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The Walking Dead: Supervivencia extrema — capítulo 3

Charlie comenzó a gritar, y yo dispare a la cabeza de uno mientras me tiraba hacia atrás, pero tropecé cuando mis pies se cruzaron y quede expuesta a la hambruna de esos caníbales.

Uno se tiro encima de mi, y reaccione con una patada que le di en la cara, supuse que lo había dejado inconsciente, pero aun asi quedaba el tercer zombie al cual le daba mas posibilidades de que me usara como cena, porque perdí mi arma al caerme y no reaccione con este ya que me distraje con el descabezado victima del cuero pesado que usaba como botas.

Sorprendentemente antes de siquiera tocarme, el zombie cayo de un disparo a la cabeza. Me sentí aliviada, lo primero que pensé fue que Charlie me había hecho caso.

Al levantarme y tomar mi arma, vi junto a Charlie a ese hombre, el mismo que vi en la carretera montado en esa moto increíble, al cual no pude dejar de ver.

-gracias- fue lo primero que se me ocurrió decirle, era obvio que estaba nerviosa por lo que acababa de ocurrir.

-no fue nada, me encanta salvar la vida de chicas que se creen unos malditos héroes- fue lo que el me dijo.

-no hables asi delante de la niña, yo solo estaba siendo amable- pero de nada sirvió. Este hombre bajo las escaleras como si conociera la casa de memoria y se paro al bajar como si nos estuviera esperando a nosotras.

Tome la mano de Charlie y le prometí que todo estaría bien, bajamos y nos quedamos en frente de este hombre, no tan cerca de el, ya que no sabíamos quien era ni conocíamos sus intenciones.

-las vi llegar y meterse en la casa, el hecho de que yo no la habitara es por las tres razones muertas en el primer piso, ni querrán imaginarse cuantas mas hay en el sótano-

Charlie se sintió intimidada, me di cuenta de eso por el fuerte apretón de manos que me dio. No quería que se asustara mas, pero tampoco quería exaltar a ese hombre.

-necesitábamos un lugar donde pasar la noche, no puedo manejar si estoy cansada, nos iremos mañana a primera hora-

-este no es un lugar seguro, salgan de esta y pasen la noche en otra, será mas prudente- nos dijo con esa voz tan intimidante pero dulce a la vez y salio de la casa.

Lo increíble fue verlo irse, tenia ese andar tan seguro, que demostraba no tener miedo, y que lo hacia un hombre interesante, vestía unos pantalones oscuros que combinaba con botas de cuero y una camiseta clara, pero lo mas hermoso era su chaleco de cuero gastado que dejaba ver unas alas en la espalda. Esa era mi descripción, asi lo veía, y aunque estuviera equivocada, mi forma de verlo me sorprendia.

Esa noche la pasamos sin problema alguno, nos habíamos movido a otra casa que si estaba libre de infectados.

Al otro día, mientras Charlie juntaba sus cosas, yo acomodaba algunas frazadas que nos llevaríamos para usar y no sentir tanto el frío dentro del auto, e inesperadamente este hombre apareció nuevamente.

Me di cuenta de que estaba ahí, cuando sentí que alguien me observaba, al darme vuelta, ahí estaba el.

-no eres mala usando armas- me dijo parado contra el marco de la puerta -tampoco usando las piernas-

"¿acaso este hombre se estaba burlando de mi?" Pensé. No me gustaba que los demás me dejaran en ridículo, y esta no era la excepción.

-no eres de hablar mucho, eso me gusta de las mujeres- saco de su bolsillo un cigarro y lo encendió en silencio. -sabes, creo que podríamos conocernos mejor-

Cuando me di vuelta para asegurarme de que no era lo que realmente insinuaba, se deshizo del humo del cigarro que mantenía en la boca para hablarme.

-claro que, solo si estas de acuerdo-

Lo que me hizo reaccionar y le tire un golpe, pero supo como detener mi mano, aun asi le tire otro golpe con mi mano restante, pero fue mas rápido.

Me sujetaba con fuerza mientras me acercaba mas a el. No podía evitarlo, sabia que algo me pasaba, algo dentro de mi me hablaba, era como si quisiera tomarlo de sorpresa y besarlo hasta que sus labios ardieran.

Pero no iba a doblegarme como si yo no fuera nada. Aunque fuera el ultimo hombre vivo sobre la tierra no se merecía mi respeto, yo debía hacerme respetar.

-no soy mala usando las piernas- entonces le di una patada en la entrepierna y el hombre cayo de dolor al suelo quedando de rodillas ante mi, lo que me dio la necesidad de sujetarle el pelo y hablarle al oído.

-si nos hubiéramos conocido en otra oportunidad, no estarías de rodillas-

Fue un impulso, lo sabia, pero necesite burlarme de el, como dije, no me gustaba que me pusieran en ridículo y esa no era la excepción.

-Charlie sube al auto, nos vamos de aquí- lo que inmediatamente, quizás por instinto me hizo dar la vuelta para verlo por ultima vez. Ahí seguía el, sujetándose de dolor y como pudo, tal vez fueron sus ganas de matarme lo que provoco que se parara y simplemente me vio salir.

Habíamos regresado nuevamente a la carretera, Charlie marcaba con un lápiz un libro que guardaba en su mochila cada vez que salíamos en el auto con la familia, jamás se cansaba de ese libro, y aunque estuviera desgastado y todo escrito ella lo adoraba y cuidaba como si fuera nuevo. También tenia su mono de peluche con el cual dormía todas las noches y conservaba desde que tengo memoria, papá lo había comprado cuando ella nació y desde entonces jamás se separo de el.

Yo seguí pensando en encontrar otro lugar seguro, el anterior si lo era, pero ese hombre sin duda era un grosero, no perdería mi dignidad ni mucho menos expondría a Charlie a tener que convivir con ese desgraciado.