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Historia 128285 — capítulo 6
Capítulo 6:
La vida de Eluney había cambiado de forma radical en tan solo unos meses, las dos últimas semanas de curso, después del enfrentamiento con Idiota-psicópata Riddle, habían transcurrido milagrosamente sin accidentes, eso sí, con un Evan Rosier esquivándola a toda costa, Eluney tenía una ligera idea de qué mosca le había picado.
El verano había acudido a un campamento de chicas en las afueras de Londres, había recibido varias cartas de Charlus, al final del año habían acabado siendo muy amigos. Charlus había comenzado a trabajar en el ministerio, y al parecer allí había conocido a la mujer de su vida, una tal Dorea Úrsula Black. Eluney se emocionaba y alegraba increíblemente por su amigo al leer las apasionadas líneas con las que se refería a la muchacha, incluso le había mandado una foto de ellos dos. La chica era guapísima, y a pesar de que la foto estaba en blanco y negro, se podía notar que el pelo de Dorea era tan rubio y brillante como el sol, y su piel tan blanca como la nieve, era una de las chicas más bonitas que Eluney había visto, y en su sonrisa hacia Charlus, se podía ver el amor que se tenían. Eluney los envidió y deseó que ella también encontrase a su amor platónico.
Había decidido dejar el libro de Dumbeldore sobre Ángeles Negros en Hogwarts, para leerlo a la vuelta de vacaciones, ya que sinceramente, no tenía ganas de traumatizarse de sí misma en pleno verano.
Había planeado comenzar su quinto año con el ánimo lo más levantado posible, y con una sonrisa en la cara. Por ahora le estaba yendo bien, incluso había logrado hacer un par de clases de vuelo "aceptables" comparado con estos años atrás. Estaba tan dispuesta a ser feliz, que incluso sonreía por los pasillos a Maníaco Riddle y su séquito.
Con el único con el que parecía no conseguir nada era con Evan, seguía esquivo con ella, y cuando no tenía escapatoria y ella comenzaba a intentar entablar una alegre conversación con él, el chico le respondía sin mirarla a los ojos y con estúpidos monosílabos.
Respecto a Sophie, seguía siendo la misma chiquilla vivaracha de ojos saltones que siempre ha sido, con un precioso pelo rubio iluminándole la cara. En estos momentos las dos se encontraban en su cama, leyendo juntas el libro de Dumbeldore, aunque Patrice no tuviese ni idea de que Eluney era un Ángel Negro, sería inútil intentar esconderle el libro, porque ella se acabaría dando cuenta de su secretismo y porque además, Eluney tenía la clara certeza de que Patrice nunca sospecharía nada así.
"Los ángeles negros son los hijos de las tinieblas y los ángeles, del mal y la paz, de la oscuridad y la guerra."
-Pues sí que tienen padres los ángeles esos, ya me gustaría a mi poder reunir tanta paga mensual.- Yo suelto una pequeña risita de la broma de Eluney, al menos, aunque ella no se de cuenta, me ayuda a sobrellevar este asunto con humor.
"No se puede confiar en ellos, ya que actúan por instinto, son unas criaturas parecidas a los vampiros, solo que mientras que los vampiros cazan para alimentarse, los ángeles negros cazan tan solo por placer a ver la sangre."
A continuación aparecía una "preciosa" ilustración de un chico joven y ojeroso, de ropas negras rasgadas, rebanándole la garganta a una mujer y deleitándose de la visión de su sangre.
-¿Puedes recordarme por qué te gusta leer este tipo de libros?
-Porque me gustan las criaturas mágicas y quiero trabajar en algo relacionado con ellas en el futuro.- Le respondo a Patrice, esa era mi excusa, y por ahora me funcionaba bien.
-¿Quieres trabajar con demonios, no prefieres los unicornios?
-¿Quién dice que detrás de los tiernos ojos de los unicornios no se encuentra un malévolo plan para acabar con la humanidad y controlar el mundo?- Bromeo cerrando el libro y haciéndole cosquillas a mi amiga, que comienza a agitarse para intentar librarse de mi ataque. Después consigue coger la almohada y comienza a golpearme con ella. Yo intento protegerme con las manos pero lo único que consigo es caerme de la cama y seguir revolcándome por el suelo en un ataque de risa, Patrice, no se rinde tan pronto y salta de la cama riendo para continuar acosarme a golpes con la almohada, yo casi no podía respirar de la risa.
