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Historia 130494 — capítulo 29
La gente se agolpaba en las entradas visibles, la gente de fuera de la escuela era casi contada y ellos aparecían por trasladores en una zona específica que el equipo de aurores había seleccionado. Todo mundo era revisado y se autentificaba sus nombres, la seguridad se encontraba en su máximo apogeo. El día era bastante frio con la nieve cubriendo todo lo que alguna vez había sido verde o amarillo, el blanco era total y los jóvenes estudiantes se encontraban portando sus abrigos y capas escolares junto alguna bufanda que no solo evitaba que el viento enfriara sus cuellos sino que también era una declaración silenciosa de su apoyo hacia uno u otro equipo. Esto era algo que se repetía hasta en los mismos aurores.
Uniformados en trajes oscuros con sus capas en las que colgaban exaltadamente sus placas oficiales, aquellas que usualmente solo llevaban entre sus ropas ocultas cuando se encontraban de incognitos pero en esta ocasión esto les daba un poco más de seriedad además de la capa con el sello mágico, la mayoría de las cosas eran inimitables pero este evento era tan serio que habían preferido llevar todo a la vista. Entre ellos no podían gritar algún apoyo durante el juego aunque lo disfrutarían de primera fila pero sus corbatas lo demostraban en silencio, el azul platinado y el rojo fuego era muy común entre todo el grupo de seguridad, las apuestas silenciosas llevaban semanas organizándose aunque claro sin que el jefe estuviera enterado o al menos no tenía seguridad sobre quien apostaba en contra de su hijo pero tampoco era algo que a Harry le molestaba. Ron por el contrario había apostado una buena cantidad a su ahijado y aunque Hermione le recrimino al encontrarlo cuando ya nadie los miraba le ordeno que apostara 20 galeones más.
Entre los aurores existía uno que resaltaba, no solo por el hecho de que su corbata era oscura como el resto de su traje o que su rostro luciera muy serio para el evento y festividad que lo rodeaba sino por su andar firme pero con cierto dolor que se notaba una vez que lo miraban atentamente. Gilbert Blake era un hombre grande y de cabello oscuro que mantenía su varita sujetada firmemente por su mano oculta bajo su capa, su mirada seria vigilaba a su alrededor mientras se paseaba por todos lados verificando que todo se encontrara en perfecto orden.
-Señorita, por favor retírese… los alumnos no pueden pasar por esta entrada.
-No, es que usted no entiende… yo…
-Señorita ya le dije que no puede pasar, entiendo que quiere el mejor lugar pero este es de acceso restringido ahora largo…
-Yo tengo asiento ahí, ahora permítame…
El joven auror desesperado empujo a la jovencita por los hombros cuando intento pasar y de inmediato Blake se acercó deteniendo -¿Qué pasa aquí?
-Esta joven que no entiende…
-No importa, eso no te da ningún derecho de tocarla… discúlpate ahora.
-Pero ella… -. Cuando el joven auror señalo a la joven y Blake la miro se tensó de sobre manera suspirando con desanimo suponiendo el desastre que aquello ocasionaría pero no tuvo tiempo de decir algo más cuando un joven alto de cabello azul brilloso se acercó para lanzar a un lado al joven que aún mantenía una mano levantada en contra dela joven -¡¿Qué demonios? Lupin!
-Es lo mismo que yo pregunto Smith -. El peliazul se interpuso anteponiendo su cuerpo al de la joven que lo tomo de la mano esperando que se midiera -¿Cómo se te ocurre ponerle una mano encima?
-Ella tiene la culpa, no entiende que los estudiantes deben ir por otra puerta y que esta zona es VIP -. Smith ya lucia bastante molesto y tenso pero se encogió un poco al ver como Ted Lupin se hacía demasiado grande mientras lo miraba de la peor manera.
-Ella es una de las mejores de su clase así que entiende perfectamente lo que dices el problema es que tú eres un imbécil.
-¡Lupin no te pases solo por ser ahijado de…!
