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Historia 130494 — capítulo 24
Sudor resbalando lentamente por su frente, sus puños apretados y su semblante tan pálido que parecía un fantasma. Esa era la imagen de siempre de James durante sus sesiones con Samantha que cansada se dejó caer sobre un sofá que se encontraba estratégicamente colocado a un lado de una mesa llena de entremeses y jugos frescos, algo raro en especial por que el clima era tan frio que sus respiraciones formaban vapor denso pero a ninguno molestaba.
-Debemos ir a comer…
Dejo salir la rubia en un suspiro desanimado, sin duda lo que más le apetecía era ir a dormir en lugar de tener que bajar todas las escaleras hasta el gran comedor.
-… y luego entrenar -. Agrego James desde el piso donde se encontraba tumbado relajando lentamente su respiración -No volveremos a hacer esto hasta que pase el partido.
Samantha se acomodó el cabello y limpio el sudor de su frente aunque con mucha lentitud, estaba demasiado cansada para moverse con velocidad -¿Estás seguro? El baile es también este fin y Rose ira con Malfoy además de que tu relación con tu novia no es la mejor para estar relajado.
James se puso de pie de un brinco -Yo no me meto en tus relaciones, tu no lo haces en las mías… ese era el trato.
La joven dio un paso hacia su amigo y le arranco la corbata que le colgaba del cuello -Cierto pero si yo me enojo no hago pum.
James rio y asintió -Solo… mantengámonos apartados de ellos.
Samantha asintió tomando sus cosas y reviso la hora -¡Demonios! Solo nos quedan 15 minutos.
-¡Mierda!
Sin más ambos salieron corriendo a toda velocidad de la sala de los menesteres. Iban jugando, compitiendo sonoramente apostando solo con la mirada compartiendo todo y nada en el silencio casi infantil que los seguía.
Los pasillos pasaban ante sus ojos con velocidad pero no les molestaba, era una forma de calentar para su próxima sesión de ejercicios pero James no pudo evitar bajar un poco el ritmo llamando la atención de su amiga que lo imito hasta posicionarse a su lado y ver aquello que lo había hecho casi parar.
Rose y Scorpius caminaban tranquilamente por el solitario pasillo cargando sus libros aunque el joven rubio se encontraba empecinado en ayudar a la pelirroja con sus cosas aunque esta se resistiera. Malfoy vio a James y le sonrió amable.
-Hola Potter.
En cuanto Rose escucho el apellido levanto su mirada para encontrarse con la avellana del cobrizo que solo sonrió como saludo silencioso, Samantha podía sentir como su amigo se tensaba a cada segundo que pasaban ante la imagen.
-¡Corre tonto o te ganare!
De inmediato James alejo su mirada de su prima y sonrió de costado arrogantemente -Aun no nace el troll que logre ese milagro.
Y sin más la pareja salió corriendo pasando junto a Rose y Malfoy que solo se juntaron un poco más al centro para permitirles el paso.
-Tienen demasiada energía ¿no?
Rose asintió a las palabras del rubio y continuo con su andar con la mirada baja dejándolo unos pasos atrás causando su molestia aunque con todo el control que poseía no lo menciono y solo la alcanzo colocando su brazo en la esbelta cintura de la pelirroja marcándola en silencio como suya aunque era visible que a ella le incomodaba.
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En el gran comedor solo quedaban unos cuantos estudiantes que conversaban tranquilamente terminando sus alimentos o reposando luego de darse un gran festín, era como un día cualquiera.
De golpe las puertas fueron abiertas con cierta brusquedad que provoco algunas miradas curiosas que solo se encontraron con James y Samantha que respiraban agitados aunque en el caso de uno no era por la carrera nada más sino por aquella imagen que rebotaba en su mente sin parar. Aquella de Malfoy abrazando posesivamente a Rose dejando más que claro que ahora estaban juntos y eso le revolvía el estómago al chico que se dejó caer con fuerza frente a Frank que lo miro un momento confundido hasta que vio la mesa verde.
-Veo que no te agrada su amistad.
James siguió la mirada de su amigo topándose con la imagen de su novia sentada junto a Albus conversando, Elena lo miro e intento sonreírle como si nada hubiera pasado pero el saludo silencioso y frio de su novio que solo movió su cabeza le dejo en claro que no era así.
Desanimada bajo la mirada y Albus le tomo la mano apoyándola en silencio -Deberías acercarte.
Elena le sonrió agradeciéndole -Luego de la cena ahora debe tener prisa, tiene entrenamiento.
