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Historia 130494 — capítulo 20

Las cosas en Hogwarts estaban cambiando lenta y silenciosamente. El quidditch casi ocultaba cualquier cosa que en sus mentes se quisieran alojar pero no por ello volvía invisible lo que les molestaba.

James había cambiado de actitud. Sonreía más y bromeaba con alegría aunque el cansancio fuera algo demasiado tangible en su rostro con la barba de unos días. Su cerebro andaba a mil por hora donde solo tenía tiempo del quidditch pero más importante aún, el control de su magia. Días atrás casi había vuelto a perder el control cuando una broma pesada planeada por sus primos con ayuda de su hermano casi lo había hecho rodar por las escaleras junto a Sam y Lilly, por suerte Hugo y Roxanne evitaron la aparatosa caída. Cuando sintió su mente arder, su corazón acelerarse y sus puños destrozarse con cada crujido de sus nudillos. Supo que debía calmarse urgente y entrenar su cuerpo hasta el punto en que no podía moverse ni un poco. Sam ayudo todo lo que pudo pero ambos se dieron cuenta que debían trabajar más intensamente.

Samantha fatigada pasaba demasiado tiempo intentando huir de su nuevo club de fans que la perseguía a cada segundo en conjunto con el de su amigo. Por suerte, sabían escabullirse cuando era necesario. Tenía un nuevo mejor amigo y ese era Frank con el que podía pasar mucho tiempo riendo, los rumores sobre su relación resonaban por los muros de la escuela y aunque no le importaba en lo más mínimo notaba como a alguien si parecía hacerlo.

Rose sonreía. Nadie sabía que había ocurrido durante todo este tiempo pero con sorpresa ahora veían a la pelirroja sonreír y hasta reír. En clases volvía a ser la chica lista y atractiva que escuchaba con deleite el conocimiento que se adhería a sus oídos profundizando al interior de su mente sin obstáculo alguno. Fuera de las aulas volvía lenta pero segura a tomar el control de su vida hasta volver a tontear con sus amigas incluyendo a Alice que ahora se notaba en las nubes por momentos y en otros solo desaparecía de su alrededor regresando luego de un buen rato. Algo pasaba con su mejor amiga y la pelirroja al fin miraba a su alrededor para notarlo.

Pero no todo era tan ameno; el equipo de Hogwarts ya había sido nombrado y eso significaba más tiempo en donde Albus y Lilly podían retomar su relación dejada de lado en los últimos meses. Todo volvía a su lugar exceptuando el momento en que el moreno soltaba todas sus quejas, malos comentarios y hasta groserías infundadas hacia James. La pequeña de los Potter se mantenía en silencio en cada enfrentamiento entre los mayores aunque realmente solo fuera Albus el que atacara mientras James lo ignoraba. Ella tenía una opinión y por supuesto un gran cariño por sus hermanos pero cuando las agresiones del ojiverde la hartaban, su defensa por el mayor era tan agresiva que solo lograba enfurecer a Albus hasta el punto de comenzar ataques contra James que los soportaba en silencio pero bien podía notarse cuan poca paciencia quedaba en su interior.

Era un día cualquiera, el baile se encontraba a una semana y el partido de Durmstrang sería el domingo por la noche posponiendo la partida del alumnado hasta el lunes para dar comienzo a sus vacaciones de invierno pero eso a nadie le molestaba. Verían un gran partido en vivo.

James caminaba agotado por los jardines regresando de un nuevo entrenamiento matutino con su equipo ya que era sábado. Había despertado desde las 7 am y solo apenas se podía permitir el gozo de sentarse. La nieve ya adornaba el castillo como una perfecta tarjeta navideña con los pinos regalando toques de verde por aquí y allá, el lago congelado casi por completo ya que al calamar gigante le hacía orificios por todos lados para asustar a los jóvenes despistados. Las batallas de bolas de nieve eran disputadas en cualquier lado a la vez que todas las chimeneas ardían preparando un cálido regreso para los contrincantes. El viento soplaba helando las narices, dibujándoles un leve sonrojo pero eso al joven no le importaba en lo más mínimo; con una sonrisa en su rostro se acomodó recargándose sin sentarse completamente en unas piedras que sobresalían y observo a unos jóvenes de primer año que corrían de un lado a otro lanzándose bolas blancas muy cerca de unas niñas que disfrazaban un nuevo muñeco de nieve que se uniría a las familias que ya rondaban por todos lados.

Su mente dejo de trabajar, de maquilar jugadas o entrenar sus sentidos para controlar su magia. Por un momento en lo único que pudo pensar fue en ella, en cuanto amaban esas fiestas, como jugaban juntos en cada una de sus vidas. En como reían y los envolvía una complicidad única. Porque al menos en épocas de sembrinas eran inseparables.

-Hola.

Una suave pero firme voz lo arrebato de sus recuerdos y cuando volteo se encontró con alguien conocido. Tania Thomson de Ravenclaw se encontraba de pie a su lado con una sonrisa tímida sosteniendo firme una libreta entre sus manos. Era hermosa y su parecido con su hermana era muy poco pero aun así se podían notar los ciertos detalles familiares.

