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Historia 130494 — capítulo 28
La nieve caía con suave ritmo sobre el verde brillante del bosque, la imagen era mágica pero a la vez atemorizante. El blanco solo lograba resaltar la oscuridad entre los árboles, el lago congelado era casi un perfecto espejo y el viento cada tanto arremolinaba con furia los copos que lucían tan relajados bajando poco a poco. Varios de ellos golpearon con fuerza la piel de Samantha, confundida intentaba ver más allá de sus pasos pero el viento se encontraba realmente muy activo pero con un poco de esfuerzo logro verla.
En su lugar favorito, en aquel pequeño balcón que sobresalía de la torre se encontraba Alice sosteniendo sus brazos al frente de su abdomen, su vestido largo bailaba y su silueta brillaba gracias a la luna que la observaba. Algunos de sus castaños cabellos se habían escapado de su coleta y revoloteaban, se mantenía impasible mirando hacia el frio alrededor sin importar el mismo que la golpeaba con brutalidad causándole un sonrojo forzoso pero según parecía nada podía sacarla de sus pensamientos.
Samantha se estremeció al ser golpeada por una ráfaga, su vestido se sacudió al igual que su capa que por suerte era la suficientemente gruesa para defenderla del cruel invierno pero su mente no estaba en ello. Estaba en aquella chica que tanto la confundía, que jugaba con su interior dejando aturdido a su instinto, aquel que gritaba órdenes tan diferentes que al final terminaba sin control como ese preciso momento donde realmente no sabía porque había seguido a la joven cuando esta huyo del baile.
Se acercó lentamente, tal vez demasiado o era solo que Alice se encontraba tan ensimismada que no escucho el golpetear de las zapatillas contra la piedra. Se quitó su capa y con suavidad la coloco sobre los hombros desnudos de la castaña que despertó en ese momento mirando hacia los lados con confusión, cuando sus ojos se toparon con la rubia sintió un arrebato en su interior y la miro intentando leerla sin resultado.
-Te vas a resfriar.
Susurro Samantha, a lo que Alice levanto los hombros quitándole importancia regresando su mirar al bosque, sintiendo que sí que la miraba por más tiempo haría algo estúpido.
-No importaría mucho, a diferencia de ti yo no tengo eventos importantes mañana.
Samantha sonrió de costado -Necesitas tu garganta para animarme... a menos claro que no lo vayas a hacer.
-No creí que te importara, a fin tienes a tu búlgara.
Mientras Alice decía esto giro para mirarla con visible resentimiento sintiendo su sangre arder con solo recordar aquel momento donde sus labios se unían con pasión. Aun podía sentir su estómago revolcarse y su pulso acelerándose vertiginosamente pero Samantha solo sonrió levantando los hombros quitándole importancia aunque la confusión se adueñaba más de ella a cada momento que pasaba.
-No creí que te importara... solo soy tu amiga, nada más que eso.
Se dio la vuelta evitando que Alice viera en su mirar la molestia de su afirmación pero la castaña la siguió y dando un paso hacia ella la empujo un poco por la espalda obligándola a girarse de nuevo para descubrir su frustración. Samantha no sabía exactamente que decir pero Alice lo soluciono todo dándole una bofetada un poco suave que la aturdió.
-Ahora di que no me importa, que no es mi asunto y que solo eres una amiga más.
La rubia se sobo la mejilla y con creciente frustración bufo -¿Cómo se supone que responda a ello? Has dejado más que en claro que solo tienes ojos para Rosie y está bien pero no me pidas que te persiga cuando solo es un juego para ti... es injusto que me fuerces a participar, que me idiotices y luego veas con adoración a otra... no soy una muñeca de trapo con la que puedes jugar cada que tengas tiempo.
Samantha se giró temblando por el enojo que hervía en su interior pero de pronto Alice le dio la vuelta y sin aviso la beso con furia, con pasión, con la confusión que reinaba en su interior intentando darse entender. Intentando que ella pudiera sentir todo lo que en su mente se arremolinaba sin control.
Sus labios danzaron por varios segundos, la fuerza entre ellas era casi brutal y ninguna parecía poder mantenerse en control. La rubia la afianzo contra su cuerpo sintiendo su corazón acelerarse a la vez que sus brazos parecían estar a punto de inflamarse. Alice se colgó de su cuello y empujo más su nuca tratando que su contacto no terminara, que algo saliera a la luz pero solo aumento el desconcierto y la falta de aire al fin las separo. Se miraron a los ojos por unos momentos mientras recuperaban el aire y de golpe ambas se alejaron, se miraron sin entender realmente que era aquello que tenían y solo tuvieron la misma idea. Escapar.
Abrió los ojos lentamente sintiendo el frescor de la mañana, la manta que lo cubría no era suficiente y lo entendió al ver su torso desnudo al levantar un poco su cabeza. Aunque intento sentar algo le evitaba el movimiento.