Albus suspiro dejándola con su decisión y miro hacia la mesa roja donde su hermano y Samantha se servían apresuradamente un poco de comida en sus platos para de inmediato atacarla con fiereza apresura.
Alice se sentó junto a su hermano quedando de frente a la rubia que últimamente le había rehuido un poco o al menos eso le parecía -Se van ahogar si siguen comiendo así.
-Nofff tiemfo...
Respondió James con la boca llena provocando la risa de la castaña que no pudo evitar ver a Albus en tiempo de exámenes aunque prefirió no comentarlo. Samantha se mantuvo viendo su comida que tragaba a velocidad vertiginosa revisando cada tanto su reloj hasta que ya no hubo tiempo y golpeo a su amigo en el hombro.
Ambos se pusieron de pie y se tragaron el bocado que tenían forzadamente, James tomo su vaso de sumo de jalón pero mientras lo hacía Alice casi se recostó sobre la mesa para alcanzar a la rubia que congelada permitió que le limpiaran la comida restante de alrededor de su boca. Tal vez solo un roce o gesto amable pero las miradas fueron tan profundas que ambos chicos las notaron.
-Vamos Sammy.
La voz de su amigo la hizo salir de sus pensamientos y torpemente se alejó dirigiéndose hacia la puerta, no sin antes agradecerle a la castaña el gesto con solo una mirada amable.
Caminaron tranquilamente por los jardines hasta llegar al lago donde el traslador los esperaba - ¿Vas a contarme que pasa con Alice?
La rubia bufo -Creí que el trato era para ambos lados.
-Lo hace pero deja de ser válido cuando no me cuentas...
James le sonrió de costado y Samantha suspiro -No te cuento porque no hay nada... ella quiere a alguien más.
-Pues sus miradas no dicen nada de eso, si realmente quiere a alguien no creo que sea demasiado... tienes oportunidad.
-Yo no quiero ser el premio de consolación -. Sentencio la rubia con firmeza y hasta cierto enojo, el traslador brillo indicándoles que era el momento -Y será mejor que no lo vayas a mencionar frente a ya sabes quién... no quiero una escena en el baile.
Suspiro cansinamente a la vez que su amigo se carcajeaba asintiendo y sin más ambos tocaron el traslador que de golpe y con rudeza los hizo desaparecer.
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La imagen extraña de Rose casi corriendo por los pasillos llamaba un poco la atención pero ninguno de los estudiantes con los que se topó menciono nada. Miraba a todos lados con estrés a la vez que caminaba lo más rápido posible, por suerte había dejado su mochila en la sala común así que no tenía que ir con aquel peso extra que entorpecería su gran escape.
Si, ella, Rose Weasley se encontraba huyendo del acoso perpetuo de Scorpius Malfoy. No la dejaba ni ir al baño sola, ya jamás disponía de tiempo para conversar con sus amigas sin que él se encontrara a un lado y por supuesto ni que imaginar de estudiar sin que él la observara, al final de las clases de alguna forma aunque estuvieran separados el rubio aparecía afuera de su aula listo para acompañarla hasta lo siguiente. Era su mejor amigo y tal vez para algunas chicas esto pareciera lindo pero no para ella, su padre sin duda lo hechizara para que se alejara y a ella la reprendería por huir de un pequeño hurón.
Solo de imaginar la cantaleta repetida de su padre se sintió aún más fatigada aunque de golpe recordó con temor que no faltaba nada para las vacaciones de invierno, vacaciones familiares donde sin duda sus torpes primos soltarían la bomba de una Weasley con un Malfoy. Ron se moriría de un infarto.
Dejo esos pensamientos en cuanto escucho pasos cercanos así que salió de su escondite y avanzo hasta salir a los jardines, la lechucería siempre le había parecido un lugar como por su tranquilidad y en esta ocasión sin duda podría ser útil.
Entro al solitario lugar y lentamente subió las escaleras bajo la atenta mirada de los animales que habían detenido sus actividades para observar a la intrusa pero al ver que esta no tenía interés en ellos continuaron con su siesta o comiendo. Rose sonrió levemente al ver a Hedwig 2 durmiendo tranquilamente aunque cubriendo con sus preciosas alas blancas a las otras dos lechuzas de la familia Potter, ahí estaba aquella ave oscura de ojos amarillos que de pequeña tanto temor le infundía aunque esto lo olvidaba cuando ayudaba a su dueño a alimentarla.
