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Historia 130494 — capítulo 34

Draco le sonrió levemente al joven tendido sobre la cama, las maquinas lo rodeaban y una poción espesa color crema se encontraba lista y servida en un vaso de cristal sobre una mesa de ruedas. Entre sus manos se encontraba un porta papeles donde un sinfín de números desfilaba y el los observaba asintiendo sin parar, sentía su corazón acelerado pero ante la vista del joven que no la apartaba de su semblante aparentaba que todo se encontraba bien, que nada le preocupaba.

En lugar había sido vaciado; hace tan solo un par de horas habían llevado a Samantha a su casa junto con su padre aunque este había vuelto y ahora se encontraba a fuera con la demás familia del chico incluyendo a su novia que parecía perdida aun cuando los demás intentaban integrarla, ella permanecía mirando hacia la puerta sintiendo como un nudo en su garganta se apretaba más en su cuello.

Albus intento tomarle la mano pero esta lo rechazo casi sin notarlo, el soltó un suspiro y se fue junto a su hermana que se aferraba con fuerza a los brazos de su abuelo que intentaba convencerla que no pasaría nada malo aun cuando su propia esposa no dejaba de temblar. Era la primera ocasión que la familia se encontraba tan silenciosa hasta el punto que a McGonagall se sorprendió pero no podía culparlos, ella misma no sabía que decir o si quería decir algo.

Rose se aferraba a su padre, intentaba que las lágrimas no se asomaran pero ellas se acomodaban en sus ojos aguardando el momento perfecto. En su semblante se podía ver el dolor y la necesidad de estar a su lado pero no lo permitió el sanador, en su lugar solo sus padres se encontraban en el interior; su cuerpo temblaba sin parar y aunque su madre le sujetaba la mano intentado calmarla esta no lo lograba, ignorante de las miradas furiosas que recibía desde el otro lado de la sala donde Scorpius permanecía recargado en un pilar.

Ginny acaricio suavemente la mejilla de su hijo y este le sonrió levemente, o lo que el tubo que aún permanecía en su boca le permitía, sus ojos caoba se fijaron en los de su pequeño y le susurro que todo estaría bien mientras Harry le sujetaba la mano con firmeza sintiendo como a cada momento que veía a su hijo de aquella manera, algo se desgarraba en su interior.

Draco dio un paso al frente dejando el porta papeles en la mesilla -James ¿estás listo? -. El chico parpadeo una vez con firmeza y decisión en su mirar -Estupendo, por favor apártense -. Susurro mirando a los padres que con cierta reticencia obedecieron aunque antes cada uno lo beso -Ya se los he mencionado pero debo repetírselos… esto le va a doler -. Ginny asintió abrazándose a sí misma aun cuando su esposo quiso sujetarla, se alejó -Alguien debería ir a fuera para calmarlos…

-Yo no me moveré de su lado -. Afirmo Ginny.

Harry la miro e intento decirle algo pero esta jamás le regreso el gesto, suspiro y asintió -Te veo luego, campeón.

James parpadeo y lo vio alejarse, todo se quedó inmóvil hasta que escucharon como la puerta se cerraba y entonces Draco se acercó al vaso, lo sujeto acercándose al cuerpo atado a las maquinas -¿Listo? -. La respuesta fue afirmativa y entonces se giró hacia la madre que temblaba de pies a cabeza -¿Lista? -. Ginny lo miro con firmeza y asintió. El sanador suspiro y se acercó más al joven hasta tocar su mentón con su mano que se lo hizo más hacia atrás con suavidad y lentitud para no lastimarlo -Jimmy, necesito que te relajes y que lo dejes pasar ¿ok?

Respiro profundamente y cerró los ojos tratando de que su garganta se relajara aun cuando el tubo le estorbaba bastante para ello, aun así respiro profundamente intentándolo hasta que sintió que era el momento y levanto la mano con el pulgar arriba. El sanador de inmediato tomo una jeringuilla que lleno con el contenido del vaso del cristal, lo acomodo junto al tubo en el interior de la cavidad introduciéndolo en el cuerpo lentamente.

