Enamorado del enemigo. — capítulo 12
Por Finnick:
Annie está sentada frente a mí, en el borde de la cama; yo me encuentro sobre un banco, excesivamente elegante, que hace parte del tocador de la habitación de la chica del hermoso cabello castaño y de los ojos verde mar.
-Muy bien -Empiezo-, debes imaginar que soy Caesar, y que tu entrevista está a punto de comenzar.
-Vale.
-Entonces… Annie -Trato de imitar el divertido tono del presentador-, ¿cómo te ha parecido el Capitolio? ¿Te lo imaginabas así?
-¿Por qué has cambiado tu tono de cabello? El azul te quedaba mucho mejor -Explota a carcajadas.
-Annie, debes tomarte esto en serio. La entrevista es muy importante, ahí es donde el público, y los patrocinadores, se llevarán una primera imagen de cómo somos realmente. Por lo tanto…
-Debemos hacer que todo sea natural, y la práctica no ayudará mucho en eso.
-Annie, la práctica es buena porque nos ayudará a sentirnos confiados, y si lo estamos, podremos… -Me callo de inmediato al notar que la chica ha dejado de escucharme para salir en carrera al balcón del apartamento.
-¡Finnick! ¡Ven a ver! Hay mucha gente reunida allí abajo.
Me levanto del pequeño banco de madera, y comienzo a caminar hacia donde la chica me llama; al asomarme por la pequeña terraza noto que ella está en lo cierto: En la plaza hay un mar de gente formando un circulo alrededor de algo; de alguien.
Por Clove:
Extiendo mi mano sobre el frío colchón para tratar de localizar a la persona con la que he pasado la noche, pero lo único que encuentro es un pedazo de papel perfectamente doblado sobre la almohada del lado derecho de la enorme cama; lo abro:
Si supieras lo hermosa que te ves mientras
Duermes. Me hubiese gustado avanzar al
siguiente paso, pero el sueño ha podido
contigo. Espero poder verte antes de la
entrevista, tengo muchas ganas de hacerlo.
Te quiero, Kentwell.
-Cato.
«Aún conservo mi virginidad, ¡qué alivio!». Arrugo la pequeña hoja y la rompo en mil pedazos hasta que la carta es totalmente inexistente.
¡Qué lindo ha sido! Se ha tomado la molestia de escribirme, y me ha dicho que me quie… ¡Ohh, Dios! ¿Qué he hecho? Se supone que él es el enemigo; tendré que acabar con su vida para conservar la mía, y eso no me da ningún motivo para estar coqueteando con él, o para estar sintiendo esta clase de cosas hacia él.
Rápidamente cepillo mis dientes; trato de domar mi cabello y cambio mi pijama por una ligera blusa de tiras y unos vaqueros. Bajo las escaleras y encuentro a todo el equipo de preparación, y a Peeta, disfrutando de un extravagante desayuno.
-¡Por fin se ha despertado la bella durmiente! -Comienza Haymitch.
-Ya empezábamos a creer que habías muerto -Suelta mi diseñador de piel morena (Cinna).
-Ohh, lo lamento. La prueba personal me ha dejado exhausta -Es ahí cuando caigo en cuenta de que Jules no se encuentra en la sala (su puesto habitual), y que tampoco pasó la noche conmigo-. ¿Dónde está el… Avox? -Continúo.
-Ahora que lo mencionas, no lo he visto desde ayer -La voz de mi mentor resuena por toda la sala.
-Quizás le han asignado un nuevo lugar donde su ayuda sea de mayor utili… -Comienza Effie, pero no alcanzo a escuchar cómo termina su oración, ya me encuentro dándome paso entre el pasillo.
Oprimo repetidamente el botón del elevador, pero éste parece ignorar mi llamado. «Si yo fuera Jules… ¿dónde estaría?» Y como si el destino quisiera darme alguna pista, empiezo a escuchar fuertes gritos que entran por el enorme ventanal del corredor. Corro hacia los enormes cuadrados de cristal y al apoyarme en ellos logro ver a una alarmada multitud, y en el centro de ésta, a un Avox; a mi hermano.
Rápidamente me echo a correr por las escaleras, es obvio que sea lo que sea que esté pasando allí abajo, no es algo afable. A medida que bajo de planta, logro tener una mejor vista del terrible acontecimiento: Jules está de rodillas, y sus muñecas están atadas, alrededor de un poste de madera, por detrás de su espalda; su traje de Avox está destrozado, dejando al descubierto un par de cortes, y frente a él hay un agente de la paz señalándolo con un arma.