-Para.- Consigo decir.- Retiro mi argumento contra los unicornios sádicos.
-Sabe cuando rendirse señorita Darksky.-Bromea ella dejando de golpearme por fin.
A la hora de cenar, mientras yo engullo mi postre, como de costumbre, que hoy consta de una manzana asada, alguien me lanza un avión de papel curiosamente doblado que cae junto a mi plato, yo me giro en busca de la persona, intuyo que es un chico de Hufflepuff que me sonríe desde la mesa continua. Me giro de nuevo hacia el avioncito, miro a mi alrededor, mis compañeros de casa están muy enfrascados en sus respectivas conversaciones y nadie parece haberse dado cuenta. Abro el avión y me sorprendo al leer lo que contiene. Patrice al observar mi atónica cara, no duda en leer en voz alta el avión, para saber que es lo que me ha sorprendido tanto.
-Con ese peinado estás preciosa- Patrice sonríe tras leerlo.- Awwww. Que mono. Ya te he dicho yo que ibas a triunfar con mi trenza.-Ella es la que me ha insistido en peinarme esta tarde y al final he acabado cediendo. Yo me giro hacia el chico de nuevo y le sonrío, él me devuelve la sonrisa, gustoso y satisfecho.
-Qué patético.- Oigo una voz a mi otro lado. Pongo los ojos en blanco, cómo no, el señor Riddle parece haberlo escuchado todo.
-Al menos él tiene vida propia y no se dedica a escuchar conversaciones ajenas.- Le reprocho a Riddle para no tener que volverlo a escuchar, pero el chico no se rinde tan fácilmente.
- Al menos yo no voy por ahí besuqueándome con Rosier.- Yo me pongo roja y Patrice abre mucho los ojos, es entonces cuando me doy cuenta de que no le conté nada. Maldito Riddle.
-¿Te has besado con Rosier?- Pregunta Patrice, yo me pongo más roja, miro a mi alrededor, gracias a Merlín nadie se ha fijado en nuestra conversación.- ¿Y lo sabe él y yo no? ¿Tú única amiga? ¿Cuándo empezarás a confiar en mí?- Susurra Patrice claramente molesta.
-Lo siento Patrice, iba a contártelo pero…
- Ya, seguro que sí.- Me interrumpe ella.- Me voy, ya he acabado.- Acto seguido se levanta de la mesa y se aleja a grandes zancadas, marchándose del comedor, yo, primero miro su plato, aún le quedaba más de la mitad del postre, después, fulmino a Riddle con la mirada, el muy cenizo parece divertirse.
-Gracias.- Ironizo.
-De nada.- Me contesta el chico como si lo hubiese dicho en serio.
-Te odio.- El chico me mira con los ojos abiertos, con una expresión entre asombrada y satisfecha.
-Menuda novedad.
-¿Porqué siempre te esmeras en estropearme los buenos momentos?
-Yo no me esmero en nada, eso ya lo haces tú solita sin mi ayuda.
-Mentira, ¿Por qué lo haces?
-¿Qué se supone que hago?
-¿Qué quieres, que te lo enumere?- Digo levantándome enfadada de la mesa.- Eres peor que la rabia, y por tu culpa, hoy se ha acabado mi racha de buen humor.- Acto seguido me dirijo caminando a la salida. Estúpido Psicópata-Tom-Idiota Riddle.
-Patrice, sal de ahí por favor.- Digo llamando a la puerta del aseo de nuestra habitación por novena vez.- Ya te he dicho que lo siento.
-¿Por qué no te vas con tu amiguito Riddle?
-Tú sabes bien que odio a ese tío.
-Pues si ese es el aprecio que le tienes a él, yo debo importarte menos que una mierda.
-No sé lo que le has hecho, pero haz que se calle, no nos deja estudiar.- Se queja Olive, que está en el escritorio de la habitación estudiando con nuestra otra compañera de cuarto, Alice Store.
-¿Qué puedo hacer para que me perdones?- Patrice no contesta, yo cruzo los dedos por que me perdone de una vez.
-Tienes que subirte a una escoba y dar diez vueltas a las pistas, entonces me avisas.- Dice irritada. Yo bufo.
-Si es lo único que puedo hacer para que me perdones, lo haré.- Le digo.
-Pues adelante.- Dice la muy desagradecida.
-¿Enserio me vas a obligar a hacerlo? ¿No te vale con saber que estoy dispuesta a hacerlo?
