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Historia 130494 — capítulo 11

Samanta me abrazo con tal fuerza que mi cuello trono levemente pero eso no me importaba, en sus brazos me sentía tan protegido como en los de mi madre e igual de querido que por un momento mis lágrimas volvieron a agolparse en mis ojos pero resistí evitando ponerme como un niño pequeño; suavemente nos soltamos mirándonos a los ojos y sonreímos levemente pero ella solo necesitaba ver mis ojos para saber la realidad de lo que pasaba en mi interior e intentando consolarme en silencio acaricio mi mejilla.

-Te dije que no debías volver - susurro lo suficientemente bajo para que solo yo la escuchara.

-Me querían demasiado de vuelta - mire de reojo a mi hermana que nos miraba de mala manera, Samantha siguió mi mirada y sonrió.

-Entiendo... - me soltó y se acercó a la pelirroja que parecía querer asesinarla -... Hola, tú debes ser la princesa de la que Siri siempre hablaba... soy Samantha pero puede decirme Sam o Sammy como prefieras - le extendió su mano a mi hermana que la acepto con cierta duda.

-Lilian Potter - respondió casi con un gruñido la pelirroja haciéndome sonreír.

-Bueno ahora que conocen a la señorita Krum les informo que el sombrero ya le ha seleccionado casa y será en Gryffindor, espero que la casa la acepte como se debe - la mesa roja comenzó a aplaudir aceptando a su nueva inquilina entre sus filas, esta les sonrió agradecida y se sentó junto a mi hermana conmigo al otro lado -Pues despidamos a los señores Potter que deben regresar a su hogar - todas las mesas explotaron en aplausos mientras Harry se despedía de los profesores para luego caminar por el pasillo principal hasta llegar junto a su esposa que suavemente beso a sus hijos con amor, Harry hizo lo mismo agregando el detalle de alborotarle el cabello con cariño a su primogénito que le sonrió levemente; Ginny y Harry caminaron a la mesa de Slytherin para despedirse de Albus que acepto el gesto pero mirando de reojo a su hermano con odio mientras este sonreía intentando que su hermana dejara de ver feo a Samantha que ni por enterada observaba el hechizo del techo con interés.

Rose la miraba de reojo sintiendo una horrible opresión en la boca de su estómago que le exigía gritar pero se contenía apretando su servilleta bajo la mesa para que así nadie pudiera verlo... para que nadie pudiera notar su molestia... su dolor... su amor.

Llego el momento de que todos fueran a sus habitaciones a descansar pero James no quería moverse observando al vacío -Según me dijo la directora tendré toda una habitación para mi sola así que si quieren hacer una fiesta o alguna ronca demasiado fuerte pueden venir a mi cueva- Samantha les sonreía con amabilidad a Lilly y sus amigas que respondieron asintiendo aunque con una sonrisa hipócrita en sus rostros, eran amigas... eran un fuerte común contra la intrusa pero esta ni enterada; el gran comedor se vaciaba cada vez más pero James no se movía.

-Siri ¿subes? - Lilly lo miro preocupada.

-En un rato... adelántate a dormir princesa - su hermano le dio un beso en la mejilla sonriéndole levemente para no preocuparla más o al menos intentarlo, su hermana suspiro y se fue en silencio junto a sus amigas.

-Si vas a mentirle al menos hazlo bien - Samantha lo miraba de reojo.

-No puedo... no puedo fingir estar perfectamente cuando realmente estoy mal... no me sale -.

-Pues entonces no finjas y dile cómo te sientes -.

-Cómo puedo decirle que me duele haber lastimado a mi primo... haber perdido los estribos hasta el punto de poner en peligro a todos los que amo, a toda la escuela o dime como le digo que me estoy muriendo de dolor por estar cerca de ella y no poder besarla... no poder tomarla de la mano siquiera... no poder decir que la amo- James la miro con el corazón destrozado y su amiga enseguida lo abrazo intentando consolarlo; justo en ese momento Rose paso frente a ellos y alentó el paso mirándolos sintiendo como sus ojos se aguadaban pero antes de poder encontrar fuerzas para seguir Alice le ayudo tomando su mano con firmeza halándola poco a poco hasta que salieron del gran comedor sin notar en ningún momento que la rubia las había observado hasta que desaparecieron tras las puertas.

Apenas entraron en la sala común y la pelirroja corrió a su habitación seguida por su amiga pero ni la noto; entro en la casi vacía habitación y se lanzó sobre su cama callando sus sollozos contra la almohada, Alice que venía unos pasos atrás entro y al verla se le partió su corazón, se acercó sacando su varita -Mufliato - susurro a su lado para luego recostarse junto a la pelirroja y abrazarla con fuerza -¿Porque no lo aceptas? Rosie - susurro acariciando el cabello de su amiga.

-¿Aceptar... qué? - respondió con voz llorosa la pelirroja.

