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Historia 130494 — capítulo 22

Samantha se lanzó al lago después de esperar unos segundos la explosión de magia que debía haber ocurrido pero simplemente no lo hizo y eso la tenso de sobre manera. Sin importar nada se introdujo en las frías aguas y con desesperación busco a su amigo que no lograba encontrar hasta que su cuerpo inconsciente salió a flote con la nariz hacia el agua. Desesperada nado hacia él y lo arrastro hacia la orilla -Eres idiota.

Susurro llena de pánico y olvidando por completo la magia comenzó a darle primeros auxilios muggles al cuerpo...

Despertó de golpe en su habitación estremeciéndose de solo recordar la desesperación que había vivido horas atrás, había sido una gran manera de evitar la magia pero casi había muerto su mejor amigo y solo de pensarlo lagrimas resbalaron por su rostro. Se encontraba agotada física y mágicamente ya que luego de despertarlo su mente aun regresaba una y otra vez al terrible momento de toparse con la pelirroja en brazos de otro. Toda una tarde manipulando la mente de James para que se calmara, era demasiado.

Se acomodó en su cama abrazando su cuerpo intentando dejar de sentir esa necesidad de salir corriendo a la habitación del cobrizo solo para cerciorarse que se encontrara bien, que respiraba. Varias horas se mantuvo así hasta que al fin en cansancio la venció dejando el rastro de lágrimas como huella de su horrible pesadilla.


Scorpius se encontraba estudiando en la biblioteca o al menos lo intentaba. Cualquiera pensaría que era uno de los jóvenes más felices del planeta, sus notas eran buenas e iría al baile con la chica que más le gustaba desde que era un niño y con la que una relación comenzaba a ser más que posible no solo a sus ojos sino también al demás alumnado que ya cotilleaba sobre su noviazgo pero no era feliz. Se encontraba furioso desde la cena hasta el grado en que sus ojos no pudieron cerrarse en toda la noche porque solo había una imagen que se repetía una y otra vez.

Se encontraba tan dentro de sus pensamientos que no había notado el semblante de su compañera en todo el día que se habían mantenido juntos. Rose lucia simplemente deprimida, con ojos hinchados que ni la magia pudo ocultar por más que su mejor amiga lo hubiera intentado. El dolor la destrozaba y por más que su corazón gritara agonizante que lo buscara entregándose a su amor, su razón se mantenía dominante susurrando... es lo mejor.


Hay cosas demasiado dolorosas en el mundo, cosas inevitables y tan hirientes como una bala directa al pecho. Eso es lo que sintieron James y Rose a la vez.

El castillo era enorme y aun así la desgracia de encontrarse ocurrió. Cambio de aula por la tarde, estudiantes por todos lados, cinco caminos diferentes y justamente se encontraron en el pasillo camino a historia de la magia para el cobrizo y transformaciones para la pelirroja. Cada uno acompañado por su próxima pareja de baile.

James era sostenido por el brazo por Elena, se habían encontrado por casualidad pasos atrás cuando ella regresaba corriendo del baño al aula donde había compartido clase con la pelirroja. Sus risas alegres eran admiradas por todos y su conversación muy espiada pero no les molestaba cuando hablaban de algo tan vago como intentar hacer una gragea de sabor universal.

Por su parte Rose iba acompañada por Scorpius, habían escuchado una de las clases más aburridas de su vida e intentaban fingir con todas sus fuerzas que estaban bien, que ninguno quería gritar desde lo más profundo de su alma. Reían con la ayuda de sus mejores amigos, Alice y Albus, intentaban relajar el ambiente antes de morir asfixiados por el silencio como casi les había ocurrido en la primera mitad de clases. Todo un trabajo agotador pero la pareja se las ponía fácil, un poco de torpeza con magia para el profesor al final de su clase y todos reían.

