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Historia 130494 — capítulo 12
=Explosión Mágica=
Lugar: Escuela de Magia y Hechicería Hogwarts.
Magia procedente: ……………………………… Potter.
En la oscuridad de una vieja casa con muebles roídos y cortinas desgarradas, las ventanas eran cubiertas por tablas enteras y los hechizos de ocultamiento eran de lo más potente; un hombre caminaba de lado a lado furioso golpeando todo lo que a su paso estuviera sin importarle el hombre que a sus pies se encontraba.
-Mi señor lo siento
- susurro el que se encontraba en el piso.
-¡Cállate! ¡Crucio!
- el hechizo que ni siquiera fue evitado lo hizo revolcarse en el piso de dolor mientras el otro solo lo miraba furioso pero se detuvo -¡2 meses de planeamiento… 2 malditos meses y tú lo hechas a perder!
- le pateo el rostro provocando que su sangre fluyera sin control.
-Cálmate ya - entro otro hombre a lo que alguna vez había sido una hermosa y elegante sala, siguió caminando y tomo el pergamino arrugado bastante maltratado por el fuego donde el apellido "Potter" era lo único que restaba del nombre del causante -No podía ser de otra manera - sonrió levemente y los otros dos lo miraron confundidos -Esto será poético… nuestro señor regresara gracias a la vida de uno de los hijos del elegido Harry Potter… será hermoso
- sonrió más que complacido saliendo del lugar no sin antes apuntarle al que se encontraba tirado -No vuelvas a usar nombres importantes o familiares - gruño y sin más un hechizo salido de su varita golpeo el rostro del chico produciendo que su nariz volviera a acomodarse derecha aunque el dolor lo hizo revolcarse de nuevo en el piso.
James dormía cómodamente aunque realmente tuviera una pierna colgando y estuviera medio sentado, abrió los ojos poco a poco sabiendo perfectamente que ya era hora de ir a entrenar ahora con Samantha incluida que era bastante más severa que su padre pero eso no le molestaba en lo más mínimo hasta que un suspiro lo saco de sus pensamientos, acostada sobre él se encontraba Lilly que tenía todas las cobijas enredadas alrededor de su cuerpo -Ahora sé porque tenía frio - suspiro James sin poder evitar sonreír levemente, con sumo cuidado salió de entre los brazos de su hermana y entro al baño a vestirse con su acostumbrada bermuda y camiseta -No puedo dejarla aquí - susurro desordenándose el cabello mientras caminaba hacia su hermana, ni siquiera hizo el intento de que ella soltara sus cobijas solo la levanto en brazos y sonrió guardándose su varita en su bolsillo al igual que otra cosa.
Salió de su habitación e intento ser lo más silencioso posible aunque realmente dudaba que alguien ya se encontrara lo suficientemente despierto para escuchar sus pasos, bajo las escaleras cuidando no golpear la cabeza de su hermana contra la pared y en cuanto llego a la sala común lo recibió una sonrisa -Hola Siri - se acercó Samantha con su cabello sujeto en una coleta y vistiendo también ropa deportiva al fin ella también entrenaba como cazadora.
-Buenos días Sammy
- susurro y su amiga le sonrió tiernamente.
-¿Necesitas ayuda? -.
-No… lo hace desde que entro a primero, tengo experiencia - James recargo bien a su hermana en su hombro para tener por unos segundos la mano libre y sacar su varita, ya ni siquiera tenía que decir el hechizo solo lo pensó y así como si nada comenzó a subir las escaleras a los dormitorios femeninos; no le costó demasiado llegar a los de cuarto grado y mucho menos le costó encontrar la cama vacía donde se supondría debería estar su hermana y ahí la acomodo con sumo cuidado sintiendo como ella se aferraba lentamente a su cuello pero al estar dormida no puso demasiada resistencia, la cubrió con sus propias cobijas y envolvió la varita de su hermana con su corbata apareciendo a su lado una nota donde escribió…
Puedes devolvérmela en el desayuno……………….JS
... lo dejo sobre su mesa de noche y suavemente deposito un beso en la frente de su amada pelirroja para luego salir en silencio de la habitación sin que nadie se hubiera enterado de que alguna vez estuvo ahí.
-La tienes muy consentida ¿no crees? - susurro Samantha en cuanto lo vio bajar.
-Envidia porque ya no es a ti ¿cierto? - James se revolvió más su cabello cobrizo aunque recibió un leve puñetazo en el hombro por parte de su amiga.
-Si- susurro haciendo un puchero que los hizo reír a ambos mientras dejaban la sala común.
Bajaron a los jardines donde no solo los esperaba ya el profesor Krum sino también bastantes chicas que en cuanto vieron a James comenzaron a cuchichear y sonreír como tontas para molestia de los que iban a trabajar -Por merlín ¿Qué no se cansan?
- susurro el profesor con cansancio pero no dijo nada más poniéndolos a trabajar al mismo nivel.
