un día frío del mes de Diciembre. Serían alrededor de las 11 de la mañana. Dos chicas morenas, una pelirroja y otra rubia caminaban por una gran calle llena de tiendas de una pequeña localidad. Todas estaban entusiasmadas buscando el comercio que tuviese los mejores vestidos, bueno, todas menos una. Rose arrastraba a Dominique como si le llevase a la horca.

-Vamos Dommy que ya llegamos - La susodicha soltó un suspiro y llegaron hasta una tienda de aspecto corriente llamada "Madame Bernadette".

Al entrar Dom se sorprendió al ver que la tienda consistía en un mostrador y … ya. Sólo un mostrador, con una mujer mayor de aspecto elegante detrás.

-Oye chicas, ¿estáis seguras de… - comenzó a decir Dommy.

-Sí, este es el mejor sitio para comprar vestidos

  • Le susurró Dayan. Era una de las amigas de Rose.

-Buenos días Madame Bernadette, venimos a probarnos vestidos para el baile de Hogwarts. - La mujer asintió y sonrió.

-Por las escaleras señoritas - Hizo un ademán con la mano y una escalera de caracol apareció ante los ojos de las chicas que, sin dudarlo por un segundo, comenzaron a descender hasta llegar a una sala amplísima con cientos de vestidos de todos los colores, tipo de telas y cortes. Nada más llegar, unas elfas domésticas cogieron a cada una de las chicas y las llevaron por los largos pasillos, en busca del vestido perfecto.

-¡Nos veremos en los probadores! - Grito Erika, la otra chica amiga de Rose.

Dominique resopló "Genial" pensó, "Toda una mañana perdida para buscar un estúpido vestido". La elfa escogió unos cuantos, que a duras penas podía sostener en sus pequeños brazos, "¿Cómo lo hará sin caerse?" se dijo sorprendida, "Si apenas levanta un palmo del suelo". Ojalá no la hubiera subestimado. Sería pequeña, pero muy cabezota, cada vez que Dom salía del probador con cara de disgusto la elfa traía cinco más. Cuando las demás ya tenían vestido, Dominique seguía sin ninguno y eso la desesperaba, no es que la importara, pero las chicas ya tenían unos preciosos y… bueno, ella simplemente no estaba hecha para eso.

-Mmmm… Demasiado escotado - Dijo la elfa, y de pronto sus ojos se iluminaron. - Espera aquí, tengo una idea… - Se fue corriendo y antes de que Dom protestase ya traía un vestido tapado por una bolsa.

Nique lo metió dentro del probador, lo abrió y se quedó con la boca abierta. Sí, ella, Dominique Weasley, la que solía ir en vaqueros y zapatillas, se había quedado soprendida por un vestido y de repente sintió la necesidad de que le valiera. Se lo puso y salió a esperar el veredicto.

-Vaya, es… - Comenzó a decir Rose, con el ceño un poco fruncido.

-Precioso - Declaró Erika.

-Impresionante - Concluyó Dayan.

Era un vestido estilo griego de color crema, que se ajustaba a la cintura de Dominique con un fruncido dorado y que hacía caer los faldones recordando a una túnica. Vista de ese modo, parecía una diosa de la antigüedad. Sí, sin duda ese sería su vestido.

De vuelta a Hogwarts, las chicas no paraban de hablar de su vestido, pero Rose se abstenía del tema,parecía enfadada, incluso cuándo llegaron al colegio no bajó a cenar, lo que dejó respirar a Dommy, que podría hablar con sus amigos tranquilamente sin que ella estuviera. Al día siguiente tampoco la vió desayunando en el Gran Comedor y esta se preguntó si habría hecho algo mal. Salió un poco a los jardines a tomar el aire. Los de séptimo año gozaban de una semana de vacaciones antes de las vacaciones propiamente dichas, las cuales pasaría en la Madriguera. A lo lejos vio a Scorpius que iba directamente hacia ella con una sonrisa.

-Ey Dom - Saludó.

-Hola Scorp - Ambos sonreían tontamente, hasta que Dominique se dio cuenta de que estaban callados - Bueno y… ¿ya tienes pareja para este jueves? - Preguntó Dommy tontamente, pues ya sabía la respuesta.

