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Historia 127110 — capítulo 9

Capítulo dedicado a:

-Shelly_Lovegood -IvEdM -TABATHA GLZ -SophieMalfoy1905 -AlineDubois

Espero que os guste. Y ahora, ¡a leer!

LA casa acababa de explotar. La única pertenencia de Henry. ¡¿Y SONRÍE?! ¡ESTE HOMBRE ESTÁ LOCO!

Y eso era lo único que podían pensar.

Y los triple I, acababan de hacer un buen trabajo. No habían pensado en ellos mismos, sino que, habían protegido a las chicas.Theo había cogido a Hermione, Blaise a Luna, agachándola con él, y Draco, se había tirado sobre Ginny.

-¡¿PERO QUE DEMONIOS HA PASADO?!-Preguntó Blaise, aún abrazando a la rubia.

Henry y Mouriel empezaron a reírse.

-¿ESTÁN LOCOS?-Preguntó Hemrione.- ¡Por Merlín! ¡¿qué ser de este mundo se ríe cuando le acaban de hacer explotar la casa?!

-Joder… ¡¿PERO QUÉ HA PASADO?!-Preguntó Ginny.

Henry y Mouriel seguían riendo.

-Yo no sé vosotros, pero a mí no me hace ninguna gracia.-Dijo Draco, mientras ayudaba a Ginny a levantarse.

-Decidme que no soy la única que está asustada y preocupada porque acaba de explotar la casa donde estábamos hace tan solo unos minutos…-Dijo Hermione, soltándose poco a poco de Theo.

-No, desde luego la única no. La que más está sufriendo es Luna.-Dijo Blaise.- A este paso me romperá la camiseta de tanto tirar de ella. Y además, me la va a llenar de lágrimas y mocos.

-Hay madre…-Decía Ginny llevándose las manos a la boca, sorprendida.

-¿Pueden explicar de una vez qué está pasando?-Preguntó Theo a Henry y Mouriel.

-Qué ingenuos…-Dijo Henry.

Todos estaban enfadándose. Y mucho.

-Esto sólo es un efecto. Es un nuevo hechizo, y la casa de Henry ha sido la primera prueba. -Explicó Mouriel.- Y al parecer ha salido bien.

-¿Podéis explicarlo mejor?-Preguntó Blaise.

-A ver… esto sólo es un efecto óptico. En pocas horas la casa volverá a estar bien, pero "los malos" creeran que ha explotado.

-Y eso distraerá a los Apicci durante un rato.- Siguió Henry.

-¿Y no podíais avisarnos?- Preguntó Theo.

  • Estabais todos demasiado ocupados peleándoos como para escucharnos, así que, os aguantáis.

-Ya bueno, pero hay una cosa que no me ha quedado clara. ¿Qué hacemos ahora?-Preguntó Hermione.- Porqué estamos en primavera y no quiero vivir en un bosque lleno de abejas. Odio las abejas.

-Estoy de acuerdo con Hermione. Las abejas son terribles.-Dijo Theo.

-¡Alguien que me comprende!-Dijo Hermione a Theo, haciendo un pucherito.

-Ya bueno, pero no nos olvidemos de que habrá charcos, y todo está muy sucio…-Dijo Draco.

-Exacto, nos ensuciaremos enseguida.-Dijo Blaise.

-Las serpientes no quieren ensuciarse su precioso trasero.- Se burló Ginny.

-Vaya, al fin reconoces que te has fijado en mi trasero Weasley.- Se mofó Blaise.

-¡EO! ¡ESTO ES SERIO!-Dijo Hermione, volviendo al tema principal: su destino.- ¿A dónde iremos?

-A casa de Mouriel.-Les informó Henry.

-Por cierto Henry, deberías avisar a tu hija… ya sabes lo que pasó la última vez…-Le dijo Mouriel a Henry, casi susurrando.

-Sí, sí, en seguida la llamaré… No puedo dejar que nada le pase a ella también.-Contestó Henry.

Tras cogerse todos de las manos, se trasladaron a un callejón. Al salir de él, parecían estar en barrio de Londres… lleno de muggles. Mouriel vivía en uno de los barrios más conocidos de Londres. Increíble.

Todos las seguían. Henry iba con Mouriel, detrás Hermione y Ginny consolando a Luna, y detrás y muy pegados a ellas, Blaise, Draco y Theo, observándolo absolutamente nada, vigilando cualquier movimiento extraño de las personas que los rodeaban. No se sabe cuando alguien te puede atacar.

Finalmente llegaron a un bloque de pisos, con una fachada de color verde pastel y una gran puerta de vidrio forjada con barras de metal de color negro. Mouriel abrió dejando pasar a todos los huéspedes.

Los dirigió hacia el ascensor y apretó el botón, mientras esperaban a que el ascensor llegara a su planta.

-¿A qué estamos esperando?-Preguntó Draco.- ¿Qué hacemos mirando una puerta de metal?

Hermione se rió.

-¿Y tú de qué te ríes?-Preguntó muy borde.

Y Hermione se lo hubiese explicado, de no ser por haberle hablado así. Pasaría un buen rato…

-Nada, nada.-Contestó con indiferencia.

Escucharon el "¡CLIN!" y se abrió la puerta de golpe. Blaise, Draco, Theo, Luna y Ginny, se echaron para atrás, sorprendidos. Observaron el pequeño compartimento donde se metieron Henry y Mouriel. Después se metió Hermione.

