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Las siete Weasleys — capítulo 1

Las siete Weasleys

De sus siete nietas Molly podía decir que todas eran muy diferentes, cada una con su propia y especial personalidad, algunas eran el calco de sus padres, otras de sus madres, mientras que otras una mezcla entre ambos.

Se acomodó sobre la ventana con vista al patio y fijó su vista en cada una de las chicas que estaban allí reunidas, algunas eran ya todas unas mujeres, aunque ella no quisiera aceptarlo, ¡Parecía que el tiempo pasaba tan rápido!

La primera en llegar había sido Victoire, y Molly no dudaba ni un segundo en decir que ella era sin ninguna dudas la princesa. Con sus largos cabellos rubios, sus ojos verde agua, su rostro angelical cubierto por suaves pecas; Victoire siempre había sacado una sonrisa en todos sus familiares, desde pequeña, cuando solía organizar largos desfiles de modas con cada una de sus muñecas, y claro que siempre era ella quien terminaba de cerrar la pasarela, enfundada en vestidos y zapatos de su madre. Molly negó con la cabeza mientras una sonrisa aparecía en sus labios ante los recuerdos, la pequeña Toire ya era toda una mujer, con su pequeño hijo en brazos, ese que no dejaba de cambiar la tonalidad de sus cabellos; a ella en especial siempre le había gustado la idea de Victoire y Ted juntos, como un pequeño y antiguo deseo de que Tonks se casara con Bill, pero claro que ese era un secreto.

La segunda fue Dominique, ¡Tan diferente a su hermana!; con sus rebeldes cabellos pelirrojos, con esos ojos color cielo que eran una copia a los de su padre, la pequeña Nique siempre había sido toda una Weasley, de pies a cabeza, de principio a fin. Y Molly no dudaba en decir que era sin lugar a dudas la rebelde de las siete, siempre les había sacado muchas sonrisas a todos con sus ocurrencias, con sus bromas, con sus chistes, y claro que nadie nunca se podría haber imaginado que ella fuese quien hiciera sentar cabeza por fin a James Potter, sin embargo, Molly siempre había pensado que entre esos dos había mucho más que una simple amistad, y el tiempo terminó por darle la razón.

La tercera había sido la dulce Rose, con sus enmarañados cabellos pelirrojos y sus llamativos ojos azules, tan iguales a los de Ron. La niña siempre había sido como una pequeña Hermione, sin embargo, con el tiempo pudieron descubrir que se parecía a Ron mucho más de lo que aparentaba. La mejor amiga de dos "ovejas negras" como lo fueron Scorpius Malfoy y Albus Potter. Y, aunque Molly se había negado a aceptar la amistad de su nieta con el heredero de los Malfoy, al final tuvo que terminar por aceptar que el chico era todo un encanto. Una mueca de disgusto se formó en sus facciones al recordar la carta que Rose alguna vez le había escrito al chico, ella siempre había sabido que para su niña él era mucho más que su mejor amigo, así como también que este había posado sus ojos en otra pelirroja, ¡Cómo sufrió Rose cuando supo la verdad!, sin embargo, el destino le tendría preparada una nueva sorpresa, ¿quién diría que se enamoraría de uno de los mellizos de Luna?, pero allí estaba, con esa dulce pancita que comenzaba a crecer lentamente.

La cuarta fue nada más y nada menos que Roxanne, su linda Roxy, todo un encanto de niña. Con sus cabellos oscuros, con sus ojos color miel, tan parecida a su madre como a su padre, siempre bromeando, siempre con una sonrisa en sus labios, nadie nunca podría negar que era una digna hija de George Weasley. ¡Qué historia la de Roxy!, pero solo ella sabía que su nieta había derramado lágrimas por ese que a ojos de todos era solo su amigo, ese niño que conquistaba a todas con una simple mirada, ese que cayó ante los encantos de otra Weasley, porque sí, aunque nadie nunca lo supo, excepto Molly, claro, Roxanne siempre estuvo enamorada de James, pero para él siempre fue y será la pequeña hermanita de su mejor amigo, tan solo eso. Aunque Molly sabía que ella era feliz con ese adorable francés con el que se había casado también sabía que nunca se había recuperado de ese desamor, pero a pesar de todo Roxy nunca dejó de sonreír, porque ella era feliz, tal y como su padre.