Al menos eso hacían hasta que sus miradas se cruzaron. James instintivamente congelo su semblante haciendo que su mirar indiferente destruyera el alma de la pelirroja que no borro su sonrisa y siguió tonteando con el rubio pero en la oscuridad de su andar se ocultaba como sujetaba con pánico la mano de Alice que intentaba con todas sus fuerzas darle apoyo para que esta no se destrozara. Su mirada dejo a la pelirroja en cuanto vio a Samantha que apretaba el puño sujetando la manga del saco de su amigo como si evitara que se lanzara contra alguien pero fue su semblante cansado el que llamo la atención de la castaña.

Scorpius miro a la pareja y la sangre le hirvió en un segundo pero tuvo que dejar eso de lado al ver como su amigo se tensaba. Frank que se había mantenido atrás junto a la rubia conversando en cuanto vio a los chicos camino al mismo nivel que la pareja. Cuando se cruzaron todos guardaron silencio en sus respectivas conversaciones, pasaron cuidando no rozarse ni por equivocación y las miradas se susurraron cosas por milisegundos. El único que empujo a alguien fue Frank rompiendo la silenciosa comunicación que Malfoy mantenía y se interpuso retándolo en silencio.

Elena no dijo ni una sola palabra luego de pasarlos, al igual que los demás. Las risas y conversaciones se acabaron casi al instante en que la imagen de la otra persona junto a alguien se clavó con brutalidad en la mente.


Samantha no podía más, su cuerpo simplemente se negaba a moverse y sus ojos poco a poco se cerraban bajo la calidez de los últimos rayos de sol. No sabía porque había ido a parar a ese lugar, realmente no entendía porque se había vuelto su refugio y siempre que se encontraba ahí se sentía ansiosa. Esperaba en silencio algo que desconocía.

Su mente no quiso seguir buscando esa respuesta, solo se fue apagando hasta que su alrededor no importo en lo más mínimo. El viento alborotaba sus rubios cabellos y su espalda soportaba todo su peso contra el pilar que la mantenía sentada aunque sin duda cuando despertara su trasero le dolería bastante pero eso fue evitado.

Alguien se sentó a su lado y con dulzura llevo la rubia cabeza hacia sus piernas para que estas le regalaran al menos un poco de descanso suave, sus manos jugaron con sus cabellos y delicadamente delinearon el rostro de la durmiente que en ningún momento lo noto. Ni siquiera cuando unos nerviosos labios le robaron un simple roce de los propios cerciorándose de la locura que en su interior se provocaba solo por esa bella durmiente.

Cuando Samantha volvió a abrir los ojos su estómago le gritaba que la cena ya había pasado hace bastante, sorprendida se encontró acomodada en el piso del observatorio y eso realmente no fue lo que llamo su atención sino el hecho de que un saco desconocido fungía como almohada, el suave aroma que se impregno de golpe en su nariz fue suficiente para saber a quién pertenecía. Lo que no sabía de donde venía era el sabor a fresas que en sus labios dominaba.


-Scor vamos a dormir.

-Ve tú Al, yo iré luego.

Susurro el Malfoy sentado entre las penumbras de la sala común Slytherin. La noche hace bastante que había llegado y avanzado llevándose con los minutos al resto de los habitantes del lugar hacia sus camas a soñar pero el rubio no era de esos. Algo en su interior le gritaba que debía permanecer ahí hasta enfrentar aquello que llevaba molestándolo desde la noche anterior, Albus como silencio testigo asintió dejándolo en la soledad del lugar con sus pensamientos arremolinados en su interior esperando el momento perfecto de escapar.

En cuanto escucho la puerta que conectaba la sala con los demás pasillos del castillo su sangre hirvió al escuchar las risas silenciadas vanamente y el silencio donde se reconoció enseguida lo que pasaba entre la pareja. La puerta se cerró -Parece que te has divertido mucho, Ivanova.

-Eso es algo que no te interesa, Malfoy… pero si tanto lo hace, pues si me he divertido mucho.