James siempre había tenido un gusto particular por las criaturas vivientes, las amaba y las cuidaba casi con la misma devoción que a sus hermanos y aunque nadie quisiera o se sintiera cómodo junto a su lechuza este se empeñó en amarla, la amaba tanto que simplemente Rose olvidaba su temor. Si él la amaba quería decir que ella buena y especial, solo porque él así lo creía lo volvía realidad.
El ave sintió la mirada cristalina de la pelirroja y por un momento fijo sus ojos amarillentos en los de la joven que le sonrió, el ave como respuesta bajo la cabeza como un saludo silencio y volvió a acomodarse para dormir junto a sus hermanas adoptivas. Rose sonrió y volvió a su camino hasta lo más alto de la torre pero para su sorpresa el lugar estaba ocupado.
Lilly se encontraba sentada en el suelo sucio y frio sosteniendo entre sus manos una bolsa llena de comida de todo tipo, las aves se arremolinaban a su alrededor intentando conseguir algún apetitoso obsequio y aunque la pequeña Potter sonreía no le podía mentir a su prima que veía la tristeza en sus verdes ojos como si de un cristal se tratara.
-¡Quietos! Haber uno por uno sino no hay nada para nadie, orden niños.
Rose sonrió y termino de dar los últimos pasos -Lills son aves, ellos…
Guardo silencio al ver como las aves parecían haberse formado y esperaban su premio casi sin hacer ruido alguno, Lilly volteo hacia su prima y le sonrió arrogante -No importa que sean aves, ellos son listos.
-Está bien, lo acepto.
Sin decir nada Rose esquivo algunas aves y se sentó junto a su prima. Por varios minutos simplemente se quedaron en silencio continuando con su tarea de alimentar a las aves hasta que la comida se acabó y sus compañeras se alejaron para descansar dejándolas solas con sus pensamientos revueltos golpeándose unos a otros.
Lilly suspiro -¿De quién te escondes?
Rose miro sus zapatos como si fueran lo más interesante del mundo -Scorpius…
-Ya veo.
-¿Y tú?
Lilly bajo su mirada encontrando a una pequeña ave bajo sus piernas usándolas como refugio contra el frio viento que corría, lo tomo entre sus manos y lo acomodo dentro de su capa -De mis hermanos.
Contesto al fin, Rose la miro y la tomo de la mano -James debe estar entrenando y Albus creo que anda en la sala común.
-No… está paseándose por ahí…
-¿Qué hay de malo con eso?
Lilly sonrió dolorosamente mirando a su prima -Que lo hace con la novia de James, lo molesta silenciosamente para así cuando pierda la paciencia y lo ataque no será su culpa.
Rose suspiro y negó -Yo no creo que este haciendo eso… él y Elena siempre se han llevado bien.
-Y casualmente ahora es cuando se les ve demasiado tiempo juntos… no Rosie, no quieras defender a mi hermano… sé que es tu mejor amigo pero no por ello te mientas, lo único que le interesa es su guerra contra James.
Los ojos esmeraldas se llenaron de lágrimas que suavemente se deslizaron por las mejillas de la joven que se aferró al agarre de su prima que la miro sintiendo como su dolor perforaba su corazón -Lo siento… lo siento tanto Lilly.
La pelirroja levanto su mirada confundida -¿Por qué te disculpas? No es tu culpa… la culpa la tienen esos bobos que solo quieren dejar en claro quién es el macho alfa… estúpidos hombres.
Lilly se limpió las lágrimas de un tirón y su semblante firme volvió a su rostro a lo que Rose sonrió aunque sintiéndose culpable, la abrazo con firmeza.
-Bueno dejando a los idiotas de lado… Rosie ¿Por qué huyes de Scor?
La pregunto tomo completamente desprevenida a Rose que se alejó lentamente la pequeña que le sonrió pícaramente expectante de la respuesta, sabía que su prima no la dejaría hasta que contestada así que simplemente se dio por vencida.
-No lo sé, él es un gran chico y todo eso pero no me siento… no me siento completamente cómoda a su lado, tal vez es porque primero fue mi amigo o no sé pero realmente no puedo… no puedo verlo como pareja.
-¿Y porque no le dices la verdad?
Rose suspiro -Lo he intentado pero él no quiere darse por vencido, está convencido de que somos la pareja perfecta.
-¿Y si le das más tiempo?
-No quiero, desde que empezamos a salir algo ha cambiado, mi amigo ya no está ahí… hay alguien más, alguien brusco que me trata como su propiedad, que no me deja respirar a mi manera… algo me incomoda muchísimo pero aún no sé qué es.