-Eh sí… Iré con Rose, ya sabes… - Se rascó la nuca, sonriendo incómodamente. Antes de agregar nada más alguien les interrumpió.

-¡Ay Dominique por fin te encuentro! - Rose sonreía de una forma un tanto… extraña. Traía del brazo a un chico de su mismo curso, que tenía la cara colorada y respiraba agitadamente, como si la chica lo hubiera llevado prácticamente en volandas. - ¿Conoces a Jason Keigton? Va a nuestra clase de Astronomía - Rose empujó a Jason y el pobre tropezó, casi tirando a Dommy al suelo.

-Perdona… - Dijo Jason un tanto avergonzado. - Yo…

-Bueno chicos os dejamos, ¡que lo paséis bien! - La pelirroja aferró el brazo de Scorpius y se lo llevó de vuelta al castillo, mientras este no dejaba de mirar a ambas chicas desconcertado.

-Perdona a mi prima, puede ser muy pesada cuando quiere.- Refunfuñó Nique molesta. Jason rió y se dio cuenta de que el chico era bastante guapo. Tenía el pelo negro un poco despeinado, y unos ojos azules que te dejaban hipnotizada, además su sonrisa era bonita y parecía un chico agradable, Dommy sonrió.

-Sí, la verdad… En cuánto le dije que me encantaría ir contigo me trajo volando. - Ambos rieron. - Así que, ¿quieres venir conmigo al baile, Dominique Weasley? - El chico le cogió la mano, sonriendo y ella no pudo negarse.

-Me encantaría, Jason Keigton.

Los días siguientes, Jason parecía buscarla, cada vez que la veía sola yendo al entrenamiento de Quidditch, se ofrecía a acompañarla y ayudarla con el pesado equipo y se quedaba a verla hasta que terminaban. Además, parecía llevarse muy bien con sus primos, pues era Gryffindor y estaban en la misma casa.

-Es un buen tío - Había dicho Albus.

-Sí, es muy simpático - Añadió Dommy, sonriente. No sabía cómo pero siempre que hablaban de él una sonrisa se dibujaba en su cara.

-Pues yo no le trago - Dijo Scorpius para sorpresa de los otros dos. Últimamente no parecía estar de muy buen humor y ya casi nunca hablaba con Nique.

-¿Por qué dices eso? - Preguntó ella con el ceño fruncido.

-Nada. - Contestó cortante. Ella se le quedó mirando, inquisitiva.

-Muy bien - Se levantó de la mesa de Slytherin. - Adiós, he quedado con Jason. - Dijo mirando fijamente a Scorp y después salió por las puertas del Gran Comedor, dejando en silencio a los otros dos.

El día siguiente era el baile, todas las chicas estaban emocionadas, incluso Dommy lo parecía un poco. Había quedado con Jason en un pasillo oculto, pues no les dejaban estar por el colegio por la noche. Él decía que quería darle algo, y por algún extraño motivo, estaba nerviosa. Alguien la agarró de la mano y allí le vio, sonriendo como siempre.

-Hola.- Susurraron los dos a la vez. Ambos rieron suavemente.

-No tengo mucho tiempo - Hurgó en su túnica y sacó con cuidado una pequeña diadema de flores blancas y doradas. - Para ti - Le ofreció la cinta a los asombrados ojos de Dommy, que no sabía que decir.

-Yo… Yo… Vaya… - Sonrió, incapaz de decir nada más, aunque tampoco habría podido, pues Jason se acercó a ella y suavemente la besó. Se quedó bastante sorprendida, pero no se apartó, no hasta que oyó unos pasos rápidos que se alejaban. Ambos se miraron avergonzados por si alguien les hubiera visto.

-Bueno, he de irme. - Dijo Jason, un tanto incómodo.

-Yo también - Carraspeó la chica

-Hasta mañana Dommy.

La rubia se tiró en la cama, no sin antes guardar la preciosa diadema que le había regalado Jason. Se sentía feliz y un tanto emocionada, pero había algo que la hacía sentirse incómoda, como si no estuviera haciendo algo bien. "Yo sé lo que te pasa" dijo una voz en su interior, "Oh cállate" dijo para sí refunfuñando. Se durmió, pensando en el día siguiente, que, seguramente, daría mucho de sí.