Unidos por una pasión. — capítulo 4
Muchas gracias por leer la historia no pensaba que gustaría ! espero que os guste este capítulo y acepto cualquier sugerencia que os apetezca hacerme o comentario :) Hermione Granger siempre había sido una chica bastante reservada. Sus amigos eran la única excepción, Ginny siempre había sido una buena confidente y Harry era de esas personas que simplemente se sentaba a tu lado y te dejaba espacio para que le contaras las cosas. Ron era algo distinto, ahora no estaban tan bien como antes pero aun así, ella sabía que podía contar con él si estaba en problemas.
Pero aquella ocasión era diferente. Porque Hermione tenía un secreto. No le había contado a nadie lo que había pasado en el sótano de la Mansión Malfoy, después de que se despidiera de Draco llegó al lugar donde menos se esperaba, la casa de Bill y Fleur. Cuando llegó, efectivamente tal y como dijo Malfoy la estaban esperando. Bill le dijo que una lechuza les había traído una nota en la que les advertía que estuvieran preparados porque ella, Ron y Harry irían a esconderse a ahí. Nunca les dijo como había conseguido escapar, simplemente se inventó que después de torturarla Bellatrix pudo salir debido a una distracción de la mortífaga. Sabía que su historia tenía varias lagunas pero aun así no preguntaron nada.
Pero desde ese día se había preguntado una y mil veces el porqué de que fuera precisamente Draco Malfoy, quien la salvara de la tortura y la muerte segura. Por unos segundos, le pareció que su pose de hielo se quebraba y atisbó algo de humano en Malfoy.
Decidió salir de su ensoñación y levantarse de la cama y bajar a desayunar al gran comedor.
-¿Qué tal con Parkinson en el coro?- preguntó Harry mientras untaba una tostada de mermelada de fresa.
-La odio.
-Bueno Ginny, pero tenemos que reconocer que no canta mal, aunque me cueste decirlo.
-Mira que hay chicas en toda la escuela y tiene que ser precisamente a ella a la que seleccionen, además es un incordio de mujer.
-Pues Lavender tampoco se queda corta…-susurró Hermione- al menos Nott parece no dar problemas.
-Si, eso es algo que me ha sorprendido.
-Igualmente en el fondo todos son unas asquerosas serpientes- dijo Ron.
-No creo que todos los sean, en la batalla de Hogwarts algunos se quedaron a luchar, una minoría si, pero se quedaron.- dijo Harry.
-No puedo creer que ahora simpatices con ellos, tío.
-¿Es que esto no te ha enseñado nada? - dijo Hermione- llegamos a este punto por diferenciar y separar a las personas, nadie es más que nadie Ronald. Y todos los culpables han pagado por sus crímenes.
-Si eso fuera verdad a Malfoy hace tiempo que le habrían dado el beso del dementor.
-¿Cómo puedes decir algo así? Le salvó la vida a Harry al decir que no lo reconocía aquella noche, y gracias a su madre no estamos todos muertos.
-Por favor, Harry le salvó en el incendio de la sala de menesteres, asi que deuda saldada. Y en cuanto a su madre, venga ya. Sabía que si ganaba Voldemort estaban condenados a muerte, lo hizo por cobardía para salvar su pellejo.
-Te equivocas- dijo Harru muy serio- lo hizo porque es una madre. No subestimes el amor de una madre por su hijo, es algo muy poderoso. Mi propia madre lo demostró con creces la noche en que me hicieron la cicatriz.
Todos se quedaron callados, sobretodo Ron. El momento se salvó porque Neville les apuró para llegar a tiempo a clase. Aquella mañana empezó siendo algo tensa, pero después paso a ser bastante tranquila para los demás, excepto para Hermione, ya que los profesores empezaban a dar bastante contenido que estudiar y ella se agobiaba solo de pensar en los EXTASIS, ese año tendrías mucho que hacer, preparar los exámenes, el coro sus obligaciones de prefecta y todavía no había decidido qué carrera hacer en el mundo mágico.
Esa mañana estaban en clase de Defensa contra las artes oscuras la cual pasaron a compartir con los Ravenclaw aquel año, cuando oyeron voces estridentes en el pasillo seguidas de pasos apresurados, hasta que la puerta del aula se abrió y entró Filch con dos alumnos cogidos por el cuello de las túnicas. Se trataban de Blaise Zabini a quien no dejaba de sangrarle la nariz y Draco Malfoy quien parecía que se había roto el labio.
-Profesor Snape, me he encontrado a estos dos peleándose en uno de los pasillos. Supongo que querrá encargarse de ellos- dijo con regocijo.
-Por supuesto…. Vosotros dos, a mi despacho ¡Ahora! - luego se dirigió a los demás y dijo- la clase ha terminado por razones evidentes, para el viernes quiero una redacción sobre todas las formas de protegerse contra una banshee.
Y con un murmullo de disgusto por parte de toda la clase, desapareció camino de su despacho.
Si Filch no los hubiera encontrado, Draco estaba seguro de que habría si no matado a Blaise Zabini, al menos desmembrarlo.