-Que lo amas y que siempre lo has hecho... que tu Rose Weasley estas perdidamente enamorada de tu primo James - Alice miro a los ojos a su amiga que había levantado la cabeza al escucharla y solo eso basto para que Rose rompiera a llorar de nuevo, para que intentar negarlo si era tan evidente; Alice la dejo que llorada todo lo necesario porque bien sabia cuando dolía ocultar un amor.


Ron apareció por una de las chimeneas del ministerio que se encontraba casi desierto -Sr Weasley ¿Que hace aquí tan tarde? - se le acercó un guardia de seguridad con semblante serio.

-Hola Gil jejejeje dame un minuto que cene demasiado y el estómago se me ha revuelto - sonrió el pelirrojo, el hombre no sonrió simplemente se quedó frente a él con su varita en mano -Ya está, se me olvidaron unos papeles y vine por ellos... son urgentes - hablo de la manera más creíble posible.

-Entiendo... si me permite debo acompañarlo -.

-Claro - Ron sonrió y comenzó a caminar con el hombre a su lado; entraron al ascensor.

-Parece ser que esta noche andan muy descuidados - gruño el guardia con molestia, no le gustaba para nada tener tanto movimiento en su turno.

-¿Porque lo dices? - Ron lo miro serio; faltaban solo dos pisos para llegar a las oficinas centrales de los aurores donde se encontraban solo las oficinas de los altos rangos, obviamente ahí tenían Harry y Ron la suya.

-Por su sobrino... Ted Lupin acaba de llegar alegando lo mismo que usted -.

Ron enseguida desenfundo su varita y vio con ansiedad que solo faltaba un piso -Mi sobrino se encuentra en mi casa cenando - el guardia se tensó al escuchar sus palabras y ambos se prepararon para cualquier cosa; el ascensor se detuvo y abrió sus puertas.

-Piso siete, oficinas centrales de aurores -.

Ambos salieron lentamente en estado alerta -Revisemos primero la del jefe - susurro Ron, el hombre asintió en silencio; comenzaron a caminar hacia la oficina principal con la adrenalina subiendo poco a poco por sus cuerpos.

-¡Cuidado! - el guardia lanzo a Ron a un lado recibiendo en su pecho un hechizo que lo hizo volar varias metros.

-Gil- Ron lo miro desde su posición donde un pilar de mármol lo cubría perfectamente de los hechizos que no paraban.

-Vaya - fue lo único que dijo el guardia sangrando desde el piso; Ron metió su mano en su abrigo y lanzo uno de los tantos trucos Weasley que provoco una oscuridad total en el piso, se lanzó al piso y lo más rápido que pudo se deslizo hasta la oficina de su amigo.

La puerta se encontraba abierta de par en par y pudo ver una sombra que confundida por la oscuridad miraba a todos lados pero al igual que el que ya podía ver un poco el hombre alcanzo a verlo lanzándole un hechizo que el pelirrojo esquivo por centímetros. El hombre cogió varios documentos de la mesa lo más rápido que pudo y comenzó a correr en sentido contrario del pasillo donde al final solo había un gran ventanal.

Ron corrió tras él lo más rápido que podía pero sabía que no lo alcanzaría así que levanto su varita -Desmaius - lanzo múltiples hechizos pero cuando vio el ventanal demasiado cerca utilizo el último recurso -Incendio - el hechizo dio en los papeles que el hombre se llevaba, estos comenzaron arder sin control justo cuando el hombre atravesó el ventanal destrozándolo con su cuerpo.

Se detuvo justo antes de caer y con furia observo la ráfaga negra que surcaba los cielos alejándose con los papeles apagándose poco a poco por el viento -Mortifagos - gruño preocupado, regreso corriendo hasta el guardia que se encontraba inconsciente sangrando profusamente del abdomen por un pedazo de la mesa donde había caído -Tranquilo Gil - la alarma del ministerio sonaba con fuerza y varios guardias llegaron a su posición en segundos -¡Rápido llévenlo a San Mungo! - grito poniéndose de pie, enseguida lo obedecieron mientras el caminaba de nuevo a la oficina de su amigo.

Busco por todos lados y no encontró que es lo que faltaba, todos los archiveros se encontraban completamente aseguraros como los dejaba su amigo -Entonces es algo reciente - susurro para sí y enseguida corrió a los informes urgentes que llegaban durante la noche, solo había uno que citaba "=Redada India=" se quedó moviendo más, buscando el otro informe que debería estar ahí y solo lo encontró en el piso copiado de seguridad donde cada papel que entraba en el ministerio se clonaba enseguida.

=Explosión Mágica=

Lugar: Escuela de Magia y Hechicería Hogwarts.

Magia procedente: Alumno James Sirius Potter Weasley.

Ron se quedó inmóvil leyendo y saco de nuevo su varita invocando una nube azulada -Harry tenemos un problema

  • sin más la nube desapareció, Ron miro el informe y le apunto con su varita -Un gran problema - susurro incendiando el papel borrando cualquier huella de que eso alguna vez hubiera pasado pero alguien más sabia que había sucedido y peor aún... sabía quién era el causante.