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Historia 130494 — capítulo 6
Rose lo busco con la mirada en la comida y la cena, lo busco por los pasillos y por las aulas vacías pero en todo el día no volvió a ver a su primo; sabía perfectamente como todo el mundo lo que había pasado con Fred pero eso no era lo que la preocupaba, era Albus que se negaba a tocar el tema de su hermano al punto de que su sola mención lo hiciera enfurecer y eso debía parar ya pero para que eso pasara debía hablar con James solo que no lo encontró.
Sin saber cómo el sueño la venció mientras tramaba un plan para atraparlo y casi obligarlo a hablar, bueno, hablar más que un buen día; su mente estaba en blanco y eso le encantaba, durante sus sueños era donde usualmente podía despejar su mente que siempre estaba trabajando, aprendiendo y analizando pero esos pocos momentos de silencio eran tan valiosos como todos los libros de la biblioteca; lástima que como todo en esta vida, el gusto le duro poco. Aún tenía los ojos cerrados pero suaves risitas comenzaron a llegar a sus oídos, la fresca brisa de la mañana atravesó sin problemas lo doseles de su cama haciendo que su piel se erizada completamente y eso termino provocando que las risitas así como los sonidos de la mañana aumentaran de volumen hasta el punto que sus ojos se abrieron casi por instinto.
Rose no pudo evitar soltar un gruñido mientras se estiraba aun recostada, las estúpidas risillas de sus compañeras de habitación la molestaron aún más hasta el punto que sintió su magia exigiendo salir a callarlas pero respiro profundo calmándose un poco a la vez que hacía a un lado los doseles de su cama; miro a su alrededor y se sorprendió al ver las camas vacías cuando apenas el reloj marcaba las 6 am, se puso de pie tomando su bata que le regalo instantáneamente el calor que su cama ya no podía darle y al caminar hacia el centro de la habitación observo extrañada las puertas que daban al balcón abiertas de donde provenían las risitas; sus amigas eran extrañas y ahora estaba más que segura, pensó mientras avanzaba con sus pies descalzos hacia las puertas donde enseguida reconoció la espalda de su mejor amiga.
-Alice ¿Qué pasa?
- pregunto con voz aun un poco adormilada que provoco que su amiga volteara ya bastante despierta pero sobre todo con una sonrisa torpe en su rostro.
-No es nada Rosie… vuelve a dormir -Alice se dio la vuelta enseguida haciendo que su amiga gruñera casi al instante.
-¿Qué pasa? - bufo Rose deteniéndose en el marco de las puertas.
-Jejejeje no es nada
- dijo una de sus compañeras de habitación riendo torpemente.
-Hay Rosie no es nada malo - agrego otra de sus compañeras pero sin voltear.
Rose se hartó y dio un paso a fuera arrepintiéndose casi enseguida que su pie toco el piso helado pero no retrocedió hasta colocarse a un lado de su mejor amiga, enseguida supo que lo que sus amigas observaban tan entretenidas; ahí como la mañana anterior estaba James sudando a chorros ahora con una camiseta negra que se ajustaba completamente a su cuerpo -Nada ¿eh? - gruño bajo mientras sentía de nuevo con todas sus fuerzas las ganas de mandarlas a callar y ya de paso dejarlas inconscientes para que dejaran de comerse con la mirada a su primo.
Alice sonrió -Lo siento Rosie pero como decirte que el riquísimo de tu primo estaba haciendo ejercicio - su mirada se clavó de nuevo en el chico que corría desde principios del castillo hasta el bosque prohibido y de regreso.
-Así como lo acabas de hacer -Rose lo miro fijamente -¿Cómo supieron a qué hora entrena? - miro a sus amigas que la voltearon a ver molestas.
-¡¿Tú sabias y no nos dijiste?! - gruñeron casi todas a la vez.
-Disculpa, pero no sabía que debía dar esa información… lo recordare a la otra -Rose comenzaba a molestarse enserio y las chicas lo notaron así que mejor no dijeron nada más volviendo su atención al chico.
-Ilean Parker se lo encontró ayer y se atrevió a preguntarle que hacia tan temprano, el contesto así que en realidad en su culpa -Alice le sonrió a su amiga intentando calmarla pero esta solo suspiro.
-¿Quién más sabe? -no les gustaba para nada la situación.
