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Historia 130494 — capítulo 3

James se vistió en total silencio fajándose perfectamente la camisa dentro de su pantalón planchado casi con dedicación para luego anudarse la corbata lo mejor posible y luego ponerse el saco encima abrochándose solo el primer botón de arriba hacia abajo; tomo su mochila y salió en silencio de la habitación, apenas y llego a la sala común y los saludos de las chicas llegaron, algunas nerviosas y otras con visible descaro pero el solo respondió secamente a cada uno intentando no darles alas y solo ser amable; salió y comenzó a caminar por los pasillos en total silencio recordando como esa escuela ya no tenía secretos para él, aun recordaba como desde su primer año había buscado cada pasadizo, cada cuadro interesante, cada gárgola hermosa con tanto entusiasmo que varias veces olvidaba que tenía que cuidarse de no ser descubierto ya que el mapa del merodeador no estaba en su poder para ayudarlo, su padre desconfiaba demasiado de el para entregárselo pero sí le dio la snitch de su abuelo que guardaba como un tesoro.

¿Qué sentía en ese momento?... soledad, sin duda sería la mejor respuesta y sin que se lo pudiera imaginar no se sentía en casa, ahora, añoraba con todas sus fuerzas los fríos pasillos de Durmstrang; aquellos donde aun desconocía cosas y que había querido investigar por simple curiosidad pero el respeto a su mentor era demasiado para escapar de noche aunque por suerte había tenido desde su llegada a alguien que lo guiaba mostrándole lo divertido de aquel frio lugar, aquí tenia calor. No había dejado de recibir saludos a lo largo del camino hacia el gran comedor, la mayoría eran chicas que le guiñaban el ojo coquetamente y el ignoraba preguntándose en su interior sí antes lo saludaban tanto, sí antes era tan cotizado pero sabía que la respuesta era afirmativa, su inmaduro yo se había ocupado de que así fuera aunque ahora no podía evitar preguntarse… ¿el pequeño James estaría feliz con su nueva visión de la vida? Lo más posible es que no; aun recordaba cómo se alborotaba el cabello a cada momento para hacer más grande su parecido con su abuelo, con su padre que era una leyenda y que por su solo nombre había tenido grandes beneficios, que estúpido sonaba eso ahora.

En la puerta del gran comedor se topó con Scorpius Malfoy -Buenos días, Potter - saludo el rubio casi por compromiso.

-Buen día, Scorpius… es un placer verte de nuevo -James le regalo una sonrisa amable que dejo totalmente aturdido al rubio; jamás se habían llevado bien, su antiguo yo había detestado siempre a ese el mejor amigo de su hermano y prima solo por su apellido, solo por su casa y ahora se daba cuenta que era solo un estúpido niño mimado, y eso, le daba una profunda vergüenza, una profunda tristeza.

Se sentó en la mesa roja observando el menú del desayuno y en silencio comenzó a servirse varias porciones en su plato cuando noto como todos sus primos se sentaban a su alrededor, al parecer la tradición Weasley de desayunar juntos aún no se perdía; Rose se sentó frente a él intentando no mirarlo fijamente pero el que se viera tan guapo con el uniforme no le ayudaba mucho, Fred llego casi golpeándolo -¿Qué hay Jimmy? - le sonrió el pelirrojo a su primo que solo movió la cabeza como saludo -Oye ¿Qué haremos hoy? -Rose enseguida noto como James serio tomaba aire.

-Yo pasar el día con mi hermana, se lo prometí y tú no tengo idea - casi todos voltearon a verlo sorprendidos igual que Fred y Louis que se habían quedado de piedra al escuchar sus frías palabras.

-Lo entiendo, mucho tiempo lejos ¿cierto?- el pelirrojo le sonrió a su primo que asintió sin darle importancia -Pero ya mañana veremos qué hacer para festejar tu regreso en grande-Fred soltó la carcajada sin notar como James hacia una pequeña mueca de molestia mientras en su mente se formulaba una pregunta ¿Cómo se podía estar rodeado de gente y aun sentirse solo? Rose estaba simplemente desconcertada observándolo comer, como siempre en un plato Weasley estaba lleno de todo un poco pero ya no comía como una bestia sino era todo lo contrario haciendo que ese pequeño detalle fuera grabado por la pelirroja cuando noto a un chico de Slytherin de primer año que no dejaba de observar nervioso la espalda de su primo pero dejo de poner atención cuando las lechuzas entraron al gran comedor como un enorme ejército.

Era el primer día, eso quería decir que las lechuzas estaban trayendo todo aquello que se había olvidado; Hedwig II voló hasta posarse delante de James que la observo sonriendo levemente y con tranquilidad le quito las cartas de sus padres de su bolsita que estaba amarrada en la pata del ave que lo miraba con desconfianza, el chico amablemente le ofreció un trozo de salchicha que lentamente y casi dudando fue comido por el ave; James sonrió y suavemente acerco la mano al ave que lo seguía mirando con desconfianza pero con lentitud dejo que la acariciara y este con suavidad lentamente le recordó quien era, el ave ulo suavemente dejando entender que las caricias le agradaban pero el chico la soltó para que continuara su trabajo y esta antes de partir a la siguiente mesa le di un picotazo cariñoso en la mano para luego emprender el vuelo.