-No me paso cretino, ella es la hija del general Weasley… -. Smith de inmediato perdió el color a la vez que sus ojos dejaban a su compañero y se posaban en la joven pelirroja de ojos brillantes -… la hija de la ministra Granger y la ahijada del mariscal Potter…
Rose miro con pena al pobre oficial que poco a poco iba perdiendo más el color hasta un tono verdoso mientras sus ojos no se apartaban de ella y cuando la lista termino se miró la mano con remordimiento para luego volver a mirarla pero de golpe Ted lo sujeto con firmeza mostrando su furia en su cabello azul que de golpe se volvió rojo intenso.
-Y es mi prima, así que como entenderás ella pertenece a este palco y como la vuelvas a tocar te romperé los huesos -. Al oficial no le pareció para nada las palabras del joven pero no pudo quejarse -Por supuesto, si el general Weasley y el mariscal Potter me dan tiempo a hacerlo antes de que ellos mismos te atrapen…
Rose sujeto el brazo de su primo y lo jalo suavemente -Teddy ya basta, solo fue un pequeño error…
-Me temo señorita Weasley que esto entra en lo que se llama una estupidez total, cualquiera reconoce a la familia del trio de oro -. Blake miro amable a Rose para luego recriminarle al joven silenciosamente que bajo la cabeza asintiendo.
-Señorita Weasley una disculpa…
-Está bien, solo cumplías con tu trabajo -. Rose le sonrió amable y el chico intento retornarle la sonrisa.
-Tan parecida a su madre -. Susurro Blake a la vez que Smith asentía y se retiraba, Ted beso la cabeza de Rose para luego abrazar con familiaridad al auror que gruño por lo bajo.
-Gil que gusto que ya estés de vuelta.
-Oficial Lupin le solicito que me suelte -. Ted ignoro la petición hasta que solo lo dejo para llevar a la pelirroja hasta la familia que enseguida comenzó a armar un alboroto saludándola. El hombre atento siguió cada movimiento clavando su mirada en la ministra Granger que con una sonrisa abrazaba a su pequeña hija, una hermosa imagen pensó el hombre a la vez que una sonrisa de costado aparecía en su rostro.
Harry sonreía junto a su esposa aceptando los buenos deseos de la primera ministra francesa que bien sabía que su hijo participaría en aquel juego mientras Hermione y Ron se burlaban silenciosamente por el pésimo francés del jefe de aurores aunque por suerte Ginny lo manejaba más fluidamente.
A sus espaldas Kingsley saludaba con efusividad a su viejo amigo, el ministro de asuntos muggles Arthur Weasley y a Molly aunque esta última se encontraba más ocupada organizando a sus hiperactivos nietos.
-Victorie, querida ven aquí y descansa, en tu estado no debes estar mucho de pie -. La rubia beso la mejilla de su abuela al pasar a su lado y con ayuda de su madre y su esposo, Ted, paso hasta casi el otro lado de la fila de los asientos -¡Fred y Louis dejen de empujarse! ¡Molly y Lucy dejen de pelear y ya tomen asiento!... ¡Hugo deja de robarte los bocadillos! -. El pelirrojo no pudo evitar sonreír mientras se tragaba casi de golpe un pastelillo de calabaza que su abuela había llevado, se acercó y con una sonrisa tierna le limpio el resto de migajas que se le había quedado en los labios al chico para luego besarlo en la frente -Anda a sentarte… ¡Dominique y Roxanne a sus sitios! ¡George deja de tontear junto a tu hijo, a tu lugar tu mujer! -. George bufo desanimado y regreso junto a su esposa que rio al verlo regañado.
Cuando la ministra francesa se ocupó de saludar a otros ministros, Harry y Ginny descansaron a la vez que sus amigos se reían de ellos pero antes de que la pareja pudiera defenderse un chico se acercó corriendo con una brillante sonrisa. Harry estaba acostumbrado a ello y hasta Ron y Hermione pero el chico no miraba a ninguno sino a Ginny que le sonrió con dulzura.
-Señora Potter me daría un autógrafo… tengo todas las grabaciones de sus juegos y hasta una camiseta de las Arpías aunque mi hermana dice que no es muy masculina pero da igual porque la conseguí con su número y… y… yo soy su máximo fan.
