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Historia 128285 — capítulo 3
-¡Patrice!- Grito al ver a mi amiga.
-¡Eluney!- Grita ella también antes de abrazarnos.
-¿Qué tal has pasado el verano?
-¡Genial! ¿Y tú?- Me dice con sus ojos saltones clavados en mí.
- Fatal.- Las dos reímos y nos encaminamos juntas a la sala común. El año pasado Patrice se convirtió en mi mejor amiga. Me cae bien porque no malgasta su tiempo en molestar a los alumnos de las otras casas, actividad preferida del 90% de la casa Slytherin.
Al llegar a la sala común observo que la mayoría de mi curso ya está allí, incluido el séquito de Riddle. El año pasado, Tom Riddle había creado su propio séquito de seguidores,Dorlohov, Avery, Nott, Rosier y Mulciber eran sus más allegados, pero todos los de Slytherin respetaban a Tom, todos intentan ser su amigo, menos yo, que simplemente soy indiferente. Parece que sin ni siquiera acordarlo, Tom y yo hemos construido entre nosotros un muro de indiferencia, simplemente nos ignoramos.
Ah sí, en Slytherin todo el mundo se llama por su apellido, incluso entre amigos, una estúpida costumbre que yo no respeto. Yo llamo a Patrice siempre por su nombre.
Gastamos toda la tarde en charlar y contarnos todo lo que nos ha ocurrido estas vacaciones, yo no tenía mucho que contar ya que he tenido que pasar las mías en un aburrido campamento de verano junto con Riddle y otros chicos que no tienen padres.
El año comienza bien, sobresalgo en pociones, y todo va genial hasta que llega el día del examen de vuelo con el profesor Gerard Mushroom.
-No puedo hacerlo.- Digo cuando el profesor me obliga a subir a la escoba.
-No puedo creer que en segundo curso aún tengas miedo a volar.- Me dice airado el profesor.
-No tengo miedo, simplemente me siento incómoda allí arriba encima de un palo.
-¡Escoba! No es un palo, es una escoba. ¡Hazlo ya o te juro que tendrás que ir a ordenar libros a la biblioteca todos los días durante toda tu estancia en este colegio!
- Profesor…- Se oye una voz cortés.
-¿Qué quieres Riddle?
-¿Le importaría que hiciese yo primero el ejercicio para demostrar como se hace?
-Por supuesto señoriíto Riddle.- Riddle coge la escoba y se sube sobre ella, se eleva del suelo y hace en el aire una serie de giros y piruetas como si llevase toda la vida haciéndolo. Después desciende al suelo y antes de que sus pies lo rocen baja de un salto con una sonrisa de autosuficiencia. El profesor y los demás alumnos comienzan a aplaudir.
-¡Excelente señoriíto Riddle, ojala a la señorita Darksky se le pegue algo de usted!- Dice el profesor llevándose todo lo que me quedaba de dignidad.- ¡Ahora usted Darksky!- Dice con voz seca. Yo suspiro y me resigno a subir a la escoba, pero cuando la escoba comienza a elevarse, mis manos empiezan a temblar. Comienzo a subir, dos metros, tres, cuatro, lentamente, muy lentamente. "es como volar con tus alas" me digo mentalmente. Hago un giro, otro, la escoba empieza a tambalearse, y por entonces yo ya he perdido el control, mi escoba se vuelve loca, comienza a girar sobre sí misma, elevarse, bajar, hasta que finalmente, se detiene, a unos nueve metros del suelo y comienza a caer, yo grito, repito las palabras que hacen que mi escoba flote, pero ésta no responde, y finalmente, antes de impactar con el suelo cierro los ojos y me doy el gran golpe, oigo los gritos de terror de algunas alumnas, pero soy inmortal, no puedo hacerme daño, aunque ellas no lo saben. Cuando el profesor y algunos alumnos llegan hasta mí yo estoy tumbada y dolorida en el suelo.
-¿Está muerta?- Oigo la voz de alguien.
-Más quisierais.- Digo yo con un quejido.
-Está viva.- Oigo otra voz.
-Las cucarachas nunca mueren.- Veo a Riddle decir justo encima de mí. "Idiota"
-¡Callaos todos!- Dice el profesor nervioso y asustado.- ¿Qué te has roto?
-Creo que nada.
-¿Qué te has roto?- Vuelve a repetir el profesor histérico ignorando mi respuesta.
-Nada.
- ¡No sabe lo que dice!- Exclama Mushroom con cara abatida. Yo ruedo los ojos e incorporo mi espalda quedando sentada en el suelo.
-No pasa nada.- Digo tranquilamente.- Eso sí, me duele la cabeza por el golpe.
-¿Puedes caminar?- Pregunta Evan Rosier sorprendido.
Yo me levanto del suelo, y noto que cojeo un poco de un pie.
-Creo que me he torcido el tobillo y estoy un poco mareada.- El profesor mira a su alrededor.
-¡Avery!- Grita Mushroom de repente. El chico da un respingo al escuchar su nombre.- ¡Acompáñala a la enfermería!- Oh, lo que me faltaba, un chaval del séquito Riddle siguiéndome las pisadas. Iba a protestar, pero la mirada colérica de Mushroom indicaba que no había discusión posible.
Comienzo a caminar con el chico de perrito faldero, creo que a él le gusta esta situación tan poco como a mí, ahora que lo pienso, nunca me he fijado mucho en Avery, tiene un pelo rubio corto y engominado hacia arriba, pómulos altos y cara algo alargada. "No está mal" pienso. ¡Pero qué digo! Tengo 13 años, no quiero novios, y menos a un abusón del sequito de Riddle, aunque ahora que lo pienso, nunca he visto a Avery hacer algo malo. De repente, el chico, que iba cabizbajo, alza la cabeza y cruzamos miradas. "Mierda, es guapo".
-¿De verdad estás bien?- Pregunta él de repente.
-Sí tranquilo… eh…- He olvidado su nombre, o quizá nunca lo he sabido.- …Avery.
-Soy Anthony. Anthony Avery.
-Eluney Darksky.- Digo presentándome.
-Que raro que no hayamos hablado nunca, ¿No crees?- Yo me encojo de hombros.
-Supongo…
Al llegar a la enfermería, la vieja enfermera Dianne rueda los ojos nada más verme.
-¿Qué has hecho con la escoba esta vez?
-Ha caído desde una altura de un cuarto o quinto piso hasta el suelo.- Responde Anthony por mí.- Y solo se ha torcido el tobillo y hecho un chichón.
-Alguien te tiene que tener mucho aprecio allí arriba para que sobrevivas a tantos desastres.- Dice la enfermera.
Al curarme el pie y darme una poción asquerosa para el dolor de cabeza, la enfermera me dice que me quede dos horas en observación, dos horas que me quedo charlando con Avery, no es mal chaval, no es como los demás slytherin, y creo que finge ser lo que no es cuando está delante de Riddle.
Finalmente pasan las dos horas y Anthony y yo nos dirigimos a la sala común Slytherin, nada más llegar un torbellino de rizos rubios se me echa encima.
-Tranquila Patrice.- Digo sonriendo.- Estoy genial y de una pieza.
Yo doy las gracias a Anthony y me despido de él, me dirijo junto a Patrice a nuestra habitación, pensando que quizá, por fin he conocido a un chico Slytherin que merece la pena.