Por supuesto llego el momento mientras James hacia sus acostumbradas pesas y los suspiros combinado con tontas palabras hartaron a la pobre rubia que miro a las chicas de la peor manera -¡¡¡YA LARGUENSE!!! - gruño con todas sus fuerzas mientras amenazadoramente sacaba su varita; con molestia y sin duda diciéndole hasta de lo que se iba a morir la mayoría se fue a su sala común o al gran comedor -Creí que me mentías cuando decías que te acosaban - gruño guardando de nuevo su varita.
-Te lo… dije- gruño James levantando el tronco por última vez para luego dejarlo caer a sus pies.
-Terminamos por hoy
- ambos chicos cansados se dejaron caer en el césped -Esta tarde comenzaremos a entrenar en el estadio de la escuela… Sirius hoy también comenzaras tus ejercicios con Sam - el chico asintió mirando al piso a las palabras de su entrenador que le sonrió alborotándole el cabello húmedo -Veras como podrás con eso perfectamente - James intento sonreír pero solo apareció una mueca rara que provoco la risa de su amiga.
-Anda exagerado, vamos a darnos una ducha que apestamos… una señorita no puede ir así a su primer día de clases - James se carcajeo al escuchar a Samantha que gruño molesta golpeándolo en el hombro aunque sin duda el simple movimiento de alejar o golpear les dolió más.
Rosie durmió esa noche en brazos de Alice sintiendo como cada cierto tiempo sus lágrimas volvían a escapar con silenciosos sollozos pero su amiga despertaba para darle el consuelo necesario acariciando su espalda hasta que el sueño volviera a vencer, para cuando se levantó en la mañana y se observó en el espejo del baño sus ojos lucían fatal aunque ya había tomado un relajante baño parecía que nada quitaría la tristeza de su rostro -Anda yo te daré unas gotas - susurro Alice que la observaba desde la puerta.
-Gracias… yo… - Rosie no sabía que decir, nada la había preparado para tener que aceptar aquello que tantos años había negado.
-No tienes que decir nada… solo recuerda que yo estaré a tu lado cuando quieras hablar - Alice la volvió a abrazar y Rose no pudo evitar un sollozo -Mierda, no llores de nuevo - solo esas palabras la hicieron reírse un poco mientras se alejaba de su amiga y se limpiaba las pocas lagrimas que se habían alcanzado a fugar.
-Llegaremos tarde - gruño Rose poniéndose en movimiento; apenas salió del baño y escucho la conversación de sus otras compañeras de habitación que se quejaban con bastante palabras anti sonantes sobre la nueva estudiante pero guardo silencio y solo tomo sus cosas para abandonar el lugar seguida de Alice.
Durante su camino al comedor esos comentarios no cambiaron y no pudo evitar preguntarse qué había hecho ya Samantha Krum para que más de la mitad de las chicas la odiaran tanto; al entrar espero toparse enseguida con el pero aún no estaba ahí así que con calma se sentó junto a su familia que discutía -Yo no creo que Freddy lo deje así - dijo Louis mientras se servía un poco de cereal.
-Pues espero que lo haga, mamá no está nada feliz - respondió Rox antes de meterse un pedazo de fruta a la boca.
-¿Cuándo sale de la enfermería?
- pregunto Rosie agregándose a la conversación mirando de reojo que esa mañana Lilly no estaba sentada con ellos sino se encontraba a cierta distancia junto a sus amigas que reían como si nada.
-Esta mañana… ya debe venir hacia acá - respondió Frank suspirando, sin duda ya imaginando la furia que tendría su amigo hacia su primo y como intentaría vengarse.
-Espero que no vuelvan a pelear - susurro Rose sirviéndose un poco de comida en su plato aunque realmente el hambre no estuviera con ella pero la mirada de Alice era tan pesada que prefirió no retarla, no tenía ánimos.
El gran comedor guardo silencio en cuanto vieron a Fred Weasley entrar al lugar con mano aun vendada; este caminaba con su usual altanería y sonrisa de medio lado aunque se notó como casi enseguida que había cruzado las puertas su mirada se había concentrado en buscar a su blanco, paso junto a Lilly y la despeino con cariño sonriéndole pero no se detuvo hasta que llego junto a su hermana que le hizo un espacio para que se sentara -Buenos - dijo con simpleza llenando su plato de comida casi enseguida.
-Corre James… pareces abuelo - se escuchó el grito desde afuera y de pronto se escuchó un gritillo a la vez que la puerta se abría de golpe; el aire escapo de Rosie enseguida, caminando con total calma entro James llevando a Samantha como un costal de papas sobre su hombro, su cabello se encontraba más alborotado de lo normal y se notaba que aún se encontraba húmedo pero eso más su camisa mal puesta le daba un toque arrasador que provoco un suspiro colectivo en especial por como sus músculos se marcaban bajo la camisa sin saco -Bájame tonto - gruño Samantha golpeando su espalda mientras el reía como hacía mucho nadie lo veía.
-Está bien - la bajo suavemente tras su hermana que le sonrió al igual que sus amigas -Hola - saludo notando la lejanía de la pelirroja del clan -Lilly ve a desayunar con ellos - susurro mirándola.
Lilly se puso de pie con su corbata en la mano -Decidí quedarme con la tuya - susurro colocándole alrededor del cuello la corbata que se acababa de quitar de su mismo cuello.