Lilly asintió aunque visiblemente confundida pero tomo la mano de su prima con decisión y la miro a los ojos -Rosie no te engañes, él no es el culpable… tal vez haya cambiado ahora que es tu novio pero no es eso lo que te incomoda -. La pelirroja mayor miro confundida a su prima y esta sonrió - ¿Cuánto más crees que puedas ocultar que tu corazón ya está ocupado? Por eso es que Scorpius no cubre el puesto… no lo quieres y jamás creo que lo quieras de esa manera, no te hagas tonta y dile la verdad.
Rose se quedó congelada, sin duda la pequeña Potter ya no era una niña ni tampoco era una ciega sentimental como sus hermanos aunque lo que más le preocupaba era que ella lo hubiera notado, si ella lo sabía ¿Quién más de su familia lo hacía? O peor aún ¿Quién había sido capaz de ver por quien su corazón latía?
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La cena estaba a punto de comenzar y Elena miraba cada tanto hacia la puerta principal, estaba ansiosa y un poco tensa. Quería verlo, estar a su lado y abrazarlo con firmeza, quería sentirse segura de nuevo pero sobre todo no quería perderlo, él era lo único bueno que le había pasado desde hace bastante tiempo.
Alice se encontraba en la misma situación, mirando cada tanto hacia la puerta. Se encontraba sentada junto a su hermano donde sin duda tomaría lugar su mejor amigo y por ende ella, aquella rubia que le atraía de una manera tan única como jamás había sentido ni siquiera con Rose, quería entender lo que pasaba, quería saber que era ella para su corazón y que sentía ella. No volvería a quedarse paraliza por miedo.
Rose se encontraba sentada en la mesa roja sintiendo la penetrante mirada de Scorpius contra su espalda, por supuesto que estaba molesto y tenía toda la razón o en cierta forma aunque la verdad no se arrepentía de haber huido toda la tarde pero ahora lo sabía, la pequeña roja tenía razón y tenía que hablar sinceramente con él. Lilly también se encontraba expectante, era momento de que se interpusiera en la guerra de sus hermanos y aunque tuviera que golpearlos conseguiría una paz.
La puerta principal se abrió y por ella entraron James y Samantha sorprendiendo a todos ya que se encontraban casi completamente cubiertos de nieve pesada pero caminaban como si nada aunque se detuvieron a sacudirse junto a una de las chimeneas. Aun portaban los uniformes de entrenamiento de su escuela y no parecían tener la intensión de ir a cambiarlo, esto molestaba a algunos pero nadie se atrevía a decir nada.
-¡Que divertido! Esos vientos era brutales ¿crees que la tormenta llegue aquí para el partido? Seria genial un partido con esa nieve.
James se rio por el entusiasmo de su amiga -No creo Sammy, la tormenta está muy lejos aún de Inglaterra así que para el partido apenas estará llegando o simplemente ya se habrá disuelto.
-¡No! -. Samantha lloriqueo como niña chiquita mientras caminaban hacia su lugar, con solo mirarlos varios temblaron imaginando el escenario que deseaban para jugar.
Tomaron asiento junto a Frank y la rubia dejo su berrinche al ver a Alice a su lado -Necesito hablar contigo luego de la cena.
Samantha la miro confundida -¿Sobre qué? No recuerdo haberte hecho alguna broma… mmm o ¿eran tuyos aquellos sostenes que se llevó el calamar pervertido?
Alice la miro desorientada y solo pudo negar con la cabeza aunque no pudo evitar la carcajada al imaginar al calamar con una sonrisa perversa abrazando sus nuevas adquisiciones, volvió a serenarse y con decisión tomo la mano de la rubia -Tengo que averiguar algo.
Su mirada decidida, su cabello castaño suelto ondeando levemente y sus labios rojizos destruyeron por completo las defensas de Samantha que asintió torpemente sintiendo como la calidez de Alice la dominaba por completo.
A su lado James conversaba tranquilamente con Frank y aunque ambos querían hacerse los que no estaban de chismosos pues por supuesto que sus concentraciones se encontraban en las chicas, por ello es que el cobrizo ignoro por completo el momento en que Elena se acercó a él tomando asiento a su lado. Este solo despertó en el momento en que ella suavemente sacudió su cabello alborotándolo un poco más pero quitándole la nieve que aun tenia.
-Elena…
Susurro James y antes de que pudiera decir algo más esta lo abrazo con firmeza recargándose por completo en el pecho. El joven podía sentir como algo estaba mal, como era aferrado con tristeza y melancolía y no pudo evitar rodearla protectoramente con sus brazos.
