Enamorado del enemigo. — capítulo 9
Por Jules:
-Entonces… ¿quieres forjar una alianza con Cato y conmigo?
-Ehmm… No precisamente.
-¿No? -La chica parece tan confundida como yo.
-No, la verdad es que no vengo a forjar ninguna alianza, solo lo dije porque… quería que me dejaras entrar. Quería pasar tiempo contigo.
No me quedo para observar la reacción de Katniss, ni para ver cómo continúa la conversación. Me adentro en el interior del espacioso apartamento, sé que estoy siendo maleducado, pero no me importa, tengo miedo de soltar una palabra en frente de Katniss.
Entro a, lo que aparentemente es, la cocina, es tan amplia como la de nuestro Penthouse. Cuando estoy a punto de salir, escucho algo que logra captar mi atención; lentamente me acerco hacia el lugar de donde proviene el ruido: Hay una pequeña mesa en el rincón de la cocina, está completamente cubierta por un elegante y fino mantel, sobre el que hay un jarrón de porcelana, perfectamente colocado, adornado con una docena de rosas blancas, como las que suele llevar el presidente Snow en su solapa.
Levanto el mantel con sumo y cuidado, y lo que encuentro es a una hermosa chica comiendo una magdalena con cierta dificultad. Su cabello es rubio, «no, es más bien de color caramelo, con tonalidades rubias, claro está»; tienes unos maravillosos, y radiantes, ojos cafés; sus labios son delgados, y notablemente rojos; y va vestida igual que yo. Es una Avox.
Cuando nota mi presencia, se altera de forma excesiva.
-No temas, no te haré daño -Comento en voz baja, mientras me introduzco bajo la mesa, para tratar de tranquilizarla, pero me doy cuenta que verme hablar solo consigue asustarla aún más, y ¿qué más podía esperar? Soy un ''Avox'', se supone que no puedo hacerlo-. Escúchame, no soy como tú, digo… aparento serlo, pero solo lo hago para estar cerca de mi hermana, pues… ha quedado seleccionada como tributo y…, no voy a lastimarte -Digo mientras tomo su mano con delicadeza-. Te lo aseguro -Concluyo ofreciéndole una suave sonrisa, pero ella ya se ha soltado de mis manos y levanta el mantel para salir en carrera.
Me quedo sentado bajo la mesa pensando en lo tonto que he sido, « ¿cómo es que se me ha ocurrido hablarle mientras estoy vestido así? Torpe, torpe, torpe». Con mis manos empujo el mantel de tela para lograr salir, pero por el espacio que he abierto, vuelve a entrar la chica de los labios rojos y el cabello de caramelo con un pote de mermelada de fresa; introduce la punta de su dedo en el interior del frasco, untándolo con la espesa sustancia rojiza y la usa para dibujar en el vidrio que está sobre nuestras cabezas:
Mi nombre es Mellanie,
¿y el tuyo?
-Soy Julian, pero puedes llamarme ''Jules'' -Digo sin poder ocultar la emoción en mi voz; ella me lanza una sonrisa a modo de respuesta, y es la primera vez que la veo haciéndolo. Insisto, es hermosa.
Por Clove:
''2…, 3…, 4…''
No puedo dejar de pensar en el beso, aún puedo sentir sus cálidos labios sobre los míos. No debo ser tan tonta, él solo quería un beso, no quiere, ni querrá nada serio conmigo, y si lo quisiera… no sería posible. En tan solo un par de días estaremos en la arena, y allí será él, o yo.
''… 6…, 7…, 8…''
¿Cómo es que puedo odiarlo y desearlo al mismo tiempo? ¿Es eso posible? No lo sé, pero así lo hago, y no debería.
''… 10…, 11…''
''Hagas lo que hagas, jamás te enamores del enemigo'' Las palabras de Atala se han quedado grabadas en mi mente, soy consciente de que son verdaderas, ahora solo me queda aplicarlas.
''… 12''.
Las puertas del ascensor se abren completamente y frente a mí aparece la chica de la melena dorada y los ojos metálicos.
-Hola, soy Tanya -Dice mientras juega con un mechón de cabello; su superficialidad se respira en el aire; me empalaga-, y pienso que no te gustará, ni un poquito, saber dónde se encuentra tu compañero de distrito.
