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Unidos por una pasión. — capítulo 1

Definitivamente aquel tendría que ser su año. Eso era lo que se repetía a ella misma una y otra vez dentro de su cabeza. El año pasado no había estado precisamente escaso de emoción, había recorrido media Inglaterra con sus dos mejores amigos en busca de los horrocruxes y después de torturas, incertidumbre y miedo en una batalla para la que la palabra épica se quedaba corta, el mago tenebroso más poderoso en siglos había sido derrotado.

Y ese año, Hermione Granger volvería a Hogwarts. A pesar de haber vivido tantas emociones y aventuras todavía sentía que necesitaba algo que demostrar, no tanto a los demás como a si misma. El colegio les ofrecía a todos los alumnos repetir su sétimo y último año debido a las circunstancias en las que se había dado el pasado año escolar, y ella más que nadie tenía unas tremendas ganas de volver al colegio.

Sus amigos, Harry y Ron se habían negado al principio pero ella como siempre los había arrastrado y ahí se encontraban en ese momento, sentados en uno de los vagones del Expreso de Hogwarts.

-No se por qué tenemos que volver este curso- decía Ron sentado despreocupadamente mientras abría una rana de chocolate.- como si no hubiéramos demostrado ya lo que valemos.

-Siempre igual Ronald, ¿Es que no ves que aún seguimos siendo prácticamente unos novatos? Si, hemos pasado por muchas cosas pero reconocer que la mayoría fue por pura suerte, además nunca se está demasiado instruido.- dijo Hermione muy seria.

-¿La estás oyendo Harry? Para ti es muy fácil decirlo Hermione todo el mundo sabe que seguramente saques un extraordinario en todas las asignaturas, te nombren premio anual y se te rifen para ofrecerte un puesto en el ministerio, por no mencionar que seguramente ya te sabrás todo el temario de memoria.

Siempre igual, ya estaba demasiado harta. No sabía por qué razón la gente tenía que hacerla de menos porque fuera inteligente y aplicada. Lo que prácticamente nadie sabía era que en realidad era una chica tremendamente insegura y solía refugiarse en sus libros, eran los únicos que no la juzgaban.

Pero ese año Hermione había cambiado, ya no era la niña tímida que siempre levantaba la mano en las clases. Había pasado por muchas cosas desde que supo que era una bruja, enfrentarse a un troll, ser petrificada por una criatura legendaria, enfrentarse a los mortífagos y destruir horrocruxes. Pero un con todo eso sentía que le faltaba algo, necesitaba algo. Ese año Hermione Granger iba a encontrarse a si misma.

De repente, la puerta del compartimento se abrió y una radiante Ginny Weashley entró con su túnica ya puesta y se dirigió a su hermano, novio y mejor amiga.

-Chicos, estamos llegando a Hogwarts.- dijo con una sonrisa.

El gran comedor estaba abarrotado de gente, los bancos habían tenido que ampliarse debido a que aquel año prácticamente toda su promoción había vuelto para rehacer su séptimo año.

Cuando Hermione se quiso dar cuenta la ceremonia de selección ya había acabado, Ron estaba como todos los años impaciente porque sirvieran la comida, Harry estaba sonriendo tranquilamente mientras Ginny le cogía la mano por debajo de la mesa y el profesor Dumbledore estaba dando su discurso de bienvenida.

-Bien, queridos alumnos antes de que podamos disfrutar del banquete de bienvenida voy a recordaros un par de cosas. Absolutamente nadie puede acercarse al bosque prohibido, los de primer curso no pueden tener escoba propia,  Las pruebas de quidich empezarán la semana que viene, quien desee entrar tendrá que ponerse en contacto con el capitán de cada equipo. Y finalmente, el profesor Flitwick me ha pedido que os recuerde que las pruebas para el coro del colegio empezarán en tres días. Muy bien ahora, ¡Que comience el banquete!

