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Sulpicia, la esposa de Aro Volturi maltratada por su marido. — capítulo 4
Rosas y Lágrimas parte II
Un día yo salía de la habitación, Aro se estaba poniendo traje y cuando iba en el pasillo vi a la chica de vestido rojo, era muy bella y pálida, tenía ojos amarillos, descarté la posibilidad de que fuera vampira como yo porque emanaba calor -Disculpa, ¿Qué se te ofrece?- dije yo sonriéndole pero a la vez desafiándole -Aro está tardando demasiado- dijo ella -¿Y para qué lo buscas?- le pregunté -Puedes esperarlo en el vestíbulo, querida- le dije y ella sonrió, sus ojos me daban miedo, su cabello tapaba uno de ellos -Bien- me dijo y se devolvió, yo seguí mi camino, allí estaba Caius, Marcus, Alec, el hombre alto y la chica de cabello liso -Su…lpicia- dijo Caius al verme -¡Pero qué agradable sorpresa!, ¿No me presentan a sus amigos?- dije yo intentando no arrancarle la cabeza a esas zorras -Claro, ella es Helena- dijo Alec señalando a la de ojos amarillos -Esposa de Cojú- continuó señalando al hombre alto -Y ella es Alexandria, hermana de Cojú- dijo Alec señalando a la escandalosa que intentaba robarme a Aro, era pálida y vi que sus alas eran de verdad, sus ojos eran completamente rojos, no había la parte blanca que todos tenemos, sino inyectados de sangre como si fueran anteojos, como los ojos de un extraterrestre -Bueno, ¿Por qué tarda tanto Aro?, Tarda más que Helena en arreglarse- dijo Alexandria -¿A dónde van a ir?- pregunté -Negocios- dijo Caius y Cojú sonrió, entonces llegó Aro y se paralizó al verme con ellos -Le presentábamos a tu esposa nuestros amigos, ¿Verdad?- dijo Marcus a Caius -Tu esposa es un amor, Aro- dijo Alexandria yendo hacia él y tomándolo del brazo -¿Puedo ir con ustedes?- dije rápidamente -¡No!- dijo Caius.