Unidos por una pasión. — capítulo 8
Hermione nunca se había imaginado siendo una de esas chicas que eran populares en el colegio. De esas a las que todo el mundo reconoce cuando caminan por los pasillos, la gente las invita a sentarse con ellos a la hora de la comida, los chicos quieren ligárselas y las chicas las odian y admiran por igual.
Pero después de la última actuación en el gran comedor las cosas habían cambiado, la gente, sobre todo los niños de primer y segundo año la saludaban por los pasillos, e incluso había advertido que algunos chicos le lanzaban miradas indiscretas que hacían que a Draco le ardieran los ojos de ira, e incluso habían tenido algún episodio de celos.
Flasback
Hermione iba tranquilamente caminando con Ginny y luna por los pasillos del castillo hacia el gran comedor después de clase de herbologia cuando se cruzaron con un grupo de alumnos de Hufflepuff.
-Hola, Hermione- dijo un chico alto y moreno de ojos azules que jugaba en el equipo de quiditch- esta mañana estás radiante.
-Eh….esto…Gracias.
-Últimamente he estado pensando, tú y yo deberíamos quedar algún día. -dijo poniendo una mano en la cintura de ella haciendo que se sintiera sumamente incomoda mientras que Ginny y Luna se quedaban con la boca abierta y los demás chicos se reían con chulería.
-Bueno es que verás, estoy muy liada y tengo millones de cosas que hacer-intento apartarlo pero era demasiado fuerte para quitárselo de encima, y cuando Hermione levantó la mirada vio a Draco a acercándose por el pasillo y parándose de golpe en cuanto vio la escena a las puertas del gran comedor.
-Vamos, monada sé que en el fondo quieres, tú y yo podemos pasar un buen rato.-dijo inclinándose para poder besarla.
-¡A ver idiota, te ha dicho que la dejes!- dijo Ginny dándole su mochila a Luna para que se la sujetara mientras se ponía en medio de Hermione y el chico.-Hermione tiene mejores cosas que hacer que liarse con un payaso como tú.
-Vaya genio se gasta la pelirroja. Tranquila, si tengo para todas.
-Vamos, Ginny, Luna que me están dando arcadas de repente.
Hermione cortó la conversación no solo porque se estaba sintiendo asqueada de semejante tipejo, sino porque estaba viendo cómo se ponía Draco a medida que el chico le estaba hablando y sobre todo cuando se lanzó a besarla. Por eso no le extraño en absoluto cuando el chico pasó por el lado de Draco y casualmente, se cayó rompiéndose la nariz.
Y cuando llego a su torre después de la jornada de clases estaba temblando, sabía que Draco era muy posesivo, solo esperaba que no estuviera enfadado.
En cuento entró por la puerta, se le cayeron los libros, Draco se le había echado encima en un parpadeo. La apoyó contra la puerta y a la vez le metió la lengua en la boca y una mano se deslizó por debajo de su jersey hasta cogerle el seno derecho. No era un simple beso normal, la estaba reclamando como suya, fue posesivo y exigente. Hermione no pudo hacer otra cosa que enredar las manos en su cabello y rendirse a él. Sin saber cómo sintió la otra mano de Draco deslizarse por debajo de su falda y colarse bajo su ropa interior, para luego descaradamente acariciarla con ternura, tentándola para luego introducir su dedo índice en el interior de Hermione.
-Esto, es mío.
Y no paro hasta hacerla gritar de placer sin censurarse y salvajemente. Cuando sintió que ella llegaba al clímax, saco el dedo y se lo chupo sin dejar de mirarla fijamente.
Fin flashback.
-Hermione… eooo ¡Hermione!
-Perdona, Ginny.
-Últimamente estás de un raro….
Ese día Fleur les había citado en los jardines del castillo, no sabían por qué les había citado ahí en vez de en la sala de ensayo como normalmente hacía. Cuando finalmente vino, se plantó enfrente de todos y les dijo:
-Bien, vuestros competidores ya se están preparando, después de navidades tendrá lugar la primera fase de la competición y debéis estar preparados. Uno de los puntos fuertes es la coreografía, tenéis que hacer espectáculo. Las chicas, tenéis que ser sexys, y algunas de vosotras sois más secas que un palo, sobretodo Granger. Voy a enseñaros como se hace, he pedido a unos chicos de sexto que me ayuden en la coreografía. Tomar nota. (Canción de Fleur) http://www.youtube.com/watch?v=tquvDavHKAw
Fleur era todo un derroche de sensualidad, ya entendían porque había ganado tantas competiciones con las chicas de Beauxbatons. A los chicos se les caía la baba, vaya con su profesora, esa mala leche mientras bailaba le daba un toque seductor que traía locos a unos cuantos, no se podía negar. En cuanto a las chicas, se habían quedado de piedra, lo que menos les gustaba era mostrarse como un pedazo de carne solo para gustar a los jueces del concurso.