Los adultos estaban un poco confundidos por la velocidad de habla del chico pero Ginny no, al contrario sonrió brillantemente y le firmo la camiseta del chico -Muchas gracias, no dudo que seas mi mayor fan.
-Y también de Sirius, él es mi amigo y me firmo mi libreta y también Lilly… y…
Ginny lo miraba sonriendo escuchándolo atentamente hasta que un grito llamo su atención, a las espaldas del niño apareció Elena corriendo agitadamente y su rostro se llenó de pánico al ver a quien estaba molestando su hermano.
-¡Andy! -. Lo jalo hacia su lado para que guardara silencio y con el sonrojo en sus mejillas le sonrió a la mujer -Señora Potter disculpe a mi hermano es un poco molesto, lamento su la molesto.
Ginny sonrió y Harry se acercó para abrazarla por la cintura -Elena que gusto.
-¿Ya saben que eres novia de Sirius? -. Los padres del joven soltaron la carcajada al ver como la pobre chica deseaba morirse enseguida en especial cuando noto las miradas dela familia Weasley.
Rose saludo a Alice que al igual que Frank habían sido invitados al palco privado pero ambas confundidas giraron al ver el gran alboroto que se traían las mujeres de la familia y con gran molestia la pelirroja tuvo que aguantar ver como Elena era saludada y casi secuestrada por la familia al igual que su hermano aunque este se escapó unos momentos para ir a mostrarle a su padre la camiseta recién firmada.
Harry y Ron sonreían mirando el alboroto y los vagos intentos de sus esposas por ayudar a la joven que con una sonrisa elegante plantada en su rostro intentaba no entrar en pánico. El pelirrojo miro a su amigo que miraba a su alrededor y luego a su reloj -¿Conoces a su familia?
El pelinegro regreso su atención a la joven y negó -No realmente… solo sé que regresaron luego de la caída de Voldemort y que en algún tiempo nuestra familia tuvo algo que ver pero no estoy seguro, no he tenido tiempo de revisar los documentos de mi padre.
Ron también la miro -Es guapa, bueno, no es que esperada que Jimmy estuviera con una fea pero ella es muy linda -. Harry asintió a las palabras de su amigo -Aunque realmente tengo un poco de duda sobre quien es su familia.
-Solo es un noviazgo de instituto, no veo porque la preocupación.
-Tal vez pero también puede que sea algo más serio y no sé, algo no me gusta -. Susurro Ron.
Harry asintió dándole la razón a la vez que su mirar volvía a recorrer el estadio rediseñado para la ocasión con cierta tensión -Lo sé, a mí también hay algo que no me gusta…
El estruendo de la multitud hacia vibrar cada madero sobre la que se encontraba, los pasos apresurados y las diferentes explosiones por la proximidad del inicio del evento retumbaban en sus oídos mientras ellos, los combatientes, se preparaban en silencio.
Tal era el silencio que el ruido de las ropas al moverse se escuchaba como un susurro, sus pasos de un lado a otro resonaban con un eco que golpeaba sus oídos y el agua corriendo en una llave parecía una cascada aunque solo era un grifo de donde unas manos acunaron un poco para luego llevarlo hacia su rostro refrescándolo, intentando que calmara sus ánimos, la excitación que saltaba en su interior con desesperación por la acción.
James se miró unos momentos en el espejo a la vez que el agua se escurría por su rostro delicadamente, sus ojos se concentraron en revisar una última vez su uniforme oscuro y firme que debía protegerlo un poco al menos o eso se suponía. Sus botas altas eran del mismo tono aunque tenían cierto brillo a los costados en color vino y cubrían hasta sus rodillas donde comenzaba a verse el pantalón de tela ligera y resistente, la camiseta negra sin mangas se encontraba oculta bajo una clase de peto que también tenía vivos solo que en el centro formando un poco la cabeza de un dragón. Acomodo su varita en el bolsillo oculto del costado de su pantalón y avanzo hacia sus compañeros que finalizaban su preparación, tomo sus muñequeras oscuras y se las coloco probando que sus manos tuvieran buena movilidad.
