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Historia 128285 — capítulo 5
"Quiero tu sangre" quería gritar, es en lo único que puedo pensar ahora, y en mi cabeza me encuentro bañándome en una bañera de agua escarlata. De repente me acuerdo de lo que tengo que evitar ser y abro los ojos, asustada y horrorizada. Evan sigue devorando mi cuello desde detrás y ahora pasea sus manos por mi cintura, me saca la camiseta del pantalón e introduce sus manos por debajo de ella, acariciando la piel de mi vientre, su contacto confunde mi mente muchísimo más, puedo sentir todo su ser ardiendo de deseo, su pulso cada vez más acelerado, el olor de su sangre me asfixia y me nubla la mente, dificultándome pensar. Quiero morderlo, arañarlo, verlo muerto en el suelo, eso me daría un placer infinito y es lo que más me horroriza hacer, tengo que parar esto o acabaré cediendo a mi instinto.-Evan… no.- Digo con un gemido urgente, pero el chico me mal interpreta y se excita más. Rosier me gira sobre mí misma, ahora estoy de cara a él, me sujeta la cara y me da un profundo beso en los labios, sus labios ardientes me vuelven loca, tengo que matarlo ahora, no hay nadie, nadie se enterará ni sospechará de mí, me separo de sus labios después de saborear su lengua y dirijo mi boca y dientes a su cuello, a ese punto donde siento latir la arteria aorta, si lo hago rápido y de un gran mordisco, se desangrará en muy poco. Pero justo cuando estoy a escasos milímetros de su cuello, oigo voces al otro lado de la puerta, alguien va a entrar en los vestuarios, esta idea hace que la cabeza se me despeje un poco, lo suficiente como para separarme de Evan y esconderme justo a tiempo en uno de los canastos de ropa sucia… que apesta. Tardaré semanas en poder olvidarme de ese horrible olor, pero al menos ya no puedo oler la sangre de Rosier. Veo por una rendija que los que entran al vestuario son Nott y Dolohov, Evan, con voz ronca, los dirige a las duchas para que yo pueda irme. Cuando se dirigen a las duchas y se separan de la puerta, yo aprovecho para salir de mi escondite y salir de los vestuarios. Estoy asustada, muchísimo, ahora que puedo pensar con claridad me doy cuenta que he estado a segundos de matar a un estudiante de mi casa. ¿Cómo ha podido pasarme? Nunca he sentido nada igual…
Asustada y con los nervios a flor de piel, me dirijo al despacho del profesor que creo que puede ayudarme.
-¿Profesor?- Digo después de tocar la puerta.
-Pasa, Eluney.- Yo obedezco y entro a un despacho lleno de libros y extrañas pociones. Me siento en la silla que hay frente al escritorio de Dumbeldore.
-Profesor… me ha ocurrido algo…- Digo sin poder evitar que las lagrimas comiencen a derramarse desde mis ojos.- Estoy asustada…
-¿De qué?
-De mí misma.- Contesto histérica.- Casi mato a un chico, le juro que era lo que más deseaba hacer en esos momentos…- Rompo a llorar de verdad.
-Tranquila Eluney, cuéntame que ha pasado.- Dice amablemente tendiéndome un pañuelo.
-Pues… estaba hablando con un alumno de mi casa y… él me besó y… sin saber cómo, casi pierdo el control de mí misma.- Él profesor asiente.
-Tranquilícese. ¿Le ha causado daño al chico?
-No, logré contenerme, pero solo porque nos interrumpieron.
-Bien, sabía que este momento llegaría algún día, me extraña que no haya ocurrido antes.
-¿Qué quiere decir?
-Pues verás, Eluney, tú no eres una criatura humana, lo sabes, conseguirás controlarte y convertirte en un humano, o al menos aparentarlo y pensar como ellos, pero te costará trabajo. ¿Estás dispuesta a superarlo o prefieres ser tú misma? Quiero decir… la criatura que eres.
-Quiero ser normal, quiero quedarme en Hogwarts.- Digo triste y decidida.
-Me alegra oír eso, tienes que aprender a controlar tus emociones y te será más sencillo si haces un pequeño sacrificio.
-¿Qué clase de sacrificio?
