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Historia 128285 — capítulo 10
-La muerte es el comienzo de la inmortalidad.- Cito en voz alta al leer la oración en mi libro, para que Tom me oiga.- ¿Tú crees que es verdad?- Le pregunto levantando la vista de mi nuevo libro. Tom y yo estamos en el lago, solos, cada uno concentrado en su lectura. Él está sentado, con la espalda apoyada en el tronco de un frondoso árbol, mientras tanto, yo estoy tumbada completamente en el suelo, con la cabeza apoyada en uno de sus muslos. El tiempo ha comenzado a mejorar ya que casi estamos a finales de curso. Y hoy, hace una semana desde que Tom y yo estamos saliendo oficialmente. Creo que esta tarde, los dos relajados uno junto al otro y disfrutando de lo que nos gusta hacer en compañía, estamos teniendo nuestro primer momento romántico. Esta semana nos hemos besado y… besado y besado sin parar, sin embargo no hemos tenido ningún momento que pueda llamarse "romántico", Tom puede definirse como alguien apasionado, pero a veces no es muy tierno.
Él aparta su libro para poder mirarme a la cara al escuchar mi pregunta, tiene una expresión extraña, es la que suele poner al interesarse en algo. Él agarra mi libro y me lo quita de las manos para poder leerlo, sus ojos se mueven con rapidez por las páginas hasta que parece haber encontrado la cita que he leído. Al encontrarla sonríe orgullosamente y me mira.
-Como pensaba. ¿Sabes quién fue el que dijo esa frase?- Pregunta devolviéndome el libro cerrado.
-Robespierre.- Le contesto.
-¿Sabes quién fue Robespierre?- Pregunta entrecerrando los ojos y dándome una sonrisa de lado, como retándome a saberlo.
-Fue un líder revolucionario en Francia.- Le digo dándole una sonrisa que dice: "Sé más cosas de las que crees" Porque al menos, sé muchas cosas de la historia muggle, siempre me ha llamado la atención, por eso leo libros muggle.
-Correcto señorita. Pero Robespierre es conocido también por ser el "padre" de la guillotina. ¿Sabes que probablemente mató a más personas que Hitler?
-
Entonces no estas de acuerdo con su frase.- Digo para evitar que me desvíe de mi primera pregunta, es algo que se le da bien hacer, desviarme del tema que quiero tratar.
-
No, no lo estoy. Creo que él solo quería que la gente creyese eso. Si tu lo crees es porque ha conseguido engañarte.- Yo me incorporo para poder pensar mejor, a veces no entiendo lo que quiere decir, al incorporarme me siento junto a él en el árbol.
-Yo… yo creo que no todo acaba en esta vida, que no debemos tener miedo a la muerte ya que después… hay algo más. Quizá incluso más bonito que esto, solo que como no lo conocemos nos asusta, y por eso tenemos miedo a la muerte.- él me mira con ojos profundos y serios, como analizándome, estamos mirándonos el uno al otro por un rato.
- Eso es una necedad.- Sentencia él.- No creo que haya nada después de la muerte. No creo que Robespierre en realidad quisiera morir. Y tengo por seguro que yo no quiero.- Yo ruedo los ojos, Tom a veces es… demasiado cabezota, cerrado a las ideas de los demás, por eso a veces no entiende a las demás personas.- Además.- Continúa él.- Estoy seguro que a lo que Robespierre se refería es que después de su muerte, su nombre no quedaría olvidado, sino que perduraría en la historia para siempre, aunque fuese como un tirano y un asesino. Y lo consiguió, nunca nadie olvidará a Robespierre.
-¿A ti te gustaría que tu nombre perdurase para siempre aunque fueses recordado como un tirano?
-Definitivamente sí.- Dice pensativo y después vuelve a concentrarse en su libro. Yo ruedo de nuevo los ojos, otra de sus malas cualidades es el poco sentido del tacto que tiene, a veces parece que no tiene sentimientos. Yo apoyo mi cabeza sobre el hombro del insensible ser que se ha convertido en mi novio.
-Yo no estoy de acuerdo con tigo. Prefiero ser olvidada y pensar que nunca moriré de verdad, no del todo.- Noto como su pecho sube y baja con un suspiro cansado.