En un abrir y cerrar de ojos los platos aparecieron en la mesa, Ron enseguida llenó su plato de alitas de pollo, Harry empezó a servirse zumo de calabaza todo el mundo reía y estaban contentos de estar por fin juntos una vez más ahora que por fin reinaría la paz en el mundo mágico. La cena transcurrió de manera tranquila y alegre, a las diez en punto todos se dirigieron a sus respectivas torres, la verdad es que estaban cansados después de tan emocionante noche.

-Es increíble la pereza que me da empezar mañana con las clases- decía Parvati mientras se ponía el pijama.

-Después de todo, algo como hacer deberes o practicar movimientos de varita parece insignificante- suspiró Ginny.

-Bueno, suerte que tenemos a Hermione-dijo de repente Lavender sentándose en su cama.

-¿Perdona? - preguntó la aludida.

-Bueno, ya sabes todos los años haces lo mismo, te estudias todo lo que daremos durante el curso en verano, cuando llegas para ti es un juego de niños y siempre acabas haciéndonos horarios y ayudándonos con nuestros exámenes.

-Es verdad Herms, todos lo saben- apoyó Parvati.

-Bueno… todas estamos muy cansadas, será mejor que nos vayamos a la cama dijo Ginny.

Se acostaron en un silencio algo tenso. Hermione estuvo bastante rato pensando en las palabras que sus compañeras habían dicho, al final era así como todo el mundo la veía, como un ratón de biblioteca que solo pensaba en los libros y era la pardilla que después ayudaba a los demás cuando iban mal en sus tareas. Siempre se había sentido orgullosa de demostrar lo inteligente que era pero también estaba cansada de que la gente la viera de esa manera tan deprimente.

Ese iba a ser su año, y de repente supo lo que tenía que hacer, el discurso de Dumbledore le había dado una idea, se uniría al coro de la escuela.

A la mañana siguiente Hermione estaba pensativa durante el desayuno y apenas había tocado su desayuno.

-Hermione ¿No estarás disgustada por lo que dijeron a noche las chicas en el dormitorio verdad?- preguntó Ginny.

-Por supuesto que no.

-Ya estás estresada por el inicio de las clases ¿verdad?.

-Ron, déjala en paz- dijo Harry.

-Estoy perfectamente, ahora si me disculpáis.

Hermione salió como una bala del gran comedor pero no llegó muy lejos antes de que Ginny diera con ella en uno de los pasillos.

-A mí no me engañas, vamos suéltalo ¿Qué te pasa?

-Está bien- suspiró- pero no digas nada. Voy a presentarme a las pruebas del coro de la escuela.

-¿Estás segura? Quiero decir que no dudo de que lo hagas bien y entres, yo te he oído cantar, pero todo saben que los del coro tienen mucha presión, vale si les dan algunos créditos extra pero Hermione, tienen que cantar delante de todo el colegio, exponerse ante miles de personas….

-¿Crees que no lo he pensado Ginny? Solo quiero hacer algo distinto, este es mi último año en Hogwarts y la verdad es que siempre quise unirme al coro pero nunca me atreví a dar el paso.

-Parvati es del coro, ¿Por qué no dices que te ayude? Podrías preguntarle que tipo de actuaciones busca el profesor Flitwick y así elegir mejor la canción con la que te presentarás.

-Vaya, es una idea genial Ginny. No se como no se me ha ocurrido antes, la verdad.

-Bueno pues en el recreo de la mañana podemos ir con ella y hablar ahora deprisa, o no llegamos a transformaciones- dijo la pelirroja cogiendo del brazo a Hermione y corriendo por el pasillo hacia la clase.

Las clases de la mañana nunca se le habían hecho tan lentas a Hermione, tuvo que pedirle varias veces a Neville, quien se sentaba a su lado que le repitiera lo que el profesor acababa de decir en aquel momento. No veía la hora en la que ella y Ginny fueran a hablar con Parvati, Ginny le había mandado una nota en clase de historia de la magia en la que le preguntaba si podían hablar tranquilamente en el patio al acabar a lo que Parvati había estado encantada.