-Bueno, a ver si podéis hacer algo parecido, aunque lo dudo. La tarea de esta semana será mostraros sexys y para ello esta semana la vamos a dedicar a hacer un homenaje a Britney Spears. Ella es un ejemplo de lo que es sexy y provocador. Pansy, Antorcha, sois las únicas que no os movéis como si fuerais octogenarias en coma y al contrario que Granger no os vestís como una alumna de colegio católico de los años cincuenta. Montar un número juntas y enseñárnoslo esta semana para que vuestras compañeras aprendan algo.
Hermione no había dejado de comerse la cabeza durante todo el día por lo que Fleur le había dicho. Ella nunca se había preocupado por ese tipo de cosas, se consideraba una chica corriente, del montón. Nunca habría pensado que un chico como Draco iría a fijarse en ella, él estaba acostumbrado a chicas como Pansy, sexys, guapas que se preocupaban por su aspecto y tenían a todos los chicos que querían rendidos a sus encantos. Cuando empezó su relación con Draco esos pequeños detalles se le habían ido de la mente pero después de lo que les había dicho Fleur y la tarea que les había encargado para esa semana, no podía evitar pensar que tal vez Draco echara de menos ese tipo de chicas y empezaba a sentirse algo insegura al respecto
Así que decidió reunir a las chicas la tarde siguiente en el aula de ensayo para que le dieran algún consejo.
-Bueno, os preguntaréis porqué os he reunido aquí. Quería deciros algo personal.
-Sí, que metiste los dedos en un enchufe- dijo Pansy.
-Es sobre chicos, no es que esté saliendo con uno pero imaginaos que salgo con uno y que una noche nos estuviéramos besando en mi habitación tumbados en la cama, fue algo tórrido y romántico y que el de repente hubiera dicho "hagámoslo" y yo me hubiera cortado por el miedo y la vergüenza, y se hubiera largado con la camisa en la mano y enfadado.
-¿Quieres callarte? Estás empezando a darme nauseas-dijo Lavender.
-Me preocupa mucho, sé que tarde o temprano pasara, ya no soy una niña ¿Pero cómo evito que se enfade?
-Haz lo que hago yo, nunca digas que no. ¿Qué es lo peor que pasaría?-comentó Pansy.
-A mí no me preguntes, el último que me gustó era un completo imbécil- siguió Parvati.
-Hay que asumir que los chicos pasan de nuestros sentimientos, el otro día estaba con Harry y me dijo, "Sabes, ya tenemos una edad y necesito algo distinto, podrías esforzarte un poco veo a chicos mejor atendidos por sus novias"
-Eso duele- dijo Hermione pensando que su mejor amigo era un cretino por tratar así a Ginny. -Pero aun así creo que quiero … decepcionarle.
-Mira, si quieres atraer más a un chico ¿Por qué no sigues la tarea de Fleur?
-Lavender tiene razón- apoyó Pansy.- deja de vestirte como una abuela, eso lo primero. Suéltate la melena un poco Granger, no te vendría nada mal, tienes dieciocho años por dios. Coge apuntes de esto, te servirán más que esos tochos de libros que sacas de la biblioteca.
Pansy pasó al frente del aula de ensayo y empezó a cantar y bailar una coreografía de Britney Spears para intentar hacer ver a Hermione el verdadero significado de la palabra sexy, con mayúsculas.
Pansy era una gran bailarina, su madre siempre decía que aprendió a bailar antes que a andar. Pansy venia de una familia en la que las mujeres tenían grandes dotes artísticas, sin ir más lejos su abuela había sido cantante de ópera y su madre, había sido una de las mejores bailarinas de ballet de su generación, llegando a actuar en el teatro Bolshoi. (Canción de Pansy) http://www.youtube.com/watch?v=IO7rzMvap_o
Pansy siempre había sido considerada como la princesa de Slytherin, la sombra de Draco siempre siguiéndole como un perro faldero llamando su atención y esperando a que él le tirara unas migajas de su tiempo. La gente ahora la trataba como una apestada, ex mortífaga cuyo padre estaba en Azkaban y su madre había tenido que irse a vivir a Francia debido al rechazo de la comunidad mágica. Lo que la gente no sabía era que la guerra había sido igual de dura para los dos bandos. Y ella no lo había pasado mejor que los Weashley o los Lovegood. Cuando acabó de bailar, Hermione supo que era lo que tenía que hacer.
