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Unidos por una pasión. — capítulo 5

Estaba retrasando todo lo posible ir a su nueva torre. Había ido con las chicas del coro (menos Pansy) a dar una vuelta por los jardines para despejarse, pero a las siete de la tarde Hermione decidió ir a la biblioteca, aunque ya había hecho los deberes de todas y cada una de las asignaturas, quería repasar las tareas de cara a los EXTASIS, o al menos eso era lo que ella se decía porque la realidad era que estaba entrando en estado de pánico, y tan nerviosa que sentía como si su estómago se hubiera convertido en una lavadora en estado de centrifugado. Se quedó en la biblioteca hasta las diez, se había perdido la cena sin darse cuenta. Ahora que lo pensaba, mejor así no tendría que verlo tampoco en el gran comedor.

Metió todos sus libros, los pergaminos y el tintero en su mochila y salió de la biblioteca. Sus cosas ya estaban por completo en la nueva torre, así que lentamente fue caminando hacia allí. No tenía mucho sentido que le siguiera evitando, ya que después de todo iba a ser muy difícil que no se vieran en mucho tiempo ya que iban a vivir juntos. Maldita sea, se había enfrentado a mortífagos y no había estado tan asustada como  en ese momento.

Pero cuando llegó al cuadro que guardaba la entrada a sus habitaciones se dio cuenta de algo, no sabía la contraseña.

"Perfecto" pensó. Ahora tendría que quedarse ahí hasta que, suponiendo que Malfoy no hubiera llegado todavía, apareciera y pudiera entrar. Media hora pasó antes de que pudiera oí pasos por el pasillo, estaba sentada apoyada contra la pared y cuando levanto la cabeza lo vio.

Ese andar que le hacía parecer tan seguro de si mismo, con las manos metidas dentro de los bolsillos del pantalón de su traje negro que hacía que el pelo platino destacase todavía más.

-¿Qué haces aquí Granger?

-Yo..- pero cuando miró hacia arriba sintió como si estuviera mirando directamente a la cara de un ángel. Su piel pálida se asemejaba al mármol y esos ojos simplemente la hacían sentirse como si en el mundo no existiera nada más.

-Parece que me necesitas.- dijo enarcando una ceja.- miel y lilas - dijo en voz alta de cara al cuadro.

-¿Así que esa es la contraseña? - preguntó Hermione extrañada.

-Exacto.- dijo entrando en la sala común.- a la derecha está mi habitación a la izquierda la tuya y la puerta del medio es el baño. Ahora yo me voy a la cama.

Hermione estaba totalmente descolocada. Cuando le había visto por el pasillo había sentido unas ganas increíbles de tirarse a su cuello y ahora él la dejaba totalmente helada.

Dejo caer la mochila con sus libros de golpe y camino detrás de Draco hasta el pasillo.

-¡Espera! - dijo cogiéndole de la chaqueta haciendo que él se diera la vuelta.

-¿Qué se supone que estás haciendo Granger?

-Eso es lo mismo que te pregunto a ti, me odias, me salvas, de repente eres amable.. no entiendo nada.

Draco la sorprendió empujándola contra la pared del pasillo poniendo las manos a ambos lados de su cabeza y mirándola con el mismo gesto altanero de siempre pero en sus ojos había una chispa de algo que Hermione no supo identificar, pero era algo primitivo, peligroso.

-No juegues con fuego Granger, porque te acabarás quemando.

-¿Y qué pasa si no me importa?

-No tientes a la suerte.

-¿Tienes miedo de mí, Malfoy?

Durante dos segundos se sostuvieron la mirada hasta que Draco soltando una maldición pegó su cuerpo al de ella inmovilizándola contra la pared. No solo la besó, la  devoró con una pasión totalmente desconocida para ella, no pidió permiso, su beso era exigente y duro. Hermione inicialmente se quedó en shock sin saber qué hacer, pero aquel beso empezó a volverla loca a ansiar algo pero no sabía el que. Y cuando empezó a responder, Draco se apartó de ella. Y sin decir nada, se alejó y entró a su habitación.

Las semanas siguientes fueron de lo más incómodas. Hermione era incapaz de concentrarse en nada, no supo cómo fue capaz de hacer los deberes correctamente y entregar los trabajos que les iban mandando. Ni si quiera levantaba la mano en clase, cosa que a sus amigos les parecía cuanto menos, extraña. Y es que Hermione se estaba volviendo loca. Draco y ella no habían vuelto a hablar desde "El incidente" como lo llamaba ella en su mente. Los primeros días le daba tanta vergüenza y estaba tan confundida que cuando se encontraba en la torre de los premios anuales iba como una bala a su habitación y no salía de allí. Pero según fue pasando el tiempo, esa confusión fue tornándose en algo más inesperado, enfado. ¿Por qué no había ido a por ella para hablar de lo sucedido?  ¿Por qué tenía que comportarse como si fuera el rey del universo las 24 horas del día? Empezó a quedarse en la sala común para ver si al verla ahí en vez de escondida en su cuarto él se atrevía a decirle algo. Pero las pocas veces que se habían cruzado, Draco ni si quiera la había mirado. Y cuando lo veía su cuerpo generaba tan cantidad de tensión que estaba segura de que si alguien la tocaba en ese momento se rompería.

