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Historia 128285 — capítulo 19

Hoy es el día. Las estrellas y la luna llena brillan sobre mí en todo su esplendor. Y por primera vez en mucho tiempo… puede que por primera vez en mi vida, yo tengo los pies sobre la tierra ¡Y estoy estable! Ya nada gira caóticamente a mi alrededor, mis ideas están ordenadas, al igual que mi maleta, mi percepción de la realidad, o cada uno de los cabellos en mi nuevo peinado.

El verano ya ha pasado, sexto grado ya ha pasado… y éste va a ser mi último año en Hogwarts. ¿Qué pasará después? Pues que Tom y yo seguiremos juntos. ¿Le tengo miedo al futuro? Definitivamente, no.

Camino a paso seguro fuera de mi vagón de tren, mi cabeza alta, segura de mí misma y sin nada de lo que avergonzarme. A mi paso, muchos de los alumnos de mi casa frenan antes de salir de sus vagones y saludan respetuosamente, queriendo que recuerde sus rostros, queriendo sobresalir. Respecto a las otras casas, la mayoría de los alumnos también me dan vía libre. Y los de primer año… bueno, ellos tan solo me observan curiosos, frenando en seco y notando que soy alguien… especial, importante.

Patrice camina a mi espalda, algo distraída y molesta a mi espalda. No tengo ni idea del porqué de sus morritos, pero cuando estemos en los dormitorios me tumbaré junto a ella y lo arreglaremos hablando. Estoy harta de drama, es mi último año. Solo quiero buenas notas, estabilidad, y que todo sea perfecto.

Cuando estoy a punto de salir del tren, del compartimento que queda frente a mí, sale Evan Rosier, mordisqueado un palo de regaliz en su boca mientras arrastra su pesada maleta, detrás de él, fuera del compartimento.

Éste verano he estado en la casa de Evan y Alice, ayudando a ésta con el bebé, ya que yo no tenía nada que hacer durante el verano ni ningún sitio donde instalarme. Además, así no necesitaban contratar a una niñera para la pequeña Davina durante los primeros meses.

Davina era una bebé modelo, apenas lloraba y llamaba su atención cualquier objeto brillante. Yo bromeaba con Alice diciendo que la pequeña sería una mujer de diamantes en el futuro. Ella adoraba a su bebé, cualquier rastro de una antigua duda, había desaparecido. Su mundo comenzaba y acababa con su hija… lo que dejaba a Evan fuera.

Evan jamás estaba en casa, o estaba encerrado en su estudio. El olor a tabaco salía de esa habitación incluso con la puerta cerrada, y a él se le veía cada vez más… abandonado. Rara vez lo vi con su hija entre sus brazos. Las conversaciones entre nosotros eran prácticamente inexistentes. Al principio, había comenzado a darle un largo discurso sobre su responsabilidad paternal, sin embargo, él, molesto, tan solo me había mirado con condescendencia y dicho que yo era la única que necesitaba ayuda en mi relación. Así que, recordando lo que había pasado con Anthony, o mi promesa inquebrantable con Tom, cerré la boca y no volví a dirigirle la palabra.

Respecto a mí, yo me instalaba en la habitación de invitados. Algunos días Tom se había pasado por la casa. Esas noches, él y yo aprovechábamos para hacer el amor.

-Hola Rosier.- Le saludo.- Veo que has encontrado algo por lo que sustituir el tabaco.- Digo mirando el regaliz que sale de sus labios.

Él tan solo agita la cabeza hacia mí en forma de saludo, y me mira con lo que parece ser condescendencia (De nuevo). Parece que esa es una de sus nuevas facetas, junto a la de ser un gran idiota y un fumador compulsivo. Bajo sus ojos había comenzado a aparecer una sombra oscura.

Rosier comienza a caminar a pasos lentos delante de mí. Yo me contengo para no gritarle en el tren, a pesar de que está haciendo esperar a todo el mundo. Cuando salimos del tren, antes de que suba en uno de los carros tirados por caballos, lo detengo, agarrándolo de una manga.

-Que sepas…- Comienzo a decirle, cuando me mira.- Que no puedes seguir comportándote conmigo de una forma tan infantil siempre, vas a tener que parar.

