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Sulpicia, la esposa de Aro Volturi maltratada por su marido. — capítulo 5
Empiezan las discusiones.
Tenía en mi nariz el perfume de esa mujerzuela impregnado, era el aroma con el que Aro regresaba a casa… yo dudaba…¡Cuantas noches sola!,¡cuantas horas de la madrugada!, Aro me estaba siendo infiel con esa desvergonzada… cuando regresó decidí encararlo. -¿Llegaste?- le dije indiferente -Toma, te traje una rosa- dijo él sonriendo -Pasas mucho tiempo con ellos, ya no quieres siquiera besarme- dije yo recibiendo esa rosa -Ellos son diferentes, ¿Por qué no me explicas cuáles son tus negocios?, ¿Por qué vuelves tan tarde?- le dije -¿Qué pasa, estas celosa?- me dijo divertido quitándose la chaqueta -¡Claro que no, pero ya ni siquiera me prestas atención!- dije, recordé en ese instante cuando Aro una vez tubo una aventura con una humana, pero terminó devorándosela -¿O es que ya no me quieres?- dije tristemente -¡No seas absurda!, ¡Claro que te amo!- dijo Aro besándome la frente. Al día siguiente, a las 4 de la tarde Aro salió solo, Caius se sentía mal y Marcus lo acompañó, de hace dos horas la chica Alexandria estaba esperándolo afuera, no quería entrar por lo visto, estaba usando su vestido negro por lo menos, ni siquiera me detuve a pensar qué clase de monstruos eran, no eran vampiros, no eran humanos, no eran hombre lobos… Helena estaba casada con Cojú, el tipo alto, ¡Que alivio! Porque ella era mucho más bonita que la otra chica y que Athenodora, por un segundo pensé que ella y Caius… ¿Por qué yo dudaba tanto? Odiaba la forma en que ellos se saludaban de beso en la mejilla, Aro se reía tanto… decidí averiguar todo, admito que estoy ciega de amor, pero al menos no soy tonta, es ya es algo.