-No.
-¿Y si me mato? Mi muerte caerá sobre tu consciencia.
-Ese es un riesgo que estoy dispuesta a asumir.- Yo hago una mueca de disgusto. ¿Enserio voy a tener que hacerlo?
-De acuerdo, voy a hacerlo.- Acto seguido salgo de la habitación y me dirijo a los campos de Quidditch, al llegar, veo que Hufflepuff está entrenando, pero yo paso de ellos y me dirijo a la caseta de las escobas. Cojo la primera que encuentro, una escoba negra, extraña. Al salir veo que Patrice, Olive y Alice me observan desde las gradas, perplejas. Yo me dirijo al campo de nuevo y me monto en la escoba, el capitán de Hufflepuff comienza a gritarme algo, seguramente diciendo que estorbo, pero yo no le escucho y comienzo a volar. Con el corazón en un puño y los brazos tensos me elevo alto en el aire. Comienzo a bordear la pista, a gran velocidad, una, dos veces, oficialmente esta es la vez que más tiempo me he sostenido sin vacilar en una escoba, miro a Patrice desde el aire, está sonriendo, me hace un gesto con la mano, por fín me perdona, yo sonrío, puede que esto de volar no esté tan mal, de repente oigo un crujido, mi cuerpo se tensa y yo me aterro, ¿Qué ha sido eso? Entonces vuelvo a oír el mismo crujido y veo horrorizada como mi escoba se ha partido en dos. Es entonces cuando comienzo a caer, por un momento tengo un deja vu, esto lo he vivido antes… solo que por entonces la distancia era de unos9 metros creo recordar, ahora debe ser de unos veinte, al recordar que los ángeles negros no morimos por las caídas me tranquilizo un poco, hay veces que olvido lo que soy, es entonces cuando me siento tentada a desplegar mis alas, cosa que no hago porque sería el fin de mi estancia en Hogwarts, eso sí, tengo por seguro que voy a romperme varios huesos. ¿Por qué las cosas malas siempre me pasan a mí? De repente noto el golpe, pero antes de tiempo, y he caído sobre algo blando que me está rodeando, ¿Cómo es que no me duele? Abro los ojos, y es entonces cuando noto un segundo golpe, esta vez sí contra el suelo, pero eso que me está rodeando me libra del impacto y se lleva el primer golpe fuerte, es entonces cuando me deja de rodear y me suelta, yo comienzo a dar vueltas en la hierva, golpeándome la cabeza varias veces. Cuando intento incorporarme para ver qué ha pasado y pongo una mano en el suelo veo las estrellas por el dolor, debo de tener la muñeca rota, es entonces cuando veo una escoba a mi lado, una escoba que no es la mía, y me doy cuenta de lo que ha pasado, alguien me ha atrapado en el aire, pero por el impacto no ha podido controlar la escoba y hemos caído los dos. Esa persona me ha rodeado con sus brazos y salvado de romperme todos los huesos, me giro hacia el lugar dónde he caído, en busca de mi salvador y veo a un chico tirado en el suelo, de espaldas a mí. ¿Lo he matado? Me aterrorizo, y comienzo a gatear hacia él con las rodillas y tan solo apoyando una mano.
-¿Estas bien?- Digo cuando llego a su altura. Es entonces cuando me doy cuenta de que Riddle me ha salvado. ¿A mí? Dejo a un lado mi sorpresa y lo zarandeo suavemente, el chico gime de dolor, al menos sé que no está muerto. Lo pongo boca arriba y veo la sangre que se deja ver por el borde de la manga de su camiseta, me asusto muchísimo más.
-¿Tom? ¿Tom? ¿Me escuchas?- Tom abre los ojos y se incorpora quedando sentado.- Lo siento Tom, tu brazo…- El chico lo mira y ve la sangre corriendo por su muñeca y la manga empapada. Después vuelve a mirarme a la cara, parece realmente asustado.
- Tu frente…- Yo me la toco y siento un dolor agudo, cuando miro mi mano está manchada de sangre.
-No importa.- Digo quitándole importancia.- Tú te has llevado el peor golpe, ¿Cómo...? ¿Cómo has sido tan rápido?
Justo entonces llegan los del equipo de Hufflepuff y mis compañeras de cuarto. Un chico me coge en brazos y se dirige conmigo a la enfermería.
-Ese corte tiene mala pinta.- Dice preocupado. Yo lo identifico como el chico del avión.