Al día siguiente Hermione decidió hacer caso a las chicas y dar un giro radical a su aspecto. Se ató la blusa blanca del uniforme por encima del ombligo y se desabotono los primeros botones, haciendo que se apreciara ligeramente el sujetador granate que llevaba puesto. Luego se ajustó el dobladillo de la falda dejándola por la mitad del muslo, se dio el toque final haciéndose dos trenzas que le daban un aire de lolita.
Cuando salió de la torre y fue caminando por el pasillo hacia el gran comedor para desayunar, se dio cuenta con gran satisfacción de que todo el alumnado masculino de Hogwarts giraba la cabeza para mirarla al pasar, a otros se les caían los libros y a la mayoría la boca se les abría de par en par. Iba caminando tranquilamente cuando vio a Draco corriendo hacia ella y poniéndola su túnica por encima.
-Ponte esto, pareces congelada.- dijo entre dientes mientras la llevaba a un pasillo desierto de gente.
-No, estoy bien ¿No te gusta mi nuevo look?
-Creo que te estás pasando ¡y además creo que el chico del otro pasillo acaba de cortar con su novia solo para poder mirarte!
-Esta es mi forma de vestir habitual con un poco de chispa.
-¡Pues prefiero que tengas esa chispa en privado!
-Estás siendo un poco machista, Draco… y ya verás el número que he preparado. Siempre he tenido miedo de vestirme como una chica guapa porque nunca me he sentido guapa, pero gracias a la tarea de esta semana eso ha desaparecido.
Hermione se fue dejando a Draco con un cabreo considerable. Si fuera por él la llevaría a rastras de vuelta a la torre de los premios anuales para que se cambiase de ropa aunque pensándolo mejor, simplemente tenía ganas de llevársela a la torre simplemente.
Durante toda la mañana, Hermione no dejo de levantar pasiones allá por donde pasaba. Harry, Ron y Neville se quedaron de piedra al verla. Y las chicas del coro asintieron con aprobación al verla.
-Bien, Granger ahora pareces una fantasía salida de una película porno, pero te felicito.- dijo Pansy.
-¿Nunca te cansas verdad Parkinson?
-¿Se puede saber que mosca te ha picado Nott? - dijo Pansy perdiendo la paciencia a la salida del aula de pociones.
-Eres patética Parkinson. Siempre tan superficial y egocéntrica.
Pansy ya estaba harta de que aquel chico se metiera con ella de aquella forma.
-¡Vete a la mierda, gilipollas!
Y después de darle un sonoro bofetón, se dirigió al aula de ensayo donde había quedado con Ginny para ensayar el número que les había encargado Fleur.
-Parees de mal humor, Parkinson.
-Hombres…
-Que me vas a decir a mí.
-¿Potter? Con lo formalito que parece, el elegido.
-Pues me tiene harta, el elegido. Ya os conté lo que me dijo el otro día.
-Aunque sea un tópico, son todos exactamente iguales.
-Sabes una cosa, la tarea es mostrarnos sexys ¿No? Pues se van a cagar estos chulos, vamos a demostrarles que somos demasiado mujeres para ellos.
-Tienes buenas ideas, Weashley debo reconocerlo.
Cuando llegaron al aula de ensayo estaban dispuestas a dar un buen espectáculo, tal y como Fleur les había pedido. Las dos caminaron decididas al frente de la clase y demostraron lo que sabían hacer, los chicos no sabían que decir derrochaban fuerza y poder por sus poros, Ginny con su melena pelirroja que se había rizado para la ocasión y vestida con un traje blanco parecía toda una femme fatale, y Pansy con el traje negro ajustado y unos tacones de vértigo demostró que de verdad sabia bailar y que sabía seducir de verdad, de hecho se sorprendio mucho al sentir la penetrante mirada de Nott desde el fondo del aula. (Cancion de Pansy y Ginny)
-Eso era lo que yo quería ver, parece que alguien le va pillando el punto y quiere ganar la primera fase de la competición.