-¿Quieres dar un paseo luego de la cena?
Susurro contra su pecho la joven y el chico simplemente no pudo negarse, asintió mirando de reojo como Lilly se ponía de pie y parecía dirigirse hacia donde se encontraban ellos.
-Buenas noches jóvenes -. Todo se detuvo para fijar su atención en la directora que con una sonriente mirada los saludo -Hoy es un día especial… tenemos visitas.
Los susurros comenzaron como era la costumbre y de pronto una puerta contigua se abrió para darle paso a Hermione que camino entre los profesores hasta el estrado donde McGonagall le cedió su lugar amablemente.
-¿Mamá? -. Susurro Rose confundida, acababan de cartearse y ella no le había dicho nada.
-Hola jóvenes -. Los chicos saludaron aunque por supuesto los más escandalosos fueron todos sus sobrinos y hasta su hijo que con gritos la saludaron y mandaron besos haciéndola sonreír -Basta niños… bueno, como sabrán el partido de Bulgaria y Francia está a punto de ocurrir y nuestra escuela ha sido elegida como sede así que desde mañana no podrán utilizar el campo ya que se encuentra en trabajo para ser adaptado -. Emocionados nadie tuvo el coraje de quejarse -Y como saben la selección de Bulgaria fue invitada al baile… y ya han llegado.
Hermione fijo su mirada en la puerta principal y todos la imitaron incluyendo a James y Samantha que desconocían su llegada. El suelo comenzó a vibrar levemente pero poco a poco aumento de intensidad hasta que una explosión de una bola de fuego abrió las puertas de golpe, un león de fuego rojo surco los cielos majestuosamente y luego fue seguido por una serpiente verde, un tejón amarillo y una águila azul. Todos brillantes y hermosos que desfilaron hasta quedarse sobre la mesa de profesores mirando hacia la puerta donde se asomó la cabeza de un dragón de mirar feroz que causo un poco de miedo entre algunos aunque si se miraba detenidamente podía verse el fuego ondeante que lo formaba y de golpe escupió una bola de fuego negro con demasiada potencia.
James se puso de pie con varita en mano y poco a poco bajo la intensidad de la llamarada que había calcinado al instante algunos de los estandartes de las casas que colgaban, sonrió negando lentamente en cuanto vio a su equipo apareciendo por la puerta.
-Ups, me pase.
Samantha se puso de pie a la vez que se carcajeaba -Eres un tonto, Levsky.
Por supuesto que todos reconocían los nombres y aunque no sus rostros también eran conocidos, todo el equipo de Bulgaria paso a saludar ceremonialmente a los profesores y a su antiguo entrenador para luego correr a abrazar a sus capitanes sin importarles las miradas curiosas o temerosas dependiendo el caso porque la selección inglesa acababa de averiguar que la tv no los hacia verse como gigantes sino que realmente eran grandes. Perfectas maquinas demoledoras con la agilidad de una águila, por eso eran los dragones.
-¿Cuántas veces debo decir que Levsky no debe lanzar la bola de fuego?
Se quejó James mientras sus compañeros lo aferraban con rudeza en un abrazo grupal que lo hizo sonreír, Samantha volteo un momento para ver a Alice que la miraba fijamente admirando aquel resplandor de encontrarse casi en casa pero su sonrisa se borró en cuanto vio a una bella castaña abrazando a la rubia y robándole un beso.
Hola, lamento muchísimo lo abandonado que he tenido a mis fanfics pero realmente tengo un porque. Como sabrán escribo hace bastante tiempo, de hecho voy a cumplir 8 añotes pero la verdad aunque amo escribir fanfics realmente deseo escribir originales así que los últimos meses me he concentrado en hacerlo y realmente me disculpo porque en mi afán de lograr mi sueño de inspirar historias y tener mi propio libro entre mis manos los he olvidado.
Olvide que mis fanfics son importantes, no porque yo lo digo sino porque a mi forma de verlos son un escape para ustedes y al menos robarles algún buen sentimiento se me hace importante y por ello me arrepiento y me disculpo de corazón.
Espero lo entiendan y no me odien, yo prometo no dejarlos olvidados e intentar actualizar cada una de mis historias al menos una vez al mes.
Por ultimo quiero desearle un gran año nuevo, que sus sueños se cumplan y que sean muy felices. Saludotes y ya saben que comentarios y agresiones a mi twitter o en comentarios está bien xD
PD- El link para mi perfil de historias originales se encuentra en mi perfil por si quieren darme una visita xD