-Pues si te fijas… todo el sector femenino de Hogwarts -Alice señalo con su mano hacia un lugar que Rose no podía ver bien ya que no estaba cerca del barandal pero en cuanto se asomó su sangre hirvió al punto que comenzó a transpirar; en las puertas del castillo no solo estaba el profesor Krum revisando el entrenamiento de su pupilo sino también al menos 20 chicas -Imagino que serán Slytherin y Hufflepuff en especial con eso que tu primo no conoce el odio entre casas, Ravenclaw deben de estar en sus balcones como nosotras- la pelirroja miro a su alrededor y no pudo evitar apretar los puños, todos los balcones femeninos de Gryffindor estaban abiertos y con público, parecía un estadio. Con molestia gruño aceptando que no podía hacer nada y mejor se fijó en su primo que ahora estaba amarrado al pesado tronco con que hacia pesas y seguía hiendo y viniendo por los jardines; sin duda, el profesor Krum lo estaba explotando por culpa del público y ella podía notarlo porque a diferencia de ayer su primo estaba a punto de vomitar pero no parecía darse por vencido ni bajar ni un poco la velocidad.
-Terco- susurro Rose entrando de nuevo a la habitación dejando a sus torpes amigas muy entretenidas, aprovecho para darse un relajante y caliente baño ya que según parecía hoy sería peor que ayer -¿Hasta cuando dejara de ser el centro de atención? - se preguntó a sí misma suspirando mientras el agua recorría su cuerpo.
-¡Basta Sirius! - esas palabras retumbaron por todo el jardín y sonaron como coros celestiales al pobre castaño que se dejó caer al piso sintiendo como ardían sus pulmones; el profesor Krum se acercó aunque se detuvo a medio camino cuando noto que el público también lo seguía para acercarse al semimuerto de su pupilo así que las miro de la peor manera haciendo que enseguida detuvieran su camino y lo dejaran solo -Creo que dejaremos el vuelo para más tarde
- susurro poniéndose en cuclillas junto al chico que no pudo hablar y solo asintió -Debes checar de ahora en adelante todo lo que te den o aparezca misteriosamente en tu habitación… - volteo a ver a las chicas de reojo -… algunas tienen cara de psicópatas -James no pudo evitar reír un poco aunque el aire le falto enseguida -Bueno, nos vemos en la tarde para volar muy alto un rato y esperemos que podamos fugarnos por la noche para entrenar enserio - el chico asintió sentándose con un poco de dificultad.
-No puedo caminar
- susurro James sintiendo como lentamente sus piernas se entumecían.
-Necesitas una ducha caliente pero ahorita tu problema es… ¿Cómo vas a ir a tu habitación?-Krum observo a las chicas que simplemente parecía que no tenían algo mejor que hacer que estar ahí afuera observando con sonrisas tontas.
-Eso es fácil… aún recuerdo lo suficiente del castillo -James le guiño el ojo y de un brinco se puso de pie, sin más, salió corriendo a toda velocidad hacia el lago como si fuera a darle más vueltas y las chicas torpemente se acercaron un poco más hasta que confundidas ya no vieron que regresara, el profesor había escapado hacia mucho para cuando lo notaron y ahora James ya estaba en su habitación individual dándose una deliciosa ducha -Necesito la capa de papá - susurro para sí mismo, sin duda, debía mandar esa lechuza urgentemente.
Para el desayuno el pobre chico entro rodeado de chicas que intentaban al menos saludarlo, se sentía como una estrella de cine y ahora se daba cuenta porque eran tan huraños; de pronto, vio a su pequeño amigo saludándolo emocionado con la mano arriba de su asiento en la mesa verde y se acercó a él con una sonrisa en su rostro -Hola Andy - le alboroto el cabello con cariño ignorando completamente a las chicas que aún estaban a su alrededor y las que lo miraban desde lejos.
-Hola Sirius ¿Qué tal tu primer día? -Andrew Ivanova era un niño de primer año, de facciones un poco toscas pero con una sonrisa muy amable pero sin duda lo que más resaltaba de su rostro eran sus ojos azules casi zafiro que llamaron mucho la atención del mayor.
-Sin duda, peor que el tuyo - gruño James haciendo reír al pequeño -Ven… vamos a desayunar a mi mesa ¿quieres? - para cuando miro de nuevo al chico este ya había tomado todas sus cosas y lo miraba ansiosamente haciéndolo reír; atravesaron el gran comedor ignorando por completo las miradas que recibían y se sentaron a un lado de su hermana -Mira, ella es mi hermana - la pelirroja le sonrió al niño que enseguida tomo su mano mirándola atontado.