-Profesora.-dijo Parvati- Cormac y yo hemos preparado algo.
-Adelante.
Cormac cogió la funda que había traído al ensayo y de ella sacó una guitarra acústica y empezó a cantar a capela con Parvati. No se podía negar que los dos tuviesen una buena química que hizo que los demás se llevaran una sorpresa. Sus voces empastaban realmente bien y el mashup que hicieron resultó ser tranquilo, pero también sexy lo que hacía que cumplieran la tarea de Fleur dándole un toque diferente. (Canción Parvati/Cormac)
-¡Mediocre! Me estáis decepcionando, después del número de la semana pasada en el gran comedor me esperaba muchísimo más.
En ese momento Hermione apareció vestida con un sugerente body negro, unas ligas del mismo color y unos altísimos tacones con unos cuantos chicos de sexto.
-Llegas tarde, y vas vestida como una modelo de lencería de catálogo barato.
-Les he pedido a los chicos que me ayuden con mi coreografía. Y la razón por la que estoy vestida así es porque quiero mostrarle que tengo lo que se necesita para ser sexy. Lo suficiente como para ganar en el concurso de coros
-Muéstrame lo que has preparado.
La coreografía de Hermione fue toda una revelación, y además acompañada de su impresionante voz hico que la visión que tenían de ella cambiase por completo, ya no era la empollona perteneciente al trio dorado, sino toda una mujer con las letras completas. Draco sintió que se le secaba la garganta y deseo arrancarles los ojos a todos los chicos de la habitación, ya verá Hermione cuando llegaran a su torre.(Cancion Hemrione)
-¿Qué piensa ahora, profesora Delacour?
-Bueno, eres capaz de memorizar una coreografía ¿Y qué? Has estado bien, lo suficiente como para trabajar en un bar de carretera.
-Estás celosa, porque nosotras somos jóvenes y tenemos un gran futuro por delante y tú estás acabada, todo el mundo sabe que dejaste de competir porque con esa mala hostia no te soportaba nadie.
-¡FUERA DE MI CLASE!
Hermione no se había reconocido. Jamás le había hablado así a un profesor, y eso que Snape había legado a sacarla de sus casillas de verdad. Cuando llego a la torre de los premios anuales se tumbó en su cama esperando olvidar aquel episodio. Estaba quedándose medio dormida cuando sintió como un cuerpo se tendía sobre ella y antes de que dijera nada la estaba besando apasionadamente. Sabía que era Draco, y ella no puedo hacer más que rodearle el cuello con sus brazos.
-No tienes ni idea de lo que me has hecho pasar esta semana.- le susurró al oído.- se que el otro día fui un imbécil contigo.
-Estás perdonado.
-Entre los modelitos, la coreografía y como te has puesto con Fleur, me has puesto a cien.
Antes de que se diera cuenta estaban desnudos y Draco yacía a su lado, medio inclinado sobre ella, y jugueteaba con la boca sobre sus labios, depositando en ellos unos besos tan lánguidos y prolongados que Hermione no sabía muy bien cuándo terminaba uno y comenzaba siguiente. Podía sentir toda la longitud del cuerpo masculino contra ella y su fuerza la sorprendía, al igual que el tacto acerado de los músculos que iba descubriendo con las manos. El cuerpo de Draco era toda una revelación: tan duro y a la vez tan suave... y tan caliente. El suave vello del su pecho le hacía cosquillas en los senos desnudos cada vez que se movía sobre ella. Finalmente, él reclamó cada centímetro de su cuerpo con un lento y erótico peregrinaje de besos y caricias
A Hermione le daba la impresión de que el olor de Draco y también el suyo, a decir verdad se había alterado gracias al calor de la pasión y había adquirido un matiz salobre que llenaba cada respiración con una fragancia erótica. Enterró la cara en el hueco de la garganta de Draco e inhaló con avidez.
Tras colocarla boca abajo, se dispuso a trazar un camino descendente de suaves mordiscos a lo largo de su columna descubriendo con la lengua lugares que la hacían estremecerse por la sorpresa del placer. Notó la cálida mano que le acariciaba las nalgas. Cuando sintió que acariciaba con la punta de los dedos la secreta hendidura que había entre sus muslos, Hermione emitió un gemido de desamparo y comenzó a arquearse sobre el colchón.