-No discutamos, tengo que acostumbrarme a esto, esta es la primera vez que salgo con alguien que tiene suficiente cerebro como para pensar y sacar sus propias ideas, a pesar de que siempre me haga la contraria.- Dice sin levantar la mirada de su libro.- Pero también es la primera vez que salgo con alguien porque verdaderamente me gusta, y no lo quiero estropear.- Algo en mi interior se retuerce de gozo al escucharlo.
-Eso que has dicho… ha sido precioso, aunque ni siquiera te hayas dado cuenta.- Él baja de nuevo su libro y me mira, tiene una mueca pensativa, como encontrando sentido a lo que ha dicho. Sus ojos negros son tan intensos y profundos que me podría ahogar en ellos, así que, sin poder resistirlo, recorto la distancia entre nuestros rostros y lo beso tiernamente, no apasionadamente, sino tratando de mostrarle todo mi amor. Después de retirar suavemente mis labios de los suyos, noto que me está mirando a los ojos, y que por primera vez en la historia, Tom Riddle parece… perdido, intentando aclarar y ordenar sus sentimientos, sé lo extraño que debe ser para él el hecho de amar a alguien, no ha tenido nunca familia, ni verdaderos amigos como yo he tenido a Patrice, además de que él ama el control y parece que esto se le queda grande. ¿Podrá amarme Tom Riddle alguna vez? ¿A mí?
-Voy a dar un paseo por el lago, necesito descansar.- Dice de repente, levantándose y marchándose. "¿De qué necesitas descansar Tom?" Me dan ganas de preguntarle. "¿De la lectura, de mí, del amor…?" Respiro hondo… sé que es mejor que no le siga… él necesita aclararse. Yo meto mis narices de nuevo en mi libro sobre la historia francesa… hasta que unos minutos después, no sé cuantos, aparto la vista al sentirme observada, y al bajar el libro, encuentro a Tom enfrente de mí, al parecer ha decidido darse un baño en el lago, su camisa ha desaparecido, sus pantalones cuelgan mojados de sus caderas y su pelo se pega mojado a su cabeza y frente… es la cosa más odiosamente sexy que he visto en mi vida, cuando me doy cuenta, noto que tengo la boca abierta, mirando embobada y la cierro de golpe. Él sonríe de lado y me da esa mirada lasciva de ni-te-imaginas-lo-que-voy-a-hacerte que hace que mi pulso se multiplique por mil.
Tom se agacha hasta quedar frente a mí y me acorrala entre el tronco del árbol y su cuerpo, entonces acerca su cara y me besa tan profundamente que hasta la última célula de mi cuerpo se estremece, su lengua recorre mi boca y juega con la mía. Su cabello se pega a mi frente y gotea por mi rostro, y su piel húmeda y fría contrasta con mi calor corporal. Yo pongo mis manos detrás de su cuello y lo empujo todavía más junto a mí, al no notar cuello de su camisa, recuerdo que no la tiene y comienzo a bajar lentamente, para acariciar su espalda, él no detiene el beso, sino que lo vuelve más brusco y sus dientes se hunden en mi labio. Yo doy un gemido entre dolor y placer y él pierde el control y me separa del árbol para tumbarme en el suelo, se tumba encima de mí, apoyado en uno de sus codos mientras que con su otra mano comienza a acariciar mi pierna y subir por ella hasta llegar al borde de la falda y seguir subiendo, todo ello sin dejar de besarme. De repente separa su rostro un poco del mío.
-Quiero… necesito acostarme contigo.- Dice él. Yo trago duro al escuchar esto y abro los ojos.
-Yo… no creo estar preparada…- Él vuelve a besarme bruscamente, después de repente se separa y se aparta de encima de mí, rodando sobre sí mismo hasta quedar tumbado a un metro de mí, dejándome confundida y sofocada. Cuando lo miro él tiene los ojos cerrados y está respirando profundamente.- ¿Estas bien?
