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Dominique Weasley y La Gran Profecía. — capítulo 5
La mañana siguiente amaneció nublada. Dominique se despertó temprano, incluso antes que sus compañeras de habitación, se arregló y bajó a desayunar. El comedor estaba prácticamente desierto así que se sentó en la mesa de Slytherin y comenzó a desayunar mientras leía un ejemplar de "El Profeta". Al poco rato alguien se sentó a su lado y carraspeó. Dominique bajó el periódico.
-Hola Lily - Dijo con una gran sonrisa.
-Hola Dom - Contestó la niña - ¿Qué tal el castigo de ayer? Me dijeron que te quedaste sola con Scorpius - Lilu rió - ¿Os peleásteis mucho?
-No, si te digo la verdad creo que hasta nos podremos llevar bien.
-¿En serio? - Lilu la miró preocupada - Ten cuidado Dommy, Rose es muy posesiva.
-¿Qué quiere decir con eso Luna? - Contestó arrugando la frente.
-Pues… - Bajó la voz - No creo que le haga mucha gracia que su prima "favorita" - recalcó el adjetivo haciendo comillas con los dedos - Se lleve bien con su novio…
-Eso es una chorrada Lilu, vamos a la misma casa - Dijo Nique mientras untaba mantequilla en una tostada.
-Vale, pero sólo te digo que tengas cuidado, es una maníaca.
-Ya lo sabía - Alegó Dommy y ambas se echaron a reír.
Esa mañana las clases habían sido agotadoras, habían tenido doble ración de Historia de la Magia, Adivinación, Defensa Contra las Artes Oscuras y Herbología. Depués de comer lo que menos le apetecía a Dommy era ir al Campo de Quidditch pero no tuvo elección.
Al llegar, vió a Scorpius que le dedicó una cálida sonrisa y le tendió un uniforme de Guardián y una escoba.
-Cámbiate rápido, que te va a tocar.
-Gra…Gracias - Dijo Dominique sonriente.
Al rato ya estaba en el aire junto con otros tres posibles Guardianes mientras Scorpius explicaba la prueba para elegirlo. Al mirar a las gradas Dommy se quedó paralizada, en la torre de Gryffindor estaba Rose con unas amigas suyas, que cuchicheaban y la miraban descaradamente. La rubia no pudo evitar lanzarles una mirada llena de odio.
-Eh, ¡Dominique! ¿Me has escuchado? - Preguntó Scorpius molesto.
-¿Qué? Oh sí, sí claro.
-Pues apártate - murmuró él mientras le hacía señas hacia un lado.
Dominique no pudo evitar sonrojarse.
La prueba era sencilla, debían parar todos los goles posibles. Nique lo tenía muy fácil, pues los demás habían dejado el listón muy bajo. Al fin, llegó su turno.
-¡Vamos Dommy! - Escuchó como viroteaba su primo Albus.
-¡Payasa! - Escuchó una voz proveniente de la torreta de Gryffindor. - No entiendo por qué os molestáis en esta prueba, seguro que es nefasta.- Rose y su grupo de amigas rienron.
-Rose, ¿quieres hacer el favor de callarte? - Contestó Scorpius molesto. Todos se quedaron anonadados ante aquella respuesta. Lo mejor es que la interpelada hizo caso.
-¿Lista? - Dominique asintió con la cabeza.
En ese momento decenas de quaffles llegaron hasta Dommy de una en una intentado entrar en los aros, pero para sopresa y admiración de todos, la rubia paro 22 de las 24 quaffles.
-Creo que ya tenemos capitana - Sonrió Scorpius de oreja a oreja.
Esa misma noche en la sala común de Slytherin brindaron por el nuevo equipo de Quidditch con cervezas de mantequilla, Dommy nunca la había probado, pero le encantó.
-¡Por Slytherin! - Dijo Scorp. Todos alzaron sus copas y bebieron.
Al acabarse la mini celebración todos fueron a sus habitaciones. Había sido un día muy duro pero a Dominique le costó dormirse. No paraba de pensar en unos ojos grises. ¿Estaría empezando a sentir algo por él? No, se dijo a sí misma. Ella no podría sentir nada por un tipo como él. No podía gustarle del novio de su prima.
A medida que pasaba el tiempo, Dominique se empezó a hacer amiga de las chicas de su habitación, las cuáles eran mucho más majas de lo que ella había imaginado. Las clases le empezaron a ir de maravilla al igual que los entrenamientos de Quidditch. También había mejorado su relación con su primo Albus pero sobre todo con Scorpius. Se hicieron uña y carne. Según Albus eran iguales los dos. A menudo se peleaban y podían pasar días hasta que uno le pidiera perdón al otro, tenían muchos rifirrafes pero eran prácticamente inseparables.
A principios de Noviembre llegaría un acontecimiento que cambiaría el rumbo de todos: El Torneo de Quidditch.