Con un murmullo ininteligible, Draco presionó su espalda con suavidad para que volviera a tenderse en el colchón y, tras apartar los sedosos rizos, la penetró con un dedo y jugueteó con la delicada cada carne dibujando caricias circulares. Hermione apoyó una de sus enfebrecidas mejillas sobre la sábana blanca y jadeó de placer. Él murmuró algo tras su nuca y se colocó a horcajadas sobre ella. El sedoso peso de su sexo rozó una de las piernas de Hermione mientras jugueteaba entre sus muslos con caricias enloquecedoramente suaves y lentas. Demasiado lentas. Ella deseaba mucho más…. lo quería todo... cualquier cosa. Con el corazón desbocado, se aferró a las sábanas de lino y las arrugó entre sus sudorosas manos. En su interior bullía una tensión muy extraña que la obligaba a retorcerse bajo el musculoso cuerpo de Draco.
Los gritos ahogados que emitía parecían complacerlo. Volvió a darle la vuelta para dejarla acostada sobre la espalda y la contempló con un brillo febril en sus ojos oscuros.
—Hermione —susurró sobre los labios de la muchacha.— ángel mío, mi amor... —¿Te duele aquí? —Y, en ese momento, su dedo volvió a penetrarla-. En este sitio tan suave y tan vacío... ¿quieres que lo llene?
—Sí —sollozó ella sin dejar de retorcerse para acercarse más a él. — Sí, Draco... si.
—Pronto —le aseguró antes de pasar la lengua por un enhiesto pezón.
Hermione no pudo reprimir un jadeo cuando sintió que su seductora lengua se retiraba. Aturdida y desesperada, notó que él comenzaba a descender a lo largo de su cuerpo; más y más abajo, lamiéndola y mordisqueándola hasta que... hasta que...
Sus manos le separaron los muslos y ella se quedó sin aliento al sentir la húmeda y fresca caricia de su lengua, que invadía los empapados rizos de su entrepierna. Sin poder evitarlo, alzó las caderas para acercarse aún más a la boca de Draco.
«No debería, él no debería...», pensaba sumida en el estupor al tiempo que Draco lamía más profundamente su sexo y la punta de su lengua le infligía un sensual tormento que la hacía gritar. Él no pensaba detenerse. Centró toda su atención en la pequeña protuberancia de la entrepierna de Hermione hasta que encontró una cadencia que incendió el cuerpo de la joven; no obstante, hizo una pausa a continuación para explorar los intrincados pliegues que se abrían más abajo y Hermione no pudo reprimir un gemido cuando la penetró con la lengua.
—Draco —se oyó murmurar con voz ronca, una y otra vez, como si su nombre fuese un encantamiento erótico—. Draco...
Con manos trémulas, sujetó la cabeza de Draco e intentó obligarlo a ascender un poco más, a poner su boca allí donde ella la necesitaba. De haber sido capaz de encontrar las palabras, le habría suplicado. De repente, la boca de Draco cruzó esa pequeña pero crucial distancia y se apoderó de ella con una precisión sensual, succionando y lamiendo la pequeña protuberancia de forma implacable. Hermione dejó escapar un grito gutural cuando el éxtasis la arrastró y se llevó todo rastro de cordura.
Draco volvió a incorporarse sobre ella y la acunó entre sus brazos, al tiempo que depositaba unos cálidos besos sobre sus mejillas humedecidas. Hermione, con la respiración entrecortada, lo abrazó con todas sus fuerzas, pero aún seguía sin ser suficiente. Quería el cuerpo de Draco, y también su alma, dentro de ella. Alargó el brazo con torpeza y aferró la rígida extensión de su miembro para guiarlo hacia la húmeda abertura de su entrepierna
—Hermione —Los ojos de él parecían tan oscuros como la plata fundida—. Tienes que comprender que si hacemos esto todo cambiará. Tendremos que...
—Ahora —lo interrumpió ella con voz ronca—. Te quiero dentro de mí. ¡Ahora! —Y, con esas palabras, deslizó los dedos desde la base de su miembro hasta el hinchado extremo al tiempo que mordisqueaba con suavidad uno de los endurecidos músculos de su cuello.
Con un movimiento vertiginoso, Draco la colocó de espaldas sobre el colchón, descendió sobre ella y le separó los muslos. Al instante, Hermione sintió una molesta presión en la entrepierna y sus músculos se tensaron ante la invasión.