-Esta noche, la pasarás en el bosque prohibido.
-¡Pero si esta noche es luna nueva!- Exclamo sobresaltada.
-Lo sé, pero, una vez que hayas matado, aunque sea horrible, te quedarás más tranquila. ¿De acuerdo?
-Vale…- Acepto un tanto horrorizada.
-Quiero que…- Dice incorporándose de su silla.- Leas este libro.- Rebusca en una de sus estanterías y agarra un tomo polvoriento, de unas doscientas páginas, no muy grande. Me lo tiende y yo leo el título: "Criaturas mágicas: Medio ángeles o Ángeles Negros"
-Recuerda…- Dice el profesor.- Que si quieres aparentar ser humana, tendrás que sacrificar tu propia identidad.- Yo pienso lo que me ha dicho.
-Yo no soy una asesina.- Le contesto. Él sonríe amablemente y me encamino a la salida.
Esa tarde, me dirijo temprano al bosque, vestida con un vestido negro sin espalda que me ha dado Dumbeldore, es corto y de tirantes, pero a pesar del fresco de las noches inglesas, me siento tan excitada que me noto arder. Me siento en una piedra y espero nerviosa a que anochezca, me quito las botas y comienzo a caminar descalza por la hierba fría, que me acaricia la piel y me infunde una sensación de bienestar.
Cuando la noche llega por fin, al principio no sucede nada, yo me extraño, sin embargo, pronto empiezo a notar un molesto dolor en la espalda, que aumenta y se convierte en una tortura, yo me dejo caer al suelo y arqueo la espalda, me duele demasiado, las lágrimas me caen de los ojos y finalmente lanzo un grito histérico al notar como la piel y el músculo se me desgarra, entonces, el dolor cesa. Yo gimoteo todavía asustada en el suelo cuando noto una sombra detrás de mí, me asusto todavía más pero de repente, me doy cuenta de que no es una sombra, son mis alas, han crecido muchísimo a cómo las recordaba, claro que, desde la última vez que las extendí han pasado seis años. Son casi tan altas y grandes como yo y son de pequeñas y anchas plumas negras azabache. Las agito con toda naturalidad, como si fueran dos brazos más, de los que me había olvidado que disponía. Es entonces, constante de todo mi ser, cuando me dirijo, descalza, a el corazón del bosque, en busca de algún depredador, quizá un lobo, ya que sé de sobra que matar a una pobre ardillita no me va a proporcionar placer alguno. Casi dos horas después localizo una manada de enormes lobos asesinos. Al olfatear el aire, ellos me detectan y comienzan a ponerse nerviosos, es entonces cuando yo salgo de los arbustos y me sitúo cara a ellos, la gran mayoría de ellos se asustan de mí al reconocer la criatura que soy y retroceden lanzando dentelladas al aire, sin embargo tres lobos se mantienen firmes y me aúllan desafiantes. Es entonces cuando uno de ellos se lanza corriendo hacia mí, yo me preparo para el choque, dejándome llevar, el lobo, a los pocos metros, salta hacia mi cuello para desgarrarlo, es entonces cuando yo me hago a un lado y me lanzo hacia él, después… no sé cierto lo que pasó, lo recuerdo a trazos, perdí el control, pero cuando volví en mí misma, había un lobo totalmente desgarrado y destripado a mis pies, los demás lobos habían huido, yo me espanto de lo que acabo de hacer, no puedo acabar de creérmelo, miro mis manos, están recubiertas de sangre, al igual que mis brazos y piernas. Sin embargo toda la necesidad de matar que hay en mí, ha desaparecido, se ha esfumado, me siento en paz, tranquilidad, pero vuelvo a mirar el cadáver y noto que soy un verdadero monstruo.
Me dirijo al lago del bosque cuando todavía es de noche y me introduzco en él, a pesar de la oscuridad, noto como el agua a mi alrededor se vuelve roja, me quito el vestido y lo froto para eliminar la sangre, me quedo allí, flotando en el agua hasta que amanece, es entonces, cuando el cielo empieza a aclararse, cuando noto que mis alas han desaparecido, decido salir y encaminarme hacia el colegio ya que ahora que no puedo volar, voy a tardar bastante en llegar, primero decido ir a el lugar donde he dejado mis botas.
