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Las siete Weasleys — capítulo 7
Lily
Su larga cabellera pelirroja se movió con el viento, ondeando suavemente tras su espalda, sujeta en una alta coleta de lado, en esa particular manera en la que ella solía llevarlo, todo para que pudiera lucir el mechón violeta que nacía en la parte trasera de su cabeza. Entrecerró los ojos, agazapada sobre su escoba; Lindsay no tardó en enviarle la quafle, la agarró en el aire y con toda la naturalidad que poseía la lanzó a través de los aros, esquivando elegantemente al guardián. Sonrió de lado mientras Hugo, el guardián, ponía los ojos en blanco; ella le echó la lengua sin dejar de sonreír burlonamente. Se volvió hacia el resto del equipo que comenzaba a acercarse, esa había sido una buena práctica.
Lily, como la buena capitana que era, se compadeció de las caras de agotamientos y les dejó irse. Por alguna razón le pareció que, aunque no lo dijeron, todos pensaban que ella era una mejor capitana que su hermano. No pudo evitar sonreír ante la idea. No es que James hubiese sido malo, más bien era que él podía llegar a gritar bastante, así como hacerlos entrenar bajo lluvia. Ella en cambio se mostraba más flexible y amable, siempre y cuando las cosas salieran del modo que quería, porque todos sabían que hacer enojar a Lily Potter no era una buena idea, por más cara de ángel que ella poseyera lo cierto era que una vez enojada podía hacer volar todo el estadio.
Soltó un largo suspiro, provocando que los mechones pelirrojos que se habían escapado de la coleta le cayeran sobre los ojos. Comenzó a descender en picada, cerrando los ojos levemente. Cuando volaba se sentía como en el cielo, una sensación de placer infinito la rodeaba. Volar estaba en su sangre, era algo que la hacía sentir viva. El aire, el quidditch, ese era su elemento, eso era lo que mejor hacía. Por eso sabía que luego de Hogwarts seguiría los pasos de su madre y se convertiría en una cazadora de las Avispas, las cuales habían puesto los ojos en ella desde su nacimiento. Después de todo era hija de la leyenda de Ginny Weasley, y porque no mencionar que su padre había sido un jugador excepcional.
Apoyó los pies con delicadeza, dejándose caer de la escoba. Si algo le había enseñado su madre era como jugar con delicadeza «Que seas una jugadora de quidditch no te hace menos mujer. Todo radica en saber manejar las cosas», las palabras aún resonaban por su mente. No por nada Ginny era considerada una de las mujeres más bellas del mundo mágico, y Lily era casi una copia de su madre. Mismo cuerpo, misma sonrisa, mismos gestos, e incluso un carácter muy similar. Pero también la pequeña Potter había heredado mucho de su difunta abuela, su cabello era pelirrojo, pero no del mismo tono que su mamá, su cabello era rojo como el de su abuela, sus ojos eran una mezcla entre los de su madre y su padre. A primera vista parecían de un avellana claro, pero cuando el sol les daba de lleno adquirían un tono verdoso. Eso sí, las pequeñas pecas que decoraban el rostro de la chica eran heredadas de su madre, sin ninguna duda. De pequeña odiaba sus pecas, pero con el tiempo empezaron a gustarle, quizás porque una vez cierto rubio le dijo que la hacían adorable. Sacudió la cabeza mientras una mueca se formaba en sus labios, nada que dijera Scorpius Malfoy sobre ella podía ser bueno, en absoluto. Porque ella lo aborrecía. De hecho, había tres cosas que odiaba más que nada en el mundo: Las clases de pociones, la tarta de verduras de su madre y a Scorpius Malfoy.
Apoyó la escoba con delicadeza sobre la pared, esa que su padre le había regalado por su último cumpleaños. Se quitó los guantes y los arrojó al interior de su pequeño compartimiento sin prestarle mucha atención, si había algo que Lily Potter era eso sin duda alguna era desordenada. Nunca jamás dejaba nada en orden, por no mencionar que su ropa solía estar hecha un ovillo dentro de su baúl, soltó una pequeña risita al recordar la cara de su prima Rose cuando vio tal desastre, porque si Lily era la reina del desorden, Rose era la reina del orden.
