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Katniss y Peeta final del corazón. — capítulo 10

Visión de Peeta

Haymitch comenzó con un extraño ritual de darme un trago.

-Chico, a partir de ahora todo está perdido.-

  • Estas completamente loco, todo empieza!.-

Yo no podía esperar a que dieran las 6 de la tarde para poder ver a Katniss, apenas la había visto esta misma mañana muy temprano antes de que todos se despertaran y ya la extrañaba, sabía que se vería hermosa con su vestido de novia, aunque ella era hermosa todo el tiempo.

Caminaba de un lado para otro mirando las manecillas del reloj, que parecían dar dos minutos de retraso por cada minuto que avanzaba, estos estúpidos zapatos nuevos sonaban demasiado en el piso de madera, el traje que me consiguió Haymitch, me daba mucho calor.

Por fin las 6, Salí casi corriendo a ocupar mi lugar junto al altar para esperar a Katniss, la música comenzó a sonar, pero Katniss no aparecía, comencé a inquietarme un poco , pero supuse que era normal, las mujeres siempre e retrasan, su madre salió de la casa con una cara de confusión, Effie se puso de pie y corrió hablar con ella para ver qué pasaba, ya habían pasado 10 minutos y Katniss no salía.

Effie voltio a mirarme y sin decirme nada sabía lo que pasaba, Katniss no estaba, no iba a venir, por un instante mi corazón se detuvo y se aplasto dándole lugar a un enorme hueco en mi pecho, sabía que tenía que estar enfurecido pero por alguna razón estaba tranquilo, camine de regreso por el altar hacia casa de Katniss , su madre trato de tomarme del brazo pero yo subí corriendo las escaleras a su habitación, y ahí estaba sobre la cama, su ramo de flores, lo contemple un segundo y pronto vi la ventana, de inmediato supe donde la encontraría.

Fui por la puerta trasera que daba al bosque y ahí estaba, el rastro de sus pasos , no había sido muy cuidadosa, comencé a seguirla, realmente no estaba muy lejos, probablemente había caminado unos 15 minutos cuando se detuvo, ahí estaba ella, sentada en un árbol, con las manos en el rostro, llorando.

-Me prometiste que te quedarías con migo.-

Alzo la mirada  asombrada, y volvió a llevarse las manos a la cara muerta de vergüenza.

-Peeta!, Lo volví hacer, te volví a lastimar!.- lloraba sin césar

  • Y por lo hiciste.- Me acerque a ella .- Es que te diste cuenta que no me amas y no quieres casarte conmigo?.-

-Peeta, ser tu esposa seria un regalo de la vida, pero yo no lo merezco, y …. Y si te pierdo luego.-

-Porque me perderías?.-

-No lo sé, pero no puedo dejar de pensar en eso, No puedo dejar de pensar que no debo, que no está bien, que no lo merezco.-

Me incline hacia ella y tome sus manos

-Katniss, estoy seguro que me amas, lo sé por la manera que tienes de resistirte y luchar contra eso, pero no tienes que hacerlo más, es que no entiendes?, que no importa si solo tenemos un mes, un año o solo 5 minutos de casados, solo por esos 5 minutos me hubiera hecho el hombre más feliz del mundo y entonces, entonces la vida hubiera valido la pena.- Katniss parecía una niña llorando, se abalanzo a mis brazos y casi sin entenderle comenzó a rogarme que la perdonara.

-Peeta! Que eh hecho, lo eh arruinado!.-

-Claro que no, nunca es demasiado tarde.-

-Pero mira mi vestido.- y la tome de la mano y la puse de pie, hasta ese entonces no había notado lo hermosa que estaba, su vestido era perfecto apenas tenía unas cuentas ramas atoradas en el encaje y la falda un poco sucia.

-Eres la mujer más hermosa del mundo.-

Katniss me abrazo tan fuerte que me quito el aliento, estuvo así por varios minutos, aunque estábamos un poco lejos el ruido de una canción llegaba hasta donde estábamos, posiblemente era Effie tratando d entretener a los invitados y había ordenado poner música.

-Me permite esta pieza.- le pregunte al odio

Tome su cintura pero ella nunca se separo de mi pecho y comenzamos a bailar muy lentamente.

-Eres algo que nunca imagine que existía.- Comenzó Katniss a decir -Alguna especie de hombre imaginario perfecto, y me amas, y eres mío. Te casas conmigo?.-  Me pidió

-Cuantas veces quieras.- Y comenzamos a caminar de regreso

-Peeta?.-

-Si?-

-Me cargas?.-

Esta era la primera vez que Katniss me pedía algo como eso.

-Es que no quiero seguir ensuciando mi vestido.- La puse en mi brazos  una linda sonrisa se escapo de su rostro

-Te amo.- Me dijo muy suavemente en el odio, en medio del bosque, donde nadie nos escuchaba, esa era la primera vez que me lo decía y sabía que era real, Katniss nunca dirá Te amo cien veces, nunca lo dirá en las mañas o cuando me vaya a trabajar, pero cuando lo diga sabré que es real.  

Katniss visión

Había sido tan estúpida, tan egoísta, realmente había planeado solo ir al patio trasero a dar un respiro y cobardemente termine huyendo, huyendo de la única cosa buena que me había pasado en la vida.

Finalmente después de una hora de haber huido Peeta me encontró llorando como una niña, al verlo sentí mucha vergüenza que no buscaba como esconder mi mirada, el estaba realmente tranquilo y hermoso, Dios si un hombre podía ser hermoso el lo era, de pies a cabeza, el traje negro que traía puesto lo hacía lucir tan hermosamente perfecto, que desde el mismo instante que lo vi supe que había cometido el error más grande del mundo, solo esperaba que no fuera demasiado tarde.

Y no lo era, Peeta como siempre me había perdonado, y ahora estaba en sus brazos camino a nuestra boda, ya no tenía dudas, los miedos estarían ahí por siempre, pero ahora sabía que algo pasara, nos pasaría junto.

Cuando estábamos a pocos metros de llegar le pedí que me bajara y fuéramos juntos al altar tomados de la mano, cuando la gente nos vio llegar rápidamente se tomaron sus lugares, Peeta y yo nos miramos y comenzamos a caminar al sonar de la música.

La boda fue breve, hicieron todos esos absurdos rituales que jamás recordare, yo solo miraba a Peeta y el a mí, cuando llego la hora de decir nuestros votos Peeta comenzó su declaración hermosa como siempre, al a hora de mi turno no recordaba nada de lo que había escrito, así que lo tome fuertemente por la nuca y lo bese, todos comenzaron a reír.

-Bonitas palabras.- Se burlo Haymitch

-Las mejores.- Dijo Peeta

Fue entonces cuando saco los anillos de su bolsillo

-Mande hacerlo esta semana espero que te gusten.-

Eran dos sencillos anillos de oro blanco y tenían escrito algo.

-Que es lo que dice?.- Pregunte, Me puso mi anillo y yo le puse el suyo, unió nuestras manos y ahí decía, en la mano de el Te quedas conmigo? Y en la mía Siempre  

Todos gritaban beso, beso y yo moría de la pena, pero lo mire a los ojos, y lo tome del rostro y el del mío, pronto nadie más existía, solo estábamos el y yo, en medio del bosque, el  yo besándonos, soñando, sintiendo, su pudiera elegir un momento para morir sea esta, ya que moriría feliz , no le pediría nada mas a la vida que esto, ya lo tendría todo.

Sus labios cálidos y suaves sobre los míos, sus brazos fuertes y amables rodeándome era todo lo que necesitaba.

Amo a Peeta  Mellark y lo amare por siempre.