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La metamorfomaga que conquisto al hombre lobo — capítulo 31

-Aquí les traje esto-dijo Remus entregándole un café a Andrómeda y otro a Ted.

-Gracias, Remus-susurro la mujer, que aún no podía creer que su hermana hubiera matado a su primo.

Remus se sentó frente a los padres de Tonks y se quedó contemplando su café en silencio. Había subido al quinto piso a buscar algo de tomar, no porque tuviera sed, si no para dejar de pensar por un momento en la muerte de su mejor amigo, pero era inútil, muchas cosas le recordaban a él, como por ejemplo la sanadora con la que se había chocado en el pasillo, ella había sido una de las muchas conquistas de Sirius, la conoció el día que Harry nació y habían salido varias veces, luego Sirius se aburrió de ella y la termino. La mujer lo había mirado un par de segundos y luego se alejó de él, Remus se preguntó qué diría la mujer si se enteraba que Sirius acababa de morir, el castaño continúo caminando hasta la cafetería cuando pasó por la habitación en donde vio a Lily con Harry en los brazos por primera vez. Una punzada de dolor lo atravesó, todos en algún momento fueron felices en ese hospital, pero ahora solo quedaba el, y no era nada feliz…

-Remus-lo hablo Andrómeda sacándolo de su ensimismamiento, Lupin levanto la vista y miro a la mujer-. Ya es tarde ¿no crees que deberías ir a tu casa a descansar?

-Solo iré a darme un  baño y vuelvo-dejo su café que seguía lleno sobre la mesa que tenía enfrente mientras se ponía de pie.

-Estamos agradecidos contigo de que te preocupes por nuestra hija, pero no es necesario que te quedes, Remus, nosotros estaremos aquí-dijo Ted.

-Hoy perdí a uno de mis mejores amigos y yo no me pienso ir de aquí hasta estar completamente seguro de que Nymphadora está bien yo…-dudo un momento ¿Qué iba a decir? ¿Qué probablemente la amaba?-.Yo la aprecio mucho.

Andrómeda lo miro y Remus se sintió algo incómodo.

-Está bien, Remus.

Al llegar a su casa lo primero que vio fue el viejo sillón en donde años atrás había pasado varias semanas llorando por sus amigos muertos y por la traición de Sirius. Cuando sus padres murieron sus amigos lo apoyaron en todo y esa vez (cuando Voldemort mato a Lily y James) él había estado solo ya no tenía a nadie en el mundo y ahora Sirius se había ido también, pero ahora… estaba Tonks… y Harry y el lucharía por ayudar  al chico a acabar con Voldemort aunque muriera en el intento, sus amigos habían muerto por proteger a Harry y si fuera necesario el también moriría por eso y muchísimas razones más debería empezar a ya no frecuentar tanto a la joven que ahora se encontraba en el hospital. Entro a su cuarto y se fijó en el pequeño reloj que tenía delante de él, eran las 3 de la mañana.  Comenzó a desvestirse y luego se metió a bañar. Media hora más tarde salía de su casa rumbo a San Mungo. Ted levanto la mirada cuando vio a Remus regresar pero no dijo nada, quizá pensaba que Remus no volvería pero se había equivocado, enfrente de él,  Andrómeda luchaba por no quedarse dormida.

-Tengo que irme- dijo Ted mirando su reloj- no conseguí que me dieran permiso de faltar a trabajar, solo pasare a la casa a cambiarme y de ahí a mi trabajo.

-Y porque no se va usted también -sugirió Remus mirando a Andrómeda- para que así pueda descansar un poco.

-No lo sé…

-No se preocupe que yo no me moveré de aquí y si llega a pasar algo le aviso enseguida.

-Remus tiene razón, Dromeda tienes que descansar.

La mujer se puso de pie y tomo la mano que le ofrecia su marido, ambos le agradecieron a Lupin y después se fueron.

-¿Cómo sigue Tonks?-pregunto Molly unas horas más tarde.

-Sigue igual-dijo Remus mirando primero a ella y luego a su marido.

-¿Y sus padres?-pregunto Arthur.

-Ted se tuvo que ir a trabajar, y le dije a Andrómeda que se fuera a descansar, al principio no quiso, pero luego acepto.

-¡Tu también deberías descansar, Remus!-le dijo Molly.

-No, no, estoy bien... ¿se quedaran aquí?-ambos pelirrojos asintieron-entonces aprovechare para buscar algo de comer.

-No has comido desde ayer ¿verdad?-Remus negó con la cabeza-.Ire a buscarte la comida.

-Molly, no es necesario…

-Remus, es mejor que no insistas-dijo Arthur ya que conocía mejor que nadie a su mujer.

-Te lo acabas todo-dijo Molly dejando una bandeja con comida frente al castaño.

Remus calculo que la cantidad de comida que había ahí era como para cinco personas y se preguntó de dónde la habría sacado Molly, cuando dio el primer bocado se dio cuenta de todo el hambre que en realidad tenia y para sorpresa de él y satisfacción de la mujer, acabo con toda la comida.

-¿Familiares de Nymphadora Tonks?-pregunto un sanador cerca de donde estaban sentados, Remus se puso inmediatamente de pie y el sanador fue hacia ellos-¿Quién de ustedes es el padre?-pregunto mirando a Remus y después a Arthur.

Genial, parecía el padre de Tonks, pensó Remus con amargura.

-Ninguno, somos amigos de Tonks-dijo Arthur.

-Oh, disculpen-dijo-.Solo quería avisar de que la muchacha aún sigue inconsciente pero uno de ustedes puede pasar a verla.

Remus sintió un alivio, si ya podían pasar a ver a Tonks significaba que ella iba a estar bien y despertaría pronto, se volvió a sentar ya que supuso que Molly querría pasar a ver a Tonks.

-¿Qué esperas para ir a verla?-le pregunto Molly.

-Pensé que tú querrías verla primero.

-Yo me quedare aquí con Arthur, no te preocupes.

Remus asintió y se puso de pie, siguió al sanador que le indico cual era la habitación donde estaba Tonks, pensó que Tonks estaría junto a otras personas, como cuando Arthur estuvo en el hospital, pero se equivocó. En esa habitación solo estaba ella. Acerco una silla que había debajo de una pequeña ventana hasta la cama de la chica, se sentó y comenzó a acariciar su cabello, ahora negro, al tiempo que con la mano que tenía libre tomaba con suavidad la de Tonks. Comenzó a fijarse en cada detalle de la cara de Tonks, nunca había notado que tenía unas cuantas pecas, se fijó en su nariz, la cual no siempre tenía esa forma, a veces parecía la de un cerdo, otras la de un pato, Remus sonrió brevemente al recordarlo y también se fijó en sus labios, los cuales había besado dos veces, la primera vez fue en navidad, un simple roce, esa vez pensó que el beso no tenía importancia ya que solo eran dos amigos bajo el muérdago. Y la segunda vez, el día anterior antes que todo ocurriera, ese beso no lo olvidaría nunca, había sido el mejor beso de su vida y por lo mismo no debía permitir que hubiera un tercero. Poco a poco fue cerrando ojos hasta que se durmió con la cabeza apoyada en la cama y la mano de Tonks entre las suyas.

Después de lo que parecieron un par de minutos, Remus le pareció que alguien decía su nombre y al abrir los ojos se encontró con los de Tonks que tenían un brillo especial y le parecieron aún más hermosos de los que ya eran.

-Hola Remus-sonrió la bruja.

Quiero agradecerles a todos por leer esta historia, por añadir a favoritos y sobre todo a esas personas que se toman el tiempo de comentar, muchas gracias. Los quiero a todos.