James observo las dos cartas de sus padres identificando casi enseguida la de cada uno pero de pronto una lechuza rojiza se posó frente a él haciéndolo sonreír feliz como lo hacía antes, esto no pasó desapercibido a Rose que con mucha obsesión intentaba ver de quien era; el chico suavemente le quito su cargamento al ave para luego acariciarle la cabeza con fuerza mientras esta ulaba sin parar disfrutándolo -Debes tener hambre - susurro James y le extendió su plato al ave que lo miro y luego al plato para enseguida de nuevo a el que asintió sonriendo y sin más el ave comenzó a picotear la comida sin que al chico de ojos avellanas le molestara en lo más mínimo, observo con una sonrisa plasmada en su rostro la carta pero de pronto volteo encontrándose frente a él al niño de primero que antes había estado observándolo casi al otro lado del comedor.

-Hola- susurro nervioso el niño sintiendo como la mayoría de las miradas de la mesa roja estaban en el al igual que en la mesa verde.

-Hola -James le sonrió amable intentando darle confianza.

-Tu… tu eres Sirius Potter, jugador del Durmstrang selección ¿cierto? -James se sorprendió ante la pregunta pero asintió sin quitar su sonrisa -Me… me… ¿me podrías dar un autógrafo? Mi papá y yo siempre vemos tus partidos, eres el mejor - el niño sonrió con más confianza aunque aun visiblemente nervioso.

-Claro -James tomo el librito que el niño que extendía -No sabía que en este lado de Europa vieran los juegos- firmo con rapidez en una hoja.

-Mi papá estudio en Durmstrang así que aún sigue la liga desde que se vino a vivir aquí - el niño miro ilusionado como James le daba la vuelta a la hoja y en una en blanco volvía a plasmar su nombre junto con una pequeña dedicatoria.

-Pues es un gran honor para mí… ¿sabes? Sí quieres dile a tu papá que venga a la próxima visita a Hogsmeade y me tomare una fotografía con ustedes ¿te parece? - el niño asintió con muchísima fuerza.

-¡Wow! Gracias, espero que no haya problema porque soy de Slytherin - susurro el niño un poco desanimado; Rose sonreía mientras veía a James tratar con el niño cuando de pronto noto que una guapa chica rubia que estaba llegando al gran comedor veía al niño sorprendida y casi corría para estar a su lado.

-Andy ¡¿Qué haces?! -la chica observaba al pequeño aunque miraba cada tanto al resto de la mesa que no le había quitado los ojos de encima.

-¡Él es Sirius Potter!

  • la chica no entendió la emoción del pequeño que soltó un bufido -El jugador de quidditch que nos gusta a papá y a mí - la chica al fin entendió.

-Ok… ok pero ¿Por qué lo estas molestando? - según parecía era la hermana mayor.

James sonrió amablemente -No me molesta, de hecho, estoy muy feliz de saber que tengo tan buenos admiradores - se puso de pie tan alto como era haciendo que la chica tuviera que mirar hacia arriba pero él estaba ocupado con el pequeño y se puso a su altura -Gracias por alegrarme el día y puedes hablarme siempre ¿ok? A mí no me importa para nada de qué casa seas… de ahora en adelante eres mi nuevo amigo ¿entendido?- le extendió la mano al niño que entusiasmado enseguida se la estrecho asintiendo -Ahora ve a desayunar para que vayas a clase -el niño asintió.

-Gracias Sirius - el pequeño le sonrió feliz y James le alboroto el cabello sin quitar su sonrisa.

-Que tengas un gran primer día - el niño asintió y sin más salió corriendo hacia su mesa sujetando su pequeña libreta como si fuera un gran tesoro.

La chica le sonrió amablemente a James -Gracias - susurro sonrojándose un poco al poner toda su atención el guapo chico que estaba frente a ella.

-No es nada, en verdad, yo soy el que agradezco este momento -James le sonrió encantadoramente haciendo que la chica soltara un pequeño suspiro que no pasó desapercibido a Rose al mismo tiempo que observaba como se sonrojaba más la chica.

-Bueno… me voy… ten un lindo día - comenzó a caminar hacia atrás sin dejar de mirarlo a los ojos y este le sonrió.

-Igual tu -James la observo cuidando que no se tropezara antes de llegar a su mesa y cuando esta se sentó el hizo lo mismo aunque noto como de vez en vez lo volteaban a ver el grupo de chicas que estaban con la rubia y ella también aunque sonrojada algo que comenzaba a hacer que se le coloraran las orejas a Rose pero el chico simplemente volvió a su mundo sin importarle las miradas incrédulas que le daban sus primos y muchos de los chicos de la mesa.

Hola, muchas gracias por sus comentarios y que listas xD Como notaran estoy un poco harta de James gamberro de siempre espero que les guste lo que le estoy haciendo x) Bueno, sin mas espero verlos pronto y saludos a todos y ya saben que pueden mandarme amenazas de muerte sí escribo muy mal

estoy pensando hacer los capítulos mas grandes ¿que opinan?

Sin mas que decir... bye bye