-Pero huele a niña
- gruño James sintiendo ese suave aroma a rosas que su hermana utilizaba.
-Espero que eso ayude a alejar a las zorras - Samantha y James no pudieron evitar la carcajada -Y no quiero desayunar con ellos - susurro solo para que su hermano la escuchara.
James soltó un suspiro -Deberías… ellos son tu familia - la miro a los ojos implorándole con la mirada.
-Es cierto pero tú eres mi hermano y no te dejare solito - susurro verificando el nudo de la corbata que dejo medio flojo y sonrió satisfecha para luego darle al mayor un beso en la mejilla.
James solo suspiro acomodándose para sentarse cuando noto como Fred se ponía de pie con rapidez, lo miro sin saber realmente que pensar pero cuando este le hizo una seña obscena supo que su primo lo tenía en la mirada -Tendré que verificar mis cosas
- susurro con molestia mirando firmemente a su primo que ni se inmuto y luego solo se sentó para comenzar su desayuno.
El desayuno paso en calma aunque Rose no podía evitar voltear a verlo cada tanto sintiendo su estómago arder al verlo reír junto a la rubia que parecía ser muy cercana ya que lo abrazaba o se recargaba en el como si nada y este lo permitía; Andy se acercó corriendo en cuanto su hermana mayor se descuidó -Hola Sirius - saludo animadamente.
-Hola Andy ¿Qué tal?
- James le sonrió dejándole un espacio para que se sentara y el pequeño enseguida lo hizo.
-Wow ¿tú eres Sam Krum? - el pequeño miro embobado a la joven rubia que se pasó el bocado de golpe para sonreírle asintiendo -¡Genial! Te vi en la copa femenil y fuiste increíble ¿me das tu autógrafo?- casi avienta todos sus libros fuera de la mochila para encontrar su libreta mientras la chica sonreía, en cuanto se la entregó la rubia miro a James.
-Te dije que tenía un fan al menos - sonrió despeinando al pequeño que asintió a sus palabras.
-Presumido- Samantha murmuro pero fue perfectamente oída por su amigo que soltó la carcajada mientras ella firmaba la libreta viendo como la sonrisa del pequeño se anchaba enseguida.
Tras Andrew apareció Elena mirándolo de mala manera -Andy no te dije que no molestaras a Sirius- gruño la mayor haciendo que el pequeño se encogiera aún más en su lugar.
-Hola Elena - James casi dio toda la vuelta para sonreírle a la castaña que se sonrojo levemente por el ademan y esto no pasó desapercibido a Samantha ni a Lilly y sus amigas que gruñeron junto a Rosie que se encontraba a distancia.
-Hola Sirius ¿Cómo estás?
- la chica le sonrió amablemente.
-Muy bien ahora que veo a alguien del sexo opuesto que no intenta desnudarme con la mirada - Elena enseguida soltó la carcajada mirando de reojo que el chico en verdad tenía razón pero al repasarlo lentamente con la mirada entendió perfectamente los pensamientos de las demás.
-No puedes culparlas- susurro sonrojándose de sobremanera en cuanto se dio cuenta que esas palabras salieron de su boca mientras era el turno de James de soltar la carcajada.
-Lo sé… soy hermoso
- agrego guiñándole el ojo haciendo que el color se intensificara en Elena a la vez que Lilly estaba a punto de lanzarse sobre él.
-Que presumido - Elena le sonrió.
-Oye Sam ¿te tomarías una foto conmigo? - Andrew llamo la atención de la chica que le sonrió.
-Sera todo un placer
- le guiño el ojo y el niño sonrió encantado.
-Sirius ¿tendrías una cita con mi hermana? - James casi escupe el jugo en cuanto escucho la petición al mismo tiempo que Elena se sonrojaba completamente, Samantha aguanto con todas las fuerzas soltar la carcajada -Es que pronto será mi cumpleaños y siempre me da cosas muy de niñas - susurro el pequeño aunque ya no le dio tiempo de decir nada más porque su hermana lo pesco del cuello de la camisa para casi arrastrarlo hasta la mesa de Slytherin.
James se puso de pie y se acercó a ellos sin que lo notara Elena -Elena ¿te gustaría ir a Hogsmeade conmigo? - pregunto en un susurro, la chica sintió un escalofrió cuando sintió su aliento contra su oreja y volteo a verlo incrédula -Tomare eso como un si… paso por ti a las mazmorras - el sonrió de lado y se dio la vuelta regresando a su mesa dejando a la mesa verde sumida en un escándalo porque todas las amigas de la chica habían escuchado y ahora gritaban como loquitas a la vez que las demás del gran comedor miraban a la pobre Elena de la peor manera aunque esta aun estuviera en las nubes.
-Así que una cita - susurro Samantha.
-Me dijiste que tenía que avanzar… yo solo obedecí- respondió James sonriendo levemente sin notar como había varias a punto de llorar o explotar en cólera incluyendo a su hermana, sus amigas y Rosie que era sujetada firmemente por Alice de la mano intentando darle todo su apoyo.