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Katniss y Peeta final del corazón. — capítulo 11

La música comenzó y la gente empezó a gritar nuestros nombres, querían que bailara frente a todas esas personas?, estaban completamente locos, Peeta extendió su mano y sin pensarlo le di la mía, puso una mano en mi cintura y la otra en mi mano derecha, yo no tenía idea de lo que hacía, así que el comenzó a guiarme, cuando empezamos a bailar al principio moría de pena, pero pronto viéndolo tan guapo y tan feliz se me olvidaron todas esas personas.

-Señora Mellark, baila usted terriblemente mal.- Me dijo Peeta

-Señora Mellark? Ni creas que cambiare mi nombre, en ese caso tu eres el señor Everdeen.-

-Bueno acepto.- me beso y seguimos bailando

Por un largo rato, el tiempo se detuvo, todos desaparecieron ante mis ojos, éramos solo el y yo.

-Entonces la niña que veía ir a la escuela, todos los días ahora es mi esposa.- Me hablaba al odio .

-Lamento mucho, no haberte mirado antes.- Le asegure

-Eso ya no importa, ahora me miras a mí y eso es más que suficiente.-

-Lamento haberte hecho esperar tanto.- y lo abrase fuertemente, estábamos de los más concentrados que se nos había olvidado las demás personas, nuestro transe se rompió, cuando Haymitch toco el hombro de Peeta pidiéndole permiso para bailar conmigo y mi Madre a mí para bailar con Peeta.

-Así que al final de todo Katniss Everdeen termino enamorándose del chico del pan.- Se burlaba Haymitch.

-Cállate tú te casaste con Effie.-

-Touché.-

Poco a poco las personas comenzaron a pasar para Bailar con nosotros, yo estaba tan absorta en la situación que había olvidado a Gale, el hombre más alto que eh visto en mi vida, hace ya más de 2 años que no le veía, desde aquel último beso, ahora se había convertido en un hombre, siempre fue alto y fuerte pero ahora era todo un espectáculo de belleza, el extendió su mano hacia mí y yo se la di amablemente, por unos minutos no pronunciamos palabra alguna.

Gale acerco sus labios a mis oídos y pronuncio.

-Aun podemos huir en el bosque, el chico nunca nos alcanzara.-

-Estoy segura que no, pero no dejara de buscar hasta que muera.-

En ese instante los ojos de Peeta estaban tan clavados en nosotros que al instante me aleje un poco del cuerpo de Gale, el comenzó a reír.

-Estas completamente pérdida por ese chico.-

-Basta, aun puedo darte una golpiza.- Y le pegue en el brazo, el tomo mi mano y me la beso.

-Siempre serás la mujer más hermosa del mundo.- Me dijo antes de marcharse

-Dale mil hijos al chico.- Grito tan alto que Peeta sonrió.

Pronto ya habían pasado todos y Peeta comenzó aproximarse a mí de nuevo, yo no sé como lo conseguía, como es que aquel chico que me miraba todos los días y al cual yo nunca había mirado más que como el chico del pan, podía despertar estas sensaciones en mi, mientras caminaba hacia mi quede petrificada por su caminar, por su cuerpo, por su porte, y cuando tomo mi mano de nuevo tan gentil mente la electricidad de mi cuerpo era incontrolable, terminamos el baile y todos aplaudieron de Pie, Mi madre lloraba y Effie ni hablar.

La fiesta me pareció tan interminable, agradecía a toda la gente por estar tan felices por nosotros, pero, yo solo quería estar con Peeta, el había hecho tantas cosas lindas por mí que yo también le tenía una sorpresa para nuestra Luna de Miel y moría por mostrársela.

Estando sentados en la mesa de novios Peeta no dejaba de darme besos en mi cuello discretamente, y sinceramente me sacaba de mis cávales, solo hacía que lo deseara, mas y mas, casi sin darme cuento comencé a llevar mis manos a su pierna más próxima, el puso una cara de sorpresa y mi tacto hiso que se excitara bajo la mesa, pude sentirlo al instante, me acerque a su oído y le susurre.

-Vámonos de aquí.-

Le tomo unos cuentos respiros ponerse de pie se quito la chaqueta y me la dio me pidió que me parara y al instante ya estaba en sus brazos, tomándome por sorpresa, todos los invitados voltearon a vernos.

-Nos vamos!- Grito Peeta.

  • Que alguien intente detenernos.- Y todos rompieron en risas.

Yo me iba despidiendo con la mano sobre el hombro de Peeta, y las mujeres comenzaron a gritar.

-El ramo!.-

-El que?, oh si el ramo.-

Y tire el ramo aun en los brazos de Peeta y nos marchamos, la fiesta por lo que me contaron después termino muchas horas atrás, mi madre se despidió de lejos con un beso al aire, Gale con una sonrisa fingida, pronto mi esposo y yo habíamos desaparecido en la obscuridad.

