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Historia 130494 — capítulo 23
Quejidos, suaves quejidos provenientes de la profunda oscuridad que atemorizaba hasta lo más profundo por alguna razón. Pasos a velocidad alrededor y un sabor a sangre en el interior de sus labios, sudor frio deslizándose por su cuerpo y de golpe un profundo dolor en el abdomen seguido por varios más que ardían llevando la locura.
Susurros reconocidos pero solo eso, fantasmas de susurros difuminados en el viento llenos de desesperación y miedo, mucho miedo. Una necesidad de búsqueda, de protección y al mismo tiempo de tanto amor que lo inundaba, que al final tomo el control de su cuerpo guiando su vista de nuevo hacia la oscuridad. De inmediato un resplandor dorado tan cegador que por más que intentaba no podía ver más allá o avanzar hacia ella, cuando al fin dio un paso luego de toda una lucha pareciera como si el resplandor regresara a su origen pero solo por unos segundos luego una terrible explosión que destrozo todo a su alrededor.
El aroma era a muerte pero al mismo tiempo dulce y suave como el amor pero todo esto inundado de magia. Llantos a su espalda demasiado conocidos de nuevo pero en lo profundo una paz dominaba, paz y amor solo eso podía sentir aunque claro había restos de melancolía en su corazón alimentado por todas esas lágrimas. Aquellas que originaron las propias que se deslizaron en un lento avanzar por su rostro y cuando su mano quiso limpiarlas…
James despertó de golpe en su pupitre, vestido con su uniforme y sudando con un semblante pálido lleno de temor preguntándose qué es lo que había ocurrido en especial cuando noto que se encontraba en medio de una clase con Samantha a su lado mirándolo con duda al igual que Snape que lo vigilaba silenciosamente desde uno de los cuadros.
-Sirius ¿Qué pasa?
El cobrizo miro a su amiga y simplemente se puso de pie de un golpe -No lo sé… no me sigas.
Fue lo último que dijo antes de abandonar el lugar seguido por el profesor que corría entre los cuadros, no sabía a donde ir o que hacer solo sabía que necesitaba relajarse, que necesitaba entender que solo había sido un sueño o mejor dicho una pesadilla pero algo en su interior también le susurraba que escuchara, que oyera aquello que su magia quería decirle.
-No puedes huir, Potter.
James detuvo de golpe sus pasos, ni siquiera sabía en qué parte del castillo se encontraba o al menos no lo recordaba. Había estado por varios minutos perdido entre sus pensamientos intentando calmarse y entender pero a la vez que lo hacia sus pasos no se habían detenido llevando a ese lugar solitario muy lejos del ruido de los estudiantes, cuadros de varios personajes a su alrededor y tapices antiquísimos pero eso no importaba, lo único que realmente lo hacía es que Severus Snape se encontraba en uno de ellos lanzándole malas miradas al habitante original para luego fijarse en el chico.
-¿Qué es lo que pasa? Profesor.
-La concentración de magia es un tema muy difícil que pocos magos han logrado descifrar, por suerte Dumbledore ama las visitas.
Severus lucia malhumorado pero James pudo ver en lo profundo de sus ojos como se encontraba realmente preocupado, no necesitaba pensar si era bueno o malo para él ya lo era y su camino continuo hacia el despacho de la directora donde permaneció un largo rato disfrutando solo la compañía de los viejos directores.
Samantha miraba a todos lados cargando a su espalda dos mochilas que no le molestaban en lo más mínimo aunque si el hecho de no saber nada, no podía olvidar el rostro de su amigo y decir que no había pasada nada, que tal vez solo había sido un mal sueño pero uno terriblemente malo porque aunque no lo tocaba, aunque no lo estaba rodeando con su magia podía sentir el terror y el dolor que el atravesó segundos antes de casi correr fuera.
No lo había vuelto a encontrar y ahora que el almuerzo llegaba realmente no sabía dónde encontrarlo. Siguió su andar sin poder decidir si dirigirse al comedor sería lo mejor o tal vez a los dormitorios o que tal al bosque donde tanto le gustaba pasear. Enfurruñada lanzo un sonoro bufido al aire y solo pudo pensar en un lugar donde al menos podría sentarse a pensarlo con mayor calma.
Como siempre la torre de astronomía se encontraba vacía y se dejó caer en el piso -¡Kreacher!
Grito con molestia y solo segundos más tarde un sonoro crac frente a ella que dejo ver a un elfo ya bastante mayor pero aun con la suficiente vitalidad para continuar con el trabajo que tanto amaba, realizo una profunda reverencia -Buen día señorita Krum ¿se le ofrece algo?
