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Historia 127110 — capítulo 6

¡HOLA, HOLA PAJARITOS SIN COLA! Nuevo capítulo. Y como he dicho en mi otro fic: no estoy muy inspirada, ya que no es mi mejor semana, y parece que pasan más cosas malas que buena. Por lo tanto, como no estoy con lo ánimos en 'on fire', a lo mejor os parece un poco 'caca' el capítulo. Lo siento :/ ¡Espero que el próximo me salga mejor! Y a ver, ahora, toca dedicar el capítulo: -mimis -TheDiariesDarkness -Noelieta -Shelly_Lovegood -abba -TABATHA GLZ Y bueno, a mi mejor amiga, que ella me comenta desde msn XDD Y ahora, ¡a leer!

En toda la casa empezaron a escuchar gritos. Retumbaban en cada habitación, y eso hizo que los chicos se despertasen. Los cuatro apartaron sus sábanas del cuerpo y dieron un salto. Corrieron, y a la vez abrieron las puertas de sus habitaciones, quedándose en el pasillo mientras se miraban nerviosos.

No lo dudaron más, y abrieron las puertas de las chicas que tenían en frente, una cada uno. Y mientras tanto, Henry llegaba.

Las vieron en sus camas, llorando y suplicando, gritando 'auxilio' intentando apartar de ellas a alguien invisible.

Se acercaron a sus camas, intentando despertarlas, con cuidado.

-¡¿Qué pasa?!-Preguntó gritando Henry. El pobre hombre creía que alguien las estaba atacando.

-No hay nadie señor, solo gritan. ¡Parece que tienen pesadillas!

-Voy a llamar a Mouriel.-Contestó. Bajó las escaleras, hasta coger el teléfono. Llamó a su amiga y volvió lo antes posible.

Ya habían despertado. Entró a la primera puerta que pillo, que era la de Ginny. LA encontró sentada en su cama, agarrándose las piernas y cabizabaja, mientras se movía un poco y temblaba. Se la veía tan frágil.

Blaise estaba frente a ella, sentado en la cama. Parecía un poco asustado.

-Tranquilizala.-Dijo Henry.- Ahora vendrá Mouriel.

Y cuando Blaise iba a preguntarle algo, desapareció. Volvió a mirar a Ginny.

Él hizo afán de abrazarla. ¿Así es como se consuela la gente, no? Pero ella lo apartó.

-Por favor, por favor, por favor… No te acerques… Por favor…-Decía mientras seguían cayéndole lágrimas por su rostro.-Déjame sola, déjame sola, por favor, déjame sola…

-Está bien…-Contestó él, confuso. Salió de la habitación.

Henry apareció en la segunda habitación. Y ahí estaban Draco y Hermione. La castaña estaba tumbada en la cama, en postura fetal, abrazando sus piernas, y temblando. Miraba un punto fijo mientras le resbalaban las lágrimas por las mejillas, silenciosamente y de tres en tres.

Draco estaba a unos metros de distancia de ella, detrás de su espalda, y sin parar de mirarla. Sólo le hacía ver que estaba ahí.

-Bueno… Hola… Soy Draco… Estoy aquí ¿vale?-Le decía el chico.

-¿Cómo está Hermione?-Preguntó Henry.

-¿Cómo está? ¡Mírela usted mismo!-Dijo Draco.

-¡Pero bueno! ¡IDIOTA, TRANQUILIZALA!

-¿Y qué hago? ¿Le doy una abrazo o le canto una nana?-Preguntó Draco.

-Lo del abrazo está bien.-Contestó Henry, desapareciendo de allí.

-¿Pero qué…?-Preguntó él.

Volvió a mirarla. ¿Cómo se tranquiliza a una chica? Había tranquilizado a sus amigos, pero con lo típico: dos palmaditas en la espalda y va que chuta. Mas, a una chica… Pf, ni con Pansy Parkinson, una de sus mejores amigas, tenía que hacerlo.

Se acercó y se sentó en la cama, frente a ella. Hermione ni se molestó en mirarlo.