Samantha se acercó a él con su cabello rubio sujeto en una trenza desordenada que dejaba escapar algunos cabellos pero que le daba cierto toque coqueto que sin duda necesitaría para las fotografías, sostenía entre sus brazos una capa roja que atoro en los hombros de su amigo y que citaba a la altura de su espalda "S.P. Weasley". El joven hizo lo propio por ella y se sonrieron un momento antes de mirar a su equipo que ya se encontraba completamente listo.
-Este día debemos jugar limpiamente, dar todo de nosotros y divertirnos, eso es lo más importante -. Los chicos confundidos miraron hacia su capitán que soltó estas palabras casi con monotonía pero al terminar bufo cambiando su mirada a una más seria -Si pregunta la ministra Granger lo he dicho… -. El equipo sonrió entendiendo -… ahora, desde el primer día que nos reunimos como equipo hemos sabido que somos únicos, geniales y extraordinarios… este día es el comienzo del torneo más grande al que podremos asistir juntos, para la mayoría este es nuestro último año y todos deseamos ese maldito trofeo -. Los chicos vitorearon asintiendo a la vez que levantaban sus escobas y gritaban férreamente reuniendo toda la fuerza que en su interior existía -Somos extraordinarios… es hora de mostrarlo.
James coloco su mano al centro y todos lo imitaron, la última fue Sam que sonrió -Enseñemos que es magia pura… ¡Durmstrang!
"¡Buen día, Hogwarts!
Hoy es un precioso día para el quidditch, aquí les habla su narrador deportivo favorito… Lee Jordan.
Los asientos están completamente abarrotados, los dulces y las bebidas rolan por las manos de los asistentes, las máximas autoridades y estrellas del mundo mágico están listos… ¿el público está listo?"
La multitud soltó un estruendoso vitoreo que provoco la sonrisa del hombre que se encontraba quitándose la corbata, bufanda y capa para estar más cómodo…
"… entonces es momento…"
Un sonoro crac se escuchó por todo el estadio y una especie de fuego artificial salió disparado desde el centro del campo para explotar sobre la cabeza de los asistentes, las luces provocaron el silencio pero al caer como lluvia sorprendieron al oscurecer todo por completo, una especie de manto oscuro rodeo al estadio hasta lo más profundo del cielo lleno de nubes de tormenta de las que escapaba ya agua nieve.
Los asistentes gritaron llenos de excitación…
"Hoy tenemos a dos titanes juveniles del quidditch, desde el sur con hermosos curvas y sonrisas que encantan a cualquiera… vienen para nosotros desde el colegio de magia francés, el equipo de… ¡Beauxbatons!"
A lo lejos un punto azul y brillante comenzó a destacar entre la negrura del cielo, conforme se acercaba se agrandaba más y más hasta llegar al centro del campo con gran velocidad explotando aparatosamente sorprendiendo a la vez que soltaba brillos por doquier. El equipo francés formo un perfecto circulo y con una reverencia saludo a su público que lo vitoreo con fuerza, gritando sus nombres.
Un nuevo resplandor y volvieron a unirse en solo un rayo que dibujo en los cielos un unicornio que galopo por todas las gradas soltando brillo sobre los asistentes para al final detenerse frente a sus aros que ya habían sido decididos.
"¡Hermoso, hermoso, hermoso! Este equipo siempre prepara entradas extraordinarias mostrando la belleza de sus componentes y sin duda esta noche lo hicieron con elegancia y simpleza.
Nuestro segundo titán y no por ello menos importante, viene desde el este donde el frio te puede matar y es el bello hogar de los dragones por ellos de su apodo, solo poderosas criaturas pueden sobrevivir a ese clima y ellos lo aman. Con ustedes, el equipo de… ¡Durmstrang!"
La gente miro al cielo esperando a ver algo que simplemente no aparecía y confundidos miraron a todos lados hasta que un flamazo llamo su atención a una zona baja del estadio que se encontraba a 3 o 4 metros del suelo en medio de entre el campo y el comienzo de las tribunas. Los flamazos azulados y rojos siguieron solo como pequeñas luces hasta que se concentró tanto el humo de color que con una intensa flama de golpe aparecieron los jugadores caminando entre el fuego como si nada.