En ese momento estaba ensayando con el coro, el banquete de Halloween era esa misma semana y el profesor Flitwick les había dicho que después tendría algo muy importante que anunciarles.

-Profesor, he preparado un número.- dijo Parvati.

-Oh, muy bien estupendo cuando quiera puede empezar.

http://www.youtube.com/watch?v=hHx4wnCfipo (Canción de Parvati)

Parvati cantaba estupendamente y bailaba mejor, pero Hermione se quedó pensando en la letra de la canción y una gran determinación empezó a crecer dentro de ella. No esperaría a que Draco Malfoy viniera a ella, ahora sería Hermione quien iría a por él.

Era incapaz de pegar ojo, sabiendo que ella estaba a solo unos pasos de él. Había pensado en ir a dormir a la sala común de Slythering pero le habrían interrogado y agobiado y no estaba para esas gilipolleces. No había podido evitar besarla aquella noche y se sentía muy cabreado consigo mismo. Había sido débil y se había dejado llevar por algo que ni si quiera comprendía. Pero la deseaba, demasiado. Si daba un paso adelante complicaría demasiado las cosas y seguramente ella saldría corriendo a refugiarse en San Potter y Weashley. Por eso decidió que lo mejor sería evitarla tanto como pudiera. Pero aquella noche cuando llegó a su sala común después de haber estado dando vueltas como un imbécil para retrasar el momento se encontró  a Hermione sentada en  uno de los sofás. Dios, aquella mujer iba a volverlo loco.

-Hola, Draco.

-Granger.

-Me gustaría que habláramos.

-No es posible- dijo Draco dirigiéndose hacia su cuarto.

-¡Maldita sea deja de hacer esto!

-No sé a qué te refieres.

-Si que lo sabes, no juegues conmigo. Primero me salvas y luego me besas en el pasillo para ignorarme durante semanas. ¿Qué quieres de mi, que es lo que pretendes?

*¿Qué quieres que te diga Granger? Que me encantaría comerte a besos tumbarte en el suelo y hacerte el amor hasta que me pidieras clemencia ahora mismo.*Pensó Draco. Pero en lugar de eso dijo.

-No sabes lo que estás diciendo. Olvídate de esto, de todo. No sé por qué lo hice ahora me voy a la cama.

Esto no se iba a quedar así, Hermione sabía que la estaba mintiendo así que acordándose de lo que una vez había dicho Lavender, "lo mejor para saber si le gustas a un chico, es darle celos" trazó un plan. Cormac siempre había mostrado un interés en ella ya era hora de aprovecharlo.

La mañana siguiente cuando bajó a desayunar fue directa hacia donde se sentaba Cormac .

-Hola Cormac ¿Puedo sentarme a tu lado?

-¡Por supuesto!- dijo sorprendido.

-Y dime- dijo poniendo ojitos- ¿Qué tal este año en el equipo de Griffindor? Espero que nos deis la copa.

Mientras dejaba que el chico se explayara y le soltase una charla sobre aquel deporte y el equipo de su casa, Hermione oyó un sonido de cristales rotos, era Malfoy al que de repente se le había estallado la copa donde bebía y salió muy cabreado del gran comedor.

El resto de la semana Hermione siguió llevando a cabo su plan, fue al entrenamiento de quiditch para animar a Cormac, le daba conversación en las comidas mientras ella ponía ojitos y coqueteaba acariciándole de vez en cuando la espalda. Curiosamente cada vez que había hecho algo con Cormac, Malfoy sufría algún accidente, primero fue la copa durante el desayuno, en el entrenamiento de quiditch casi se cae de su escoba, ya que Slythering entrenaban algo más alejados de Griffindor, en clase estaba tan distraído que incluso una vez, Goyle tuvo que repetirle lo que el profesor acababa de preguntarle. Y siempre parecía de muy mal humor empujando a la gente por el pasillo o castigando a los pobres alumnos de primero.

Hermione no podía estar mas satisfecha. El día antes de Halloween cuando llegó a su sala común después de pasarse la noche en la biblioteca, se encontró a Malfoy sentado en una de las butacas mirando fijamente a la puerta de la entrada.

-Buenas noches, Malfoy.

-Corta el royo- dijo levantándose.

-¿Perdona?

-Se perfectamente lo que estás haciendo con el subnormal de Maclaggen.

-Yo no se a que te refieres- dijo inocentemente.

-No te hagas la tonta conmigo porque no funciona.

  • dijo con una mueca de desprecio- ¿A qué coño viene todo esto?

-¡A que estoy harta! ¡A que quiero que admitas lo que te pasa, quiero que seas sincero! Pero veo que sigues siendo un cobarde.

-¡Me vuelves loco! - dijo dando un puñetazo a una de las mesas- ¡Es patético lo que haces con ese gilipollas ¡No quiero que esté cerca de ti, que te toque o que se atreva si quiera a dirigirte la palabra! ¿De acuerdo?