Elena observo con cierta precaución la silueta oscura del rubio que permanecía sentado mirándolo fijamente. Se convenció de que podía seguir su camino y dio apenas unos cuantos pasos dejando de vigilar al chico que en solo un segundo apareció a su lado lanzándola contra la pared más cercana encerrándola con su propio cuerpo.

-¿Qué crees que haces? ¡Suéltame Malfoy!

-Eso no es lo que gritabas antes, Ely.

Se miraron a los ojos y Elena no pudo evitar una mueca de asco -Eso fue mucho antes de conocer al bestia que en ti habita.

-¿Y crees que Potter es mejor? -. Susurro el chico rozando la punta de su nariz con la mejilla de la joven a la vez que sus manos apretaban con mayor fuerza los hombros provocando una mueca leve de dolor.

-Sé que es mejor… infinitamente mejor que tú, Malfoy -. Elena lo miro retadoramente y como respuesta un golpe se estampo contra su rostro tumbándola al piso -¡¿Qué es lo que quieres?!... Ya tienes a tu dulce Rose entre tus brazos ¿Qué más quieres?

-Jamás te di permiso de irte y menos estar con él.

-No lo necesito -. Lo más escondido que podía Elena buscaba entre sus ropas su varita hasta que recordó que la había dejado en su mochila, aquella que sus amigas habían traído a su habitación con ellas cuando esta se fue con su novio.

Scorpius le dio otra bofetada y se acomodó sobre ella -Claro que si querida… no olvides que me perteneces.

-Haber sido tu novia no me pasa a convertir en tu propiedad.

El joven sonrió de una forma tan malvada que provoco el estremecimiento de la joven que lucho con todas sus fuerzas hasta que el la tomo de los hombros y la estrello contra el piso atontándola levemente -Tu eres mía… solo vives para mi disfrute y solo a mi debes servir… por siempre.

-¡Desmaius!

El rayo rojo impacto sin problemas en la espalda del rubio que simplemente cayó al piso rompiéndose la nariz por el golpe directo sufrido. Elena aun aturdida logro escapar de debajo del cuerpo inconsciente y mientras lo hacía no pudo evitar darle una patada a la vez que intentaba con todas sus fuerzas mantener las lágrimas en sus ojos. Albus con varita en mano camino hacia ella vigilando de reojo a su amigo.

-Gracias Sev.

Elena se aferró a su amigo con todas sus fuerzas y este acaricio su espalda silenciosamente negando con la cabeza -Siempre supe que su relación tenía algo que no me agradaba… jamás pensé en el maltrato.

-Ya me había dejado en paz desde que terminamos el año pasado -. Susurro la joven oculta contra el pecho del pelinegro que suspiro.

-Verte con James debió volverlo loco.

Enseguida Elena salió de su escondite dejando ver sus lágrimas -¡No le digas a Sirius! Por favor no le digas nada de lo que ha pasado.

-Él tiene derecho a saberlo en especial cuando tienes el ojo morado como prueba, de hecho, deberíamos ir enseguida con el profesor Slughorn.

-¡No! Severus prométeme que no le dirás a nadie, por favor… no soportaría las habladurías… yo no… mi padre -. La joven solo comenzó a llorar dejando que la petición se volviera demasiado confusa para entenderla pero el joven gruño como única respuesta.

-Está bien pero será mejor que hables con mi hermano y le digas que soy tu nuevo mejor amigo… no pienso dejarte andar sola por ningún lado.

Elena sonrió levemente -Siempre has sido mi mejor amigo, Sev.

-Y tú la mía, Ely.

Albus beso suavemente la frente de la joven y luego la ayudo a levantarse, lanzo una copa de whisky de fuego junto al que alguna vez había sido su amigo y se fueron a dormir a la habitación de ella como hacían cuando eran más pequeños.


jejejeje saludos a todos, espero que les haya gustado y saben si este cap no llega a tres comentarios mínimo no publicare hasta que me acuerde muahahahahaha como me gusta molestar sus mentes ¿cierto?

Saludotes a todos xD