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Mi hermano, mi protegido — capítulo 4

Cuando desperté, en lugar de mi carta, encontré un sobre negro posado en la mesa de noche. Rompí el sellito de cera blanca con un yelmo negro y saqué la carta del interior. La tinta blanca rezaba:

Jackelinne:

Envíame un ejemplar de los dichosos escrégutos para mañana.

No te aflijas, a mi perro le gustan las alimañas.

Gabe

Ok, ahora tendría que robar un escréguto y rogar porque Hagrid no lo notara. El semigigante adoraba a sus criaturas, y según me habían dicho las malas lenguas, las conocía de cabo a rabo. Decidí cumplir mi tarea durante el almuerzo, pues todo el mundo estaría en el comedor alegremente y, mientras yo no fallara, así seguirían, pero de lo contrario, todo el alumnado pagaría mi error. -Chesire, despierta. Son las 7:00, Cedric ya debe estar levantado. -Ya voy, ya voy -se desperezó de mala gana y se acicaló un poco.

Salió algo campante por la puerta del dormitorio, no sin antes detenerse para que yo pudiera darle una caricia en el lomo, y se dirigió a las cocinas del castillo.En cuanto me hubiera quedado sola me vestí y me aseguré de tener todo lo que necesitaba, pues no tendría tiempo de volver a mi dormitorio antes de la tarde. Tomé la mochila y me apresure a desayunar.Tras una agotadora clase de historia de la magia fui a almorzar. Bueno, en realidad me escabullí de Filch y me dirigí a la cabaña de Hagrid. Había visto pasar al semigigante en dirección al Gran Comedor, así que el único inconveniente sería, tal vez, Fang. Pero ni él fue problema pues estaba plácidamente dormido en la entrada de la cabaña. Me dirigí hacia las jaulas de los escrégutos y rompí el candado. Me coloqué uno guantes de piel de dragón sin dedos para poder manejar mejor a la desagradable criaturita. Tomé un escréguto bebé, lo metí en una cajita y la até con un lazo plateado. Le puse también una nota con la dirección de mi tío y la frase "infeliz cumpleaños por adelantado" con la letra más elaborada que logré hacer. Esperé unos segundos y el paquete desapareció de mis manos en un instante.Tras esa pequeña pausa, decidí que ya había tomado suficientes riesgos, así que me hice invisible y volví al castillo.Quería hablar con Chesire, pero Cedric estaría con sus amigos, y no era conveniente que ellos me vieran charlando con un gato. No tanto porque yo siguiera siendo considerada extraña (pues en el mes que llevaba en Hogwarts no había hecho ningún amigo), sino por Cedric. Seguro dejaba de hablarme si sus "amigos" se burlaban de él por tener a una loca como hermana.Fui directo a la biblioteca para adelantar las tareas pendientes (y disimular que no había hecho nada sospechoso).Terminados mis deberes quise ir al campo de Quidditch a volar un rato, pues mis alas iban a entumirse si no las usaba.Bien, creo que ahora si te debo una explicación, mi querido lector.Ya había mencionado que no soy humana, pero tampoco soy un hada si es lo que pensaste. Aun no es tiempo de que te diga quien soy en verdad, pero supongo que ya tienes alguna hipótesis.Respecto a las alas... Son y no son parte de mí. Siempre llevo encima un collar con una pequeña estrella, y si lo activo tengo alas. De hecho, y ahora que lo pienso, suena cursi, pero son mejores que una escoba....Como sea, pensé que si no habría campeonato, el campo estaría vacío, y como siempre, alguien ya se me había adelantado.Dejé la mochila en las gradas y me dispuse a volar, cuando vi a un chico volando en su escoba, y al parecer él había notado mi presencia.-Jackelinne, hola.-Hola, Harry ¿Qué tal? Había conocido al famoso Harry Potter durante el verano, en el campeonato internacional de Quidditch. Era un chico bastante agradable, aunque sabía que mi hermano no le agradaba mucho.-Dime, ¿qué te trae por aquí?-Solo vine a leer un rato al aire libre -mentí.Tuve que sentarme resignada y fingir que leía "Historia de Hogwarts", pero la verdad estaba pendiente de Harry, pues por alguna razón, las escobas voladoras no me daban buena espina. Y con razón, pues unos minutos después volví la vista a Harry y noté que estaba colgando de la escoba, la cual se agitaba agresivamente. Harry comenzó a caer, y sin poder pensarlo dos veces, desplegué mis alas y fui por él.Lo alcancé a tan solo tres metros del suelo. Un segundo más y solo tendría puré de Harry Potter en las manos. Lo dejé en el suelo con suavidad. Él me  miro aterrorizado.-Harry, por favor, te ruego que no lo comentes, necesito mantener el secreto.-Pero... ¿Cómo--Prométeme que no se lo dirás a nadie.-Yo...-¡Promételo!- Él solo asintió con la cabeza, asustado aun.--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Hola! ¿Cómo están?Siento la demora :) Por favor no olviden comentar.Gracias por leer. Mars