-Siento habeos jodido el entrenamiento.
-No te preocupes, estábamos aburridos, si no hubieses llegado tú, habríamos acabado asesinando a nuestro capitán con fin de que se callase.- Yo sonrío.
-De todas formas, siento que tengas que encargarte de mí.
-No te preocupes, esto no es ni mucho menos una molestia.- Dice guiñándome el ojo.- ¿Enserio no has oído los gritos de mi capitán? Te decía que la escoba estaba rota.
-Oh no…, pensé que estaba diciendo que me largase y no le escuché.
Al llegar a la enfermería, la enfermera dice al chico que me coloque en una cama, pocos segundos después, llegan varios Hufflepuff trayendo de mala gana a Riddle y colocándolo en la cama continua. Después la enfermera nos da a los dos una poción para dormir y así poder tratar mejor nuestras heridas, lo último que recuerdo antes de beberla, es que, por mi culpa, Slytherin tenía 40 puntos menos.
Al despertarme me siento tranquila, con un ligero dolor de cabeza, la luz solar me da justo en los ojos y al abrirlos veo que no estoy en mi habitación, y que hay alguien en la cama contigua a la mía.
-¿Patrice?
-¿Lo dices en serio?- Dice una voz masculina, en ese momento distingo la cara de Riddle tumbado en la cama.- Ese golpe es peor de lo que pensaba, te ha matado la última neurona que quedaba en tu pequeño cerebro.- Dice satisfecho de sí mismo.
-¡Riddle! ¿cómo estas?
-Pues estaría mejor si no hubiese tenido que salvar a una vaca de una caída mortal.- Me reprocha.- Me aplastaste, si comieses menos, estarías más delgada, pero no…, tienes que jalar como una foca en el comedor.- Yo ruedo los ojos ¿Qué esperaba? ¿Amabilidad?
-Con un "mal" habría bastado, y si le pones un "gracias" ya sería perfecto. ¡Además! Todo esto es culpa tuya.- Le recrimino.
-¡Lo que me faltaba! Resulta, que después de salvarte la vida yo soy el culpable.
-¡Sí! Si no hubieses soltado esa parida de besuquearme con Rosier, no hubiese pasado nada de esto, me subí a esa escoba porque tuve que demostrarle a Patrice lo que era capaz de hacer por ella.
-Ni que la amistad fuese tan importante.
-¿Estas loco? La amistad de alguien es como un tesoro.
-Además, ¿Acaso no es cierto que te besaste con Rosier? Si se lo hubieses dicho no habría ocurrido nada.
-Tú no tienes derecho a meterte en mi vida, es más, por alguna razón que desconozco, te has empeñado en jodérmela.
-¿Ya estamos con eso?
-Es cierto, estoy segura de que fuiste tú el que le dijiste a Rosier lo de mentir a Charlus sobre que Anthony era mi novio.
-No sé de que me estás hablando.
-No finjas. Y no sé lo que le has dicho a Rosier, pero ahora no me dirige la palabra. De verdad que no te entiendo Tom, ¿Qué se supone que quieres de mí? ¿Qué pasa conmigo? ¿Qué hago mal que te molesta tanto?- El chico se queda mirándome sin contestar.
-Tom.- Dice él. Entonces me doy cuenta de que lo he llamado por su nombre, y no por su apellido.- Ayer también me llamaste Tom, en las pistas.- Y por lo visto no es la primera vez.
-Es tu nombre.- Le digo seria.- Creo que a veces te vendría bien recordarlo, eres una persona, y sin embargo sometes a los demás. ¿Por qué? ¿Por qué eres mejor que los demás? No entiendo cómo puedes odiar tanto a la gente de las otras casas.- El chico se queda serio, y después me fulmina con la mirada.
-Porque yo soy mejor, más eficaz, más inteligente y mejor mago, no soy ni mucho menos como todos esos odiosos muggles, soy de una raza superior. Y por supuesto, soy mucho mejor que tú, tú no eres nadie, no le importas a nadie.- Al principio me quedo de piedra al ver lo que está diciendo, y después me duele lo que me dice.
-Es muy triste que pienses eso. Te compadezco.- Él me lanza otra mirada asesina, pero yo no le hago caso, me giro para no tenerlo de frente e intento relajarme para dormirme, aunque sé que no lo voy a conseguir, pero puedo fingir que lo hago, es la mejor forma de aguantar estar 24 horas con Riddle.