La joven suspiro intentando relajarse un poco -Buen día Kreacher me gustaría pedirte dos cosas, si no es molestia por supuesto, no deseo interrumpir con tus labores en la mansión Potter.
-Señorita Krum no se preocupe… ¿Qué necesita?
Samantha le sonrió al viejo elfo que la miraba con dulzura, de alguna manera le caía bastante bien -Sirius me abandono en una aula sin su mochila ¿podrías llevarla a su dormitorio? -. Apenas había finalizado de hablar cuando el elfo tomo la mochila y desapareció junto a ella para casi volver en el mismo crac -Gracias ¿estaba ahí?
-No señorita.
-Bueno ¿puedes buscarlo y ver si está bien? Realmente me está preocupando mucho.
-No se preocupe -. De nuevo un crac y pasaron algunos segundos aunque no demasiados para que el elfo retornara con semblante tranquilo -El amo Sirius se encuentra en el despacho de la directora, ha dicho que no se preocupe y que ya le contara en el entrenamiento además… -. Kreacher solo desapareció unos segundos para volver con una bandeja llena de comida -Dijo que comiera bien, no desea escuchar quejas suyas de parte de su boca o estómago.
Samantha sonrió sentándose en la piedra -Gracias Kreacher.
-Es un placer, señorita.
Un momento de simple disfrute y relajación, Samantha se lo merecía y lo sabía así que sin ningún problema se acomodó junto a uno de los enormes balcones donde el viento le alborotaba los cabellos sueltos y su vista se relajaba solo pensando en el hermoso paisaje del lago con el bosque a su espalda, el invierno no realizaba demasiado estragos en la temperatura que era tan ligera para ella una habitante del este de Europa pero al menos si regalaba el ultimo toque para la postal navideña. La comida caliente y deliciosa de Kreacher era un perfecto acompañamiento al momento, la tetera mágica que mantenía el té a una temperatura era el mejor invento del mundo y plato con galletas de chispas de chocolate recién salidas del horno era sublime. Todo un momento de relajación.
El magnífico cuadro de Albus Dumbledore estaba localizado en un lugar central de la oficina de McGonagall acomodado a la perfección para que la directora pudiera comenzar con su viejo amigo cuando lo deseara pero al mismo tiempo en un lugar alto para que fuera silencioso espectador. Y ahora esa brillante mirada azulada llena de ingenio y casi magia propia escondida tras las gafas de media luna se encontraba clavada en el joven que miraba al piso sentado frente a él alborotando su cabello cobrizo con sus manos escondidas en ello.
-James debo hablar con…
-No -. James se puso de pie de un tirón y miro con seriedad al cuadro que había sido acallado.
-Ni siquiera sabes con quien…
-Claro que lo sé profesor y no, le prohíbo que le comente cualquiera de estas cosas a mi padre.
James lucia de pronto como un adulto y por un momento Dumbledore puedo ver en el joven a su abuelo -Es tu padre y debe saberlo.
-No… es mi padre pero también es el jefe de aurores y es suficiente con que conozca mi condición, no le daré más problemas además de que no quiero que él me los de a mí.
-James, el solo va querer ayudarte y apoyarte…
-Y vigilarme, estar alerta por cualquier cosa que pase dentro de los muros de la escuela -. James negó con la cabeza -Usted mismo lo dijo profesor, pueden ser solo pesadillas… no son reales y mientras no lo sean solo yo las conoceré… mi magia es solo mía y solo yo sé que puede y no hacer… eso no incluye ninguna de sus ideas -. El profesor suspiro al igual que Snape que negó silenciosamente pero manteniéndose al margen de la conversación todo el tiempo -Ahora dejaremos este tema olvidado y solo me preocupare de las cosas reales y comunes de mi vida… un campeonato, una novia con la que se supone debería estar almorzando y un smoking para un baile que no me apetece demasiado pero… -. James fijo sus ojos en los del director -… solo deseo ser un chico normal disfrutando de su último año de escuela, no más.
El director asintió levemente y eso fue suficiente para que el joven saliera del despacho ignorando las miradas de preocupación de los cuadros, ignorando al antiguo profesor de su padre que por primera vez peleaba con el director para que su no muy amado estudiante fuera comunicado de lo que estaba ocurriendo o al menos la directora actual pero Dumbledore negó sin decir una palabra solo tomo asiento y en silencio su mente siguió con el asunto.