En ese momento, él introdujo una mano entre sus cuerpos y comenzó a acariciarle la parte más saliente de su sexo, creando con la punta de los dedos una nueva oleada de placer en esa zona sensible hasta que ella comenzó a mecerse en respuesta. Cada vez que alzaba las caderas para acogerlo, notaba como su masculinidad se introducía un poco más y la estiraba por dentro. Y, de súbito, él la acometió con una poderosa embestida y se hundió en ella hasta el fondo. Hermione se mantuvo inmóvil, jadeando por la sorpresa y el dolor, mientras sus manos se aferraban a la espalda suave y musculosa del chico. Los músculos internos de su cuerpo palpitaban con violencia en torno al miembro de Draco, que le provocaba una sensación a caballo entre el dolor y la distensión que no desaparecía a pesar de su disposición a aceptarlo en su interior. Él murmuró unas palabras para tranquilizarla y se mantuvo inmóvil, demostrando una paciencia infinita en su intento de no lastimarla.
Mientras Draco la acurrucaba y la besaba, Hermione levanto la vista hacia esos ojos grises que la contemplaban con tanta ternura. Sus miradas quedaron entrelazadas y ella sintió que su cuerpo entero se relajaba y que la tensión la abandonaba por completo. Las manos de Draco la aferraron por las nalgas para alzarla al tiempo que comenzaba a moverse con un ritmo cuidadoso.
—¿Te gusta así? —le preguntó en un susurro.
Como respuesta, ella dejó escapar un gemido y le rodeó el cuerpo con los brazos. Cuando echó la cabeza hacia atrás, Draco aprovechó para darle un beso en la garganta mientras su cuerpo se abría por completo a la ardiente invasión. Hermione comenzó a arquear las caderas en busca de la mezcla de gozo y dolor que el movimiento proporcionaba y descubrió que, al hacerlo, aumentaba el placer de Draco. El rostro masculino adquirió cierta rigidez a causa de la excitación y la joven comenzó percibir sus jadeos contra la garganta
—Hermione —dijo con voz enronquecida mientras aferraba sus nalgas con más fuerza—. ¡Dios mío! No puedo... Hermione. —Cerró los ojos y dejó escapar un gemido ronco cuando alcanzó su propio clímax, mientras su miembro palpitaba de forma perceptible en el interior de la muchacha.
Cuando intentó retirarse, poco después, ella lo abrazó y murmuró:
—No. Todavía no, por favor...
Así pues, Draco rodó hasta que ambos quedaron de costado con los cuerpos aún unidos. Poco dispuesta a dejarlo marchar, ella le colocó una de sus esbeltas piernas sobre la cadera y disfrutó de las caricias que los dedos de Draco trazaban sobre su espalda.
—Draco —susurró—. Esto es un sueño... ¿verdad?
Hermione percibió su somnolienta sonrisa sobre la mejilla.
—Duérmete —le contestó él, antes de besarla.
Esa había sido la mejor noche de su vida, por la mañana se despertaron entre besos y se dirigieron hacia la ducha donde se amaron una vez más hasta la extenuación.
Hermione por primera vez se sentía como una mujer completa llena de sensualidad y confianza. Draco había sido todo lo que ella esperaba y muchísimo más. A la mañana siguiente él le había asegurado que ella no le había decepcionado en absoluto. Ese viernes tenían que hacer la actuación semanal y por supuesto, de Britney Spears. Estuvieron ensayando a mas no poder.
-Vaya, Herms. Estás resplandeciente -decía Ginny.
-Gracias Ginny.- dijo Hermione mientras veía como Draco le guiñaba un ojo.
Para aquella actuación todos se habían puesto realmente sexys con trajes y sombreros que les daba un aire muy seductor. La aclamación del gran comedor fue ensordecedora. La gente empezó a levantarse e ir corriendo hacia la tarima para estar más cerca de ellos, sobre todo las chicas que no dejaban de gritarles cosas a Cormac, Draco y Theo más que a los otros. Y a los chicos se les iban los ojos con los movimientos de las chicas. Sobre todo a un chico moreno de gafas con cierta cicatriz en la frente que cuando acabó la actuación se dirigió corriendo hacia donde estaba su novia y cogiéndola de la cintura pegó su boca a la suya. (canción final) http://www.youtube.com/watch?v=H0h6-RiZSLQ
Ginny y Harry no durmieron es toda la noche, y no fueron los únicos.