-Sí, la conozco… Lilly Potter… extraordinaria en pociones y encantamientos aunque le gusta más mirar las estrellas en astronomía, es jugadora de quidditch y se dice que heredo por completo el don de sus padres para volar hasta el punto que puede estar en cualquier posición aunque prefiere ser golpeadora -Andrew sonreía torpemente aun sin soltar la mano de la pelirroja que lo miraba asombrada.
James vio subir y bajar sus manos hasta que suavemente el hizo que la soltara -Andy sí sigues mirando así a mi hermana pensare que te gusta - sonrió amigablemente aunque el niño paso saliva sonoramente haciéndolo reír hasta que escucho el gruñido de su hermana, sintió algo raro y enseguida la tomo de la mano desconcentrándola de cualquiera de sus pensamientos pero sus orejas rojas indicaban que no se iba a quedar quieta con lo que fuera que la molestara.
-¡Carajo ya déjenlo en paz! - todos en el gran comedor dieron un brinco por el estruendoso grito que dio mirando a las chicas -Sí el desea salir con alguna les juro que se acercara pero sino… ¡dejen de seguirlo como perras! -Rose estuvo a punto de soltar una carcajada por las palabras de su prima aunque también quería abrazarla; varias chicas se fueron aterrorizadas y otras más se alejaron gruñendo por lo bajo mientras sentían claramente los ojos esmeraldas clavados en sus espaldas.
-Señorita Potter le pido que no vuelva a usar ese tipo de vocabulario -McGonagall la miro seria pero en sus ojos se podía ver que en verdad no estaba regañando a la niña y cómo hacerlo sí era su ahijada; Lilly solo asintió y sonrió para volver a desayunar tranquilamente junto a su hermano que no había podido evitar reír y ahora le daba un suave beso en la mejilla agradeciéndole.
El desayuno continuo con normalidad, por primera vez James no se sentía tan solo en ese lugar y hasta comenzaba a sentirse cómodo -¿Qué hay? Jimmy - fue lo único que dijo Fred cuando paso frente a su primo que solo lo saludo con un movimiento de la cabeza, todos notaron como el ambiente entre ellos aún no era el normal pero no hubo ningún tipo de enfrentamiento algo que relajo a Lilly y Rose.
-Bueno, los dejo que tengo cuidado de criaturas mágicas -James se puso de pie y se despidió de su hermana con un beso en la mejilla -Los veo después - a Andrew le desordeno le cabello y tomo sus cosas para caminar hacia la puerta donde sin fijarse su hombro choco con el de una chica que cargaba varios libros que terminaron en el piso -Lo siento no me fije - rápidamente se agacho a recogerlos y al entregarlos se detuvo un momento.
Frente a él se encontraba Tania Thomson una chica de Ravenclaw de 16 años, era muy linda de cabello castaño y ojos miel, de facciones fines aunque en cuanto noto con quien había chocado sus mejillas se sonrojaron de sobre manera -No, es mi culpa - susurro tomando lentamente sus libros -Lo siento - agrego aun mirándolo a los ojos totalmente perdida.
-No te preocupes -James le sonrió amablemente y sin más siguió su camino pero justo en la puerta se topó con Albus que apretaba los puños con fuerza al haber visto toda la escena frente a él; Rose enseguida se puso de pie mirando la escena y al verla Lilly siguió su mirada nerviosa tensándose ella también.
Albus lo detuvo con fuerza poniendo su mano en el pecho de su hermano que lo miro fijamente, Scorpius estaba tras él y suavemente lo jalaba pero el pelinegro lo ignoraba -A ella no te acerques- gruño con fuerza.
James tomo aire y con fuerza aventó la mano de su hermano para quitarla de en medio -A quien me acerque no es problema tuyo - el mayor no iba a dejar que su hermano lo pisoteara por más que lo quisiera; Rose y Lilly al ver como volaba la mano del pelinegro se levantaron por completo de la mesa casi corriendo a donde estaban ellos.
-Te lo advierto - gruño Albus observando como las pelirrojas se acercaban con rapidez pero eso a él no le importo y en cambio encaro más al mayor que lo miro hacia abajo.
-Tu a mí no me amenaces… te hacen falta muchísimas cosas para que al menos roces ese derecho -James lo miraba fijamente hasta que noto la presencia de su hermana y sin más paso empujando solo con el hombro el de Albus pero el golpe fue tal que hizo al menor casi dar media vuelta completa; el mayor no se detuvo aunque escucho como su hermana regañaba al pelinegro que la ignoro y se fue a sentar a su mesa lanzando con tal fuerza su mochila al piso que llamo la atención de todos a su alrededor; Rose suspiro, esto no podía seguir así.