La quinta fue Lucy, la primera hija de Percy y quizás la preferida de Molly. Porque nadie podía negar que la pequeña de ojos verdes tal cual los de su madre y cabellos oscuros con leves ondas era todo un encanto, siempre con un libro debajo del brazo, siempre regañando a todos, pero siempre dispuesta a ayudar a quien fuese. Una sonrisa brotó de los labios de Molly al ver a su nieta con esa linda panza de embarazada, porque nadie se imaginó lo que el destino le depararía a la correcta hija de Percy, pero el amor es así, y cuando llega no hay nada que podamos hacer al respecto. Y solo Fred Weasley podría haber enamorado a esa chica hermosa que solo se dejaba ver como realmente era por unos pocos, pero una vez que el pelirrojo fijó sus ojos en ella Molly supo que haría hasta lo imposible por tenerla a su lado, y al final lo logró, porque… ¿Qué importaba que fueran primos? ¡Ellos se amaban!, y Molly lo sabía.

La sexta y ante última fue nada más y nada menos que la primera Potter en generaciones, aunque nadie podía negar que la chica era una total y completa Weasley de pies a cabeza, desde su pelirrojo cabello hasta los ojos color chocolate claro, pasando por las adorables pecas. Lily era especial, no solo por el hecho de llevar la sangre de dos de las más antiguas familias del mundo mágico, sino por  su forma de ser; una completa apasionada del quiditch, una loca divertida y la mejor amiga de su prima Dominique. Ah, ¡Pero quién diría!, quien diría que la princesa de los Potter, la hija de la primera Weasley en generaciones, esa niña que siempre tenía una respuesta ingeniosa para todos, esa hermosa pelirroja, quien diría que ella se casaría con el heredero de los Malfoy, porque… ¿dónde se vio que una Potter, y más aún Weasley, se casara con un Malfoy? ¡Con un Malfoy!, sin embargo, Scorpius siempre fue diferente y, con el tiempo, casi sin querer, logró el corazón de esa pelirroja que tanto anhelaba.

La séptima y última fue la más pequeña de las hijas de Percy, Molly II. Molly sonrió al recordar cuando Percy le dijo el nombre que llevaría su hija, en honor a ella, y de hecho era todo un honor que esa niña llevara su nombre. Con sus cabellos pelirrojos y sus ojos miel Molly siempre había sido la niña de todos, una pequeña muñequita. Sin embargo, con el tiempo se convirtió en toda una mujer, una exitosa sanadora de San Mungo. Pero la tierna Molly la había pasado muy mal tiempo atrás, porque ella se enamoró de quien menos debió, su primo Fred, pero el corazón de el hijo de George siempre le perteneció a su hermana, y Molly lo sabía. Aunque el tiempo le daría su recompensa al poner en su camino a Frank, el hijo de Neville y quien hizo hasta lo imposible por obtener el corazón de la pelirroja.

La mujer soltó un largo suspiro… y pensar que todo eso había comenzado con ella y Arthur.

¡Hola!

Espero que les haya gustado (:

En verdad empezó como un one de Victoire... pero después me gustó la idea de escribir de cada una de estas siete y especiales primas, cada una con su propia historia y personalidad. Mis preferidas en particular son Lily, Dominique y Rose, sin embargo, Toire me encanta, Lucy es especial, de Roxy no escribo mucho, y Molly me gusta, pero todavía no le encuentro ese atractivo a la hora de escribir.

¡En fin!, no sé si coincidirán o no conmigo en las personalidades de las chicas pero bueno... este es mi punto de vista.

Por cierto, la imagen no me gusta mucho pero a falta de photoshop tuve que hacer lo que podía con otro programa.

Besos,

Paz