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Unidos por una pasión. — capítulo 3

Aquella mañana de sábado el profesor Flitwick les había citado en el aula de encantamientos a todos los miembros del coro. Ninguno sabía el motivo de aquella reunión y estaban algo nerviosos por saber a que venía tanta urgencia.

-¿Había hecho esto otras veces?- preguntó Hermione.

-Para nada, debe de pasar algo verdaderamente importante- dijo Cormac.

Pero no tuvieron que esperar mucho, ya que el profesor apareció por la puerta a los pocos segundos con una gran sonrisa.

-Bueno muchachos me alegra deciros que ya tenemos a los últimos miembros de nuestro grupo del coro de este año. Son tres alumnos con unas voces excelentes y creo que todos los conocéis de sobra. ¡Pasad, por favor!

En ese momento, una cabeza de dorados rizos entro en el aula.

-Venga ya, ¿Lavender?- no me lo puedo creer- dijo Ginny.

Después entro un chico alto de pelo castaño y ojos negros muy corpulento.

-Bueno, Theodore Nott, no está mal.-señaló Parvati.

-Podría ser peor, mientras el tercer miembro no sea Parkinson-susurró Hermione.

Pero para desgracia suya, Pansy entró inmediatamente después de su compañero de Slytherin.

-Oh, genial. ¿Quién ha dejado entrar a Satán?- dijo Ginny.

-Prefiero que me llames la reina de todas las maldades, pero me conformo con Satán, Weashley.

-¿Se puede saber que haces tú aquí?

-Todos podemos tener un hobbie.

-Creía que el tuyo era torturar a hijos de muggles y tirarte a todo lo que se mueve.

-Cuidado Weashley.- dijo Pansy muy seria.

-Bien, ahora dejemos que las nuevas voces se presenten como es debido. Cuando queráis chicos.

Los demás les hicieron un huevo para que pasaran y después de tomar posiciones, los nuevos integrantes se dispusieron a hacer ver lo que valían y por qué les habían admitido.

(Canción que cantan Nott, Pansy y Lavender) http://www.youtube.com/watch?v=zZlHO1kIY9Q

Para sorpresa y pesar de todos, tuvieron que reconocer que no lo hacían nada mal. Con el equipo completo de voces que eran ahora, no había duda de que podrían llegar a ser un gran coro. Si se esforzaban podrían llegar a ser de los mejores, eso si, mientras no rivalizasen.

-Está bien, no lo hacéis mal- dijo Hermione incapaz de reconocer algún triunfo de ninguno de los tres.

Volvió a despertarse sudando y angustiado en mitad de la madrugada. Era totalmente imposible que volviera a dormirse, tenía demasiadas cosas en la cabeza.

Salió de la cama y fue a la sala común, se quedó un rato sentado en uno de los cómodos asientos de terciopelo verde esmeralda, pensando, recordando.

Había sido un año literalmente lleno de mierda para Draco Malfoy. Siempre había sido un crio mimado con ínfulas de grandeza inculcadas por su padre desde la cuna. Que irónico como había cambiado la situación de repente. Su padre, que siempre proclamaba la grandeza de su sangre y su familia, había acabado siendo el siervo más patético y penoso del señor tenebroso. Recluido en su propia casa, ofreciendo a su hijo como carnaza por haber fracasado una vez tras otra en realizar los planes de aquel a quien tanto idolatraba. Habían estado a punto de perderlo absolutamente todo, pero gracias a que su madre tenía sentido común, se habían librado de ir a Azkaban. Lo mejor era que la desquiciada de su tía había desaparecido junto al ser odioso que había hecho de su vida un infierno.

Pero sus sueños siempre le llevaban al mismo momento, a esa noche fría en que tres prisioneros fueron llevados a la mansión Malfoy.

Flashback

-Draco, no te lo vas a creer. Creo que han capturado a Weashley, Potter y a la sangre sucia.

-¿Qué estás diciendo Blaise?

-Lo que oyes. Colagusano los ha encerrado abajo. Todo apunta a que acabará esta noche.

Esto se había convertido en una auténtica locura. Las cosas no podían seguir así, Draco lo sabía. Todos estarían perdidos si el mundo mágico quedaba en manos de ese loco.

Draco no era ningún héroe, no era su papel en la historia, eso se lo dejaba a Potter. Pero todavía había algo que él podía hacer, era un suicidio pero lo intentaría.

Se aseguró de que los mortífagos "amigos" de su padre estuvieran interrogando a Potter y a Weashley y se dirigió al sótano por los antiguos pasadizos de la mansión, era tan sigiloso y tan rápido que nadie le vería.

-Alohomora- susurró al estar frente la puerta del sótano.

Al entrar escuchó un tenue gemido que venía de una encogida figura en una esquina de la estancia. Se acercó con cuidado y se agachó frente a ella.

-Granger.

Ella no dijo nada, solo levantó la cabeza y le miró. Había determinación en sus ojos aunque seguramente pensase que no pasaría de esa noche. Tenía que reconocer que era valiente hasta el último momento.

-Escúchame, voy a sacarte de aquí.

-¿Qué? Tú siempre has querido verme así, llevas años esperando este momento.

-Tú no sabes una mierda. - apuntó con su varita al cuerpo de Hermione y dijo- Corpus Copy .

Al instante otra Hermione apareció al lado de la verdadera dejando a la chica anonadada.

-Pero que….

-Yo también he aprendido algo este tiempo. Ahora escúchame bien, Granger coge este anillo -dijo mostrándole una pequeña joya color esmeralda- es un traslador, te enviara a un lugar seguro, ya os están esperando.

-¿Os? No puedo irme sin Harry y Ron.

-Lo harás. Ahora mismo. Y ellos te seguirán si mi plan funciona.

-¿Por qué haces esto?

-Debería dejar de esconderte detrás de un libro y empezar a vivir, no todo es lo que parece Granger. Además no soy retrasado, no quiero a ese demente liderando el mundo mágico. Tú eres la pieza fundamental de la resistencia, si se le puede llamar así, y no Potter. Si te dejo aquí no dudarás mas de media hora, mi tía está deseando torturarte. Ahora coge el anillo y vete.

-Draco.- dijo Hermione antes de desaparecer- gracias.

Salió del sótano dejando la copia del cuerpo de Hermione ahí para que fuera ese y no el verdadero cuerpo de la chica el que Bellatrix torturara hasta hartarse. Poco después cuando le llamaron bajar para reconocer a los prisioneros y decir si aquel era o no Harry Potter, Draco no se lo pensó dos veces.

Mintió descaradamente.

Gracias a eso pudo darle la ventaja suficiente a su eterno rival en el colegio para que escapara junto con el pelirrojo.

Fin del flashback

No se arrepentía de lo que había hecho aquella noche. Lo más seguro es que si no lo hubiera hecho, él ya estaría muerto. Lo que verdaderamente le inquietaba era que no podía dejar de ver una y otra vez aquellos ojos castaños, dándole las gracias.