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Enamorado del enemigo. — capítulo 11

Por Peeta:

Todos estamos sentados sobre un enorme sillón de terciopelo que ocupa el centro de la sala (Clove, Jules, Haymitch, Effie, Cinna, Portia y el resto del equipo de preparación), esperando los resultados de las pruebas que serán expuestos por televisión.

Caesar Flickerman empieza el programa con esa chispa de humor que es habitual en él. Es imposible no sonreír al verlo hablar, bueno, no tanto para Clove.

Caesar pronuncia el nombre y la calificación del tributo; la imagen y el resultado de éste salen al respaldo del presentador. Y como era de esperarse, siempre somos los últimos.

'' ¡Gideon Verlac!, con una puntuación de diez…''

'' ¡Tanya! Ella sacó un ¡once!…''

No hay motivos para sorprendernos. Ya lo teníamos previsto, después de todo… son profesionales.

Y así siguen apareciendo nombres, y números altos.

''Cato Hadley: 10''…

''Katniss Everdeen: 11''…

No puedo  evitar contener una sonrisa, y Clove no puede evitar mirarme con cara de '' ¿Quieres vivir dentro de mi estómago?  ''.

…

''Finnick Odair: 10''…

''Annie Cresta: 08''…

Hasta el momento, la mayoría de los tributos han obtenido calificaciones buenas; me gustaría formar parte de ese montón.

El puntaje de los del ''11'' acaba de aparecer en pantalla, lo que significa que seguimos nosotros…

''Peeta Mellark, ¡él obtuvo un nueve!''

Todos se levantan del puesto y comienzan a aplaudirme; a excepción de Haymitch; que hundido en el respaldar del sofá levanta su pulgar apuntando hacia mí, y de Clove; que da tres palmaditas sobre mi hombro mientras sonríe suavemente.

...

''Clove Kentwell, ¡ella logró conseguir un once!''

Muchos más aplausos, felicitaciones, y un divertido baile de Jules frente al televisor «El ''Avox'' también tiene derecho a celebrar, ¿no?», aparecen en la sala.

-¡Felicidades! -Le digo mientras la abrazo y llego a una conclusión: Este año, las mujeres serán el mayor problema en La Arena.

Por Jules:

Me encuentro recostado en una pared, de mármol, del piso 2; esperando a que Peeta termine su conversación con Katniss, al parecer quiere que las cosas estén bien entre ellos. Me ha pedido el favor de que le haga guardia, y ¿por qué no? Me he encariñado con él.

La puerta del apartamento está tan reluciente que puedo ver mi reflejo en ella, ¡y qué ridículo me veo! Aún no logro acostumbrarme este traje. Cuando debo usar el baño, tengo que bajarlo por completo, porque los genios que lo hicieron no pensaron en poner una cremallera, o un pantalón separado. Después de todo, ¿por qué habrían de preocuparse? Ellos jamás tendrían que usarlo.

Me siento sobre el suelo, justo al lado de una matera en la que hay, aparentemente, una palma que me brinda un poco de sombra. Empiezo a jugar con la manga del apretado buzo, y al levantar mi vista; encuentro a la hermosa chica Avox sentada a mi lado, con una libreta y un lapicero en la mano.

Arranca una hoja del pequeño cuaderno y me la entrega:

Tenía muchas ganas de verte,

Julian.

No puedo contener una enorme sonrisa al leer lo que está escrito en el pedazo de papel.

-Puedes llamarme ''Jules'', ya te lo había dicho -Le digo; exhibiendo aún, mi inmensa sonrisa.

Mellanie me devuelve la sonrisa, y toma mis manos con suma dulzura; apoya, cuidadosamente, su sien contra mi hombro y… « ¡Qué incómodo me siento! », nunca había estado tan cerca de una chica (mi hermana y mi mamá no cuentan).

Me está mirando; puedo sentirlo. Está esperando a que yo dé el siguiente paso, pero… « ¿Qué se supone que debo hacer? » Quizás no debo hacer nada, solo estoy malinterpretando las co...

No puedo terminar mi conclusión, mis pensamientos son interrumpidos por sus suaves, y rojos, labios.

Por Clove:

Salgo del baño de la habitación con el pijama puesto; oprimo el interruptor para apagar las luces; me acuesto en mi lado de la cama y con mis brazos rodeo a Jules.

Mi hermano se voltea hacia mi dirección, y abraza mi cintura con sus… ¿fuertes y grandes brazos? ¡¿A qué hora ha ido Jules al gimnasio?! Estiro mi brazo para encender la pequeña lámpara que está sobre la mesita de noche a un costado de la cama. Lo que está en mi cama definitivamente no es mi hermano; es Cato.

Las grandes manos del chico rubio tapan mi boca; ahogando un grito.

-No hagas ruido, por favor -Me dice casi susurrando.

-¿Cómo quieres que…? ¡¿Qué haces aquí?! ­-Suelto, haciendo todo lo contrario que él me ha pedido- Lárgate de aquí o…

-¿O qué? ¿Vas a besarme nuevamente?

-Yo no te besé, tú… ¡tú lo hiciste! -Él sí que sabe cómo desesperarme- Y no, eso no era lo que pensaba hacer. Si no te sales ahora mismo, haré que Haymitch venga y te saque.

-No le tengo miedo a tu mentor.

-Pues… deberías, porque te delatará con los agentes de la paz, y ellos podrían convertirte en Avox, o peor aún, podrían castigarte con la muerte.

-¿Sabes? Asumiría ese castigo con tal de pasar una noche contigo.

Si no supiera que solo trata de jugar conmigo, su comentario habría logrado sonrojarme.

-¿Sabes? Lo único que quiero es que te vayas -Digo sin la más mínima compasión; no la merece.

-No sin antes recibir un beso de buenas noches.

-Está bien, llamaré a Haymitch para que te lo dé.

-No seas payasa, Kentwell. No quiero besar a tu mentor.

-Ahh ¿no?

Pero él ya no discute conmigo; son ahora nuestros labios los que disputan una batalla.

Sin dejar de besarlo, estiro mi brazo y apago la lámpara, haciendo que la habitación quede en total oscuridad. Puedo sentir el calor que desprenden sus labios; entrelazo mis brazos por detrás de su cuello, y él rodea mi cintura con los suyos.

Después de un par de giros en el espacioso colchón, logro quedar sobre él; y por un par de segundos, hacemos que nuestras bocas se separen y nos contemplamos mutuamente. « ¿Por qué estoy haciendo esto? » Odio que me haga desearlo. Lo odio con toda mi alma. Quiero matarlo, pero también quiero besarlo; besarlo hasta quedar sin aliento.

Nuestros labios vuelven a juntarse con más pasión que antes; él juega con mi labio superior, mientras yo muerdo, no con mucha fuerza, su labio inferior.

-Me gustas mucho, Kentwell -Dice casi sin despegarse de mi boca, y lentamente comienza a introducir sus manos por debajo de la fina tela de la que está hecha la parte superior del pijama; yo no se lo impido.

Este capítulo va dedicado a todas las personas que comentan, de especial manera a '' andrea-potter '' y a '' ClatoFurhwig '', que han comentado todos mis capítulos. Espero que les guste y... sigan comentando. No saben lo importantes que son sus comentarios para mí, después de todo, esa es la razón por la que escribo.