-Sí… solo es que si seguimos no voy a poder controlarme…
-Lo siento…
-No pasa nada, solo cuando tú estés preparada. -Dice abriendo los ojos y mirándome. Yo alargo la mano para que él me de la suya. Tom mira mi mano, como si fuese algo extraño, como pensando lo que pasará si él la estrecha… finalmente se levanta sin agarrarla.- Tengo que irme.- Mi corazón se ensombrece y se marchita dolorosamente en mi pecho, una sensación de tristeza me ahoga. Él no ha querido darme la mano. Él prefiere irse. De repente noto que mis ojos comienzan a picar por las lágrimas y yo las contengo. ¿Por qué me pongo así de mal solo porque haya rechazado mi mano? ¿Qué creía, que él me quiere? Desde el principio sé que eso no es verdad, yo solo le gusto, soy su juguete temporal, pronto se olvidará de mí. ¿Por qué me siento tan miserablemente mal entonces? ¿Solo por esta tontería…? Ton se acerca y deposita un beso en mis labios.- ¿Estás bien?- Me pregunta. Yo asiento. Él se pone la camisa y la corbata y comienza a arreglar su uniforme. Cuando termina está tan impecable como siempre, solo su pelo algo húmedo delata que no ha estado haciendo su ronda de pasillos.- Necesito arreglar un asunto con… mis slytherin.- Yo sé que él iba a decir "con mis súbditos", pero lo dejo pasar y le doy una sonrisa amable incorporándome y quedando sentada en el suelo.
-Está bien, no te preocupes.- Él me da una de sus hermosas y sexys sonrisas de lado.- ¿Vamos al castillo?
-Prefiero quedarme aquí un rato más.- Contesto.
-De acuerdo… ¿Quedamos esta noche?
-Sí… No, no puedo.- Digo acordándome de que hoy es luna llena. Él me mira extrañado.
-¿Porqué? ¿He hecho algo que no te ha gustado? Es por lo…
-No es eso.- Le interrumpo.- Es solo que estas últimas semanas están llenas de exámenes y prefiero quedarme estudiando hoy, voy demasiado atrasada.- Él solo me mira a los ojos, como evaluándome, como tratando de saber si lo que digo es verdad… yo comienzo a incomodarme. ¿Descubrirá él lo que soy? ¿Será suficientemente listo para verlo? No… no creo que nadie sospeche que su novia no es humana.
-De acuerdo.- Dice finalmente tras un largo silencio. Nos vemos mañana.- Dice dándose la vuelta para marcharse, pero de repente vuelve hacia mí y me da un profundo beso. Como aclarándome que soy suya, de nadie más. Después se va. Yo lo sigo con la mirada hasta que se hace pequeño y finalmente desaparece de mi vista. En algunos árboles y lugares cercanos se oyen las risas y las voces de otros alumnos que también han salido a disfrutar del buen tiempo. Yo me hago un ovillo abrazando mis rodillas y sumiéndome en el silencio del campo. Me paso la lengua por los labios y noto que hay una pequeña herida en ellos que sabe metálica. De repente, me doy cuenta de que las lágrimas están corriendo por mi cara. ¿Por qué lloro…? Creo que por todo, porque todo esto es injusto, todo lo anormal me sucede a mí. Lloro porque sé que nunca seré una novia normal, ni siquiera seré una persona nunca. Lloro porque estoy sola en esto y no lo puedo compartir con nadie. Lloro porque sé que mi novio es incapaz de amar, que es cruel y que yo estoy jodidamente enamorada de él. Lloro hasta que me quedo dormida. Cuando despierto noto que ya es por la tarde y me sobresalto. Pronto tengo que estar en el castillo o me convertiré.
Cuando llego a las mazmorras noto la sala común inusualmente vacía. Yo me encojo de hombros y me dirijo a la habitación. Allí me encuentro a una Patrice extrañamente sobresaltada.
-¡¿Dónde has estado?!- Me pregunta rozando el volumen del grito en cuanto cruzo la puerta.
-Me quedé dormida en el lago.- Digo.
-¿Entonces… no sabes nada?
-¿Nada…? ¿Qué ha pasado?- Patrice se pone algo más pálida y me mira indecisa.- Dímelo…- La apremio.
-Es… es Riddle.- Mi corazón parece dejar de latir por un momento.
-¿Qué le ha pasado?
-Lo trasladaron a la enfermería hace algo más de una hora… en mitad de una reunión del séquito se cayó de una silla con graves convulsiones.- De repente mi mente ata cabos y yo recuerdo mi sangre en el labio… él lo mordió. Mi sangre es tóxica.
En menos de un segundo salgo disparada por la puerta, corriendo demasiado rápido para ser una adolescente. Casi demasiado rápido para ser humana. Empujo y aparto a los alumnos que se cruzan o interponen en mi camino hasta llegar entre jadeos a la enfermería. El séquito de Riddle está afuera, en la puerta, con caras largas y pálidas.
-Hace veinte minutos que nos echaron, por lo visto ya no se permiten visitas.- Me informa Nott.