Vio a su alrededor y con desconcierto se encontró en una habitación que no reconocía, los adornos femeninos contrastaban en el brillo plateado y verdoso que en las paredes, y camas prevalecía. Al girar un poco su rostro se encontró con el rostro impasible de su novia que dormía sin preocupación y sonrió, suavemente acaricio su mejilla y su brazo descubierto que lo aferraba por el abdomen, sus piernas entrelazadas le prohibían escapar.
Era un sintió confortable y no le desagradaba ni un poco pero sabía que debía retornar a su habitación así que como pudo James escapo.
Rose deseaba verlo, necesitaba abrazarlo con fuerza y sentir que él la protegería de cualquiera. Necesitaba su fragancia y sus manos acariciando su espalda como solo él lo hacía logrando que se estremeciera, deseo tanto tenerlo a su lado que aunque había intentado dormir toda la noche no lo consiguió.
Aún era de madrugada cuando ya no lo soporto más y dejo su cama llevando solo su bata como manto, bajo las escaleras y volvió a subir unas nuevas con rumbo a territorio masculino. Ideaba las miles de formas de decirle cuanto lamentaba ser como era mientras sus pasos avanzaban. Quería disculparse por ser tan razonable, por no dejarse arrastrar por todo aquello que se arremolinaba en su interior pero al llegar a su habitación y correr las cortinas que le daban un poco de privacidad a su cama, simplemente no lo hallo en su lugar se encontraba descansando Lilly que sin duda también lo había estado esperando ya que no portaba su pijama.
Su corazón se encogió, escucho el clic de la puerta y lo vio ahí de pie con su cabello arremolinado, visiblemente adormilado y con sus ropas colocadas con torpeza. James abrió un poco más los ojos al verla y la sorpresa lo golpeo a la vez que a ella la tristeza infinita, ninguno dijo nada.
Rose solo se fue corriendo sintiendo como sus lágrimas resbalaban por su mejilla, escuchando como él la perseguía pero antes de que le diera alcance subió las escaleras femeninas provocando que el maldijera mientras ella solo se dejaba caer recargando su espalda en la fría pared a la vez que lloraba desconsoladamente con el corazón en pedazos y tratando que su mente no fabricara todas aquellas imágenes de ellos juntos, unidos por la pasión.
La tensión aumentaba, su corazón se aceleraba y sus manos temblaban. Se sentía extraño vistiendo tan formal, su traje oscuro no llamaba la atención pero había algo que sin duda lo hacía resaltar y no era solo que fuera el gran Harry Potter. En esta ocasión era el jefe auror, su capa gris llegando casi al negro resaltaba sobre su traje y su corbata roja que su esposa le había comprado especialmente para la ocasión, el escudo que demostraba que era un protector de la ley brillaba sobre su pecho gracias a un hechizo que evitaba que fuera ignorado.
Diriguia a sus hombres con decisión, no dejaba de estudiar los planos de la escuela y los planes de arribo de los diferentes representantes, no solo del ministerio mágico sino también de otras naciones con las que gracias a Hermione se había coordinado sin ningún percance, había fortificado los diferentes hechizos protectores pero de alguna manera aun sentía que algo no estaba bien. En su interior tenía miedo y no podía explicarse el motivo, camino hasta el palco que le correspondía y entonces tuvo una idea.
Su esposa, sus mejores amigos, sus cuñados y cuñadas, sus suegros y hasta sus sobrinos se encontraban todos en el mismo lugar. Sus hijos se apresuraron a tomar su asiento y con una sonrisa lo saludaron, bueno Albus ya que Lilly se lanzó a sus brazos dándole un sonoro beso en la mejilla lleno de amor. Ahí se encontraba todo lo que temía perder.
Ron que pudo notar su nerviosismo se lo llevo a lo lejos -¿Qué pasa? Hermano, te veo un poco pálido.
-No lo sé, algo no me gusta de todo esto.
El pelirrojo miro hacia su familia y asintió -Te entiendo, yo también me siento incómodo y por ello llame refuerzos que se camuflaran entre la multitud.
-Bien hecho, hermano -. Harry le sonrió y palmeo su hombro.
Ginny se acercó con una brillante sonrisa, una bufanda búlgara colgaba de su cuello orgullosamente y beso a su esposo con más efusividad de lo normal provocando un gesto de asco de su hermano -Hay supéralo de una vez -. Se rieron los señores Potter mientras Ron negaba sin parar -Vamos, está próximo a comenzar.
-¿Dónde estará mi nenita? -. Susurro el pelirrojo llamando la atención de su amigo.
-Tranquilo, debe estar sacando los libros que se llevara a casa de la biblioteca… vendrá dentro de poco.
-Por merlín, tenía que ser tan hermosa e inteligente como su madre.