El silencio era sepulcral así que el chasquido dado por el capitán fue perfectamente escuchado, los chicos se elevaron en el aire con sus escobas y gracias a un hechizo sus capas rojas brillaban ondeando mientras recorrían todo el estadio mostrando piruetas espectaculares que arrancaban exclamaciones al público. En el centro del campo James se puso de pie sobre su escoba y concentrándose miro a Samantha que venía en dirección contraria a toda velocidad, pudieron escuchar cómo la gente dejaba de respirar mientras ellos se cruzabansaltando a la vez, el joven realizo una voltereta de costado rozando su cabeza con los pies de la chica que se había lanzado en una especie de pose de patada voladora. Ambos aterrizaron sobre sus escobas que se rozaron soltando chispas y en cuanto cayeron la gente exploto en un estruendo.
Los demás chicos siguieron luciéndose mientras James de pie sobre su escoba se dirigió hacia su madre que le sonrió llena de orgullo al igual que su padre que se mantenía junto a los primeros ministros, el joven beso la mejilla de Ginny y siguió su camino entre las gradas aunque bajando un poco su velocidad al saludar a su familia sorprendiéndose de encontrar ahí a Elena que lo miraba con sonrojo y a la que le guiño el ojo con una sonrisa dejando su pose dura por unos momentos pero no solo la dejo con ella, al pasar frente a Rose la miro con ternura y bajo la cabeza como silencioso saludo antes de salir disparado al centro de la cancha junto a su equipo.
Con gran velocidad se unieron todos de golpe formando un embudo hacia el cielo que de pronto exploto y cambiando el hechizo de sus capas hicieron un dragón oscuro, atemorizante que sin piedad escupió una ráfaga de fuego azul hacia el unicornio que con su cuerno al frente brillando galope para encararlo en el centro donde se toparon produciendo una gran explosión que alejo por completo la oscuridad del estadio por unos segundos…
"¡Wow, que entrada! ¡Vaya forma de presentarse de estos dos equipos! Ambos son bien conocidos y sus fans se cuentan por miles en toda Europa y algún otro lugar del mundo. Ahora los jugadores se preparan tomando sus posiciones y dejando que las autoridades prepararen los últimos detalles para el comienzo.
Un dato interesante, el capitán del equipo búlgaro es nada más y nada menos que Sirius Weasley, y como sus fans sabrán, siempre que su madre va a alguno de sus juegos se detiene a besarla. Ginny jamás ha confesado que le susurra su hijo pero espero que algún día me dé la exclusiva así como a que equipo ira su hijo, las ofertas sin duda lloverán luego de verlo en este mundial… yo lo he visto y es extraordinario y ahora guardemos silencio…"
Los primeros ministros se pusieron de pie y con una gran sonrisa sostuvieron juntos la snitch hasta que la dejaron ir, esta se perdió de inmediato de la vista aunque se podía observar a ambos buscadores intentando rastrearla.
Kingsley elevo su varita y sonrió -Espero que este evento sea todo lo que esperaban y más, jóvenes confiamos en su brillantes en este deporte y con ansias esperamos que lo demuestren… sin más ¡Que comience el juego!
Una potente luz salió disparada de su varita y exploto en los cielos a la vez que Harry lanzaba varios hechizos de protección para luego sentarse junto a su esposa.
"La señorita arbitra traída desde China deja escapar la bludgers que sin miramientos comienzan sus agresiones sobre los jugadores que ya están en el aire pero las esquivan con facilidad… toma la quaffle y se eleva en los aires para quedar entre los capitanes que previamente se han saludado con un justo y enérgico apretón de manos… ¡es tiempo señores, el momento ha llegado! ¡La bola es lanzada a los aires y la batalla comienza!"
La multitud vitorea llena de excitación con sus ojos clavados en los cielos ignorando lo que oculta la penumbra…
Ups, se me paso un poco la mano espero que no les moleste xD
Saludos