El rubio empezó a acercarse,hasta ponerse encima de ella, pero de lado, igual que Hermione. La rodeó como pudo (recordad, ella está en postura fetal), y esperó. No sabía qué hacer. ¿Quedarse así y ya está?

-Yo te entiendo.-Dijo.

¿Yo te entiendo? ¡Joder Draco, eres un crack!... Pensó con ironía.

Pero al fin recibió la respuesta de ella.

-Me incomodas…

Él se apartó rápidamente, aliviado. No podía aguantar mucho más así.

-Mira Hermione, no soy bueno para esto. Así que me quedaré aquí, a tu lado, para que no te sientas sola ¿vale? Siento no poder hacer más.-Dijo Draco.

-Como quieras…-Contestó ella. Hablaba en voz muy bajita.

Y mientras tanto, Henry apareció en la habitación de Luna. Ella estaba sentada, con las piernas encogidas y los pies cruzados,tapándose la cara, como queriendo esconderse. Theo estaba a su lado, pero un poco distanciado, como si no quisiese invadir su espacio personal. El chico parecía asustado, cómo un niño pequeño, mordiéndose las uñas y respirando rápidamente.

-¿Está mejor?-Preguntó Henry.

-¿Qué hago?-Preguntó desesperadamente Theo.

-No lo sé, Draco le da abrazos a Hermione.

Henry se asomó al pasillo y encontró a Blaise, como si estuviese esperando.

-¡Imbécil!-Llamó a Blaise por su "cariñoso" mote.- ¿Porqué no estás en la puñetera habitación de Ginny, consolándola o lo que sea que se tenga que hacer?

-¡Me ha pedido que me vaya!-Dijo Blaise, indignado, intentando defenderse.

-Me da igual, tienes que acompañarla.

Y Blaise, medio enfadado y medio culpable se metió de nuevo en la habitación de la pelirroja, para esta vez, consolarla mejor. ¿Cómo? Simplemente sentándose a su lado, rodándola con un brazo y dejando que apoyase la cabeza en su hombro.

Theo se acercó a Luna.

-Luna… ¿Luna? ¿Cómo estás? ¿Qué ha pasado?-Preguntaba él.

Pero ella solo negaba con la cabeza, e hipaba.

-Luna no me gusta verte así…

¿Qué hacer? ¿Qué hacer?... ¡El abrazo!

Theo se acordó de lo que Henry le había dicho, y ahora se acercó a Luna, para abrazarla, lentamente, esperando a que ella correspondiese.

Sobraron las palabras. Cuando él se acercó, ella lo rodeó con los brazos. Necesitaba sentirse protegida.

Él la estrechó entre sus brazos, haciéndole notar que estaba ahí, que no iba a estar sola, y que iba a espantar todos sus miedos.

El timbre de la casa sonó. Henry bajó como un loco a abrir la puerta.

Al abrir se encontró con una Mouriel empapada y tiritando.

-¡Mouriel! ¡¿Pero qué ocurrencias son esas?! ¡¿TE HAS APARECIDO EN EL JARDÍN?! ¡Con la que está cayendo!

-¡Perdona Henry, pero he intentado aparecerme en tu casa directamente y no he podido! ¡Recuerda que tu casa tiene protección mágica y nadie puede aparecerse!-Contestó Mouriel castañeando con los dientes.- ¿Puedo pasar?

-¿Qué? ¡Oh, claro, claro! Te traeré una toalla.

Mouriel se quitó el abrigo de lana, que se le había empapado. Por mala suerte, su ropa también quedó mojada. El cabello le caía por el rostro, chorreando.

Henry vino con unas toallas.

-Gracias.-Dijo ella, mientras con una se tapaba la cabeza y se ponía la otra por encima.-¿Dónde están las chicas?

-En su habitación. Me parece que tienen un ataque de ansiedad. No sé, tenían pesadillas…

-Mierda, la poción…-Dijo ella.

Subían las escaleras.

-¿Qué pasa?-Preguntó.

-Se le habrá pasado el efecto… Pero traigo una mucho más fuerte.

A la primera que vio fue a Ginny. Se acercó a ella, y Blaise se apartó un poco,

-Ginny cielo, soy Mouriel, ¿te acuerdas de mí?-Preguntó Mouriel, tranquila y sonriéndole.