El muy estúpido seguía dándose ínfulas y presumiendo de su estatus de sangre sin parar. Draco estaba ya harto de que no cerrase su enorme bocaza cuando de repente soltó algo que lo sacó de sus casillas. "Esa sangre sucia de Granger, héroe de guerra. Héroe será quien me traiga su cabeza" no pudo evitarlo, le dio un puñetazo en la cara. Cuando se quiso dar cuenta, estaban tirados en el suelo a puñetazo limpio.
-¿Qué coño te pasa Draco? ¿Ahora defiendes a los sangre sucia y a la escoria mágica? Bueno, vienes de una familia de vendidos, no me extraña.
-No tienes ni puta idea de nada, Blaise.
No iba a darle explicaciones a él. La sola mención de Hermione le había llenado de ira y actuó en consecuencia. Filch los encontró y los llevó con el profesor Snape al que en ese momento estaban esperando en su despacho. Permanecían callados mirándose con odio en la puerta del despacho del jefe de su casa, cuando Snape llegó y sin apenas mirarlos dijo:
-Zabini, entra. Y tú espera aquí.
Pasó un rato en el que Draco se quedó pensando en su situación. Quizá ahora lo expulsaran de Hogwarts, bueno, un ex mortífago menos paseando por los pasillos. Aunque para la mayoría era mortífago a secas. Nadie se paraba a pensar, nadie cuestionaba, directamente juzgaban y condenaban. Si lo expulsaban no creía que hubiera nadie que lamentase su marcha.
Después de media hora de oír las quejas de Zabini desde fuera y la voz tranquila y dura de Snape, la puerta se abrió.
-Eres un hijo de puta, Malfoy.
Y sin más Zabini se marchó y Draco entró en el despacho.
-¿Se puede saber en que estabas pensando?
-Que más da. Dígame cuando tengo que hacer las maletas y listo.
-Oh, no. Estás muy equivocado. Ya he escrito a tu casa y a la de Blaise. Y antes de que digas nada, si, ya estoy al tanto de las causas de su… digamos confrontación.
-Entonces no se por qué coño estoy aquí a punto de ser castigado. Si lo hubiera hecho alguien de Griffindor lo habrían sacado a cuestas.
-Vaya, interesante. Pero justo por eso, tú te quedas y Blaise se va.
Por un momento, Draco se quedó en blanco. La situación era demasiado ridícula.
-Te veo desconcertado, Draco. No he expulsado al señor Zabini, pero en cuanto mandé las cartas hace un rato me llegó una respuesta instantánea de su madre. Se vuelve a Italia con ella. Después de todo lo último que le hace falta es un escándalo. Y en cuanto a ti, el profesor Fitwick no deja de lamentarse por las pocas voces masculinas que tiene el coro de la escuela, al parecer este año está un poco descompensado. Serás el miembro perfecto.
-¡¿Cómo dice?! - exclamó Draco quien se había quedado mudo del asombro.
-Eso o ayudante de Hagrid todo el año, tú elijes, aunque si te parece más soportable recoger abono de threstral…
-Veo que no tengo otra opción.
-Francamente, no. Prometí a tu madre que cuidaría de ti, Draco y eso es lo que estoy haciendo. Después de todo soy tu padrino.
-Muy bien, profesor.
-Ah, y Draco- dijo Snape antes de que Draco desapareciera por la puerta- estoy muy orgulloso de ti, al fin demuestras lo que vales. Serás grande, pero de una forma distinta a la de Potter.
Al caer la noche, la noticia de que Blaise Zabiny se iba del colegio corrió como la pólvora. Todo el mundo se preguntaba por qué él y Draco Malfoy que siempre acostumbraban a estar en el mismo grupo de amigos, se habían dado de puñetazos en el pasillo antes de que Filch los pillase, incluida Hermione que en ese momento estaba cenando con los demás en el gran comedor.
-¿Os imagináis por qué se han podido pelear esos dos?- preguntó Ginny.
-A saber, estarían discutiendo quien tiene más dinero escondido en el sótano de sus casas- dijo Ron.
-Pues fíjate que yo creo que ha sido por una chica..
-¿Una chica? Mucho imaginas tú- dijo Harry enarcando una ceja.
Pero el comentario no había pasado desapercibido para Hermione quien no pudo evitar sentir una sensación extraña, nervios, incertidumbre por saber si aquello sería verdad y de ser así quien sería ella.
-Pues qué queréis que os diga, pero es una pena que se marche Zabiny, tenía un culo…- dijo Parvati haciendo que Ron se atragantara con el zumo de calabaza.
-Y que lo digas- apoyó Seamus con aire soñador, haciendo que Ron no pudiera dejar de toser.
Pero antes de que nadie dijera nada el profesor Dumbeldore se levantó haciendo que todo el comedor se sumiese en un profundo silencio.
-Buenas noches, queridos alumnos. Quiero anunciar algo que hemos estado posponiendo algunas semanas, los premios anuales de este año. Nos ha costado tomar una decisión teniendo en cuenta los acontecimientos de hace unos meses. Y considerándolo todo, es un placer anunciar que los premios anuales de este año son, la señorita Hermione Granger y el señor Draco Malfoy. ¡Enhorabuena!
