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Katniss y Peeta final del corazón. — capítulo 2
Nos quedamos en total silencio por toda la noche, sin decir una sola palabra, solo llorar hasta que nuestros cuerpos no soportaron mas y sucumbieron al cansancio dejándonos dormir por primera vez en muchos meses, esa era la primera noche que Peeta dormía mi lado desde la última Vez en el tren, y hasta este entonces no sabía cuánto lo necesitaba o me negaba hacerlo.
Probablemente pasaba mas del medio día, hacia tantos meses que no dormía más que unas cuentas horas, que sentí tan extraño el sol sobre mi rostro y aun estar en la cama, me sentí tan desorientada, que no sabía si todo lo que había vivido este ultimo año era solo una pesadilla, constante mente me despertaba desorientada, pensando que estaba en mi antigua casa, y Prim y mi madre durmiendo a lado, la villa de los ganadores muchas veces me parecía tan desconocida, pero luego la dura realidad golpeaba a mi mente , esta mañana fue diferente , si desperté algo desorientada pero al instante sentí su mirada, y por primera es en muchos meses realmente mire esos ojos azules tan cálidos, tan puros, y sentí un alivio inmediato en mi corazón.
-Te veías tan cansada que no quise despertarte.- me dijo con esa voz dulce que había olvidado.
--Disculpa se que te gusta ir muy temprano a cazar.-
Me senté un poco sobre la cama y mire la hora 12 de la tarde.
- No abriste la panadería? -
Hacia unas semanas que Peeta había reconstruido la panadería de sus padres y desde entonces todas las mañanas abría muy temprano, creo que le serbia como un tipo de terapia.
-No tenía muchas ganas, creo que todos tenemos derecho a faltar al trabajo aunque sea una vez no?.-
Me dijo con esa sonrisa que había olvidado, el sonido estridente que provenía de mi estomago logro sacar una sonrisa más amplia.
-Creo que no estaría mal ir a la panadería después de todo.- Me ayudo a levantarme de la cama y fuimos directo a la panadería, donde empezó a enseñarme las nuevas cosas que había comprado me obligo ayudarle hacer el pan y pronto estabas bromeando y tirándonos harina por todos lados como niños.
Los días pasaban y la relación de Peeta y yo mejoraba, yo prometía ir a visitarlo a la panadería y él me enseñaría hacer pan, poco a poco empecé a ir de caza más seguido y mientras él hacia el pan yo traía la carne, comenzamos a cenar juntos todos los días sin darnos cuenta, muchas veces Haymitch nos acompañaba pero otras solo estaba perdido en el alcohol.
Una tarde después de cazar me dirigí directamente a la panadería, había repartido todo mi almuerzo con los sinsajos con los que había estado cantando todo el día por lo que moría por un bocadillo antes de la cena, por lo que fui a ver a Peeta que ya estaba limpiando para cerrar.
-Katniss que haces por aquí, aun no horneo el pan de la cena y por lo que veo el conejo no está ni cerca de estar listo.-
-Necesito un pan ahora!, es cuestión de vida o muerte.- mi estomago segundo la noción.
-katniss, estoy horneando un pan especial para la cena, tendrás que esperar.-
- Pero lo quiero ahora!.- exigí como tal cual niña en dulcería.-
-No hay.- se limito
-Claro que hay nunca se vende todo el pan, tiene que haber alguna tarta o uno de esos panes que tanto me gustan con queso.-
-no hay.- seguía con su versión aunque sabía que era mentira.
-Peeta no me obligues a buscarlo.-
-Inténtalo si puedes.- sonrió
Rápidamente me fui directo donde sabía que guardaba el pan que no se vendió el cual le llevaba a Haymitch para sus gansos, y rápidamente me retuvo tomándome entre sus brazos de hierro, era tan terriblemente fuerte que no podía moverme un centímetro.
-Katniss Everdeen, espera hasta la cena.- me susurro al oído, enfurecida le di un golpe en el pecho y el aire se le salió fui corriendo hacia el precioso botín pero pronto se tiro sobre él y no pude alcanzarlo, y lo puso bajo llave.
- Estas muerto.- le gruñí, tome los costales de harina menos pesados y se los lance a su dirección, ágilmente los capturaba con sus brazos como si estos no pesaran nada, a mi me había costado tanto levantarlos y pronto quedamos completamente llenos de harina y tirados en el suelo sobre una cama de la misma tratando de respirar entre tanta harina y los ataques de risas que nos daban.
-Creo que es la primera vez desde que llegamos aquí que te escucho reír.- me dijo
- también la tuya.- asegure.- nos pusimos de pie y miramos todo el tiradero, el me miro con cara de odio.
-No te preocupes te ayudare a limpiar, de todas formas tenemos que esperar el grandioso pan especial que estas horneando, y más te vale que sea todo lo que prometes.- Le advertí
Aproximadamente una hora nos tardo limpiar todo el lugar cuando el pan estuvo listo, Peeta lo envolvió bien para que no se fuera a enfriar por la caminata que nos esperaba hasta la villa de los ganadores, esta noche no había señal de Haymitch sus luces estaban apagadas y estábamos tan cansados que no teníamos las fuerzas para ir a buscarlo y quitarle la borrachera, aun totalmente empanizados por la harina nos sentamos frente al fuego con nada más que leche achocolatada y ese pan especial que Peeta había horneado, era un pan dulce, hecho con cerezas, fresas y lo más curioso pétalos de Primrose, no sabía que eso era comestible, pero lo era y tenía un sabor perfecto.
Las llamas de la chimenea se reflejaban en su rostro, como la primera vez que salimos juntos en nuestros trajes de tributo, varios recuerdos vinieron a mi mente.
-Creo que nunca podre ver el fuego de la misma manera.- confeso.- siempre será una mezcla de recuerdos buenos y recuerdos dolorosos, pero lo veo todo los días así que tendré que asociarlo a cosas buenas si quiero tener algo de cordura.- suspiro.- cosas como lo linda que te veías en tu traje de tributo.-
El y yo estábamos pensando exactamente lo mismo, pero yo no lo dije, Peeta tomo mi mano temerosamente sin decir más palabras y yo le deje, su tacto hiso sentir una chispa dentro de mí , no sabría como explicarlo, era tal vez esperanza? No sabía pero cada vez mas buscaba la manera de estar cerca de él para sentirlo, subí mi mano hacia su rostro Enharinado y comencé a limpiarlo con mis dedos, el cerro los ojos a mi tacto, realmente no serbia de mucho, ya que yo también estaba llena de harina , el abrió los ojos y me regreso el gesto tratando de limpiar mi rostro con sus manos, comenzando por la cicatriz de mi frente, el me miraba de nuevo como antes, de la forma que solía ser antes de su lavado de cerebro, y sentí como si él hubiera regresado a mí en ese momento y para siempre.