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Historia 129638 — capítulo 3

Seducción a medianoche

Capítulo****3

---Su esposa murió ---dijo Hermione---. Hace ya un año y medio. Está preparado para volver a casarse.

---Me he imaginado que el viento soplaba en esa dirección cuando he visto que tu madre hablaba con el poco antes de que su señoría te sacara a bailar el vals ----dijo Luna.

---Yo también ----convino Ginny---. Es un hombre muy cotizado. Es rico y guapo.

---Si ---acordó Hermione.

En realidad, la mayoría de las mujeres encontraba al duque, de cabello castaño oscuro y ojos negros, muy atractivo. Pero para Hermione, su buena apariencia no tenía importancia. No cuando el exudaba la misma conducta glacial y distante que había visto en su padre durante toda su vida. Se estremeció de los pies a la cabeza al pensarlo, y la voz severa de su padre pareció resonar en sus oídos con aquel mantra que había oído incontables veces: <<Para lo único que vale una hija es para concertar una boda ventajosa para la familia.>> Pero ella anhelaba calor y pasión. No indiferencia y fría cortesía.

---Eres una mujer muy hermosa, una de las jóvenes más admiradas de la sociedad ---le dijo Ginny en tono tranquilizador, dándole un pequeño apretón de manos--. Tu padre recibirá muchas propuestas de matrimonio por ti. He observado que compartiste un baile con lord McLaggen. Es un caballero decente.

---Y tan excitante como el color beis de las paredes --- dijo Hermione con un suspiro---. Siempre tiene la misma expresión, no importa que este eufórico o lívido. De hecho, la única manera de saber cuál es su estado de ánimo es que el mismo diga si está contento o triste. No habla de nada que no sea de su nueva chaqueta. Se vuelve casi poético hablando de cada puntada. He llegado a pensar que me quedaría dormida durante el vals que baile con él. Además, esta calvo.

---No del todo ---dijo Pansy---. Solo ha perdido un poco de pelo en la coronilla.

--- ¿Y qué te parece lord Thomas? ---pregunto Luna----. También has bailado con él, y es muy guapo. Y aun conserva todo el cabello.

--- Es cierto. Pero, por desgracia, su cabeza es lo único que veo. No me habla a mí… sino a mis pechos.

---Me temo que eso es algo que les pasa a muchos hombres, sin tener en cuenta su estatura ---dijo Ginny.

---Sí, pero la expresión de Thomas es tan lasciva que me pone los pelos de punta. Cada vez que me mira, pienso que va a relamerse. O a babear.

---Eso de <> es definitivamente asqueroso ---dijo Pansy, arrugando la nariz---. ¿Y qué me dices de lord Finnigan? Es alto y guapísimo.

Hermione se encogió de hombros.

---Es demasiado consciente de su excepcional apostura. No puedo imaginar que llegue a enamorarse de ninguna mujer cuando es obvio que está totalmente enamorado de sí mismo.

También parece muy distante.

---Mucha gente opina que tu eres distante, Hermione ---señalo Pansy con su habitual franqueza---, cuando lo cierto es que solo eres tímida. Tal vez le ocurra lo mismo a lordFinnigan.

---Tal vez ---concedió Hermione---. Pero no hay manera de malinterpretar su engreimiento.

---No te olvides de Draco Malfoy ---interpuso Luna----. Todas lo conocéis. Es muy guapo, muy alto y para nada distante. Además de ser tremendamente rico.

Hermione meneó la cabeza.

---Estoy de acuerdo en que el señor Malfoy es todas esas cosas, pero eso no importa. Mi padre jamás tendría en consideración a un plebeyo, sin olvidar que es americano.

----Lord Krum te ha visitado en varias ocasiones ---le recordó Ginny---. Es atractivo y parece muy agradable.

----Supongo. Pero es demasiado… ---Busco una palabra que describiera adecuadamente al vizconde que, como había dicho Ginny, era muy agradable. Habían compartido una conversación interesante, pero a pesar de su bondad y aguda inteligencia, no había encendido ni la más leve chispa de interés en ella----Seco ----termino finalmente---. Es como una tostada sin mantequilla.

----Bueno, pues es de lo mejorcito que puedes encontrar, nada que un poco de mantequilla y mermelada no pueda arreglar ---dijo Pansy con un indicio de impaciencia en la voz---. A menos que… ---entrecerró los ojos en una mirada especulativa, una expresión que provocó una ligera inquietud en Hermione---. No haces más que encontrarles defectos a unos caballeros que aunque no son perfectos, si son, ciertamente, aceptables. Y, por supuesto, preferibles a verte arrastrada a Cornualles por Riddle. La única razón que explique eso es que hayas puesto tus miras en otro sitio.