El sabor era sumamente amargo y hasta en cierta forma acido, apretó los ojos soportando las ganas de toser o querer escupir aquello que sin interrupciones bajaba por su garganta dejándola pastosa y hasta granulosa pero no se quejó, no quería hacer nada que preocupara a su madre y por ello soporto hasta que se terminó.

Draco se apartó llevándose la mesa de metal con él y se colocó junto a Ginny que aguardaba en silencio -¿Cuánto tardara?

-No demasiado, es bastante rápida… no queremos que sus efectos se presenten cuando no haya nadie presente.

La mujer asintió y volvió a mirar a su hijo que lucía igual pero de pronto lo noto, vio como este apretó sus puños con todas sus fuerzas a la vez que sus ojos. Sin aguardar autorización se acercó a él y tomo una de sus manos, este dejo escapar una especie de estornudo pero ambos adultos notaron que no era eso si no un intento de acallar un quejido.

Aunque trato que no pasara, su garganta dejo escapar un profundo quejido…


Harry se encontraba sentado en la sala de espera junto a su mejor amiga que intentaba calmarlo, podía reconocer esa mirada perdida y llena de resentimiento, y no era la única. Ron también lo había hecho y por ello en el trabajo intentaba mantenerse siempre a su lado para que no cometiera alguna estupidez, era el mismo dolor que lo enloqueció durante su quinto grado cuando perdió a Sirius pero ahora todo era peor. En especial con el semi abandono de Ginny que se negaba a hablarle por más que fuera necesario, de hecho todas las decisiones sobre su hijo las tomaba solo ella sin siquiera consultarlo, en la familia ya se temía que se separaran.

Las quejas de James poco a poco empezaron a ser más audibles llamando la atención de todos en la sala; algunos miraron hacia la puerta con la creciente necesidad de entrar pero se resistían mientras otros cerraban los ojos con dolor. La sra. Weasley no pudo soportarlo más y salió del lugar derramando lagrimas sin parar, Fleur la siguió junto a Victorie que se encontraba muy sensible así que fue mejor llevarla lejos de aquello o al menos eso pensó Teddy que apretaba sus puños e intentaba no derramar sus propias lágrimas.

Lilly se aferró aún más de ser posible a su abuelo que intento no llorar aunque le estaba costando bastante; Elena se abrazaba a sí misma en silencio llorando silenciosamente bajando la mirada y negando una y otra vez hasta que Albus se acercó a ella desde atrás, sin importarle nada la rodeo entre sus brazos y dejo que se recargara en el pero al sobresaltarse ella vio por un instante a un más que satisfecho Scorpius que intentaba acercarse a Rose solo que esta se encontraba sujeta a su padre ocultándose contra su pecho…


-Todo va a estar bien, cariño… aguanta… por favor, aguanta -. Susurro llorosa Ginny mirando a su hijo que sin importarle sus otras heridas se retorcía en la cama aunque no podría dañarse ya que había sido sujetado con anterioridad.

Draco se encontraba atento a las máquinas y de pronto dio un salto -¡Ginny, suéltalo! -. La pelirroja lo miro confundida y este se acercó a ella corriendo -Suéltalo ¡ahora!... debemos alejarnos antes de que…

Hubo una onda mágica que los lanzo hasta casi el otro lado de la enfermería, el estruendo fue escuchado a fuera y sin esperar Harry se puso de pie corriendo al interior encontrando a su esposa en el suelo. La ayudo a levantarse, por suerte esta se encontraba aturdida así que lo permitió pero luego se giró hacia el sanador que se levantaba con lentitud.

-Draco ¿Qué fue eso? -. Gruño Harry mirándolo.

El rubio suspiro -Es su magia… cuando un cuerpo está en ataque este responde por instinto y ya que lo tenemos sujeto, solo queda el poder mágico.

Harry se giró hacia su hijo que no dejaba de gruñir hasta que hubo un crujido que lo hizo soltar un alarido a la vez que el aire escapaba de su cuerpo al igual que el poco color que sus mejillas habían recuperado; Ginny no lo soporto y se volteó apretando los ojos sintiendo la creciente impotencia en su pecho al igual que su esposo que sintió un par de lágrimas derramándose por sus mejillas mientras sus ojos esmeraldas se negaban a dejar de verlo.

