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Sulpicia Volturi... y su Cáncer — capítulo 4
La desagradable vecina.
No teníamos nada mejor que hacer, entonces para mi sorpresa vi a esa estúpida colegiala con la que choqué en la plaza, usaba el mismo Jamper, y estaba gritándole a los hombres de la mudanza, -¡No puede ser!- dije yo y fui para allá. -¡Muévete, para eso te pago cabeza hueca!- dijo ella a un tipo, entonces me vio. -Hola- le dije intentando intimidarla. -¡¿Qué quieres?! ¿¡No ves que estoy ocupada!?- me dijo la chica, esa enana era muy grosera. -Chocaste conmigo en la plaza, ¡Fuiste muy descortés!- dije yo, la verdad es que en la noche yo iría a su casa a chuparle la sangre -Seremos vecinos, y creo que empezamos con el pie izquierdo, me llamo Aro- -¡Si, si, como digas, estoy ocupada!, ¡No tengo tiempo para tonterías!- dijo ella y vio a un tipo que iba con una caja muy pesada -¡Dame eso, inútil! ¿¡Qué tengo que hacerlo todo yo sola!?- gritó tomando la caja con mucha fuerza y entró a su casa, ¡pobre ignorante!, yo me bebería su sangre en la noche, así que aprovechara su tiempo para insultar a quién quiera.
Para mala suerte mía no la encontré en la noche, quizás se había ido de parranda o a cualquier lado, entonces en la mañana sentí su picante olor a gas lacrimógeno, ella estaba en la plaza con dos chicas vestida de uniforme, y se fueron, Sulpicia me dijo algo pero no la entendí, entonces me fui a asesinar a esa mal educada, pero su aroma terminó en un colegio cercano, entré, esperé y sonó el timbre, ella no estaba.
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