Después de que la gente aplaudiera sorprendida por el nombramiento de Draco, (El de Hermione todo el mundo se lo esperaba) Hermione seguía sin saber que decir, de hecho ni siquiera había reaccionado.
-Mira el lado bueno- susurró Ginny- ahora puedes averiguar por qué se pelearon Zabini y él.
Al subir a sus dormitorios Hermione seguía conmocionada. No tendría que mudarse a su nueva torra hasta el día siguiente pero aun así no podía creerse que estuviera pasando todo aquello. Lo único que quería era alejarse de todo para pensar tranquila que era exactamente lo que le rondaba por la cabeza desde hacía tiempo y saber por qué pensaba tanto en Draco Malfoy últimamente y ahora tendría que vivir con él todo el año.
Decidió irse a la cama e intentar olvidarse de todo aquello al menos por unas horas. Pero fue imposible.
Porque estaba en aquel sótano oscuro una vez más y una silueta oscura y de movimientos elegantes se acercaba a ella.
Era él. Hermione se quedó de pie, mirándolo, admirando sus rasgos que ya no eran los de aquel niño pálido, sino los de un hombre duros y marcados. Estaba a unos milímetros de él, quien también estaba quieto sin hacer nada.
-¿Qué quieres?- se atrevió ella a preguntar en un susurro.
-A ti. ¿No es obvio?
Con una mano la cogió de la mandíbula y se lanzó a por sus labios, el beso no era suave, sino duro, exigente y le encantó. Hermione subió los brazos para que él tomara lo que ella quisiera de ella. Ni siquiera se separaban a penas para respirar, se besaban con pasión como si quisieran comerse el uno al otro, hasta que sintió la mano de Draco en el botón de su pantalón y después bajando la cremallera de sus vaqueros.
Ella se separó un momento de él para mirarle a los ojos que ya no eran fríos sino que brillaban como esperando algo. Sin pensárselo dos veces ella le dijo:
-Hazlo.
Y Draco no tuvo que esperar a que se lo repitiera, con una mano la cogió de la cintura y metió la otra bajo su ropa interior mientras la acariciaba. Sus dedos no eran delicados, sino provocadores y decididos, y a Hermione quien jamás nadie la había tocado le pareció estar tocando el cielo y antes de que se diera cuenta se estaba restregando contra la mano de Draco mientras no dejaba de acariciar su lengua con la de él. Y justo cuando estaba a punto de explotar, las cortinas de su cama se abrieron y de golpe, se despertó.
-Ya es hora de levantarse - dijo Ginny - ¿Y que estabas soñando? Porque te he oído dar vueltas como una loca.
-Yo… eh… no me acuerdo.
Vivir con Hermione Granger, el universo estaba poniendo a prueba su paciencia. Llevaba tiempo sin querer pensar en por qué no dejaba de recordar aquella noche, de por qué reacciono de esa manera cuando Zabini la nombró o porque demonios lo último que había pensado antes de irse a la cama era en su maldito rostro y aquella mañana había tenido que esperar a que sus compañeros se fueran para salir de la cama debido al abultado bulto de su pantalón del pijama.
No solo tendría que vivir con ella, sino también pasar tiempo a su lado en el coro. Y justo ahí era hacia donde se dirigía, a la sala donde solían ensayar.
Cuando entró el profesor Fitwick le saludó alegremente.
-Pase señor Malfoy, chicos os presento al último miembro de nuestro coro. Estoy seguro de que le recibiréis estupendamente.
Todas las miradas eran de incredulidad, menos la de Pansy que le miraba con una sonrisa sardónica en su cara, Therodore Nott que permaneció serio ….. y ella, quien se dedicó a mirar al suelo. ¡Maldita sea, ni si quiera podía mirarlo!
-Bien - dijo el profesor Fitwick interrumpiendo sus pensamientos.- este año tengo varias sorpresas preparadas para vosotros, la primera de ellas será que actuaréis la noche de Halloween en la cena del gran comedor. No me decepcionéis tengo mucha fe en vosotros.
-Oh, díos mío pero si para eso solo faltan….
-Tres semanas, señorita Brown. Exacto y por eso me gustaría que fuerais preparando números, juntos o por separado da igual.
-Profesor, yo tengo algo preparado.
Que novedad, hasta en eso Granger era la primera en levantar la mano.
-¡Fantástico señorita Granger, muéstrenoslo!
Cuando empezó a cantar Draco se quedó totalmente inmóvil de brazo cruzados apoyado en una de las mesas. No se esperaba para nada que Granger cantara tan bien pero lo que menos se esperaba era que se moviese así. Y la letra de aquella canción.. ¿Qué coño pretendía aquella mujer? Volverlo loco desde luego. Porque por más que lo intentaba era incapaz de apartar la mirada de ella.
Si, aquel iba a ser un año interesante….
(Canción de Hermione, imaginaos también la coreo ) http://www.youtube.com/watch?v=eDjmMAdyQmc