Al salir las tres se dirigieron a un banco que estaba algo apartado dl habitual ruido que hacían los alumnos a esas horas del día.

-Bueno me tenéis intrigada la verdad ¿Qué querías decirme?

-Verás Parvati, quiero unirme al coro y quería preguntarte si podrías darme algunos consejos..- dijo Hermione.

-¡Pues claro! siempre nos viene bien tener a alguien nuevo. Bueno si quieres unirte te sugiero que busques un número original para hacer la prueba, este año Flitwick está más exigente. Yo te diría que no busques la típica canción que todo el mundo ensaya para las pruebas.

-¿Y que tipo de canción es esa?- preguntó Hermione.

-Pues las chicas siempre suelen cantar o alguna balada pastelosa tipo la de Titanic para demostrar que llegan a notas muy altas o algún número sexy en el que solo les falta una barra de streeptease.

-Oh, vaya.. - dijo Ginny riéndose.

-Simplemente se tu misma Hermione. Eso nunca falla.

-Muchas gracias Parvati, me has ayudado mucho la verdad.

-Ha sido un placer, suerte con las pruebas son pasado mañana no te olvides.- dijo marchándose.

Las dos chicas se quedaron calladas unos segundos antes de que ninguna hablase.

-No tienes ni idea de que coño vas a cantar ¿Verdad?

-Pues no.

-Hey Hermione, corre el rumor de que te vas a presentar ara las pruebas del coro.- dijo Ron aquella noche en la sala común.- ¿A caso sabes cantar?

-Vete a la mierda Ronald, no solo se pasar apuntes a limpio ¿Sabes?

-Necesitas relajarte Hermione, siempre estás a la defensiva. - dijo Ron mientras jugaba tranquilamente al ajedrez mágico con Dean Thomas.

-¿Ni siquiera el último curso podéis dejar de discutir?- dijo Harry mientras Ginny se sentaba a su lado en uno de los mullidos sofás.

-Yo no hago nada, es ella no sabe aceptar una maldita broma.

-Porque tu sentido del humor es bastante estúpido y ya estoy harta de que siempre te metas conmigo. Mejor ve a besuquearte con la pesada de tu novia, seguro que está preguntándose por que no tiene tu lengua metida hasta su garganta.

-¿Y a ti que coño te importa lo que haga o deje de hacer con mi novia?- dijo Ron poniéndose rojo y levantándose. - estás insoportable.

Hermione simplemente se fue a su dormitorio, no sabía por qué las cosas con Ron estaban tan tensas. Desde que salía con Lavender solo sabía estar pegado al culo de la rubia. Al principio Hermione estaba colgada de él o eso pensaba pero ese sentimiento se había enfriado desde hacía tiempo. En realidad no sabía lo que quería con claridad, había alguien más en sus pensamientos, pero eso era algo demasiado complicado para pensarlo en aquel momento, ya resolvería aquel conflicto a su tiempo. Cerró los ojos y se echó a dormir.

Esa noche soñó con la noche que pasó en la mansión Malfoy. Pero al levantarse Hermione no se acordaba del sueño, simplemente se levantó con la certeza de saber cual era la canción adecuada para la prueba.

Al entrar en el aula del profesor Flitwick todos se sorprendieron al verla.

-Oh señorita Granger que placer tenerla entre nosotros, póngase al frente y comience cuando quiera por favor.- dijo el profesor.

-Gracias.

En un futuro Hermione no recordaría los nervios que sentía los minutos antes o lo que le sudaban las manos cuando empezó, pero lo que si recordaría sería la paz que sintió cuando comenzó a cantar y las miradas entre la incredulidad y la aceptación que le daban sus nuevos compañeros del coro.

 (Canción que canta Hermione) http://www.youtube.com/watch?v=94EZSZaPtwo