Dos horas libres. Exactamente eso es lo que tenía Samantha luego de su almuerzo y después dos tediosas horas con su padre que la golpearía con todos los hechizos conocidos y por conocer solo para cerciorarse de que se encontrara preparara para lo que fuera. Suspiro con aburrimiento y saco un libro de su mochila, se acomodó mejor y comenzó a leer para perder tiempo.
-No sabía que te gustaran las novelas muggles.
Samantha levanto su mirada y para su sorpresa se encontró con Alice sonriendo de una manera amable pero al mismo tiempo ocultando algo pero no se fijó demasiado y con la mirada le invito a tomar asiento a su lado aunque realmente no era necesario, la castaña ya lo hacía por cuenta propia.
-Son muy graciosas.
-Sus costumbres son un poco diferentes.
-Exacto pero es extraño… de alguna manera siento que perdemos algunos momentos mágicos sin magia que ellos disfrutan sin notarlo.
-Estoy de acuerdo -. Alice sonrió asintiendo recargando levemente su cuerpo en el de la rubia que no menciono absolutamente nada solo le ofreció galletas y té.
-¿No deberías estar con tu amiga?
La castaña volteo hacia Samantha que miraba su libro como si no hubiera dicho nada raro -Ella esta… ocupada.
Alice no supo si la respuesta era buena o mala para la rubia que solo asintió sonriendo levemente -Ya veo… aquí está tu saco -. Para sorpresa de la castaña el abrigo le fue entregado mientras en su interior el pánico le embargaba -Y tengo más novelas así que toma la que quieras.
Longbottom sintió como algo pasaba, como aunque no decía nada Krum estaba pensando algo que le molestaba y que de alguna manera ahora la llevaba a encontrarse algunos centímetros alejada de la castaña, eso es en lo que había terminado su movimiento de tomar su mochila. Se había alejado de aquella joven que olía tan familiar y llevaba un brillo de labios sabor fresa entre saliendo del bolsillo de su mochila.
James avanzo por varios pasillos intentando que su mente se mantuviera alejada de todo lo que había pasado horas antes, intento que sus pensamientos fueran a Elena a la que ahora buscaba con tanta ansiedad silenciosa o tal vez a su próximo entrenamiento uno de los últimos antes del gran juego ante Francia donde todos contaban que sería un espectáculo digno y donde sin duda se rumoreaba seria su despegue profesional pero en lo único que podía pensar era en su magia sin control y en ella.
En Rose, a la que se había negado ver directamente desde hace bastantes horas y millones de minutos por temor al dolor, a eso que lo destrozaba en el interior cada vez que la veía andando junto a Scorpius pero que al mismo tiempo le gritaba que estaba bien, que lo mejor que podía hacer era vivir su vida apartado lo más posible de la de ella.
Y de nuevo se convenció a si mismo de seguir adelante, de ignorar esa desesperación que lo carcomía por dentro rogándole que fuera a sus brazos. Que se dejara abrazar por ella y se sincerada, que aceptara todas sus preocupaciones confiando en que el ingenio de esa pelirroja podría resolver todo tan solo por el simple hecho de que estaba a su lado pero lo ignoro y siguió caminando hacia un aula vacía donde las amigas de su novia le habían dicho que se encontraba.
Abrió la puerta y la encontró dándole la espalda con sus libros y pergaminos desperdigados por el lugar, sonrió levemente y se acercó con paso silencio hasta que se encontró lo suficientemente cerca para ver que no estaba sola. Frente a ella, sentado con tranquilidad escribiendo con su pluma favorita se encontraba su hermano, Albus levanto la vista al sentir la mirada sobre él y solo lo miro en silencio sin decir nada indicándole silenciosamente a la joven que había alguien a su espalda.
Elena llevaba su cabello suelto acomodado de costado que casi giro por completo hacia su rostro cuando ella volteo para ver a James ahí de pie con sus manos dentro de los bolsillos del pantalón escondiendo la silenciosa y leve molestia que lo atacaba. Albus comenzó a guardar todo el material de estudio al igual mientras Elena se quedaba congelada observando como el cobrizo tomaba aire y se acercaba para darle un suave beso en los labios que no le fue correspondido tensándolo un poco más.
-Hola preciosa tengo unas horas libres y pensé que podríamos ir a pasear un rato.
Hablo James con su tono neutro sin dejar de mirar de reojo los movimientos de su hermano que solo lo ignoraba -Lo siento Sirius pero no puedo.
-¿Cómo dices? Pensé que estabas libre.