-Y si no me gustará, ¿por qué has venido a decírmelo? -Me doy cuenta de lo fría y odiosa que suena mi voz. « ¡Genial! ».
-Porque cuando estemos en la arena, ustedes me serían de gran utilidad, por lo tanto, no me sirve que tu compañero esté tratando de formar una alianza con la chica que intentó agredirte con un cuchillo; con el enemigo.
Por Finnick:
Nuestros brazos están cruzados sobre la baranda de acero que está alrededor de la terraza del edificio, puedo ver como el sedoso cabello de Annie es sacudido por las ráfagas de viento, le encanta venir aquí, dice que este es el único lugar donde puede gozar de la tranquilidad, aunque… sinceramente, no creo que podamos estar tranquilos mientras permanezcamos aquí.
-¿Cómo es que puedes tolerarme? -Me dice de repente, sin voltearme a mirar, dejándome anonadado.
-¿Cómo puedes preguntar algo como eso? -La sorpresa en mi voz es más que evidente.
-Finnick -Empieza-, es más que obvio que estoy al tanto de lo que ocurre conmigo, y… sinceramente, yo no podría vivir con una persona con la que nunca se sabe cuándo estará bien, o cuándo perderá la razón.
-Te amo, Annie, y cuando amas a una persona, los defectos de ésta no tienen ni el mínimo grado de importancia para ti. Sé que en cualquier momento, puedes… dejar de ser tú -Continúo-, por eso trato de aprovechar al máximo cada momento en el que sí lo eres. Aunque… estés loca o no -Ríe cuando menciono la palabra, y yo tampoco puedo evitarlo-, cada momento contigo vale oro.
-¿Sabes? esté loca o no, siempre seré consciente de algo: Jamás encontraré a alguien mejor que tú -Sonríe y deposita, suavemente, sus labios sobre los míos; tomo su cara con mis manos mientras mis labios comienzan a acariciar los suyos.
Por Peeta:
-No logro entenderte, acabas de conocerme y ¿quieres pasar tiempo conmigo? -Su voz es hiriente, aunque no sé si lo hace con intención- ¿Quieres pasar tiempo con una persona a la que tendrás que matar en un par de días para conservar tu vida?
-Katniss, yo… eso no importa, yo solo estoy tratando de vivir mi presente, y lo que quiero ahora es estar con la chica más linda que he visto.
-¿Qué ha pasado allá adentro? -La voz de Jules resuena en todo el ascensor- ¿De qué me he perdido?
-No ha pasado nada, tranquilo -Le digo mientras los recuerdos siguen invadiendo mi mente.
-Eso es muy dulce, ehmmm…
-Peeta, ese -es mi nombre.
-Bien..., Peeta, pienso que solo estás confundido -Sigue; su tono ahora es más apacible-, el hecho de que tengamos que competir en Los Juegos nos pone bajo mucha presión, y es normal que surjan ideas erróneas en situaciones como éstas.
-Katniss, estoy seguro de lo que quiero.
-Pues… entonces no quiero que me involucres en eso -Su voz vuelve a ser fría-. Quizás… será mejor que te vayas.
-Has salido volado del apartamento y ¿pretendes que crea que no ha pasado nada? -Vuelve a aparecer la voz del chico de los ojos verdes grisáceos.
-No ha pasado nada que sea digno de mencionar -Digo empleando cierto desespero. No es mi intención ser grosero con Jules, pero no puedo contener mi ira.
La puerta del ascensor se abre, y al salir de la máquina veo a la chica de los cuchillos recostada en la puerta que da acceso al Penthouse.
-Qué bueno que han llegado, será mejor que me expliquen qué demonios hacían en el apartamento del ''2'' o juro que voy a matarlos por traidores -Suelta, llena de veneno, mientras eleva una ceja a la perfección.
Aquí les dejo la imagen de Mellan****ie (ya la agregué a la lista de personajes que aparece en la portada) :
Es hermosa, ¿no creen? Sí, amo a Emma Watson, y sí, ya a aprendí a subir una imagen en un capítulo.
PD: Espero que les guste :).