-¿Por qué Draco?- dijo muy seria.

-¡Porque quiero que seas mía joder! Desde hace tiempo en sexto. Estabas dentro de mi cabeza y era incapaz de sacarte por más que lo intentaba.

-Eso es lo que quería oír.

Y en menos de un segundo Hermione se había tirado a los brazos de Malfoy con tanto impulso que los dos cayeron a los pies de la butaca. Se besaron como si estuvieran sedientos, Draco la tocó desesperadamente, el pelo, la espalda, la cara. Se separó de ella y le dijo:

-¿Estás segura de esto? Nadie puede saberlo las cosas serían demasiado complicadas.

-Estaré loca, pero me da igual.

-Te advierto otra cosa Granger, voy a quererlo todo, no serás de nadie más solo mía. Y te advierto que no soy especialmente tierno, esto no va  a ser un juego de niños.- dijo con voz ronca.

-Con una condición. Que tú serás mío, no quiero a ninguna de las zorras de Slythering o de ninguna otra casa cerca de ti.

-Con mucho gusto.

Siguieron ahí tirados besándose hasta bien entrada la noche, tocándose por todas partes, Hermione tímidamente, Draco con pasión. Hasta que el reloj dio las dos de la mañana. Y fueron a sus habitaciones, después de todo. Al día siguiente actuaban.

-Es la primera vez que actuamos delante de todo el colegio, estoy hecha un flan- decía Ginny a las puertas del Gran comedor esperando que Dumbledore les anunciara.

-¿Os sabéis la coreografía verdad?- preguntó Lavender.

-Pues claro.  Por cierto, ¿De dónde habéis sacado los trajes de animadoras? No es que me queje porque estoy cañón.- dijo Pansy.

-Mi prima era animadora en su instituto, y me envió su traje, yo solo los he copiado- respondió Hermione.

En ese momento, la chulería de Pansy le dio exactamente igual, estaba eufórica, no solo por hacer el número que llevaban todo el mes ensayando, sino porque sentía esas estúpidas mariposas en el estómago de las que todo el mundo hablaba. Aquella mañana en el gran comedor Draco le había guiñado el ojo disimuladamente desde su mesa, cuando se habían cruzado en algún pasillo no pudo evitar sentir como sus piernas se volvían de mantequilla con las miradas que le echaba o si le rozaba "accidentalmente" al pasar. Y esa noche antes de salir hacia el gran comedor Draco le había dicho en su sala común:

-Estás para comerte vestida de animadora.- mientras le susurraba al oído y le pellizcaba en el trasero.

-Como sigas así no saldremos de aquí jamás.

-Solo de imaginarte bailando me pongo como una piedra.

-¡Draco!

-Aunque no estoy seguro de que me guste que lleves una falda tan corta.

-Solo es un disfraz, además tu tampoco estás mal vestido así.. - dijo cogiéndole de los hombros.- será mejor que nos vayamos, o llegaremos tarde.

Solo obtuvo un gruñido de respuesta, seguido de otro pellizco. Tan distraída estaba que no se dio cuenta de que Ginny le daba un codazo y dijo:

-Prepárate, ya salimos.

Todo el gran comedor se quedó impresionado cuando vieron salir una niebla y de ella a los alumnos del coro vestidos de zombies. Sus disfraces y el maquillaje eran fantásticos, muy acorde con la decoración de Haloween del colegio. La gente estaba sorprendida de ver que cantaban tan bien y bailaban con tanta coordinación.

http://www.youtube.com/watch?v=AjXkJvCNekE

-Vaya, nunca pensé que Hermione y Ginny cantasen así. - decía Harry.

-Lavender está genial- dijo Ron al que se le había quedado la boca abierta.

-Llevan una falda tan corta… - dijo Harry mirando a Ginny sin perder detalle.

-¡Tío deja de restregarme por la cara que le estás mirando el culo a mi hermana!

-Lo siento- dijo Harry totalmente rojo.

-Dios ¿Habéis visto a Malfoy? - dijo Neville.

Cuando se fijaron en él dieron una gran carcajada. Al terminar la actuación todo el mundo se levanto dando grandes aplausos y vitoreando a sus compañeros.

Dumbledore se levantó y dijo:

-Bien hecho, confieso que estaba impaciente por  esta actuación. Como ha salido perfecta, para satisfacción de todos, he de anunciar que este año, Hogwarts será testigo del concurso anual de coros de escuelas mágicas. Competiréis contra los alumnos de varias escuelas, si pasáis a la segunda fase, competiréis aquí, en Hogwarts por el gran premio, el trofeo de coros. ¡Mucha suerte!

La sala estalló en aplausos y mas vítores. Pero si alguien se hubiera fijado en las caras de los chicos del coro, no habría visto júbilo, sino miedo y nervios.

-Así que eso era lo que escondía el profesor Fitwick- dijo Luna.

-Enano cabrón- susurró Nott.

Espero que os guste este capítulo!