-¿Qué tal?

James le sonríe amablemente intentando que el nerviosismo de la chica que poco a poco se iba haciendo más notorio con su temblor. Noto que pasos atrás de ella se encontraba un chico de Hufflepuff abrazando una vieja cámara.

-Mi nombre es Tania Thomson...

-Lo sé.

La cortó James recordando el momento justo cuando se había topado con ella por primera vez; recordando el siguiente enfrentamiento con su hermano por causa de un ataque de celos de este y entonces casi sonrió pícaramente. Se hizo un poco hacia un lado y con la mirada invito a la joven a acomodarse junto. Tania sonríe y lo hace enseguida.

-Me gustaría hacerle una entrevista Sr. Potter.

James se sorprendió y volteo a verla -¿Para qué diario? Y por favor, dime James o Sirius... el sr. Potter es mi padre nada más.

Tania asiente sonriendo -Para el periódico escolar.

-¿Tenemos periódico? -. La miro completamente sorprendido.

-¿Porque todos dicen eso? -. Suspiro Tania pero enseguida se recompuso.

-Creo que necesitas más publicidad pero dejando eso de lado, será un placer.

-¡¿En serio?! -. Tania lo mira lleno de ilusión y este solo asiente sonriéndole -Gracias.

Sin pensarlo por un momento se lanza a abrazarlo y este acepta aunque sorprendido pero ella enseguida recupera su mirada seria -Pues comencemos -. Abrió su libreta y saco una pluma como toda una reportera profesional -James comencemos por lo básico... Tus padres son los afamados héroes de guerra además que tu madre fue una gran jugadora de quidditch ganadora de varias copas incluida una mundial de su última temporada ¿esto te presiona?

-Por supuesto... mis padres son personas que admiro muchísimo y por ende siempre deseo dar solo el máximo.

-Abandonaste Inglaterra a los 14 años... ¿Porque?

-Pues como ya dije me gusta dar lo máximo en lo que hago y el quidditch es algo que amo profundamente... es en lo único que siempre he visto como mi futuro así que llego el momento de ser más serio y decidí ir a Durmstrang para estudiar con uno de los mejores jugadores que el mundo ha visto.

-¿Y qué dijo tu familia? Porque supongo que no fue nada fácil.

-Fue difícil... mis padres decidieron apoyarme como lo han hecho toda mi vida junto a toda mi familia pero eso no quita que hubiera algo de tristeza por la lejanía.

-A los 6 meses debutaste en el equipo de Durmstrang con el nombre de S. W. Potter ¿Que significa y porque el cambio de nombre?

-La "S" es por Sirius que es mi segundo nombre y la "W" es por mi segundo apellido... Cuando eres un Potter todo tiene algo ver con mi familia y realmente yo quería ganarme mi propio nombre además que realmente quería darle una especie de reconocimiento a mi hermosa madre.

James le sonrió amable para luego volver su concentración a los chicos que aun jugaban aunque ya con menos energía -Conoces a todos los jugadores del equipo de Hogwarts, de hecho casi la mayoría es de tu familia ¿Cómo te sientes respecto a la posible idea de jugar contra ellos?

-Muy bien, todos son buenos y sin duda será toda una batalla por orgullo.

-Eres un inglés capitaneando un equipo búlgaro.

James sonrió -Es un orgullo. Bulgaria tiene un lugar en mi corazón y con todas mis fuerzas lo representare con todo mi cariño.

La entrevista continuo y pronto James supo ver porque la pequeña Thomson llamaba la atención de su hermano. Era lista y muy divertida, a diferencia de su hermana no era nada presuntuosa y sin duda le podía ver un futuro brillante como reportera. Cuando terminaron siguieron conversando un poco riendo y conociéndose, volviéndose buenos amigos.

-James no me gustaría aprovecharme pero ¿podemos tomarte una fotografía?

-Aprovechando el uniforme lleno de fango -. Ambos chicos rieron un poco pero sin decir más el joven se puso de pie y compuso un poco su cabello alborotado por el viento. Tania lo miro sin entender hasta que este le guiño un ojo sonriendo y entonces casi se lanza a besarlo.

-¡Mike! -. El pobre chico de la cámara que había esperado todo el rato sentado en la nieve observando la entrevista, de un momento a otro se puso de pie de un brinco y corrió a colocarse en posición. James se quedó quieto mirándolo con su semblante serio y casi agresivo que sin duda lo haría verse muy rudo para la multitud -Que serio - Tania rio y James sonrió levemente permitiendo que le tomaran una más relajado y al final se acercó a la joven. La abrazo por los hombros amigablemente y posaron con sus mejores sonrisas.

-Cuando las imprimas la traes y la firmare, será de coleccionista -.Tania se rio pero asintió aun abrazada al chico que se acercó a su oído -Y te prometo que para cuando la traigas también te conseguiré que puedas tener unas cuantas visitas al Profeta guiadas por mi madre, le encantara conseguir una protegida.

Enseguida los ojos de la joven brillaron y sin importarle nada se lanzó a abrazar al chico que le sonrió tiernamente sin notar que eran observados. El chisme viajo por Hogwarts más rápido de una snitch.