Las clases llegaron a su final y James harto de ser seguido por todos lados aprovecho varios pasillos secretos para quitarse a sus perseguidoras; con calma se sentó en su escondite junto al bosque prohibido y casi sin proponérselo comenzó a cantar una triste canción que hablaba sobre toda la soledad que sentía solo que lo hizo en parsel, para cuando abrió los ojos al menos 10 serpientes lo rodeaban escuchándolo -Ustedes serán mis confidentes ¿les parece? - susurro y todas asintieron con sus cabezas, comenzó a sentirse cómodo entre ellas solo con el sonido del bosque a sus espaldas y los sonidos de ellas que lo relajaban, de pronto, todas detuvieron sus palabras y voltearon listas para atacar llamando la atención del chico que se sorprendió al encontrar una chica caminando hacia el directamente con paso seguro.
-Hola - saludo la chica con una sonrisa aunque se detuvo a una distancia pertinente ya que las serpientes las miraban fijamente, el chico enseguida la reconoció.
-Hola… ¿creí que esto era lo suficientemente raro para alejar a la gente? - sonrió amable y suavemente susurro en parsel que todo estaba bien, las serpientes dejaron de ponerle atención a la chica y se relajaron permitiéndole pasar aunque James no esperaba que eso hiciera y se sentara a su lado.
-Lo es pero son lindas
- dijo la chica acomodándose, James se quitó su saco y amablemente lo coloco sobre las piernas un poco descubiertas por culpa de la falda, la chica le agradeció con una sonrisa.
-Si… lo son… ¿si las hago bailar sería más atemorizante? - pregunto el chico con una sonrisa haciendo reír a su acompañante.
-No, creo que llamaría más la atención -James suspiro por la respuesta causando que ella riera un poco más -Soy Elena Ivanova - le extendió la mano al chico que suavemente la tomo.
-La hermana de Andy ¿cierto? - la miro de reojo intentando encontrar el parecido con el pequeño pero lo único que hallo fueron los mismos ojos azules zafiro, ella era de facciones más delicadas que la hacían muy guapa y sus ojos por supuesto llamaban más la atención, estos combinaban perfectamente con su cabello rubio casi castaño miel pero sin duda lo más lindo de ella era su sonrisa aunque en resumen era hermosa.
-Cierto, por cierto de nuevo gracias por el autógrafo… ya se lo mando a mi papá y creo que ya está enmarcado en mi sala - soltó una leve risa -Sin duda, será presumido por generaciones y sobre la foto dijo que sería genial- le hablaba con normalidad como sí lo conociera hace años y casi sin sonrojarse como el día anterior algo que simplemente le encanto al joven.
-Pues mi propuesta sigue en pie -James la miraba de reojo, algo en ella le gustaba.
-No des demasiado o terminaras siendo secuestrado a cenar en mi casa -Elena sonrió con molestia imaginando ya a toda su familia como loca alrededor del pobre chico.
James soltó una carcajada -Sera un placer - sonrió acariciando suavemente la cabeza de una de las serpientes.
-No lo digas… seria toda una feria y según veo te gusta más la soledad -Elena miro con interés a la serpiente que era acariciada y sonrió.
-Lo aguantare -James sonrió de lado provocando que la chica se sonrojara intensamente pero de nuevo dejo de ponerle atención a el -¿Te molestan? - pregunto susurrando al notar como observaba a las serpientes.
-No… son hermosas
- susurro la chica y suavemente James cargo una susurrándole algo en parsel para luego dejarla en las manos de la chica que con una gran sonrisa comenzó a acariciarla.
Rose corrió buscando a su primo hasta que se cansó y entro en el gran comedor donde Albus estudiaba junto a sus amigos -¿Me prestas el mapa? - susurro en el oído de su primo que casi lanza su pluma contra Scorpius que estaba demasiado ocupado poniendo su atención en la pelirroja que solo le sonrió amablemente.
-Demonios Rosie… casi me matas del susto pero bueno, toma- busco en su mochila el viejo pergamino y se lo entrego en cuanto lo encontró -No hagas malas cosas - agrego cuando su prima le daba un beso en la mejilla agradeciéndole antes de dar media vuelta.
