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Katniss y Peeta final del corazón. — capítulo 3
1. Quería que se quedara para siempre, pero no sabía cómo expresarlo, lentamente me aproxime a su rostro, poniendo mi frente sobre la suya cerrando los ojos, para abrirlos y encontrarme con esos ojos azules intensos llenos de lagrimas.
- -Te amo tanto Katniss.- Sollozo
Sus delicadas lágrimas hacían un extraño patrón en sus mejillas enharinadas.
Quite mi frente de la suya y comencé a limpiarle las lagrimas de sus rostro con los dedos, no pude resistir mas, sus labios eran tan cálidos, tan perfectos, lo bese, y lo bese como nunca antes lo había besado, con mi corazón ardiendo por dentro, era como si pudiera sentir mi corazón rompiendo las cicatrices para latir de nuevo, creo que él lo podía escucharlo, al principio se quedo ahí inmóvil, pero pronto me tomo entre sus fuertes brazos y no me dejo escapar, y lo bese y lo bese tanto que cuando nos separamos mis labios dolían, dolían por su ausencia, me quede con la cabeza sobre su hombro con mi boca muy cerca de su oído .
- Te quedas conmigo?.- le susurre.
- Siempre.- me respondió, lo tome de la mano y comenzamos a caminar hacia mi habitación.
Tome una ducha rápidamente y me metí a la cama esperando a que el tomara la suya, a su regreso mi estomago era un mar de mariposas, no entendí que pasaba sus ropas estaban totalmente sucias por lo que le preste una de mis ropas más grandes para dormir aun así la playera le quedaba demasiado apretada en el torso y ni hablar de los pantalones pero era eso o dormir desnudo, y eso no iba a pasar.
Le extendí la sabana para que entrara en ella, ya comenzaba hacer un frió, el me envolvió entre sus brazos y yo me derretí en ellos, con cada respiración parecía apretarme mas y mas.
-No me iré a ningún lado.- le advertí, el solo pudo sonreír
-No te dejare ir jamás.- me advirtió, y por alguna razón esa frase me dio tanta paz.
No dijimos una sola palabra en toda la noche, el acariciaba mi cabello constantemente y hundía su nariz en el, yo hacía figuras sin sentido en la piel de sus brazos que me sujetaban tan fuerte y gentil mente, alzo mi rostro tomándolo por mi barbilla y lo puso justo frente al suyo
-Puedo?.- pregunto refiriéndose a un beso.
- Tantas veces como quieras.- me sorprendió mi propia afirmación, tomo mi rostro con sus dos manos y me beso, el primero de muchos besos en toda la noche, besos suaves, besos tiernos, no sé en qué momento nos quedamos dormidos, probablemente en medio de uno de esos largos largos besos de esa noche ya que cuando desperté estaba completamente sobre su pecho tan cerca sus labios de los míos.
Interrumpí su sueño con un pequeño beso por la mañana , se veía tan tranquilo tan pacifico que sin darme cuenta tenía mis labios sobre los suyos algo que hiso que se despertara de inmediato.
-Lo siento.- Asentí
- Jamás pidas disculpas por eso, nunca serán mal recibidos.- exclamo dándome otro beso pequeño en los labios y luego en la frente, para luego levantarse de la cama e ir al baño a cambiarse, dejándome ahí, acostada extrañando su compañía en la misma, no sé porque no puede exclamar palabra alguna, estaba sorprendida por las actitudes de anoche y un tanto avergonzada.
El salió del baño con sus prendas todas sucias de ayer y sin darme cuenta me tape con las sabanas hasta la barbilla como si estuviera desnuda y no quisiera que me vieran, esta actitud me callo por sorpresa pero el pareció disfrutarla por esa sonrisa que escapo de su rostro tan iluminado.
-Voy a preparar el desayuno.- y bajo a la cocina haciendo todo el ruido posible como para ahuyentar a todos los animales en una zona de 10 kilómetros a la redonda.
Tome una ducha muy larga y por alguna razón solo podía pensar en salir de ahí, tome mis cosas para cazar y cuando baje a la cocina estaba Peeta y Haymitch entre bromas y risas, Peeta me miro un tanto extrañado al Ver que traía tantas cosas encima.
-Creí…- hiso una pausa.
- Que hoy no saldrías a cazar.-me miro con un tanto de decepción en su mirada y bajo la misma al desayuno que había preparado.
-Sabes que no soporto estar tanto tiempo encerrada.-
Y me dirigí a la alacena donde comencé a llenar mi mochila con latas de comida como si me fuera por mucho tiempo.
- Pasare unos días en el lago.-
Les dije mirando hacia la mochila que había preparado para pasar unos días en la casa junto al lago. Sin más Salí de la habitación no sin antes ver la expresión en el rostro de Peeta, que no sabría como describir más que decepción........