-A donde me llevas?-

-Ahora mismo vamos a la estación de trenes.-

-Pero no iremos al lago?.-

-No, te dije que me encargaría no?.-

-Si pero…- eh hice una pausa como rogando por su tacto.

-Me perdonas? Tendremos que esperar una noche, está un poco lejos, pero prometo que valdrá la pena.-

-Claro.- Le prometí

Aun en brazos subimos al tren directo a nuestra habitación, las maletas ya las habían enviado así que no tuvimos que pasar por nada a la casa, Peeta me puso muy amablemente en la cama y se acostó junto a mí.

-Finalmente.- Suspiro

-Finalmente.- Repetí

Aun con nuestros trajes de boda puestos nos acomodamos en la cama, solo nos quitamos los zapatos, supongo que estábamos muy cansados, subí mis piernas sobre las suyas y mi cuerpo sobre su hombro, queríamos ser uno solo, Peeta comenzó acariciarme el rostro y yo el suyo, ahora que lo eh mirado, no puedo dejar de hacerlo, no quiero perder de vista esos ojos azules que me tranquilizan en las noches de pesadillas, Peeta y yo solos nos acariciamos por un rato, el jugaba mi cabello y sin darme cuenta me quede dormida ya que cuando desperté era de día, ni siquiera nos molestamos en desvestirnos.

Peeta aun continuaba profundamente dormido cuando me levante de la cama y mire por la ventana, aquello era algo  impresionante, agua hasta donde mi vista podía ver, fue cuando despertó.

-Peeta!, es hermoso.-

-Te gusto la sorpresa.- Me pregunto y corrí a abrazarlo

-Me encanta!, perdóname por haberme quedado dormida, arruine la noche de bodas.-

-No seas tontita tendremos mucho tiempo para eso.-

Y el tren comenzó a parar, habíamos llegado al destino, y salimos del vagón , comenzamos  a caminar por aquel pequeño pueblo que habían construido junto al distrito 4, ahora que las personas eran libres para ir a donde quisieran hubo la necesidad de construir cabañas o casas en otros distritos para  los viajeros, y aquí estábamos, parados frente al mar, esta era la primera vez que en realidad veía el mar, No una ilusión creada por el capitolio no un lago, era el mar, verdadero , la arena donde estuvimos no le hacía justicia, nos tomamos de la mano y fuimos corriendo a las olas , parecíamos dos niños jugando, mi vestido había quedado totalmente sucio, Pronto vimos a un chico parado frente a nosotros en la playa y salimos del mar.

-Ustedes son la pareja Mellark?.-

-Everdeen.- objete

-Mellark Everdeen.- continúo Peeta

-Bueno.- Acepte

El chico solo nos miro como si estuviéramos locos.

-Pueden seguirme por favor, están de suerte son los únicos aquí, la gente no viene mucho, rara vez están ocupadas las casas.- Apenas habían pasado 4 años desde que todo paso así que no era raro la gente a un no podía darse esos lujos tan a menudo.

Llegamos a nuestra cabaña, era pequeña pero hermosa y la cubrieron de flores.

-Vendremos a la hora del desayuno que dejaremos en la puerta, también en el almuerzo y la cena, si necesitan algo mas estamos en la última cabaña.- Y se retiro

Peeta y yo nos miramos, este lugar se parecía un poco al capitolio la primera vez que llegamos, flores bellas y comidas que solo con verlas sabias que estarían buenas, comimos como locos y luego nos cambiamos, pasamos toda la tarde fuera, conociendo la playa y el mar, era demasiado sorprendente, la tarde cayó sobre nosotros, jamás había visto tal belleza, el sol poniéndose en el horizonte parecía que el mar se lo tragaba, Peeta y yo nos sentamos abrazados a admirar.

-Recuerdas la última vez que estuvimos en la playa.- Y tomo la cadena de mi cuello donde tenía la perla que me había dado en la arena, ayer la había usado como collar en la boda.

-Como olvidarlo.-

-Quiero decir sé que no fue precisamente algo lindo pero cuando me besaste, fue la primera vez que sentí que no era fingido.-

-Y no lo fue.- Le asegure

-En verdad?.- Se vio sorprendido

  • Fue la primera vez que desee un segundo beso contigo.- y su rostro se ilumino como el sol.

La noche finalmente había caído, caminamos de regreso a la cabaña y cuando llegamos nos había servido frente al mar una hermosa cena, comimos muy gustosos, pero a la vez no quisimos comer tanto, al menos yo no quería sentirme gorda y llena esta noche de regreso a nuestra habitación y solo con poner un solo pie en este Peeta me tomo por la cintura y me elevo por lo aire.