-Yo no me meto ahí ni loco.-Dijo Blaise.- ¿Queréis que me ahogue?

-¿Eres claustrofobico?-Preguntó Henry.

-¡NO!

-Entonces, a no ser que a alguno de los de aquí se le escape una flatulencia, no, no te ahogarás.

Ginny, que ya se había montado con su padre en ese aparato alguna vez, se metió decidida. Y por no quedarse atrás, Blaise hizo lo mismo. El resto se acercaron lentamente, aunque por culpa de Luna tuvieron que parar.

La rubia empezó a acariciar el metal de la puerta.

-Está muy frío… Jamás había puertas tan brillantes como estas…-Comentó.

Después acercó su oído a la puerta. Con la mano, dio golpes.

-Y es una puerta hueca… Pero a pesar de ello, está muy dura. Què cosas más extrañas tienen los muggles.-Dijo sonriendo.

Y siguió acariciándolo un poco más, pero el ascensor, empezó a cerrarse. Luna, del susto, pegó un gritito y se echó para atrás chocando con Theo, que cabe mencionar, que Theo y Draco, también se asustaron.

Aunque el ascensor no se cerró, pues Hermione sabía cómo funcionaban y puso el pie delante. La puerta volvió a abrirse.

-Luna, ¿estás bien?-Preguntó Ginny.- Siempre tiene que pasarte algo eeh.

-Va entrad de una vez.-Dijo Henry.

Theo entró rodeando a Luna, que estaba agarrado a él cual garrapata a un perro. Para ella era demasiado desconocido, jamás había ido al mundo muggle, ni si quiera había tenido en Hogwarts clases sobre los muggles. Sí que Hermione le había comentado alguna que otra cosilla sobre ordenadores, y de hecho tenía uno, pero nada más…

Draco fue el último en entrar. Y escuchó a alguien reírse. Giró la cabeza y se encontró a Hermione mirándolo y sí, riéndose.

Él le echó una mirada fulminante.

¿Cómo podía reírse de él? ¡De Draco Malfoy! Nadie lo hacía y ella no iba a ser la excepción. Su deber era protegerla, pero… No está mal hacer una "pequeña bromita" de vez en cuando, ¿no?

Hermione al ver esa mirada en Draco… Lamentó haberse reído. Era de esas miradas que le echaba en Hogwarts. Y sabía que la había cagado. Sabía que quien se reía de Draco acababa mal parado… Se acordaba muy bien…

-Bueno, esta es la casa.-Dijo Mouriel.- Vuestro hogar durante unos días.

Entraron en el pequeño recibidor, que era oscuro. Mouriel dejó als llaves sobre un cuenco que tenía encima de un mueble. Guió a todos por la casa, explicando.

-A ver, hay cuatro habitaciones. Dos grandes y dos pequeñas. En una de las grandes dormirán Ginny, Hermione y Luna. En la otra grande, Blaise, Draco y Theo. En la pequeña Henry y en la otra yo.-Dijo.- Y creo que eso es todo. Acomodaos, y en una hora tendré la comida lista.

-¿Quieres que te ayudemos?-Preguntó Hermione.

-Tranquilos, tengo comida precocinada.-Contestó Mouriel.

-¿Tú sabes lo que es eso?-Preguntó Blaise a Theo susurrando. Draco también se inclinó.

-¿Porqué iba a saberlo?-Preguntó Theo.

-Porqué eras el que más empollaba de los tres en Hogwarts.-Dijo Draco.

-Pues no, no sé lo que es eso.-Contestó Theo molesto.

Y por mucho que susurrasen, se les escuchaba. Y Hermione se sentía bien, por ser la única que conocía esas cosas.

De pronto escucharon un grito.

-¡HERMIOOOOOOONE!-Gritó Ginny.- ¡CORRE, TIENES QUE VER ESTO!

Hermione a paso ligero se guió por la voz de la pelirroja. La encontró en una habitación con una… gran…. GRAN… GRAN BIBLIOTECA. LLENA DE LIBROS.

La castaña se emocionó al ver tanto libro junto. Desde luego, no se aburriría durante los días en que tuviese que esta retenida.

-¡¿A QUÉ ES INCREIBLE?!-preguntó Ginny, emocionada también.

-WAW, HAY LIBROS DE SERES EXTRAÑOS.-Dijo Luna, observando el estante más bajo de todos.

Y por ahí aparecieron Los tres chicos.

-Vamos Granger, no vuelvas a tu faceta de empollona y holgada. Los pantalones cortos te sientan de maravilla.-Dijo Draco para fastidiarla.

Y Hermione se sonrojó. Era una de esas situaciones que no podía controlar. Así que se limitó a ignorarle y fulminarle con la mirada.

Y a él le parecía divertido. Le parecía muy graciosa la forma en que le devolvía las burlas, en cómo se picaba y se molestaba. Y más aún cuando se sonrojaba. Y no escondió su sonrisa triunfante.

Mientras tanto, Henry por el teléfono de Mouriel hablaba preocupado con su hija. Las chicas iban a entrar al salón, pero Mouriel las paró.

-Eh, eh, eh, eh, eh, ¡parad el carro! Henry está hablando con su hija.

-¿Su hija también está en peligro?-Se interesó Ginny.

Aunque, Luna, fue quien después hizo la pregunta clave.

-¿Qué le pasó a Henry en el pasado?