-Tonto -Rosie sonrió caminando hacia fuera del gran comedor y con varita en mano susurro -Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas - enseguida aparecieron un montón de manchas por el pergamino pero su atención se fijó casi enseguida en las dos más alejadas, sus orejas enrojecieron al ver los nombres y sin más camino hacia afuera guardando el mapa en su capa; miles de pensamientos cruzaban por su cabeza pero el que más le gustaba era donde James estaba mandando muy lejos a la chica, lástima que cuando llego su corazón se rompió.
Ahí sentados riendo tranquilamente se encontraba la pareja aunque James dejo de hablar en cuanto vio a su prima frente a ellos -Prima Rose ¿se te ofrece algo? - hablo serio y firme llamando la atención de su acompañante que miro amable a la pelirroja.
-James tenemos que hablar… a solas - lo último lo dijo dándole una mirada nada amable a la rubia que entendió la indirecta; la conocía bien, era de su grado y compañera de casa de Albus, no le caía mal ni bien pero el solo verla con su primo le hacía hervir la sangre.
-Sirius será mejor que me vaya -James iba a quejarse pero la chica negó -Luego te veo ¿ok? - le dio un suave beso en la mejilla al chico que asintió sonriéndole y sin más la rubia se puso de pie desapareciendo del lugar a toda prisa.
-¿Qué quieres? -James fijo sus ojos fríos en su prima que ni se inmuto.
-Hablar sobre lo de Albus - gruño Rose, ese beso de al final y que lo llamara por ese nombre solo hizo que su humor empeorada.
-No tengo nada que decir -James se puso de pie tomando su saco y se paró frente a ella encarándola con las serpientes aun tras de él vigilando fijamente a la pelirroja que gruño.
-¿Cómo no tienes nada que decir?… ¡es tu hermano! -Rose miro de reojo lo vigilaba que estaba y comenzaban a ponerla nerviosa -¿Puedes decirles que se vayan?- gruño mirándolas fijamente.
James suspiro y susurro en parsel, enseguida todas volvieron al bosque prohibido en silencio aunque varias voltearon a ver feo a la pelirroja que lo ignoro -Se perfectamente quien es pero yo no soy el que tiene problemas mentales sino el, así que mejor ve a fastidiarlo a el - gruño el chico poniéndose su saco y acomodándolo como si fuera lo más interesante del mundo.
Rose se hartó y con fuerza lo sujeto de las solapas de su saco acercándolo a ella, los ojos de ambos se conectaron al instante y por un momento pudo verlo, pudo ver todo aquello que la hacía suspirar, pudo ver la suavidad que siempre había cuando esos ojos la miraban a ella y solo a ella pero James también lo sintió; la tomo de las muñecas indicándole con la mirada que lo soltara, que se alejara de él y lo hacía casi en un ruego que detuvo el corazón de la pelirroja que solo se aferró con más fuerza a el -¿Qué paso? Antes hubieras ya corrido a molestarlo hasta que te hablara de nuevo, jamás hubieras hablado en parsel y menos mandado a volar a Fred… Siri ¿Qué paso? - susurro sintiendo como su cuerpo se acercaba más y más al cuerpo de él, necesitaba sentir su calor, sentir el aroma de su loción que tanto le encantaba, lo necesitaba de nuevo a su lado por más que su mente quisiera negarlo.
James por impulso bajo el rostro al mismo tiempo que ella se acercaba y para cuando ella termino de hablar sus labios se rosaban suavemente, ambos cerraron los ojos y por un momento dejaron que el mundo a su alrededor desapareciera mientras ese roce se convertía en caricia pero de pronto la realidad los golpeo a ambos haciéndolos dar un paso hacia atrás soltándose a la vez; cada uno miro hacia un lado mientras ponían sus pensamientos en orden, el castaño cerro los ojos y los puños con fuerza obligándose a controlarse -Hace dos años me exigiste que no me volviera a acercar a ti… que me no me metiera en tu vida… que me alejara por completo… ahora te exijo lo mismo- susurro con su tono frió pero sobre todo la pelirroja pudo escuchar el dolor en sus palabras, el chico no dijo nada más y se alejó caminando firmemente hacia la escuela dejando a Rosie ahí con los ojos llorosos y el corazón hecho pedazos.
Gracias por los comentarios y por supuesto gracias a todos aquellos que tienen a la historia como favorita, puede que actualice en estos días pero después me tomare un pequeño descanso que necesito hacer un trabajo grande para un concurso de originales así que puede que me ausente un tiempo... espero no les moleste
Saludos