Él se suelta de mi agarre y me encara para de repente, hacer una exagerada reverencia.

-Disculpe, su majestad.- Yo bufo.

-¿Por qué no puede ser todo como antes?- Suplico.- Tú eras mi amigo, tú eras…

-Yo también solía tener una amiga.- Me corta de repente.- Pero ella se perdió en el camino.- Acto seguido tira de mala manera su maleta al interior del carro, donde ya están sentados Nott, Anthony y su novia, la chica con la que fue a aquel baile… El rubio ni siquiera me mira, su novia sin embargo, sí que parece hacerse eco de su dolor y me dirije una mirada furibunda, a pesar de que no tiene ningún motivo para odiarme.

El carro, repleto de mis antiguos amigos, emprende su camino hacia el castillo. Tras pensarlo un instante me doy cuenta de que es mejor así. Después de todo, he herido de muerte a uno de ellos, he estado a punto de hacerlo con otro y he destrozado la vida del tercero.

Claro que ahora ya no soy así. Soy organizada. Y todo se lo debo a Tom. Patrice, Olive y yo subimos al tercer carro, Mulciber se nos une, tomando la mano de Olive. Al parecer este verano ha pasado algo entre ellos. La chica alza la barbilla orgullosa de su nuevo novio, y me dirige media sonrisa. Yo se la devuelvo.

Una vez llegamos a la habitación, Patrice comienza a hablar.

-No me gusta tu nuevo comportamiento Ela... No eres tú.

-Patrice, eso no tiene sentido.

-Te comportas como si fueses la reina del lugar. Has aceptado un papel secundario junto a Tom, cuando tú siempre has sido la protagonista de tu propia vida.

-Ahora ambos somos los protagonistas Patrice. No hay nada malo en ello. Nos queremos, y antes mi vida era tan solo un caos. Un caos terrible. Ahora todo empieza a ocupar un lugar.

-No eras caótica, solo eras diferente. Y me gustabas por ser tal y como eras. Ser diferente es algo bueno, solías luchar por lo que no te parecía justo. Sé que detrás de esos vestidos finos y peinado artificialmente perfecto se esconde mi mejor amiga.

-Si no te gusta mi nuevo peinado solo tenías que decírmelo. Pero creo que me queda bien. Es ordenado.

-Te queda bien.- Afirma Olive, interviniendo por primera vez. Ella siempre ha de tener palabra en todo lo relativo a la moda.

La puerta de la habitación se abre y Christine entra en la estancia con su maleta. Por un momento había olvidado de que ella también pertenece a nuestra habitación. La discusión con Tom le costó su reputación, y durante unas semanas solo era una criaturita indefensa que mendigaba por las migajas de cualquier aprecio posible. Con el tiempo su orgullo volvió a ella, aunque debido a no tener el apoyo del líder Sly, no actuaba de forma tan arrogante como antes. No podía arriesgarse. De todas formas, no me importa que duerma con nosotras, ahora sabe el lugar que le corresponde, y yo no pienso dejarme alterar por ella.

-Eluney. Tom te espera en la sala común.

-Gracias Christine. Enseguida voy. Disculpadme chicas.- Paso a paso, con los hombros firmes, me encamino hacia la sala común. Algunas chicas que todavía están llegando a las habitaciones me saludan, otras tan solo me observan.

Encuentro a Tom rodeado de sus fieles en uno de los sofás. Nott y Evan son los que están más refagados del grupo, junto a la chimenea. Yo me acerco a Tom para abrazarlo y le doy un corto beso en los labios.

-Estás preciosa.- Me dice. Yo sonrío y tomo su mano. Ambos miramos a todos los presentes a nuestro alrededor que sonríen en nuestra dirección. Ellos necesitan ser guiados, y nosotros somos los líderes.


Gracias por leer el cap, sé que han pasado siglos, pero de verdad quería concluir la historia, ya falta muy poco. Espero que todo no haya quedado en el olvido después de tanto tiempo. Aquí dejo una imagen del modelo de mujer en la que se ha convertido nuestra querida, o ya no tan querida Eluney. Así podéis haceos una idea.