-Si pero…
-Vamos Elena, te puedo ayudar con tu tarea o tal vez a relajarte un poco luego de tanto estudiar que según veo es lo que has estado haciendo desde el almuerzo.
-Sirius…
-Yo guardo tus cosas -. James se acercó al escritorio y apenas toco un libro.
-¡Sirius no puedo estar ahora contigo!
El grito de Elena detuvo todo movimiento en el lugar y James la miro sin decir nada solo apretó los labios asintiendo para luego alejarse de ella, salió del lugar azotando la puerta tras de sí. Albus miro a su amiga y negó con la cabeza.
-¿Te das cuenta que tan mal sonó eso? En especial cuando yo estoy aquí -. Los ojos de Elena lentamente comenzaron a llenarse de lágrimas mientras sus manos suavemente acomodaban el cabello sobre el moretón casi invisible -Iva no se nota… ve con el antes de que lo pierdas ¿a menos que quieras eso?
La chica negó y sosteniendo su cabello en su lugar se puso de pie para salir corriendo tras su novio que solo había avanzado algunos pasos por el solitario pasillo, Elena lo alcanzo y lo detuvo sosteniéndolo del brazo con firmeza -Sirius perdón, no es lo que quería decir… no es lo que piensas.
James volteo de golpe y la miro -Yo no pensaba nada hasta que me gritaste que no me querías a tu lado.
-Lo siento, es que estoy muy estresada y tengo este trabajo urgente… y yo…
La puerta del aula se abrió y Albus se asomó con las mochilas listas a su espalda, ni siquiera los miro demasiado -Un trabajo con mi hermano.
-Sirius tienes razón y por ello no quiero que vayas -. James dejo de observar a su hermano y regreso su vista a su novia -Tengo que trabajar y no quiero que vayas para evitar batallas.
-En la biblioteca no peleo.
-Ustedes pelean a gritos y puños o con miradas agresivas en silencio y no quiero eso… -. Elena coloco su mano en el pecho de su novio -No quiero que eso continúe.
-Porque es mi hermano y debemos llevarnos bien.
-Eso y porque Albus es mi mejor amigo desde los 12 -. James se congelo y volteo hacia su hermano que se acercó lentamente mirándolo.
-Creo que olvidaste ese detalle cuando nos conocimos.
-¿Y eso nos afecta?
La pareja se miró silenciosamente y James suspiro sin saber realmente que decir -Afecta que mágicamente desde que llegue a la escuela es la primera vez que los veo juntos o hablando… afecta que te lo hayas guardado haciéndolo ahora parecer tan sospechoso.
-Vez mortifagos donde no los hay, Potter.
Albus ya se encontraba tras su amiga -Mi padre me enseño bien además niégame que esto se ve bastante mal en especial porque acabamos de jugar con los puños solo porque me hice amigo de la chica que te gusta y ahora resulta que eres el mejor amigo de mi novia, discúlpame que me suene tan mal y tan plan serpiente -. James sonrió con molestia pero tomo aire y regreso su mirada a su novia -Ve a terminar tu gran trabajo, yo debo preparar el entrenamiento.
Y sin mas el joven se fue dejando a los amigos congelados en medio del pasillo, Elena no sabía exactamente que hacer o decir solo bajo la mirada y dejo que aquellas lagrimas que tanto había soportado escaparan en silencio mientras Albus acariciaba su espalda mirando hacia los jardines donde Rose caminaba junto a Scorpius.
-¿Qué se supone que haga ahora?
-Decirle la verdad sería lo mejor -. La joven miro de mala manera a su amigo que suspiro -Nada, como cualquier novia ya luego lo solucionas con arrumacos.
Elena suspiro asintiendo intentando convérsese de que eso bastaría pero de pronto noto la mirada de su amigo y la siguió -No creo que le haga nada.
-Eso es algo en lo que no quiero apostar… quiero a Rose tan lejos de esa mierda como sea posible.
Gruño Albus abrazándola guiando su andar por los pasillos pero manteniendo en todo momento su atención en la pareja que conversaba en los jardines o al menos eso parecía que hacían.
Feliz cumpleaños!!!!para mi y decidí festejar actualizando ademas para todos aquellos que la sigan si, también pienso actualizar Formando una Familia y para aquellos que no la sigan ¿que esperan? xD
Saludos y espero les haya gustado, lamento la tardanza pero ahora me estoy concentrando en escribir originales creo que llego el momento de inventar mi propio mundo jejejeje luego les muestro