Ginny asintió, aún con lágrimas.

-Bien, pues ahora iremos abajo, donde te daré una cosa para que se te pase este estado de ansiedad, ¿de acuerdo? Te acompañará este muchacho tan majo que te ha estado haciendo compañía.

Ginny volvió a asentir.

Mouriel se acercó a Blaise.

-Oajala con cuidado, haz que se siente segura, y no le metas prisa, ¿vale?

-De acuerdo.-Contestó él.- Vamos Ginny, dame la mano.

Mientras bajaba con la chica, le iba haciendo bromas, para sacarle alguna que otra sonrisa, aunque fuese pequeña.

Mouriel hizo lo mismo con las otras dos chicas, aunque le costó un poco más con Hermione.

La castaña reclamaba a su madre, y estaba depresiva. Pero lo consiguió.

Una vez estuvieron todas las chicas reunidas abajo, Mouriel les dio una pequeña cantidad de una poción con olor muy fuerte. Al principio ellas dudaban de tomarla, pero accedieron. Lo efectos fueron inmediatos.

Luna se durmió, cayendo completamente en su parte del sofá donde estaba sentada. Mientras tanto, Ginny empezó a reír como una loca. Señaló a Blaise.

-¿Qué pasa?-Preguntó él. Tanto a Ginny como a Mouriel.

No era normal ver a una chica con asiendad y de repente, reírse.

-Vas en calzoncillos.-Dijo la pelirroja.

-¿Y?-Preguntó él. No eran nada del otro mundo. Unos bóxers negros, nada más.

Pero ella sólo reía y reía. Y en unos segundos, se le sumó Hermione. Aunque ella reía y lloraba.

-¿Qué les hace esta poción?-Preguntó Henry.

-Bueno…-Dijo Mouriel.- Esta poción puede tener efectos secunadrios… Vamos, que el 70% de las veces esos efectos secundarios, hacen efecto…

-¿Qué efecto?

-Es como si se emborracharan.-Contestó.- Y por lo que veo, Luna nunca se ha emborrachado. Se ha dormido al instante. Mejor…-Concluyó.

-Espera, espera, espera… ¿Esta poción te pone tarumba?-Preguntó Henry.

Los tres chicos rieron por lo bajo.

-¿Qué?-Preguntó Henry.

-¿Tarumba? -Preguntó Theo.

-¡Antes se decía así, vale!-Dijo enfadado.- Además, ahora no estamso para risas.

-Pues ellas se lo están pasando muy bien.-Dijo Blaise, señalando a Ginny y Hermione, que mantenían una conversación muy interesante.

Reían y reían, y cuando iban a parar, se miraban.

-Mapache.-Decía la castaña.

Y de nuevo empezaron a reírse como locas.

La risa era contagiosa, sin duda.

-Espera otra vez.-Dijo esta vez Draco.- ¿Has dicho que Luna nunca se había emborrachado porque no se ha dormido, no?-Preguntó. Mouriel asintió.- Entonces, si ni Ginny ni Hermione se han dormido, ¿quiere decir que ya se han emborrachado?-Volvió a preguntar. Mouriel volvió a asentir.-No me lo creo.

-¿Por qué?-Preguntó Mouriel.

-De Ginny, aunque me cueste un poco, vale, puede que sí. Pero, ¿Hermione? ¿Hermione Granger? Una de las tías más recatada de Hogwarts. ¡Imposible! Ella es la típica niña buena que nunca ha roto un plato.

-Pues parece que te equivocas con ella.-Dijo Mouriel.- Es normal que a estas edades ya se haya emborrachado. ¿Acaso tú no lo has hecho?

-Pero es diferente. Yo soy yo, y ella es ella.

-Pues ella se ha emborrachado con su amiga y ya está.

Pero Draco aún estaba alucinando. La sangre sucia, la rata de biblioteca, al insufrible sabelotodo… De verdad, que le sorprendía mucho… Aunque podía usar esa información para chincharla un poco. Una sonrisa maliciosa salió de su rostro.

¡Besos!