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Dominique Weasley y La Gran Profecía. — capítulo 7
A la mañana siguiente le dieron el alta a Dominique. Ese día, fue el centro de muchas miradas, todos le preguntaban que qué tal estaba a lo que ella siempre respondía que bien, aunque en realidad no era así como se sentía. Se pasó todo el día y parte del siguiente huyendo de su primo Albus y de Scorp, ya tenía suficiente con ponerse al día de todo como para tener que preocuparse de otras cosas. Por la tarde, mientras estaba estudiando en la biblioteca para el examen de Pociones, recibió una visita que no esperaba para nada, incluso había creído que veía alucinaciones a causa de la conmoción de la caída, pero no, allí estaba, sentada a su lado con ese gesto de suficiencia suyo, agitando su melena pelirroja.
-¿Qué diablos haces aquí Rose? - Dijo secamente Dominique, alzando una ceja.
-Yo… Verás - Su prima parecía no encontrar las palabras adecuadas y se rascaba nerviosamente la nuca. - Quiero que sepas que me gustaría empezar de cero contigo - Soltó al fin.
-¿Cómo? - Nique estaba atónita
-Pues… Que quiero dejar los problemas atrás ¿vale? O por lo menos intentarlo, si tú quieres, claro…
-Yo… No sé qué decir. - La declaración le había pillado totalmente por sorpresa.
-Sólo, di que sí - Rose sonreía y, para rematar le dio un abrazo, que dejó fuera de combate a Dom.
-Sí Rose - Contestó esta, abrazando tímidamente a su prima.
-Bueno… Pues te dejo estudiar - Rose se separó y la sonrió. - ¡Ah por cierto! ¿Tienes pensado con quién ir al baile de Navidad?
-Emm… pues no lo habí…
-¡Perfecto, te conseguiré a alguien! No me será muy difícil claro, todos quieren salir con Dominique Weasley - Dijo la pelirroja riendo, le dio un beso a su prima y salió dando saltitos. - ¡Hasta mañana Dom!
Nique estaba totalmente atontada, ¿era verdad lo que acababa de pasar? ¿Se había reconciliado con su prima? Y luego estaba la pregunta del baile, ¿acaso no quedaba todavía un mes para esa estúpida fiesta de etiqueta en la cuál las chicas se ponían como pavos reales y se gastaban cientos de galeones por un vestido pomposo?. Todas estas dudas embotaban la mente de Dommy que recogió sus cosas y se dirigió rápidamente a la salida de la biblioteca. De pronto, la puerta se abrió justo cuándo iba a salir y chocó con alguien, haciéndola caer con todos los libros.
-Oh por Merlín, menudo golpe me he dado - La chica se frotaba la cabeza mientras Scorpius se apresuraba a recoger los pergaminos que se le habían caído.
-¿Me has estado evitando hoy? - Dijo este secamente, alzando las cejas.
-¿Qué? No, yo sólo…
-Basta Dommy, no hace falta que me des explicaciones - La ayudó a levantarse. - Siento todo lo que te dije, me… molestó el comentario que hiciste la mañana del partido, pero no debería haberte dicho lo que te dije. - Le tendió los pergaminos y la estudió con la mirada.
-Disculpas aceptadas - río esta nerviosamente y se apresuró a salir por la puerta, pero el chico puso la mano en ella y se lo impidió.
-¿Estás bien? - Lo decía con preocupación, como si le importase de verdad.
-Sí y, eh… y gracias por quedarte tanto tiempo en la enfermería, fue un detalle muy bonito. - Ahora el chico sí que dejó a Dominique que se fuera, más que nada porque se había puesto tan rojo que parecía un tomate.
Por la noche a la hora de la cena se sentó con él y con su primo, como siempre, el trío de oro les llamaban, Dommy no sabía por qué, pero le hacía gracia. Esa noche, salió del comedor satisfecha, Albus le había pedido perdón y bueno… Luego estaba lo de su prima y lo de Scorp, a cada cual más raro. Una chica de primer año avanzaba entre los alumnos de último curso de Slytherin, buscaba a alguien. Cuándo la encontró le dio unos suavecitos toques en el hombro y la chica se giró.
-¡Lilu! ¿Qué tal estás pequeña?
-Muy bien Dommy, pero quería hablar contigo un momentito… a solas.
-Está bien, dispara.
-Bueno, sé que has hecho las paces con Rose - Dommy hizo una mueca. - Sí, y quería... Advertirte.
-¿Advertirme? - La chica arrugó la frente. - ¿Advertirme de qué, Lilu?
-Rose no es de las personas que olvidan todo de repente, siempre tiene un plan para todo, es mi prima Nique, pero es retorcida, así que ten cuidado. - Lilu no parecía estár de broma, se la veía preocupada.
-Mumuchas gracias… Lilu.
Las chicas se despidieron con una largo abrazo y se desearon buenas noches. Pero Dominique tenía la certeza de que no iban a serlo, no iba a poder dejar de pensar en todo lo ocurrido en el día.
Los días pasaron, al igual que los angustiosos exámenes de final de evaluación, por suerte, a Dommy le habían salido de maravilla, "tendrías que haber ido a Gryffindor" le había dicho su prima Rose, la cual no se separaba de ella ni un momento. Al principio había agradecido tanta simpatía por su parte, hasta que se dio cuenta de que la seguía a todas partes, hasta se había acoplado al "trío de oro", bueno, más bien se había pegado como un chicle a su novio Scorp, y no dejaba de agarrarle la mano desde primera hora hasta que se iba a la sala común de Slytherin. Únicamente era en las comidas cuándo tenían un poco de intimidad los tres, pero por poco tiempo, pues Rose siempre llegaba con nuevas propuestas de pareja de baile para Dominique, la cual los descartaba a todos con un ademán de manos y la boca llena de comida. Sin embargo, notaba una leve risa por parte de su amigo rubio cada vez que lo hacía.
-¿En serio? ¡¿No quieres ir con Andrew Henderson al baile? ¡Pero si está muy bien! - Replicaba Rose consternada.
-No Rose, ya te lo he dicho… - Decía Dominique cansinamente.
-Bueno, después me dirás que no te ayudo - Vio como ponía los ojos en blanco.- Por cierto, mañana levántate pronto, es el único día que nos dejan ir a la ciudad a ver vestidos. - Dicho esto se levantó de la mesa y se llevó a su novio, que puso cara de "matadme-porfavor-no-lo-aguanto-más" por lo que Albus y Dominique se echaron a reír.
-Es insufrible.- Comentó el chico.
-Te quedas corto - Suspiró la chica.
-Deséame suerte mañana por favor. - Los primos se volvieron a echar a reír, aunque más bien sería para no llorar.