Un rubor ardiente encendió las mejillas de Hermione que agradeció para sus adentros la tenue iluminación. ¿Cómo había acabado aquella conversación adentrándose en aguas tan peligrosas?

---Mi único interés en este momento es realizar una sesión de espiritismo -dijo con firmeza.

---Me refiero a que parece como si ya hubieras puesto tus miras en otro hombre ---replicó Pansy con la misma firmeza---.uno que no hemos mencionado.

¡Porras! Tenía que ser Pansy, que la conocía desde la infancia, quien se diera cuenta de su táctica de distracción.

--- ¿Quién es? ---pregunto Luna, con la cara encendida por la curiosidad.

Alguien que jamás será mío.

Alguien que hacía que cualquier otro caballero palideciera en comparación.

---Nadie. ---*Nadie que pueda deciros---.*Solo me siento intranquila porque sospecho que mi padre tomara la decisión dentro de un año, y los caballeros que tiene en perspectiva son demasiado… civilizados.---Las palabras parecieron salirle del alma, como si se hubieran abierto las exclusas de sus frustraciones---. Estoy muy cansada de tanta educada y comedida cortesía. Quiero un hombre que tenga interés en lo que digo y con el que pueda hablar de algo que no sea la moda, el clima y otras trivialidades por el estilo. No quiero limitarme a existir... quiero vivir. Quiero pasión, sentimientos, fuego. ---Sus palabras sonaron desesperadas incluso a sus propios oídos, ¿Cómo no iban a darse cuenta sus amigas la desesperación que sentía?

Luna extendió la mano y cogió la de Hermione. Desde detrás de sus gafas, los ojos de Luna desbordaban una combinación de simpatía y preocupación.

---Para alguien como yo que es tan sumamente afortunada de poseer eso que tanto quieres, es comprensible tu deseo. Te mereces ser feliz, y espero con todo mi corazón que lo consigas.

---Estoy de acuerdo ---la secundo Pansy, y Ginny asintió con la cabeza.

Las lágrimas anegaron los ojos de Hermione ante aquella muestra de compasión y lealtad. Y porque sabía que lo que ella realmente quería estaba, debido a las circunstancias, fuera de su alcance.

No queriendo darle más vueltas a un tema tan deprimente, Hermione dijo:

---Gracias. Quizás el que todas deseemos pueda cambiar la suerte a mi favor. En lo que respecta a mañana, ¿quedaremos a las nueve?

---Perfecto ---convino Luna, mientras Ginny y Pansy asentían con la cabeza---. Pero creo que será mejor que ahora regresemos a la fiesta. Ron debe andar, sin duda, estirando el cuello, buscándome, preocupado de que haya podido ocurrirme algo. Cielos, cuando el bebe esté a punto de nacer, se tirara de los pelos, si es que para entonces no se los ha arrancado ya, y le dará un ataque de pánico.

Hermione sonrió brevemente ante la imagen que describían las palabras de Luna sobre su normalmente tranquilo marido. Estaba claro que el amor podía hacer que cualquiera perdiera la compostura.

Justo entonces Hermione oyó un suave clic. Se dio la vuelta con rapidez y clavo la mirada en la puerta cerrada.

--¿Habéis oído eso? -pregunto en voz baja.

--¿El qué? -respondió el trió en susurros.

--Me ha parecido oír como si alguien cerrara la puerta. -Corrió hacia ella y la abrió un poco, mirando a hurtadillas el pasillo.

Estaba vacío. Aliviada, respiro hondo, y detecto un leve olor a… algo. Algo que no lograba ubicar, pero que no le resultaba desagradable.

Se volvió hacia sus amigas.

--Evidentemente, estoy imaginando cosas.

--O quizás el fantasma de mi tía ronde por aquí -dijo Pansy con una amplia sonrisa--. En cualquier caso, es hora de que regresemos a la fiesta.

Hermione echo otra mirada al pasillo y, al ver que seguía vacio, les hizo una seña silenciosa a sus amigas para que la siguieran. Según se acercaban a la fiesta y resultaban más audibles los sonidos de risas, Hermione rezo para que nadie hubiera notado su ausencia.

……………………..O00O00O00O……………………..

