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The Walking Dead: Supervivencia extrema — capítulo 4
Una vez que salimos de la carretera, Charlie pego un grito , lo que me asusto de principio, y me hizo frenar el auto de golpe.
-ya se donde podemos ir Alex- eso fue lo que hizo que mi corazón se sobresaltara.
No dije nada, solo me detuve a escuchar a la niña.
-Quizás Alice aun sigue en su casa, tal vez esas cosas no llegaron ahí, podemos ir con ella Alex, puede necesitarnos-
Como si no fuera raro, Charlie tuvo una gran idea, me hizo pensar que Alice vivía en California y había una gran diferencia entre Texas y donde ella vivía. Pero no podía decirle que no, ella quería escapar de todo esto, se notaba en su mirada, quizás solo en su mirada, que no quería vivir asi, si estaba asustada o tenia la necesidad de llorar no iba a hacerlo delante de mi. Pero aun asi ella no era culpable de nada y yo tenia que protegerla y darle la vida que merecía.
La mire, y afirme con la cabeza dándole una sonrisa para que se sintiera segura. Yo sabia dentro de mi, que quizás Alice no estaba viva, era lógico pensarlo, ya no quedaba mucha gente viva andando por las calles, lo único que quedaba eran muertos que se habían adueñado de la ciudad y caminaban como si el mundo les perteneciera. Pensaba que algo los convirtió en eso, tal vez un experimento científico, un arma nuclear masiva usada por el ejercito, comida en mal estado, el caso de la gripe que tomo al mundo por sorpresa. No lo sabia, pero me hubiera gustado saberlo en ese momento.
Tenia que manejar muchas horas si queríamos llegar a California, lo que causaba que Charlie y yo nos detuviéramos en cada ocasión para ir al baño.
Tuvimos la suerte de encontrar un bar, era necesario sospechar si estaba habitado o si no había nadie allí, pero no tenia tiempo para pensar, Charlie necesitaba usar el baño y yo tenia que llenar el auto con gasolina, la misma que sacamos de las bombas ese día en el mercado.
-Mantén los ojos bien abiertos, y ten la pistola preparada por si acaso- fue lo que le dije a la niña abriendo la puerta del auto para que ella pudiera bajar.
Se me ocurrió arrojar una piedra dentro del bar solo para despejar las dudas de que no había nadie ahí. Lo hice, y nadie salio, ni siquiera uno de esos zombies.
Caminamos puertas adentro hasta llegar a la entrada del baño, antes que Charlie entrara, abrí la puerta y con extremo cuidado mire hacia adentro.
-muy bien Charlie, puedes pasar, no hay nada de que preocuparse-
La espere unos minutos hasta que salio de ahí luego de haber llenado el tanque. Fue muy apresurado de mi parte haber creído que todo estaba tranquilo y seguro.
Mientras caminábamos para llegar al auto, unos zombies salieron de la nada y empezaron a corrernos, tome la mano de Charlie y corrí en dirección al baño. Nos metimos, cerré la puerta y yo hacia contrapeso para evitar que ellos pudieran abrirla.
Charlie otra vez comenzó a gritar, y yo seguía haciendo fuerza mientras sentía que mis brazos y piernas se quebrarían de tanto empujar.
En un intento por calmar a mi hermana, note una pequeña ventana que daba al afuera del bar.
-Hey Charlie, ¿recuerdas cuando te escondías de papá y de mi en las escondidas? Podemos hacer eso ahora, sal por la ventana y escóndete en el auto, te aseguro que estaré ahí en unos minutos, ¿Podrás hacer eso preciosa?
No tenia otra alternativa, quería cuidar a mi hermana y esa era una buena idea. -Charlie, no olvides el arma, úsala si lo ves necesario- no me gustaba insistirle pero quería estar segura mientras ella estuviera ahí afuera sin mi.
Se subió sobre el retrete y corrió uno de los vidrios a un costado, antes de salir me miro insegura y angustiada, pero eso no evito que la pequeña diera un salto. Escuche cuando sus pies tocaron el suelo con la caída, y deseaba que ella estuviera bien. Era mi turno de salir, tenia que llegar a la ventana y saltar para encontrarme con Charlie del otro lado. Parecía imposible de lograr, no había nadie que sujetara la puerta por mi, y realmente me estaba cansando de esa situación. No lo pensé, quizás fue instinto o la adrenalina lo que provocaron mi loca reacción. Sabia que Charlie estaba afuera, expuesta a esas criaturas y tenia que defenderla. Prepare mi arma, aunque siempre esta lista para disparar y de un suspiro solté la puerta y me tire hacia atrás, logre dispararle a uno de ellos y cayo, y eso provoco que los de atrás se retrasaran tropezando con el zombie caído. Subí rápidamente al retrete y pase la mitad del cuerpo por la ventana, dejando los pies expuestos del lado de adentro.
Llegaron antes de que pudiera salir y uno de ellos sujeto mi pierna. Intentaba zafarme dándole patadas al cuerpo muerto pero no me soltaba, y era imposible dispararle ya que no podía poner el arma del lado de adentro. En un intento desesperado por liberarme, vi a tres zombies llegar del lado de afuera. Me sentí tan acorralada que mis impulsos lograron lo que el miedo evitaba. Di otra patada, y al hacerlo caí de espaldas al suelo, el zombie me había soltado por la fuerza que impuse sobre el.