Al llegar al colegio, mi cabello y mi vestido ya se han secado, decido entrar por detrás, por los campos de Quidditch, aunque hoy sea domingo y no creo que haya nadie por los pasillos principales tan temprano, no quiero arriesgarme. Cuando atravieso el campo de juego y me dirijo a la puerta trasera de Hogwarts, doy un respingo al escuchar una voz a mi espalda.
-¿Eluney?- Yo me giro asustada de que me hayan pillado.
-¡Charlus!- Digo al ver al león.- ¿Qué haces aquí?
-Habíamos quedado. ¿No te acordabas?- Dice el chico mirándome con los ojos muy abiertos, de arriba abajo. Es entonces cuando recuerdo cómo voy vestida, el escote del vestido es enorme por lo que se ve el nacimiento de mis senos, no tiene espalda para que pudiese extender bien mis alas, la cintura es elástica y se ajusta a mi cuerpo y de ella, cae la falda suelta, pero demasiado corta ya que solo cubre la mitad de mis muslos, al menos mi pelo largo me tapa la mitad de la espalda.
-¿Pero ya es la hora?- Pregunto incómoda.
-Bueno, son las ocho menos cuarto, faltan quince minutos pero yo quería bajar antes para despejarme. ¿De dónde vienes?
-Pues he ido a bañarme en el lago, pero creo que se me ha hecho demasiado tarde sin darme cuenta.- Me excuso, aunque la verdad es que ni siquiera me acordaba de haber quedado con él.
-¿Necesitas más tiempo?
-Por favor…- Suplico con una sonrisa tímida. Él ríe.
-De acuerdo, no pasa nada, ¿Nos vemos a las 10? Así nos da tiempo a almorzar en el comedor.
-Perfecto. Muchas gracias.- Me despido girándome y dirigiéndome a mi sala común, espero que no me cace ningún prefecto vestida así por los pasillos. Gracias a Merlín no me cruzo con ninguno, me asomo silenciosamente a la sala común, como es temprano y es domingo, todo el mundo duerme, no veo a nadie y entro, sin embargo cuando ya estoy dentro veo a un chico en uno de los sofás. Él se queda mirándome muy asombrado. Yo me incomodo de nuevo.
-¿Qué haces vestida así?- Me pregunta Rosier con ojos como platos.
-¿Qué haces tú despierto tan temprano?- Pregunto evitando contestar la suya.
-No podía dormir.- Noto como el chico me mira las piernas una y otra vez.- Por tu culpa.- Me reprocha el muy estúpido.
-Yo no tengo culpa de nada.- El chico sigue mirándome y hablando, ignorando mi respuesta.
-Siempre me he fijado en ti, desde que el sombrero te anunció para Slytherin y llegaste a la mesa más sonrojada que un tomate.- Dice con una sonrisa. Yo me sonrojo ante la sorpresa de que el chico lo recuerde. Él suelta una risita y yo me siento estúpida por dejar que el idiota de Evan me saque los colores. Él se acerca a mí.-Y ahora, casi cinco años después sigues sonrojándote. Y cada vez que lo haces, me sigues pareciendo la chica más bonita del mundo.- Yo abro los ojos por la sorpresa del rumbo que está tomando esta conversación, la verdad es que yo nunca me he fijado mucho en Rosier, pero ahora que lo tengo frente a mí, con el pelo castaño aleonado y alborotado, unos labios gruesos y mirada tierna, me doy cuenta de por qué Rosier es tan popular entre las chicas. Aunque he de admitir que está mucho más guapo con el pelo alborotado que cuando se echa gomina. El chico se acerca a mí y yo descubro lo que es que te coman con la mirada.- Por entonces tenías 11 años, -continúa hablando el chico- y hasta ahora yo siempre he pensado que eras demasiado inocente, una buenaza, sin embargo... lo que hiciste ayer… he de reconocer que me impresionaste, en un primer momento pensé que cuando te besara, forcejearías y saldrías enfadada y asustada por la puerta, pero tu cuello era dulce, pálido y suave como el algodón, tú permitiste que lo explorara.- Acto seguido roza mi cuello con su mano, en una caricia.- Y cuando jugué en tu boca, por un momento me perdí dentro de ella. Siempre creí que eras una niña mimada por los profesores, extremadamente mala en los deportes y con aires de virgen justa. Pero ayer, me pareció estar dentro del mismo cielo e infierno cuando estuve contigo. Nunca he sentido lo mismo tan solo con besar a una persona.- Acto seguido me acerca desde la nuca y deposita un beso suave en mis labios. Yo noto que hoy, sus labios ardientes no despiertan deseo de sangre en mí y sonrío ante la perspectiva de poder besar a un chico.