En la hora de las visitas, la cama de Riddle se llena por completo, rodeada de gente que se preocupa por la salud de su "amo", y de chicas que lanzan apasionados suspiros a su héroe, que ha salvado la vida de un "ser inferior", que al parecer soy yo.
A mi cama solo vienen Anthony y Patrice.
-No sabes cuanto lo siento Eluney.- Dice Patrice.- Nunca volveré a dudar de ti.- Yo me río.
-No te preocupes, me estaba bien empleado por no contartelo.
-¿No contarle qué?- Pregunta Anthony. Patrice y yo intercambiamos una mirada cómplice.
-Cosas de chicas.- Dice Patrice guiñándome un ojo y dejando al chico con una respuesta poco convincente.
-Mujeres…- Dice el chico rodando los ojos, después se despide de nosotras y se dirige a la cama de Riddle.
Justo antes de acabarse la hora de visitas, Patrice me tiende algo.
-He traído tu libro favorito.- Dice en tono irónico. Yo lo miro y veo que es el libro sobre ángeles negros. Sonrío a mi amiga.- Pensé que te aburrirías mucho, iba a traerte un juego de mesa, pero recordé que tú preferías tener pesadillas.- Yo me río.
-Gracias Patrice.
-Adiós, y cuídate.
-Haré lo que pueda.
Cuando Tom y yo nos volvemos a quedar solos, ni siquiera le miro, meto mis narices en el libro hasta que se hace de noche.
"Los ángeles negros son difíciles de matar, sin embargo pueden morir, los ciudadanos no magos de la antigüedad descubrieron que se podía matarlos decapitándolos, esta es la única manera sin ayuda de la magia, también se les puede matar con hechizos potentes o a través de un juramento inquebrantable, si lo incumplen." A continuación hay una imagen medieval de unos hombres agarrando con fuerza a una mujer de mirada asustada mientras un verdugo le corta la cabeza.
-¿Enserio este es tu libro favorito?- Doy un pequeño grito al oír la voz justo en mi oreja.
-¿Qué haces levantado Riddle?- Digo malhumorada.
-Comprobando que sabías leer.- Me guardo la grosería que iba a decirle y lo ignoro.- ¿No vas a corresponderme?
-¿Perdona?
-Sí, normalmente ahora es cuando tú te pones a echar humo y contestar con un vocabulario obsceno.
-Yo no hago eso, soy una señorita.- El chico suelta una carcajada. Yo lo fusilo con la mirada.- Eres insoportable.
-Sí, bueno. ¿Por qué lees ese libro? ¿Ángeles negros? Ya están casi extinguidos.
-A ti no te importa.
- Leí algo sobre ellos.- Continúa como si yo no hubiese dicho nada.- Viven sobre quinientos años, algunas personas se bebían o inyectaban su sangre para ver si esto les alargaba la vida. Todas murieron enloquecidas.
-Puajj.- Hago una mueca de asco.- ¿Para qué quiere la gente vivir tanto tiempo? La muerte es algo precioso, nos lleva a la paz que tanto ansiamos encontrar, además, si sabemos que podemos morir en cualquier momento, nuestra vida es mucho más intensa y emocionante.- Sin saber porqué, me entristezco, yo quiero tener una vida como todos ellos, quiero que me entierren los de mi siguiente generación, no tener que enterrar a cinco generaciones.
-¿Por qué te entristeces?- Pregunta Riddle extrañado.
-No estoy triste. Solo… cansada.- Digo no demasiado convincente.
-Sí, creo que deberíamos dormir.- Asegura el chico volviendo a su cama.
-Buenas noches.- Le digo al chico.
-Ajá.- Contesta él.- Yo creo… que vivir eternamente… merece la pena.
-No lo sé Tom.- Digo sin darle muchas vueltas.- Que duermas bien.- Como esperaba, el chico no contesta un "Y tú", ruedo los ojos y comienzo a darle vueltas a estos dos últimos días, hasta que me quedo dormida.
AHORA LOS AGRADECIMIENTOS A LAS QUE COMENTARON:
MUCHISIMAS GRACIAS CHICAS, SOIS LAS MEJORES ;)
Y RESPECTO A ESTE CAP... ¿FLORES, TOMATES? QUÉ OS HA PARECIDO??
GRACIAS POR LEERLO, SOIS LA ÚNICA RAZÓN POR LA QUE SIGO CON ESTO. XX