Soltó un bostezo mientras estiraba los brazos, se quitó la blusa del equipo e hizo sonar su cuello de un lado al otro con los ojos cerrados, sintiendo como este sonaba.
—Valla, Potter, me habían dicho que tenías un buen trasero pero debo admitir que una espalda llena de pecas resulta condenadamente sexy.
Lily se tensó al instante. Apretó los dientes con fuerza y juró que iba a matar a ese chico, así luego tuviera que permanecer años en Azcaban, se lo merecía por idiota.
—¡¿Qué diablos haces, Malfoy?! —estalló ella, al tiempo que un fuerte rubor le subía por las mejillas. Pero solo logró que él sonriera, porque adoraba ver a Lily enojada.
—Sabes, no haces más que mejorar la vista. —Los ojos de Scorpius brillaban por el triunfo, los de ella no hacían más que fulminarlos.
Maldijo mientras se volteaba para poder sacar su camiseta. Aunque para ese entonces creía que las cosas no podían empeorar, lo cierto era que se equivocaba.
Rápido y silencioso, así era como se movía el rubio. Antes de que ella pudiera notarlo estaba a su lado con una mano apoyada en la pared y la otra deslizándose por su desnuda espalda. Se detuvo en el hombro donde una pequeña mancha en forma de luna le llamó la atención.
Lily cerró los puños con fuerza, dispuesta a romperle la nariz a esa idiota. Pero al volverse lo único que encontró fueron los ojos grises de él.
Las manos de Scorpius, ágiles y veloces, la aprisionaron por la cintura, atrayéndola a su cuerpo.
—Dicen que sos la chica más sexy de todo Hogwarts. —La respiración de ella se entrecortaba, sintiendo la de él sobre sus labios, casi acariciándolos—. Creo que se equivocan, en mi opinión sos la chica más sexy que alguna vez pisó Hogwarts.
Lily hubiera respondido, por supuesto que lo hubiera hecho. Pero las manos de él quitándole los cabellos del rostro con extrema delicadeza la hicieron perder la concentración. En ese momento se preguntó por qué diablos Scorpius era tan condenadamente sexy.
—También pienso que vas a ser mi novia y luego mi esposa. Lily Malfoy, suena bien… ¿verdad?
Pero nunca supo si sonaba o no bien porque sus labios aprisionaron los de la pelirroja evitando que dijera alguna otra palabra. Los brazos de ella se enredaron en sus cabellos, jugueteando con ellos entre sus dedos, como lo hacían los de él en su desnuda espalda.
Actriz/Modelo: Lily Collins
¡Hola!
Pasó casi una semana desde la última vez que actualice y bueno...lo hubiera hecho antes pero la verdad es que estoy viciada con un libro xD. Cazadores de Sombras, ¿lo conocen?, es una saga, yo voy por el libro tres y bueno...¡ES CONDENADAMENTE GENIALOSO!
Los que lo leyeron se habrán dado cuenta que Scorpius me salió un poco Jace. Los que no lo leyeron se los recomiendo un millón de veces ^^
¡En fin!
Como decía, este Scorpius me salió un poquito diferente, pero me gusta mucho más. Uno que sea un arrogante y bieeeeen Malfoy, UFFF adoro uno así, y que esté como enamorado de Lily. Me encanta.
Lily, probablemente sea mi preferida de la tercera generación. La veo una rebelde, hermosa, jugadora de quidditch nata, nada de "prefecta perfecta", eso es de Rosie. Lily para mi es diferente, es decir es como Ginny, pero a la vez tiene toques de Lily Evans y por supuesto, tiene sangre merodeadora. Eso sí, la veo con Scorpius, ningún otro me gusta para ella...Lorcan ni ahí, Hugo tampoco (Aunque lo paso un poquito más) y bueno...quizás algún OC pero elijo mil veces al rubio ^^
Uhm...creo que eso era todo, más que decir que este es el anteúltimo capítulo :(
Besos,
Paz