Mis pies pasan por los escalones tan rápido como pueden, incluso se saltan la mayoría; mis ojos comienzan a humedecerse afectando mi visibilidad. Ahogo un grito al oír un disparo, y velozmente me dirijo hacia la ventana del corredor en el que me encuentro: En medio de Jules y del agente hay una bella joven que usa el mismo mono rojo que lleva mi hermano (es una Avox); lentamente cae de rodillas, y luego se va hacia un costado, quedando desplomada sobre el suelo de la tarima. Logro ver como la bala ha perforado su frente, y como un fino y espeso chorro de sangre comienza a bajar por ella.
Escucho el bestial grito de mi pequeño hermano, lo cual hace que reaccione y que retome mi camino por las escaleras en forma de espiral. «No dejaré que le hagan daño», me digo mientras las lágrimas descienden por mis pálidas mejillas. Me paro en el inicio de la siguiente fila de escalones, y salto consiguiendo caer sobre las puntas de mis pies al final de ésta; apoyo mi mano contra la pared para coger impulso y giro rápidamente hacia la derecha del pasillo logrando atravesar la inmensa puerta de vidrio que conduce a la salida del edificio.
-¡Éste es el castigo que reciben los traidores como tú! -Suelta el soldado de traje blanco mientras apunta a mi hermano con la reluciente pistola.
-¡Alto! -Comienzo sin dejar de correr hacia la tarima; abriéndome paso entre la multitud- ¡¡Deténgase, por favor!! ¡Él no es un…! -Pero el resto de mis palabras se pierden en el fuerte sonido del disparo.
-¡¡Jules!! -Mi voz es un llanto; corro empujando a unas cuantas personas que me impiden el paso hacia el escenario de madera, y sin mucho problema, subo en él; me arrodillo al lado del hermoso chico de cabello oscuro y tomo su mano con fuerza mientras la pego a mi mejilla. Puedo ver como la bala ha impactado en todo el centro de su pecho, haciendo que la sangre traspase la fina tela roja de su traje enterizo.
-T-te amo, hermanita, s-sé que puedes ganar -Su voz suena entrecortada-, estoy seguro de eso. Y… y si no sucede así -Continúa clavándome sus preciosos ojos verdes-, yo te estaré esperando. Te esperaré en el cielo.
-Tú no te irás a ningún lado, Jules. Tú… -Puedo sentir como su pulso se detiene, y observo sus ojos que ahora están cerrados. Se han cerrado para siempre. - Yo también te amo, hermanito -Consigo decir por fin, aunque no muy convencida de que me haya escuchado.
Beso la parte superior de su muñeca y la pongo sobre su corazón; apoyo mis manos sobre la caliente madera para levantarme, y sin decir más me abalanzo sobre el maldito agente que le ha disparado a mi hermano.
El peso de mi cuerpo logra tumbarlo; le lanzo un manotazo haciendo que pierda su pistola, y luego entierro mis uñas sobre la asquerosa piel de su cuello; siento cierta satisfacción al escuchar sus gritos de dolor, sin embargo, lo que quiero es que se quede callado para siempre. Quiero que muera.
Le arranco el casco que hace parte de su uniforme, y con mis manos tomo el cabello que cubre sus sienes, y lo sacudo una y otra vez, haciendo que su cabeza se estrelle contra el suelo. Hago este movimiento repetidas veces hasta que unos brazos me toman de la cintura haciendo que pare, es Peeta; me hala hacia atrás y hace que deposite mi cabeza sobre su pecho; sin dejar de rodear mi cintura con sus extremidades, me susurra al oído: ''Debes tranquilizarte, Clove. Ya estoy aquí'' Puedo reconocer el llanto en su voz, lo cual me indica que no solo ha sido cosa mía; mi hermano ha muerto.
Tardé mucho tiempo escribiendo este capítulo. Tuve que escribirlo una y otra vez, ya que no estaba seguro en cuanto a lo de matar a Jules, pues... éste es un personaje con el que me encariñé bastante y... me era difícil sacarlo de la historia, pero entonces pensé: ''Se aproximan Los Juegos, y es hora de irlos preparando'' Así que me decidí. Espero que el capítulo les haya gustado, y que no me odien mucho por haber... bueno, ya saben, por haberlo matado. Tal vez estoy equivocado, quizás este personaje no era tan importante para todos, pero pues... me guío por lo que yo pienso.
PD: Les pido perdón por haberme demorado en actualizar, como les dije: No se me hizo muy fácil escribir este capítulo, y pues... aparte de eso, un par de libros me han atrapado, supongo que me entenderán. Y para completar, tuve que viajar y eso, porque las vacaciones ya van a terminar y pues... no podía quedarme para siempre fuera de mi ciudad, bla, bla, bla. Eeen fin, creo que me he pasado un ''poco demasiado'' de fastidioso, solo quiero que me perdonen y que no dejen de leer mi historia por irresponsable. Espero ver sus comentarios, gracias.