-Sédalo… por favor, sédalo -. Susurro el padre sin fuerzas.

El sanador bajo la mirada -Lo siento pero no puedo…

-¡Pero está sufriendo demasiado! -. Vocifero la pelirroja acercándose de nuevo a su hijo que aun cuando ya no tenía fuerzas continuaba luchando contra el creciente dolor.

-El dolor duraría más…

De pronto; James se quedó inmóvil. Permaneció con los ojos cerrados y los puños apretados, sus dientes se clavaban sin contemplación en el tubo de respiración y aun cuando lo único que podía sentir era dolor; su mente se enfocó. Porque ahí en el interior lo sentía, su magia burbujeaba como si se encontrara cocinándose a fuego lento y eso era más importante que el dolor, trato de concentrarse, de alejarse de las palabras de su madre que empezaba a temer que algo malo hubiera pasado al verlo tan quieto.

Alejo todo mientras con desesperación trataba de controlarse.

La máquina empezó a replicar con mayor fuerza y confuso, Draco intento ver que estaba mal. No le costó demasiado adivinarlo, en especial con la silenciosa vigilancia del profesor Dumbledore y Snape que lo miro con firmeza y silenciosa amenaza.

El rubio se giró hacia Harry -Tenemos un problema.

El auror no necesito leerle la mente para comprender, desenfundo su varita y corrió al centro de lugar elevándola mientras varios conjuros de fortificación eran susurraros con presura por sus labios.

Dos crujidos a la vez, un alarido más fuerte que el anterior a la vez que una onda que lanzo a su madre por los aires y a su padre casi contra la puerta principal. El sanador se golpeó contra la pared en un golpe sordo, terminando desfallecido en el suelo…


Todos escucharon el nuevo estruendo y alarmados levantaron sus cabezas. Rosie reconocía esa sensación hormigueante y poderosa que recorría su cuerpo, y entonces lo supo; alejo su cabeza del pecho de su padre y miro hacia la puerta, un nuevo resplandor junto a un empujón que movió  la mayoría.

Corrió hasta la puerta; Ron y Hermione trataron de pararla pero se les escapo, un nuevo golpe que la tiro de sentón al suelo pero aun así no dejo su idea y se aferró al pomo de la puerta. Viktor corrió hasta a ella y le ayudo a soportar un nuevo golpe, un sonido como de un cristal al romperse llego a sus oídos y entonces supieron que lo que les impedía abrir la puerta simplemente ya no estaba.

Ambos entraron ignorando los gritos a sus espaldas; al ver el lugar en trizas se quedaron un instante inmóviles pero el pitido ensordecedor de las maquinas les dijo que no era el momento. El profesor se acercó a Harry que sangraba de su frente caído junto a las puertas mientras Rosie corría hasta su cama deteniéndose solo un momento para ver a su tía que intentaba ponerse de pie aunque en su mirada se notaba lo atontada que estaba.

La dejo de lado y fue a su lado; James había cortado el grueso tubo de respiración con sus dientes, las palmas de sus manos sangraban levemente por las pequeñas heridas que sus uñas se habían provocado, su rostro parecía un pergamino y sus ojos permanecían cerrados.

Escucho a sus huesos nuevamente crujir y cerró los ojos con dolor e impotencia que se acrecentó al escuchar su desgarrador quejido, miro a todos lados buscando al sanador hasta hallarlo en el suelo. No sabía qué hacer, solo se le ocurrió hablarle.

-Sirius, basta… vas a romper todo… respira profundo -. Susurraba sin parar y sin que sirviera de nada, con pánico miro a su alrededor y noto las miradas de sus profesores.

-Rosie… -. Dumbledore le sonrió con su usual amabilidad y calma aun cuando ella estaba a punto de llorar -… debes alejar su mente del dolor.

Miro a James mientras su mente buscaba algo con desesperación hasta que una sola idea se abrió paso. Sin pensarlo, coloco sus manos en las mejillas frías y se acercó colocando lentamente sus labios sobre los de él…