Harry observo como lady Hermione abandonaba la abarrotada estancia. Había calculado muy bien su salida; nadie más pareció darse cuenta de que la joven se había escabullido de la fiesta. Pero claro, el se había fijado en todo lo que ella había hecho desde el momento en que llego a la velada de lord y lady Lestrange.

Manteniéndose arrimado a la pared se dirigió con discreción hacia el pasaje abovedado por el que ella había salido. Algunos invitados se percataron de su presencia, pero con aquella habilidad innata que poseía la aristocracia, reconocieron claramente que él no era uno de ellos, y dejaron de observarle. Sin duda, pensarían que era alguien del personal contratado. Lo que de algún modo era cierto. Había sido contratado para capturar a un ladrón asesino.

¿Podría lady Hermione estar relacionada de alguna manera con el criminal?

El instinto, que nunca le había fallado a lo largo de los años, le decía que no, pero por la partida furtiva de la joven, estaba claro que ella se traía algo ente manos. Y estaba resuelto a descubrir que era. Solo porque formaba parte de su investigación. Porque su entrenamiento y compromiso con su trabajo le exigían que no dejara una vía sin investigar. Desde luego no lo hacía impulsado por una irritante curiosidad y mucho menos por el deseo de averiguar lo que ella estaba tramando.

Entro en el pasillo y lo encontró vacio. Recorrió el área con la mirada, comprobando que no se había producido ningún cambio desde su exploración anterior. Al doblar la esquina, vio cuatro puertas. Visualizo en su mente los planos de la casa que había grabado en su memoria durante su inspección previa a la velada, cuando comprobó que todas las ventanas estaban cerradas a cal y canto.

Aminorando el paso, agudizo el oído ante cualquier sonido, pero no oyó nada salvo el zumbido apagado de las conversaciones de la fiesta.

Abrió sigilosamente la primera puerta. Un rápido vistazo a la decoración femenina le indico que aquella estancia era la salita de lady Lestrange y que estaba vacía. Continúo hacia la segunda puerta, detrás de la cual encontró el estudio de lord Lestrange, y entro en silencio. Al instante supo que no estaba solo. Pegando la espalda contra la puerta, recorrió con la mirada la habitación en penumbra. El escritorio era muy grande. Y había trofeos de caza colgados en las paredes. Altas librerías flanqueaban las ventanas.

Le llego un gemido bajo y gutural desde la esquina. Harry desvió la mirada hacia allí y entrecerró los ojos. Una mujer cuyo cabello oscuro y rizado solo podía pertenecer a lady Lestrange, estaba inclinada sobre el brazo del sofá de cuero con el elegante vestido recogido en la cintura y el trasero desnudo alzado en el aire. Y un hombre, de pie detrás de ella, con los pantalones bajados.

--Abre más las piernas.

La impaciente demanda del hombre fue seguida por un susurro de tela y un quejido femenino.

--No te atrevas a dejarme a medias como hiciste la ultima vez, Riddle.

¿Riddle? Harry hizo una mueca al oír el nombre y se fijo en el hombre. Aunque solo podía verle de perfil, Harry reconoció al duque. Tenía los labios abiertos y enseñaba los dientes en una mueca de placer. Harry no podía distinguir si lady Lestrange estaba disfrutando, pero por lo que le había oído decir, su señoría no se había molestado en hacer que disfrutara durante su última cita. Si pudo distinguir, por el contrario que el duque seguía estando más interesado en su propio placer que en el de su pareja. Por lo que sabía de ese hombre, tampoco le sorprendía. Por un momento se pregunto si a lord Lestrange le importaba siquiera su cita. Al parecer, los votos matrimoniales significaban muy poco para los aristócratas. Pero eso era algo que él ya sabía.

Ni el duque ni su pareja se percataron de su presencia, y el abandono la estancia con rapidez. Maldita sea ahora tenía grabada en la memoria la poco apetecible imagen de los dedos del duque apretando las nalgas de lady Lestrange. Un estremecimiento lo atravesó cuando se acerco a la tercera puerta que conducía a la biblioteca. Cerrando la mano en torno al pomo de latón, se detuvo a escuchar y oyó el murmullo inconfundible de unos susurros apagados. Abrió la puerta un poco.

--… no podéis negar que también ha sido sumamente… sensual. -Las palabras se desvanecieron en un suspiro, y Harry se quedo paralizado.

Reconocería la voz de lady Hermione en cualquier sitio. Pero ``*sensual´´*no era la palabra que él hubiera esperado oír de sus labios.

--Nada detuvo la seducción de Maxwell.