-¿De qué te ríes?- Susurra sonriente cerca de mis labios.
-De que eres todo un salido.
-Puede, pero un salido muy guapo, tienes que reconocerlo.
-Dirás un salido egocéntrico.
-Al menos no negarás que tengo buen gusto.
-Tienes un gusto horrible para elegir mujeres.-Bromeo, aunque es cierto, la última vez casi lo mato.- Por cierto, ¿Qué era eso de aires de virgen justa?- El chico ríe y vuelve a besarme, yo me dejo, los besos de Evan saben bien. Él se separa un poco de mí y de repente se queda muy tenso mirando algo que hay a mi espalda. Yo me giro y veo a Riddle, mirándonos con cara airada.
- Nos vemos en el desayuno.- Me dice Evan con tono de que salga rápido de allí. Yo lo capto y salgo del salón principal dirigiéndome a mi habitación, devolviendo la mirada a Tom, hasta que no salgo de allí sigo notando sus ojos clavados en mi espalda.
Durante el desayuno, Evan no aparece y yo hablo con Patrice sobre cotilleos, aunque la verdad es que estoy un poco ausente, a mi lado, como siempre desde primer curso, está Tom, para mi desgracia, ese es su sitio en el comedor desde el momento en que el sombrero nos colocó allí, sin embargo no dice nada, ni siquiera me mira, es como si se hubiese olvidado de todo, incluido de mi propia existencia, en este momento odio ese muro de indiferencia que nos hemos levantado entre los dos.
-¿No tienes nada que decir?- Le pregunto de repente.
-¿Sobre qué?- Contesta Riddle sin mirarme.
-¿Dónde está Rosier?
-¿Tanto te gusta?- Dice divertido, todavía sin dirigirme la mirada.
-¿Fuiste tú, verdad?
-No sé de qué estas hablando, cambias de tema cada dos segundos, parece ser que no se puede mantener una conversación normal contigo.
-Fuiste tú el que mandaste decir a Rosier que dijese… "eso" a Charlus, el chico de Gryffindor.- Le acuso.
-Es cierto.- Dice él por toda la cara, sonriendo, y sin dirigirme la mirada todavía.
-¿Por qué?
-Porque me da asco que un Slytherin, aunque sea el más estúpido de toda esta honorable casa, tenga relaciones con ese tipo de mala calaña.- Eso me enfurece, suelto los cubiertos y agarro a Riddle lo más suavemente que puedo por la barbilla y le giro la cara hacia mí, sus ojos asombrados parecen penetrar hasta lo más profundo de mi ser para descubrir mis peores secretos. Sin embargo mantengo mi cara frente a la suya, a escasos centímetros.
-Al menos, él se digna a mirarme a la cara cuando me habla.- Le digo, después lo suelto y me levanto para salir del comedor.
EN PRIMER LUGAR LOS AGRADECIMIENTOS A LAS QUE COMENTARON EN EL ÚLTIMO CAP, COMO SIEMPRE, OS ANIMO A LEER TODAS SUS HISTORIAS :-)
SIENTO HABER TARDADO TANTO EN ACTUALIZAR CHICAS, INTENTARÉ HACERLO MÁS SEGUIDO, PERO NO SÉ SI PODRÉ YA QUE VOY CON VARIAS HISTORIAS AL MISMO TIEMPO. :-P
OS DOY LAS GRACIAS A TODAS MIS LECTORAS DE ESTE CAP, Y COMO SIEMPRE OS ANIMO A DECIR LO QUE OS GUSTA Y LO QUE NO PARA CONOCER VUESTRA OPINIÓN Y MEJORAR EL FIC, UN BESO :-)