Ambos se sonrieron y regresaron al escándalo familiar porque por supuesto, eran los suficientes para llenar una tribuna completa y todos estaban más que emocionados por el inicio del evento además claro que el primer Weasley jugaría.
Rose salió de la sala común vistiendo ropa muggle, su capa hechizada por ella misma contra la lluvia o nieve la cubría perfectamente manteniéndola caliente. Realmente lucia desanimada y sobre salía entre la multitud que atrasada corría hacia el estadio, sus pasos a diferencia eran calmados y hasta indecisos, después de esa mañana no estaba segura de querer verlo aun. No sabía cómo comportarse o tener que soportar el no poder expresar nada pero sabía que si no se presentaba su familia era capaz de detener el partido para ir a buscarla, preocupados de que algo malo le hubiera ocurrido y no quería esa culpa sobre ella. En especial sabían cuán importante era todo esto para su madre que con mucho esfuerzo lo había organizado, planeado y hasta ideado desde el principio.
Así que se forzó a salir de su habitación, a portar los colores búlgaros y a plasmar una sonrisa que solo le mostraría a su familia. Sus pasos resonaban contra la piedra dejándole ver la soledad que la rodeaba, sin duda la mayoría ya estaba en el estadio así que debía apresurarse, cuando sus pasos comenzaron a ser más veloces tuvo que detenerse de golpe.
En la puerta principal de la escuela estaba Scorpius de pie mirándola con sus ojos grises, sonriendo levemente aunque era algo un poco forzado, su mano sostenía una flor que le entrego en cuanto se encontró frente a ella. Sin duda la había estado aguardando todo este tiempo, realmente no estaba preparada para enfrentarlo de nuevo, lo había sacado de su mente gracias a James como siempre pero ahora se lamentaba de no haber planeado que hacer o decir.
-Hola Rosie.
-Hola… -. Volteo hacia sus costados rogando encontrar a alguien a su alrededor pero estaban solos -Debo irme, el partido está por comenzar y mis padres se lo perderán por buscarme.
Pasar a su lado pero él la detuvo tomándola suavemente por el brazo, algo que iba más con su personalidad normal a la que había mostrado la noche anterior -Rosie, por favor no huyas de mi…
-Y qué esperas que haga luego de lo que me hiciste…
-Yo sé que lo que estuvo mal y por ello te estaba esperando… quería… quería disculparme. En verdad lo siento, me pase de copas y no sé lo que me paso… debes creerme por favor.
Rosie vio su rostro arrepentido y bajo la mirada -Te creeré solo porque eres mi mejor amigo desde hace mucho tiempo pero lo que dije ayer era verdad… tú y yo no podemos estar juntos…
-Es por el ¿verdad? -. Susurro Scorpius mirándola amablemente y esta en cuanto escucho la pregunta levanto el rostro sonrojándose levemente.
-N -No sé de qué hablas… es solo que tú y yo no funcionamos como pareja, no te veo más que como mi amigo…
Scorpius dio un paso hacia a ella y sorprendiéndola un poco acaricio su mejilla mirando fijamente el moretón que oculto bajo maquillaje casi era imperceptible, cierto orgullo lo inundo y una sonrisa gustosa quiso escapar de sus labios al haberla marcado pero lo evito con todo su esfuerzo.
-Rosie… soy tu amigo hace demasiado y puedo ver cuando mientes… es por el que no puedes sentir algo más por mi ¿cierto?
La pelirroja suspiro y bajo la mirada alejándose un poco de la mano del rubio que gustoso saboreo el miedo silencioso que le tenía, un gran inicio de educación pensó mientras ella simplemente no podía callarlo más.
-Es por el…
Susurro a la vez que la alarma de segunda llamada se hacía sonar por toda la escuela, Rose dio un salto y miro su reloj de pulsera notando lo tarde que ya era. Intento, forzando su confianza a ir juntos pero el rubio negó alegando que había olvidado algo y que no había regresado aun por el por aguardarla. Ella se fue corriendo dejándolo atrás observándola mientras corría, una sonrisa al fin se dibujó en el rostro del Slytherin.
-Entonces… solo debo hacerlo desaparecer.
Dio la vuelta y se introdujo en la solitaria escuela…
Hola
Lamento la tardanza pero he tenido unos cuantos problemas familiares que incluyen hospital así que entenderán que no tenia ni tiempo ni ánimos para escribir pero aquí esta... deseaba que fuera una introducción simple pero como siempre se me fue de las manos jejejeje sorry, bueno espero que les haya gustado.
Por cierto, he decidido hacer huelga... si no me dejan comentarios en mi historia de " Extraviado" no trabajare mas rápido en el siguiente cap que ya esta en plantación casi escrito. xD Y obvio que también deben dejar en esta historia muahahaha lo se, soy mala
Saludos a todos