¿Seducción? ¿Maxwell? Una sensación que se parecía demasiado a los celos inundo a Harry. ¿Quién demonios era Maxwell? ¿Y a quién demonios había seducido?No sería a lady Hermione…

--Las cosas que Maxwell le hace a lady Elaine…

Harry frunció el ceño, molesto consigo mismo ante el inmenso alivio que sintió al saber que Maxwell, fuera quién demonios fuese, había seducido a lady Elaine, fuera quién demonios fuese.

--Apasionado. -Lady Hermione pronuncio esa única palabra y una imagen inesperada surgió en la mente de Harry.

De él y ella. Envueltos en un abrazo apasionado. Las manos de ella sobre él, las suyas sobre ella, mientras la besaba en su boca, en todo su cuerpo.

Apretó los parpados para hacer desaparecer aquella imagen tan vivida. Maldita sea, se suponía que ella no debía hablar de ese tipo de cosas. Debería discutir sobre el clima o la moda. O de los últimos cotilleos.

Continúo escuchando, intentando descifrar de qué hablaban. La palabra ``*fantasma´´*capto su atención. Al parecer lady Hermione y sus amigas creían conocer a un fantasma llamado Gregory. Acerco la oreja a la rendija de la puerta. Y apenas pudo contener el impulso de poner los ojos en blanco. Santo Dios, estaba claro que una de sus amigas la tal lady Elaine, había realizado una especie de sesión de espiritismo e invocado a un amante fantasma para sí misma y ahora lady Hermione y sus amigas estaban considerando la idea. Pero con una pequeña variación: iban a invocar al asesino fantasma para resolver los crímenes de los que todo el mundo hablaba. Menuda ridiculez. Estaba medio tentado a aparecer en su sesión de espiritismo y…

--¿Te encuentra bien, Hermione?

Harry reconoció la voz de lady Longbottom y se esforzó por oír la respuesta. Cuando lo hizo, se puso tenso. ¿Riddle? ¿El padre de Hermione estaba considerando una propuesta de matrimonio de aquel bastardo? Una imagen cruzo como un relámpago por la mente de Harry… la del duque doblegando a lady Hermione sobre un sofá de cuero como había hecho con lady Lestrange. Los dedos de aquel bastardo amasando la carne desnuda de Hermione. Empujando entre sus piernas.

Una neblina roja apareció ante sus ojos. Pensar en ese maldito tocando su… apretó la mandíbula con fuerza e intento desaparecer la imagen. Y hubiera tenido éxito si no fuera porque enseguida fue reemplazada por otra en la que el mismo era el protagonista. El que doblegaba a lady Hermione sobre un sofá. El que empujaba en ella.

Maldición.

Continuo escuchando con creciente tensión como las amigas de lady Hermione nombraban a un montón de caballeros de pura sangre que serian aceptables para ella. ¿Mc Laggen? Santo cielo, aquel hombre no era sino un calvo plomazo. Y en cuanto a Dean Thomas, Harry consideraba toda una hazaña el autodominio que había mostrado al no sacarle los ojos al vizconde después de que este se hubiera comido con la mirada los pechos de lady Hermione mientras bailaban. Con respecto a Seamus Finnigan no era para nada tímido; era un bastardo frio y distante con un genio terrible.

Y Malfoy, bien, Harry sospechaba que era mucho más de lo que aparentaba, así que sintió un gran alivio cuando Hermione dijo que su padre no consideraría a un plebeyo. De alguna manera, pensar en Hermione con Malfoy, un hombre fuerte y musculoso que las mujeres encontraban atractivo, le provocaba una incómoda sensación similar a un calambre. Y Krum… curvo los labios cuando oyó la afirmación de Hermione de que era un hombre seco.

-… parece como si ya hubieras puesto tus miras en otro hombre. Uno que no hemos mencionado… ¿Quién es?

Harry se esforzó en oír la respuesta de lady Hermione. Ella negó que hubiera otro hombre, pero sospecho al notar su vacilación en su voz que no decía la verdad.

Hermione deseaba a otra persona. Seguramente a uno de esos lechuguinos* de la nobleza. Una extraña sensación se apodero de su pecho. Una venenosa mezcla de envidia, anhelo y celos.

Continuara…

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Nota: agradezco los comentarios que me han dejado y espero que me sigan dejando algunos n.n

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*Lechuguino: Se aplica a la persona joven que presume de madurez y que para hacerlo se viste con excesiva elegancia y se comporta afectadamente: se cree que todo el mundo lo admira y no es más que un lechuguino. (aunque en lo personal a mi me suena a lechuga jeje)