-Ahora si eres completamente mía.- y me coloco en la cama, puso su cuerpo sobre el mío y comenzó a besarme suavemente y acariciándome desenfrenadamente por todo mi cuerpo, me tomo mucho poder poner un alto a esta situación y casi olvido la sorpresa.

-Peeta espera.- y me miro confundido

-Qué pasa? No quieres?.-

-Si claro que si es solo que… te tengo una sorpresa.-

-Sorpresa? Ahora?.-

-Sí, espera.- Y lo deje con cara de frustración   

El regalo que me había hecho Effie, había logrado que me sonrojara de inmediato cuando me lo mostró.

-Es para la Luna de Miel decía.-

-Effie estás loca jamás usare esa cosa.- y lo tire en un rincón

Ahora que lo tengo en mis manos no sé si seré capaz de usarlo, es blanco, pequeño transparente y de encaje, es completo y tiene una pequeña falda demasiado femenina para mi, tome el valor y me lo puse, realmente me tomo mucho esfuerzo salir, creo que sería mejor estar completamente desnuda.

-Peeta puedes cerrar los ojos.- Le pedí  

Al salir estaba sentado en la orilla de la cama con los ojos cerrados, cerré la puerta del baño y me apoye sobre ella para no caer ya que mis piernas temblaban.

-Ya puedes mirar.- Le dije casi inaudiblemente

Peeta abrió los ojos y estos casi se le salen de la cuenca, no podía creerlo, la boca la tenía completamente abierta, no pudo ni por un segundo disimular su sorpresa.

-Peeta di algo.- Le pedí

Se puso de Pie sin decir una sola palabra y se acerco a mí, comenzó a mirar cada centímetro del atuendo.

-Me estas poniendo nerviosa.-

De nuevo me tomo en brazos y me llevo a la cama

No necesitó palabras para decirme que le había gustado, aunque el atuendo, duro muy poco en mi, pronto fue remplazado por el traje que Peeta hacia con su cuerpo sobre el mio, este me cubría completamente, anqué anteriormente habíamos hecho el amor unas cuantas veces desde la primera vez no hace más de una semana fue una de las mejores noches de mi vida, y pensar que hace una semana ni siquiera podíamos estar en la misma habitación sin parecer dos extraños, ahora parecía que su cuerpo y mi cuerpo eran uno solo, los besos eran tan apasionados que mis labios dolían al día siguiente, las caricias eran tan suaves y placenteras, no sé cuando paso pero al día siguiente toda su espalda estaba arañada por mis uñas , el no se quejo en ningún momento que recordara.

Al principio todo fue como las últimas veces Peeta tomando la iniciativa y su cuerpo siempre estuvo sobre el mío, pero esta noche fue diferente de alguna forma mi cuerpo quedo sobre el suyo, y automáticamente había encontrado mi posición favorita, lo sentía tan dentro, y era my sexy verlo jugar con mis pechos, no tarde mucho en llegar a la culminación, el pareció disfrutar la reacción que provocaba en mi ya que no paraba de sonreír, esa noche habíamos hecho el amor  como nunca, tan hermoso, tan cálido, apasionado, tan respetuoso, tal y como debería ser, al final quedamos completamente exhaustos, no necesitamos una segunda vez porque esta vez había sido suficiente fue demasiado perfecto, Nos quedamos dormidos abrazados no sin antes mirarnos a los ojos por un buen rato.

-Los juegos del hambre fueron la peor experiencia de mi vida.- Empecé -Pero sin ellos jamás hubiéramos terminado aquí y ahora.-

-Lo sé, ahora tratemos de olvidar las partes malas y recordar las partes y las personas buenas, aquellas que dieron sus vidas por todos los demás, por nosotros, y es por ellos que merecemos ser felices.-

-Si.- Asentí

Esta noche no tuve pesadillas, y ninguna de las otras 3 noches que pasamos en aquella cabaña, al fin era reservadamente feliz, de no ser porque desafortunadamente no tengo a Prim en mi vida, seria la persona mas feliz del mundo, pero esta noche lo era, era inmensamente feliz, no creí que este sentimiento existiera, jamás imagine que las mariposas de mi estomago no se aplacarían cuando estoy a su lado, este chico que ahora era un hombre , había logrado entrar a mi corazón,  había logrado con su hermosa  forma de ser, con su amabilidad con su amor de cambiar mi vida, había logrado que lo amara con toda mi alma, ahora no podría vivir  sin él, a partir de ahora sería mi vida entera, tal vez yo no lo ame desde la primera vez que lo vi o por tanto tiempo como él a mí, pero sabía que daría mi vida por el y a partir de ahora no amaría a nadie más como lo amo a él.