Aun asi quedaban los tres de afuera que muy rápidamente se acercaban a mi. Al sentir que no podía levantarme, quizás por el golpe o tal vez fue el cansancio que sentí al darme cuenta de que estuve a punto de morir, deje que los zombies se acercaran sin hacer nada para evitarlo. Pero el destino por una inevitable razón estaba de mi lado. Escuche un disparo que hizo que mi cabeza volteara hacia un costado para verlo caer. Al voltearla totalmente lo vi, era el tipo de la moto, que una vez mas aparecía para salvar mi vida.
Se acerco a los zombies que quedaban y sin tenerles miedo los descabezo a ambos con un machete que colgaba de su cintura.
Voltee mi cabeza y quede contemplando el cielo, no estaba impresionada, simplemente no quise levantarme. Sentí sus pasos, supe que se estaba acercando a mi pero no le di importancia.
-¿te quedaras ahí todo el día?, creo que se te hizo costumbre que te salve la vida cuando te metes en problemas- no lo escuchaba, no quise escucharlo, creo que no quise escuchar nada en ese momento.
-¿no me estas escuchando niña? Levántate, no podemos quedarnos aquí- y me levanto del suelo como si fuera una mochila por recoger. No fue imposible para el levantarme del suelo, pero yo no quería hacerlo. Me agarro muy fuerte de los brazos al ver que no reaccionaba de mi estado de shock y comenzó a sacudirme. -Reacciona, la niña necesita de ti-
Inmediatamente comencé a golpearlo y trate lo mas rápido posible de quitármelo de encima.
-¿Qué sabes tu lo que mi hermana necesita?¿Qué si yo quería quedarme aquí?-. El no entendía nada, pero quiso escucharme mientras yo gritaba.
-¿Por qué lo hiciste? No fue tan difícil darte cuenta de que quería morir aquí, solo quiero terminar con esto, es tan aterrador necesito que me digan que hacer, Dios, no puedo con esto yo sola-
No quería incomodarlo, pero si que notara mi enojo, sobretodo por haberme salvado.
Se quedo mirándome como si el sintiera lo mismo que yo, pero no era tan bueno para demostrarlo.
-esta bien, desahógate conmigo, tu hermana no merece escucharte decir esto-
No lo había pensado antes, pero el tenia razón, fui egoísta en ese momento, mi hermana aun me esperaba en el auto y yo solo pensé en quedarme ahi.
Corrí desesperada para asegurarme de que Charlie se había escondido en el auto como le pedí, y al llegar ahí estaba mi hermana, sentada en el asiento trasero del auto.
Me subí, puse las llaves y tome el volante sin hacer nada, solo me quede sentada pensando en lo que había pasado y lo que pensé hacer.
-Alex, deberíamos irnos- me dijo asustada mientras veía como a lo lejos este hombre se acercaba al auto.
-oye niña, abre la puerta, quiero hablar contigo- decía el cuando llego e intentaba mientras forzar la perilla del auto.
Yo sin embargo, miraba un punto fijo sin hacerles caso a ninguno de los dos. Ambos comenzaron a gritar, ella me pedía arrancar el auto e irnos de ese lugar, y el me pedía abrir la puerta para hablar.
Estaba confundida, por un momento deje de escuchar, era un profundo silencio que invadía mis oídos, pero reaccione cuando mi mente quiso escuchar el grito que Charlie dio.
-Arranca el auto Alex, quiero irme de aquí- grito ella desesperada por el momento incomodo al cual la había sometido.
Di media vuelta para verla a los ojos y ahí estaba mi pequeña hermana, tan nerviosa como parecía.
-lo siento, realmente lo siento Charlie, no pensé bien las cosas, no pensé en ti en ese momento, y para ser honesta no me importo lo que fuera a pasar- yo me disculpaba con mi hermana mientras el tipo seguía gritando desde afuera.
-no entiendo lo que dices Alex- fue lo que ella dijo interrumpiendo mi disculpa.
-iba a dejarme morir, no intente defenderme, simplemente no quise y fui terriblemente egoísta contigo, no pensé, solo deje que se acercaran a mi-
Charlie me miro angustiada, se alejo de mi, y se acomodo en el asiento tomando su peluche mirando a través de la ventana.
No quise decir nada mas en ese momento, me di vuelta, mire a ese hombre y arranque el auto.
Por primera vez y por mucho tiempo sentí miedo, tenia bajo mi responsabilidad a una niña de diez años que dependía de mi, y aun sabiendo que no tenia la menor idea de lo que debía hacer acepte la responsabilidad. Siempre estuvieron ellos para cuidarla, pero yo jamás tuve la necesidad. Estaba decidiendo el futuro de mi hermana y para lograr que fuera el mejor, sabia que primero tenia que mejorar el mio, aunque en ese momento tan difícil era casi imposible pensar en un futuro.
Y asi fue como maneje hasta California, atravesando obstáculos en el camino y superando lo que había pasado atrás.