-Tendrán que permitirme a mí.- Digo entrando por la puerta de la enfermería. Camino a lo largo del pasillo central mirando las camas ocupadas para encontrarlo, pero de repente la enfermera se interpone en mi camino.
-Las visitas han terminado señorita Darksky.
-Necesito ver a Tom Riddle.
-Su compañero de casa necesita descansar.
-Solo quiero verlo.
-Las horas de visita han…
-¡No!- Interrumpo a la enfermera.- Usted puede dejarme quedarme por las buenas, o saldré de aquí, me lanzaré por la ventana de la torre para romperme los huesos y así no tendrá más remedio que admitirme. -La enfermera me mira visiblemente malhumorada.
-Tiene diez minutos.- Dice finalmente, y yo suspiro con alivio. Cuando yo voy a apartar la cortina de la última cama que me queda por revisar, alguien se me adelanta y lo hace desde dentro, de repente me veo frente a frente con el profesor Dumbeldore. Miro hacia la cama y veo a un Tom despierto mirándome. Algo de la preocupación que había en mí desaparece. Después miro de nuevo hacia Dumbeldore y bajo la cabeza avergonzada, él tiene que saber que lo que le ha pasado a Tom es por mi culpa.
-Señorita Darksky.- Saluda él.- Ha tenido que ser usted muy insistente para que la dejaran pasar.- Dice amablemente.- El señoriíto Riddle y yo ya hemos acabado de hablar, puede acompañarlo unos minutos. Adiós.- Se despide. Después sale de las cortinas y yo me introduzco en el cubículo de Tom cerrando las cortinas detrás de mí. Me giro para mirarlo a la cara.
-He oído la pelea con la enfermera.- Dice divertido.-¿Serías capaz de romperte los huesos solo por estar a mi lado?- Pregunta con una sonrisa. Su buen estado de humor por la ignorancia de que lo que le ha hecho esto he sido yo, hace que las lágrimas comiencen a correr de nuevo por mi cara. Sin poder contenerme me dirijo a su cama y lo abrazo con fuerza tumbándome a su lado y derramando lágrimas sobre su pecho.
-Tranquila, estoy perfectamente.- Dice él acariciando mi pelo.
-Creía que algo muy malo podía haberte pasado y que podías estar muriendo. Por… por un momento me he sentido la persona más miserable del mundo.- Él agacha su cabeza y besa mi frente, yo miro hacia arriba y beso sus labios, duros, suaves… perfectos, es como si su boca encajase contra la mía, es algo mágico.- Te amo.- Le digo de repente cuando nuestros labios se separan, ha sido sin querer, ha sido sin pensar… yo no quería decirlo, yo no quería confesarlo, pero es demasiado tarde, lo he dicho, él lo sabe. Lo amo.
Mis ojos están cerrados, tengo miedo de mirarlo a la cara, los segundos pasan y él no contesta. ¿Va a apartarme? ¿Va a repudiarme? ¿Qué va a decir? Yo abro finalmente los ojos para mirarlo, él sigue todavía justo frente a mí, su aliento choca deliciosamente contra mi rostro, él me mira a los ojos y entonces vuelve a besarme. Yo suspiro con alivio mientras nos besamos. Él no me ha rechazado. No ha dicho nada, pero no me ha repudiado. Él de repente destapa un lado de su cama, invitándome a entrar, mi corazón, que hoy ha tenido demasiadas emociones fuertes, se salta otro latido y yo accedo encantada a entrar y acurrucarme contra él. Tom me envuelve la cintura con uno de sus fuertes brazos, besa mis lágrimas gentilmente y apoya mi cabeza contra su pecho, besando mi cabeza. Yo, sintiéndome de repente la persona más feliz y afortunada de este mundo, y la más agotada, comienzo a adormilarme junto a él.
SIENTO TARDAR TANTO EN ACTUALIZAR, PERO ESTE CAPÍTULO NO ME CONVENCÍA NADA, Y ADEMÁS, ESTABA SUPER AGOBIADA POR LOS EXÁMENES, MAÑANA ME DAN LAS NOTAS, DESEADME SUERTE xD
CAPITULO DEDICADO A LAS INCREÍBLES CHICAS QUE COMENTARON EN EL ANTERIOR:
GRACIAS, SOIS LAS ÚNICAS QUE ME AYUDAIS A MEJORAR :)
GRACIAS POR LEER EL CAP